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lunes, 12 de junio de 2017

Piratas en el cine


Una entrada a casi diez euros ya es un pequeño atraco, un acto de piratería contra el espectador. Además, visto el precio al que se venden las palomitas y que no permiten traerlas de casa, supongo que llevarán también derechos de autor. No las consumo y aún más: si después de pagar esa entradota te toca aguantar el hedor a grasaza del compañero de asiento, el ruido de masticación crujiente y deglución ansiosa de la de al lado, que no para de comer de su paquete y del de su marido (uy, perdón) y de sorber de su pajita (uy, perdón otra vez), parece que te están troleando. Si encima tienes que soportar quince minutos de anuncios ya no sabes si es que se están quedando contigo. ¿Acaso en la tele de pago no se reduce la publicidad en la misma proporción que aumenta la cuota?
Se dice que el primer programa P2P fue el Napster y que su inventor, un joven fanático de Metallica, se dirigió al grupo de sus amores para que todo el mundo se beneficiase. La discográfica se fue a los tribunales y se fundió al chaval. Luego vino toda una colección de herramientas: Emule, Jdownloader, los Torrents, los portales de descargas (Megaupload, The Pirate Bay) y Dotcom se hizo de oro. Había una solución económica y efectiva contra los screeners que, por lo que se ve, a nadie le dio la gana poner en marcha: unos láseres cruzando la pantalla y jorobando la grabación. Es como si la industria tuviera interés en que llegaran copias ilegales al consumidor, y no me refiero solo a las que salían con el mensaje en subtítulos de su procedencia, para uso exclusivo de miembros de un jurado. Álex de la Iglesia, cuando fue elegido presidente de la Academia, pareció entender que no se podía poner puertas al campo y que era mejor buscar la convivencia y el entendimiento, pero sus compañeros no eran de la misma opinión y no duró en el cargo.
Ya sé que no es lo mismo, pero algo de eso hay en la polémica del festival de Cannes de este año y Netflix, o entre Uber y Cabify y el sector del taxi. Este mundo ha evolucionado y, como decía Amin Maalouf, las cosas no se pueden desinventar.

lunes, 23 de enero de 2012

Luego es casi un año después

Hace justo diez meses publicaba una entrada sobre la aplicación avant la lettre de la ley Sinde americana. "Para que luego digan", decía yo (perdón por la autocita), que Zapatero es el único que reparte sopas con honda en esta materia. La SOPA boba, a la que estábamos acostumbrados, se acabó. España es el país donde más descargas se producían desde el portal clausurado Megaupload. Esto parece el principio del fin del sírvase usted mismo y gratis total.
¿No querías caldo? Pues toma.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Para que luego digan

Que Zapatero tiene la culpa de todo y que es el único que hace estas cosas. Se trata, por cierto, de una página web española.

martes, 1 de febrero de 2011

La Academia en pie de guerra

En pie de guerra civil. ¡Vaya espectáculo están dando! Pero es lo suyo ¿no? Lo del espectáculo digo.
Se ve que a Alex de la Iglesia le han acometido escrúpulos morales con la nueva ley. Sin decirle que se vaya, le han venido a preguntar al presidente que qué hacía allí todavía.
Hay quien asegura que la propiedad intelectual es la única posible, que si alguien puede ser titular de algo, con más derecho que sobre los bienes materiales, es de la obra creada. Vamos a aceptar pulpo como animal de compañía, pero ¿qué parte –por poner un ejemplo- de los 17 € que cuesta un libro digital va a parar al escritor? Porque el precio, considerando los gastos de distribución, de edición, el material y el porcentaje que se lleva el vendedor, es un auténtico robo. Encima, ni siquiera se lo puedes dejar a un colega o leerlo con otro dispositivo que no sea aquel para el que lo has adquirido (o sea que la compra no te convierte en poseedor real): ahí me sumo a Proudhon. ¿También llevan derechos de autor las palomitas que venden en los cines? ¿Se considera un acto de piratería traerlas de casa en el morral? Yo confieso que las llevo escondidas.
En esto del pirateo hay cosas que no cuadran. La mayor parte de las películas de estreno (las que el mercado demanda y con las que se puede hacer pupa económica) que se ofertan en los portales de descargas, son “screeners”, grabadas directamente en la sala con una cámara de vídeo. Pues –según me ha explicado quien entiende del tema- la solución es tan sencilla como instalar un dispositivo que cruce la pantalla con rayos infrarrojos mientras se proyecta: el ojo humano no los aprecia pero estropean la grabación. No hace falta recurrir al 3D. Las que no son “screeners”, las que tienen mayor calidad, proceden de individuos que actúan de jurados en certámenes, de gente de la propia industria cinematográfica y que las suben a la Red vaya usted a saber porqué. Y entre todas ellas, no busquen películas españolas: se ve que no interesan.
¿Y los Bardem, qué dicen de todo eso? Claro que estarán pendientes de lo suyo, del hijo de Pe. Perdón por la zafiedad de la broma, pero estaba insinuando que Penélope es también una Pirata (del Caribe, en la cuarta entrega).
Como dijo Romanones cuando los miembros de la Academia (la de la Lengua, no la del Cine) no le quisieron votar como miembro: ¡Joder, qué tropa!
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P.D. Los enlaces corresponden a noticias publicadas 24 días después del post.

jueves, 21 de enero de 2010

Gana la banca

Cuanto más dinero aporten los españoles como ayuda humanitaria para la tragedia de Haití, más se embolsan los bancos. Es inconcebible que estén cobrando comisiones por el envío de donativos. Lo mismo pasa con la SGAE y los festivales benéficos: No tienen corazón.
Dirán, tal vez, que ellos prestan un servicio, pero igual te cobran una transferencia si la haces en ventanilla o de forma electrónica.
La banca siempre gana.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Pero ¿acaso murió la estrella de la radio?

El tema Video Killed the Radio Star, incluido en el álbum The Age of Plastic, del grupo británico The Buggles, alcanzó el número uno en el Reino Unido en 1979, y así se convirtió –paradojas de la vida- en una estrella de la radio. Su videoclip, que fue el primero emitido por la cadena estadounidense MTV en 1981, alcanzó justa fama por motivos obvios. Pero ni el vídeo acabó con la estrella de la radio ni con la del cine, como se temía. Temores parecidos habían cundido antes con la proliferación de casettes y también se pronosticó que la cinta mataría al vinilo. Las grabaciones piratas de entonces, aunque eran otra cosa distinta, se podían comprar en determinados establecimientos. Fueron los soportes digitales, con enormes beneficios para las discográficas y las empresas tecnológicas, los que desbancaron a los formatos tradicionales. De ese modo, los royalties que habíamos pagado con los discos se fueron por la alcantarilla. Nos los tiraron al W.C., que fue la primera banda de Ramoncín, (cuando se apropió hasta del nombre del grupo) en la época del Rey del Pollo Frito, como papel mojado y sucio. Igual pasó con todo lo adquirido en VHS y no digamos nada de los incautos que habían comprado reproductores Beta y 2000. Las cintas de audio y vídeo, la principal amenaza de hace unos años, prácticamente han desaparecido.
Canal+ se inventó su propio pirateo de partidos en PPV y lo lanzó a la red para conseguir (y lograr) las mayores ventas de toda su historia del decodificador y del paquete básico. Algo parecido hizo Sony con la Playstation, aunque en el castigó llevó la penitencia porque la consola inviolable que sacó al mercado fue un fracaso de ventas. Uno de los hombres más ricos –y pirateados- del planeta, Bill Gates –también de los más copiones-, vio estrellarse su penúltimo producto estrella, el Windows Vista, ya que no permitía instalar nada, ¡ni el programa PADRE de Hacienda! Gravar un Cd con el canon digital para grabar en él ficheros propios debiera contemplar un mecanismo para recuperar su importe. No sólo no hay que pagarle a nadie la propiedad intelectual sino que la SGAE debiera abonársela al autor y propietario de los ficheros: el mismo que hace y graba; el gravado.
Ciertamente Cinema Paradiso hubo de cerrar, pero fueron las salas multicines las que lo empujaron a la ruina. Y ahora éstas prefieren lamentarse, como un disco rayado, y estiman unas pérdidas manipuladas y falsas, en vez de instalar un dispositivo ingenioso, barato y sencillo, consistente en cruzar la pantalla con infrarrojos, invisibles para el ojo humano pero que estropean cualquier grabación. Será para no tener que pagarle la patente a su inventor.
Y yo pregunto, ¿llevan canon digital las palomitas? Porque, hay que joderse...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial –un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Los piratas de la SGAE

Se ha sabido (¡y cuántas como ésa dejaremos de saber!) que la SGAE ha recaudado 45.000 euros de un festival solidario (La Marató) organizado por TV3. Todos los artistas que participaron (entre otros, Chenoa, Estopa, Lolita o Manolo Escobar) lo hicieron de forma altruista, cediendo sus derechos de autor para editar 150.000 copias de un disco cuyas ganancias irán destinadas a las personas afectadas por enfermedades mentales.
No sé cuál será la excusa para algo tan infame –que me imagino girará en torno a la habilitación legal para hacer lo que han hecho- ni me importa, pero desde luego que su voracidad recaudatoria y su desahogo no conocen límites. No tienen tarifa, ni control, ni cabeza, ni corazón; sólo estómago. Por cierto, los responsables del ministerio del ramo debían tomar buena nota de lo generosos que son los Teddy’s Boys, de la calidad humana que atesoran y de su sentido común, para proscribir la posibilidad de esquilmar la bolsa de organizaciones no lucrativas, sobre todo cuando organizan actos con un fin benéfico. El producto obtenido debe ir íntegramente a ese destino, entre otras cosas porque en caso contrario se defrauda y engaña a los mismos donantes.
Eso sí, la próxima vez que aludan a que el “top manta” o la descarga de ficheros por Internet es una forma de fraude, se les podrá decir aquello de que “quien roba a un ladrón…”

sábado, 14 de junio de 2008

Intervención en la Blogosfera

Hoy ha aparecido este suelto en El Confidencial.
Los burócratas europeos (como es norma en su gremio y en el de los políticos en general) lo quieren todo regulado y bajo control, atado y bien atado. El blog debe ser como los wáteres de los bares de antes: un lugar para escribir grafittis con un poco de clandestinidad. ¡Cuánto miedo le tienen a la libertad! Total que, como cabía suponer, nos tenemos que alegrar del no irlandés.
En este nuevo intento de juicio preventivo aparece –¡cómo no!- la SGAE. Otra vez la presunción de culpabilidad.
En fin, que éramos pocos y parió la Unión Europea.

martes, 29 de abril de 2008

¿Piratas en el Índico?

Anda Moratinos, mándales a la flota de la SGAE que les cobra canon por copiar a Bartholomew Roberts, Francis Drake, Barbanegra, Henry Morgan, Patapalo, Sandokán, Rasputín, el Monje o Boca Dorada de Corto Maltés y él mismo, Capitán Garfio y Jack Sparrow, y les exige derechos de autor a cuenta de la obra de Espronceda.
Seguro que Teddy Bautista y sus hombres acaban con ellos.

viernes, 4 de abril de 2008

Yo también

Sí, yo también me he bajado del eMule El Día de la Bestia y La Comunidad. Me autoinculpo, no por descargar mi conciencia (que en esa cuestión no lo precisa) del peso del pecado, sino por aliviar algo mi enojo. Como de la transgresión de descargarse cosas por Internet pagan (vía canon) justos por pecadores, éste que lo es (pecador pero también pagano) confiesa haber visto las dos pelis (entre otras muchas) fuera de los mejores cines, al margen de los circuitos de las salas comerciales, y reclama que le den la parte que le corresponda a Terele Pávez. Es justo ¿no?
Si se admite la objeción de conciencia fiscal para dedicar –o dejar de hacerlo- una parte a determinadas finalidades, supongo que en esto, los (ir)responsables también tendremos algo que decir.
Me han dicho que hace poco el SGAE rechazó un inventó para evitar los screeners consistente en una simple lámpara, colocada junto a la pantalla, que emitía rayos ultravioleta, no apreciados por el ojo humano pero que velaban la grabación de vídeo. Claro que si tomamos en consideración el número de películas españolas que circulan por la red, la respuesta de la oficina recaudadora se explica por sí sola.
Además de que el canon sirva para abonar el castigo preventivamente, uno sospecha que lo recaudado no se distribuirá con arreglo a ninguna escala de merecimientos que merezca tal nombre. Es lo de siempre: ¡Qué mal repartío está el mundo!