
Siendo titular de la cartera de Hacienda, en una intervención desde su escaño en el banco azul, el Sr. Boyer no acertaba a encender el micrófono y Gregorio Peces Barba, a la sazón Presidente del Congreso, señaló: «parece que al Sr. Boyer no le funciona el aparato», lo que provocó las risas de los diputados porque fue por entonces cuando se supo de su romance con la Preysler y se intuía que el aparato le debía funcionar a las mil maravillas. Ahora no se trata de la vuvucela; lo que no le funciona a D. Miguel es la mollera. Tampoco consiste en abogar por un igualitarismo absurdo, pero esa manifestación supone un insulto a los sueldos que se están cobrando y a mucha gente preparada que se ha quedado en el paro. Dan ganas de mandarle a Ruiz Mateos para que se lo explique a leches.
¿Ministros analfabetos? Cuidado que, junto a la de la gravedad y la del mínimo esfuerzo, la Ley de Murphy es la única que se cumple a rajatabla, y si algo puede empeorar, aunque parezca imposible, sin lugar a dudas lo hará.