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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Desbandada

Tras enseñarle economía en dos tardes, Jordi Sevilla perdió su silla. Después de evitar la crisis (ejem) con sus sabias medidas, Pedro Solbes se convirtió en un problema. Y el Presidente hizo como su predecesor: «Teníamos un problema y lo hemos solucionado.» En lo que va de año, muchos nombres ilustres han dejado su escaño.
Los apoyos mediáticos e intelectuales están de estampida, desde Mª Antonia Iglesias a El País. ¿Qué nos queda? Las genialidades de Zapatero, como la de ese reciente diagnóstico: «No se ha acabado la crisis pero cada vez estamos más cerca del final.»
El último que apague la luz. ¡Ah! pero ¿hay luces ahí?

lunes, 17 de noviembre de 2008

Peazo Presidente tenemos

Por si alguien lo dudaba, Zapatero estuvo por encima de todos y con mucha más altura que la figura –ahora repudiada, denostada hasta por los suyos- totalmente amortizada de Bush. Toma ya.
En la interpretación de Forges, en su viñeta de ayer, nadie quería hacerse una foto con el anfitrión. Al final, la verdad triunfa. El que vale, vale. La talla política no se mide con el metro, aunque la imagen vale más que mil palabras: le saca más de una cabeza.
Se presentaba como Ricitos de Oro quitándole la silla a los ositos, pero con las dos tardes de Jordi Sevilla, la lección magistral de Leopoldo Abadía con Buenafuente, las pinceladas de Pepiño y de Ideas, el equipo de Caldera, el visionado del desternillante vídeo de los humoristas ingleses Bird and Fortune y los cuatro apuntes que le han pasado los asesores, no te digo nada lo bien que ha quedado.
¿Que como estuvo en Washington? Pues eso:
—Cumbre, Presidente, has estado cumbre.

martes, 7 de octubre de 2008

Zapatero: el bombero torero

No sé que me pasa que estoy retro. Inspirado por José Luis y su cuadrilla voy por mi cuenta haciendo un revival de cartelería antigua que pa qué. Me provocan, no lo puedo evitar. Pero la imagen es impagable: Este hombre tiene unas ocurrencias y unas salidas… Es diestro en apagar fuegos, en meterse en enmarañados jardines para rescatar a mininos de inalcanzables copas de árboles, en abrir, por la mera fuerza de su brazo ejecutor, puertas que parecían selladas para siempre. Y remata las faenas que te cagas.
Cuando aseguró que España había superado la media europea y a Italia en renta per cápita, puso la guinda con una chirigota: «cosa que deprime mucho al primer ministro Berlusconi». Así hombre, así, haciendo amigos. «Nuestro objetivo es superar a Francia en tres o cuatro años, y esto no lo quiere ni oír nuestro amigo Sarkozy», agregó. Tú no te cortes, ¿pa qué? Con unos colegas como los que te vas echando, no vas a necesitar enemigos. Alguno puede que te recuerde aquello de que “entre bomberos no hay pisarse la manguera”.
Luego va el tío y se presenta ante la almendra del capitalismo moderno a sacar pecho por sus logros y a explicar cómo funciona el mercado. Sentando cátedra. ¿Y eso? Pues ni más ni menos que con las dos clases vespertinas de Economía que le dio Jordi Sevilla. Mira tú si cunden. Moratinos también le ha dedicado, con gran aprovechamiento, alguna charla didáctica sobre diplomacia de la buena y nuestro Presidente está alumbrando una nueva forma de hacer política. Le ha salido un estilo bastante cheli que diría Umbral. O Ramoncín. ¿Pues no ha venido a decir que si gana McCain se reedita la Guerra Fría? ¡Viva Sócrates y la mayéutica! Ya podemos rezar para que salga Obama. Se ve que aclaró, en inglés de Georgetown, como el de Aznar, que las declaraciones eran off the record, pero los periodistas, ya se sabe, tienen mu mala leche.
Nada, lo dicho: a hombros, por la puerta grande, con un par (de orejas) y el rabo.