
Si se admite la objeción de conciencia fiscal para dedicar –o dejar de hacerlo- una parte a determinadas finalidades, supongo que en esto, los (ir)responsables también tendremos algo que decir.
Me han dicho que hace poco el SGAE rechazó un inventó para evitar los screeners consistente en una simple lámpara, colocada junto a la pantalla, que emitía rayos ultravioleta, no apreciados por el ojo humano pero que velaban la grabación de vídeo. Claro que si tomamos en consideración el número de películas españolas que circulan por la red, la respuesta de la oficina recaudadora se explica por sí sola.
Además de que el canon sirva para abonar el castigo preventivamente, uno sospecha que lo recaudado no se distribuirá con arreglo a ninguna escala de merecimientos que merezca tal nombre. Es lo de siempre: ¡Qué mal repartío está el mundo!
Además de que el canon sirva para abonar el castigo preventivamente, uno sospecha que lo recaudado no se distribuirá con arreglo a ninguna escala de merecimientos que merezca tal nombre. Es lo de siempre: ¡Qué mal repartío está el mundo!
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