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martes, 4 de diciembre de 2012

Pues menudo Belén está montando


El libro del Papa, La infancia de Jesús, se ha convertido en un best-seller. Menos mal que lo escribió ex cathedra, porque a lo de que en el pesebre no había mula ni buey se une que los Reyes Magos venían de la antigua Tartessos, o sea de Andalucía (para el universo conocido de la época, de Occidente; para nosotros, del Sur). Y no, por ahí yo sí que no paso.
¿Llevaban jamón de Jabugo, polvorones de Estepa y aceite de Jaén, en vez de oro, incienso y mirra? ¡Arsa!
¿Mershó, Gashpar y Bartazá? ¡Anda ya pisha!

lunes, 8 de febrero de 2010

Lógica religiosa del Estado

De la reunión de pastores a la que asistió Zapatero nos han llegado varios mensajes interesantes. Una idea especialmente curiosa la podemos deducir mediante el método de sustitución. Éste es uno de los que se emplean para resolver las ecuaciones de segundo grado, o al menos lo era cuando yo estudiaba eso (no ESO). En su virtud y en buena lógica proposicional, la cosa quedaría enunciada del siguiente modo:
1) Nación es un concepto discutido y discutible
2) España es una nación fundamentalmente cristiana
--> (de ahí se deduce que)
ESPAÑA ES UN CONCEPTO DISCUTIDO Y DISCUTIBLE FUNDAMENTALMENTE CRISTIANO
Hay que reconocer que la mezcla de una afirmación categórica y una expresión dubitativa da como resultado un cóctel de agua y aceite, pero no desentona con el desbarajuste de declaraciones emanadas del gobierno, una catarata contradictoria de comunicados y desmentidos. De ese modo se ha reculado en el recálculo del cómputo de las pensiones y en lo que todos coinciden (aunque no lo digan) es que vamos de culo. En el asunto de la reforma del mercado laboral, pasa como en el refrán, que sólo dice la verdad el niño y el Corbacho (¿o tampoco?) Diríase que falta un orden lógico, un Boole que organice y dé solución a tanto problema algebraico y una mano que dirija. Hay exceso de cálculos pero escasez de riñones.
Aplicando su teorema, Zapatero ha anunciado que pretende apaciguar a los mercados convenciéndolos con buenas palabras y por su cara bonita. Al margen de otras consideraciones, la fórmula es coherente con su política de gestos, de imagen, y con la concepción de la economía como un estado de ánimo. Es cierto que algo de eso hay, pero es inconcebible la perenne metonimia, tomar constantemente el todo por la parte. Esa regla de tres no siempre funciona.
O sea, que ya veremos hasta cuándo le sirve lo de «tranquilos que aquí estoy yo para arreglar este lío», porque viene siendo un artículo de fe y aumenta sin parar el número de descreídos. Hasta es posible que acabe pidiendo resignación cristiana o un Desayuno Nacional (¿?) de la Oración para toda España.

sábado, 6 de febrero de 2010

Predicar y dar trigo

Zapatero ora et labora, de nuestra muerte, amén.
En el esperado Desayuno Nacional de la Oración hemos descubierto la personalidad oculta de Zapatero, su verdadera vocación. Su gesto habitual de abarcar con el ámbito de sus manos abiertas el micrófono, como el sacerdote en el ofertorio enmarcando el cáliz y el copón, cobra sentido. Por eso José Luis nos recordaba a Mr. Bean en Cuatro bodas y un funeral o en Secretos de familia. Por cierto, que Leire se ha visto obligada a seguir dando explicaciones:
—¿Ha eclipsado a Zapatero el escándalo de la Familia?
—Nada de eclipses, al contrario, se trata de la conjunción copulativa que anuncié.
—¿Copulativa?
—Sí, en la cópula celeste.
Bendito el que viene en nombre del Señor, Obama en el cielo.
En busca de precedentes para una comparecencia semejante, hubiera apostado por que los asesores de Zapatero recurrirían a Fernando Trueba cuando recogió el Oscar: «Si creyera en Dios, tendría que dar gracias a Dios, pero como no creo, doy las gracias a Billy Wilder. Él me sirvió de inspiración para confeccionar mi gabinete y prestarle su inconfundible estilo: Con faldas y a lo loco.» Sin embargo, nos ha sorprendido a todos con una vena oculta, al leer el capítulo 24 del Deuteronomio: “No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal.” Realmente, el pasaje está bien escogido aunque, claro, para percibir un jornal, el jornalero necesitaría un puesto de trabajo, y… en fin.
Mientras tanto, aquí nos divertíamos con el baile de las pensiones: ¡65, 67, 69, Maaaambo, Uh!

lunes, 16 de marzo de 2009

El Papa ha dejado de ser infalible

Lo de la Iglesia con la ciencia es la historia de una relación difícil, tirando a imposible. Algunas veces le pasa lo mismo con la lógica y el sentido común y, entonces, no hay quién la entienda. Es el caso del niño que ha superado una grave anemia congénita gracias a la sangre del cordón umbilical de su hermano, el “bebé medicamento”.
Aquí es pertinente la distinción entre comprender una argumentación y compartir una idea. Lo digo porque se puede dar una cosa sin la otra, las dos simultáneamente o ninguna de ellas. Cualquiera puede entender que requerimientos éticos y filosóficos –además de religiosos- obliguen a la Iglesia a sostener que la medicina ponga todos los medios a su alcance para salvar una vida (o alargarla, y hasta se podría decir que prolongar la agonía) o para que un nasciturus vea la luz. Insisto en que se puede estar de acuerdo o no. Lo que no se le alcanza a cualquiera es el motivo por el que no se haga lo humanamente posible por tratar a una persona que ya está en este mundo y que tiene una vida por delante. ¿Por qué la Iglesia –casi diría que atropellando la razón- ha condenado el uso de esa técnica que ha permitido curar al pequeño Andrés? No sé exactamente cómo se lo tomará la parroquia pero me da que muchos practicantes (no necesariamente ATSs o enfermeros, que siempre serían minoría) no demasiado bien. Es cierto que la Iglesia Católica no condena (en este momento) los trasplantes y transfusiones, pero vale el ejemplo para otras confesiones religiosas. El que tenga unos pocos de años y de memoria recordará a las mujeres en España con pañuelo en la cabeza y el velo obligatorio para ir a misa. A buen entendedor, salud. El caso de una iglesia cristiana de Seattle, la Mars Hill Church, es raro: anima a sus fieles al uso de las nuevas tecnologías. Utilizan el iPhone para grabar el sermón y el Twitter para publicar sus comentarios sobre lecturas de la Biblia.
¿De qué sirve pedir perdón a Galileo por obligarle a retractarse más de tres siglos después? ¿A qué viene arrepentirse por haber quemado en la hoguera a Miguel Servet (vale que no fue por la circulación de la sangre –vaya por Dios- sino por un quítame allá esas pajas del misterio de la Trinidad y otras de esa índole) si no han sacado ninguna enseñanza?
Esta semana hemos sabido que el Papa reconoció haber cometido un error en la gestión del asunto Williamson, el obispo negacionista del Holocausto, así como en la revocación de la excomunión de cuatro integristas lefevrianos. En una carta dirigida a otros prelados, cuya existencia desveló el diario conservador italiano Il Foglio y que ha confirmado el Vaticano, Benedicto XVI reconoce que hubo fallos debido a que no se prestó atención a las declaraciones de Williamson y a la repercusión del asunto en Internet. El Sumo Pontífice se comprometió a estar más atento a esta fuente de información.
A este paso, la Iglesia se va a quedar sin doctores y sin estudiantes de medicina.

jueves, 8 de enero de 2009

Apostolado ateo sobre ruedas

Al saberse de la campaña agnóstica en los autobuses urbanos de Madrid, Manuel Martín Ferrand ha rememorado a Luis Buñuel en aquella antológica frase, tan castiza, de «Soy ateo, gracias a Dios». A mí, esa asertiva declaración del ilustre calandino, contundente como los tambores de la “rompida” de su pueblo, me transporta a las irónicas afirmaciones de algunos gitanos cuando aseguran no ser supersticiosos porque trae mala suerte, o a esos vivas emocionados que se dan a la Virgen de una determinada advocación o lugar y que se remachan con una sonora blasfemia, o a aquello que decía uno que, tras ser preguntado si era de ésta o aquella religión, confesaba: «Conque no soy católico, que es la única religión verdadera, ¿cómo voy a ser de otra?» Semeja eso tan español de conjugar lo devoto y lo anticlerical, lo de ir siempre con los curas, o delante con la vela o detrás con el palo, o lo de llevar a menudo un Cristo al hombro, bien sea sacándolo en procesión, bien para arrojarlo al río.
En BUP tenía yo un profesor de Religión que afirmaba que quien carecía de fe estaba tullido, medio incapacitado; era como si le faltara algo, como si le hubieran amputado un miembro. Cuando se lo contábamos al de Literatura –un descreído algo jactancioso- replicaba tocándose ambos brazos y bajando las manos a la entrepierna, oculta por la mesa, ante los asentimientos cómplices y festivos del alumnado: «Pues yo no noto que me falte de nada.» Por eso, el tema me recuerda más que al célebre aragonés a ese gran vasco (y por lo tanto español) que fue Unamuno. Don Miguel, en aquel famoso discurso improvisado del “venceréis pero no convenceréis”, tuvo el arrojo de llamarle mutilado a Millán Astray a la cara: «El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo… Me atormenta el pensar que el general Milán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.» Todo un carácter. Pero, sobre todo, me lo recuerda el hecho de que para él, eso de negar a Dios haciendo un llamamiento simultáneo al disfrute de la vida, hubiera constituido un sinsentido enorme, una contradicción en términos como las de arriba, un (ya que fue catedrático de Griego en Salamanca) oxímoron desgarrador: «Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito ¡Viva la muerte! Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente.»
Unamuno dejó escrito que “los españoles somos católicos, sepámoslo o no lo sepamos, queriéndolo o sin quererlo, y aunque alguno de nosotros presuma de racionalista o de ateo”. En su obra Del sentimiento trágico de la vida expresó cómo se manifestaba su enorme vitalismo precisamente gracias a la fe. Creer (que para él era querer creer) era lo que le permitía afirmar la vida: “Robespierre hace declarar a la Convención la existencia del Ser Supremo y ‘el principio consolador de la inmortalidad del alma’, y es que el Incorruptible se aterra ante la idea de tener que corromperse un día.” Hasta el goce mundano encontraba fundamento en su arrebatada pasión: “Y así es; ni los eunucos sabrán nunca estética aplicada a la selección de mujeres hermosas, ni los puros racionalistas sabrán ética nunca, ni llegarán a definir la felicidad, que es una cosa que se vive y se siente, y no una cosa que se razona y se define.”
Su espíritu contradictorio y atormentado le inspiró una Oración del ateo, que (auto)cita en ese libro: “Sufro yo a tu costa,/ Dios no existente, pues si tú existieras/ existiría yo también de veras”. Dejé escrito, un par de posts más abajo, que “la única explicación sensata para la obsesión de recuperar cuerpos es de carácter religioso y viene ligada, como no podía ser de otro modo, a cuestiones de ultratumba.” Pues, esto señalaba Unamuno: “El gorila, el chimpancé, el orangután y sus congéneres deben de considerar como un pobre animal enfermo al hombre, que hasta almacena sus muertos. ¿Para qué?”
A mí, esa movida de los anuncios lo que me causa es extrañeza; que alguien se gaste la pasta en semejante proselitismo me llama poderosamente la atención. Al menos han tenido el buen sentido de conceder el beneficio de la duda. Sin embargo, tal y como está redactado hubiera sido más correcto emplear el subjuntivo (“Probablemente Dios no exista”) ya que “que manifiesta lo expresado por el verbo con marcas que indican la subjetividad” (DRAE). El Diccionario de la Lengua Española Vox señala que el subjuntivo “no atribuye realidad objetiva a la acción, sino sólo la existencia en la mente del que habla. En latín y en español expresa acción dudosa, posible, necesaria o deseada.” Si anteponen el adverbio “probablemente”, su uso parece obligado. Creo. Pero ya que no de lo divino, mucho menos vamos a discutir por el modo o el tiempo (verbal). Cada uno puede decir lo que quiera y como le apetezca. Gracias a Dios.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Campaña sobre campaña

Y sobre campaña una.
El Mundo presenta en primera página la noticia que ilustra la foto de arriba, con el titular “United Colors de la imposición lingüística” y el comentario “La Generalitat se jacta de que Montilla se reunió con ‘pastorets de tots colors’ de los cursos de inmersión para adultos, mientras Corbacho advierte de que ‘imponer el catalán a los inmigrantes tendría un efecto contraproducente’”. El pie de foto, en fin, reza: “Montilla, rodeado ayer en Vic de los ‘pastorcillos navideños’ de los cursos de catalán para adultos de la Generalitat”.
Por lo que se ve, no tenían pieles rojas y a algunos les han pintado la cara de carmín. Los de la ocurrencia deben ser los mismos de la chirigota aquélla de la campaña de las autonómicas, la cuña publicitaria con la música del anuncio de Nocilla: “Compromís, gestió, experiència i feina, Montilla. Montilla l’aliment que necessita Catalunya”.
Suponemos que los padres habrán autorizado la difusión de la imagen de los niños por aquello de la protección de los menores y ninguno habrá opuesto dificultades relacionadas con conflictos religiosos. ¿En qué idioma habrán firmado la autorización? ¿Mantendrán el crucifijo en ese centro donde –al parecer- han colocado o representado el belén?
Pero hay algo que me intriga de verdad: ¿De qué cojones va el niño de la derecha? ¿De embajador plenipotenciario de Herodes, de pastor de reptiles, de cardenal o de lo que parece: de diablo? ¿Y qué hace un demonio colorao en un nacimiento? Que me lo expliquen estos artistas de la multiculturalidad.
Ya me imagino el villancico:
Venid pastorcillos
Venid a adorar
Al Molt Honorable
President de la Generalitat.

martes, 25 de noviembre de 2008

El aula de los vampiros

En El País de hoy, la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, sienta cátedra:
“En un colegio, cualquier símbolo que agreda debe quitarse”.
¿Crucifijos agresores? Me acordé de los muertos vivientes que protagonizaron el show celtibérico de la semana pasada, y creo que he resuelto el enigma. Ahí lo tienen, en la escuela de monstruos.