lunes, 19 de abril de 2010

Amnesia actual

La Memoria Histórica eleva a categoría política un fenómeno habitual que a todos nos acomete cuando vamos teniendo una edad: recordamos los hechos acaecidos muchos años atrás y olvidamos los acontecimientos más recientes. Se ve que nuestro disco duro tiene una capacidad limitada y borra ficheros con poca antigüedad para que los almacenados hace tiempo puedan conservarse. Así funciona el sistema operativo.
No sé si la estrategia se planificó así de manera consciente, con voluntad de escamoteo, si es una consecuencia lógica e inevitable, si se trata de una maniobra de diversión o si la demolición de la amnistía era una condición sine qua non, lo cierto es que el proyecto lleva consigo un reconocido ataque a la Transición. Tampoco tengo claras las razones: ¿es porque la mayor parte del patrimonio político de la extinta UC lo heredó el PP o todo radica en el indisimulado afán de protagonismo del Presidente y su deseo de ser el recién nacido en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro? A Zapatero le pilló en la adolescencia e igual que no puede afirmar que vivió el Mayo del 68 en las barricadas, no puede arrogarse un papel estelar en la Transición, como tal vez le gustaría, por lo que la ningunea a riesgo de apear a Felipe González del que desempeñó. Lo que es evidente es que el consenso está en trance de saltar hecho añicos.
En cualquier caso, la táctica lleva en su seno una flagrante contradicción: la mayor oposición al proceso procedía de las filas ultras, del búnker, de los sectores inmovilistas que supuestamente serían los más perjudicados por la historia ésta de la Memoria Histórica, y son los rupturistas de entonces –bastante ignorados por la Historia- quienes, crecidos en número e intención, quieren reinventarla a costa de dinamitar la reconciliación, uno de sus principales ingredientes. También cabe la posibilidad de que el PSOE se haya radicalizado y le resulte molesto recordarse a sí mismo como cómplice (o comparsa, según se mire) de aquel invento, al revés de lo que les ha ocurrido a muchos políticos o analistas, que entonces se manifestaron partidarios de la vía rupturista y han acabado por reconocer su error en vista de los resultados obtenidos. Ni que decir tiene que el debate (como las discusiones implícitas sobre si determinados vicios son hijos del modelo de la Transición o sobre la forma misma del Estado) era y es legítimo, pero más dudoso es que los efectos no estén siendo nocivos.
Todo ello, quiérase o no, se sitúa al margen de un juicio histórico al franquismo que ya se hizo en aquel momento con un veredicto más duro del que previsiblemente obtendría ahora. Al sonar el chupinazo de la Memoria Histórica han echado todos a correr. Los ofendidos por desmanes cometidos durante la guerra en la zona republicana exigen reparación con igualdad de trato. La cosa se complica. En aquellas fechas, la cercanía de la muerte de Franco privó de voz, por compensación o discriminación positiva, a los únicos que la habían tenido durante el Régimen, pero esa situación ya no tiene vigencia porque la Memoria Histórica hace tabula rasa. La radicalización es contagiosa y han surgido revisionistas a la sazón inexistentes, acomplejados u ocultos.
La imagen que ilustra esta entrada es un juego. Consiste en adivinar quién es cada personaje. Una pista: el pelele es Suárez.

1 comentario:

Mariena Por el Cambio dijo...

Totalmente de acuerdo, pero pienso que el PSOE siempre ha sido radical, abandono su postura marxista por conveniencia política, pero ha demostrado que los 100 años de honradez se han convertido en ciento y pico, ya, de radicalismo. Aquí hay dos interpretaciones: (i) desviación de los asuntos económicos, para exaltar a la parte radical a la hora del voto, y (ii) Zapatero es un radical y cree que la Democracia actual es hija de la II República. Ambas no son excluyentes como verá.

Mire, si le apetece, qué le parece la entrada que escribí hace unos días al respecto:

http://mairenadelalcorporelcambio.blogspot.com/2010/04/los-herederos-de-la-ii-republica.html

Hoy también he hecho una referencia a Besteiro, como único político de entonces que tuvo la capacidad de ver lo que estaba sucediendo.

Saludos.