
Justo 40 años después,
Armstrong soñaba con poner en lo más alto su bandera de barras y estrellas. Sigue en la luna al pensar que podía volver a ser el primero y se ha dado cuenta de que es
Contador –a quien la etapa de Verbier le puso definitivamente en órbita- el que ahora cuenta de verdad en la carrera.
Por una vez, el pistolero más rápido no es el americano.