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lunes, 14 de junio de 2010

El que avisa no es traidor

No es traidor, no, ni avisador tampoco; es idiota. Si la policía encuentra pruebas de la culpabilidad de un sospechoso, ¿avisaría con un anuncio en prensa que se va a dictar contra él orden de busca y captura?
Lo de repartir la carga de la crisis y redistribuir la riqueza –al igual que la progresividad fiscal- está muy bien, pero en este caso, dejando de lado las posibles dosis de ingenuidad, no va más allá de una política de gestos y de buenas intenciones, esas de las que está empedrado el camino del infierno. Se ha sabido que la fuga de capitales en España no tiene parangón. Otra vez somos diferentes, como en la década de los setenta cuando una gran evasión de capital, camino de Suiza, dejó al país exhausto, sin recursos financieros. A Zapatero, hecho un bandolero de la vieja escuela o un nuevo Robin Hood, le ha dado por proclamar que les va a subir los impuestos a los ricos. Para que también lloren. Los banqueros están asustados porque se llevan los depósitos a Alemania y encima, esta vez, de forma absolutamente legal. Con la boca pequeña recuerdan, perplejos, que medidas de ese tipo –como una devaluación de la moneda- no se anuncian: se hacen directamente. El dinero sólo busca el interés y la seguridad, mientras Zapatero pretende darle alguna satisfacción al sector más izquierdista de sus bases, tan vapuleado últimamente. La idea no es mala pero la consecuencia podría ser que, una vez pongan los ricos la pasta a buen recaudo, aumente la presión sobre pensionistas y asalariados.
Se dice que al expropiarse Rumasa Alfonso Guerra dictaminó aquello de «hala, to pal pueblo», pero a mí esta repartición me recuerda a aquel pobre de pedir al que preguntaron lo que haría si le tocase la lotería. Después de hacer inventario de lo que pensaba comprar, le plantearon si no daría algo a los pobres. Respondió: «para los pobres, mierda». Pues eso, todo apunta a que para los ricos será amagar y no dar y para los pobres, más mierda.

miércoles, 21 de abril de 2010

Cocina creativa de sentencias

Alfonso Guerra, el del clan de la Tortilla, explicó los fundamentos de la cocina de autor política. Para empezar, se trataba de poner en práctica el viejo principio de división del trabajo: “yo estoy en los fogones preparando la comida y Felipe en la sala sirviendo los platos”. También inventó alguna receta y rescató del olvido viejas técnicas culinarias, no obstante, en muchas ocasiones, se limitó a enunciar hábitos tocantes a la urbanidad (el que se mueva, no come). Conocedor del dicho “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”, advirtió que Suárez no era más que un tahúr del Mississippi. Tal vez abusara de la sal y las especias. En fin, todo eso fue antes de que su hermano lo vendiera por un plato de lentejas.
Cuando se pidió reformar la Ley del Menor o debatir la cadena perpetua, el gobierno opuso la inconveniencia de legislar en caliente; sin embargo, con la Memoria Histórica, a partir del momento mismo de su preparación, no se hace otra cosa que cocerla en el horno de la emotividad. El ingrediente principal procede de la parte de las vísceras y es a eso a lo que sabe: a casquería. Cualquiera podía imaginarse que iba a calentar el ambiente y que sería un arma de doble filo, que iniciaría una espiral incontrolable de reacciones. Pero este exponente de la Nouvelle Cuisine es raro, complejo de elaborar y difícil de digerir. A pesar del sofrito de revanchismo que contiene, en virtud del cual debiera guisarse en caliente y servirse frío, es contundente y de cuchara. Recordando que la Ley de Amnistía fue un entrante cocinado a petición, sobre todo, del Partido Comunista y que Alianza Popular no lo probó (o sea, que se abstuvo), no puede uno dejar de preguntarse a qué viene ahora, después del café y los licores, este postre.
En 2007 se modificó la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional para prolongar el mandato de Mª Emilia Casas y ahora Montilla propone sustituir a todo el equipo, a los chefs y ayudantes, porque intuye que el menú que están preparando no es de su agrado. Aquí, todo bicho viviente quiere comer a la carta, y como sobre gustos no hay nada escrito, piden que les sirvan la carne cruda o muy hecha, al punto o vuelta y vuelta.
¡Marchando una de Sentencia de Estatut al cava con fondo de almíbar rojo! Oído cocina.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Así los quiere el señor

Mansos y pastueños, no arrepentidos.
Rubalcaba ha amenazado con querellarse contra los que acusen a las Fuerzas de Seguridad del Estado de torturar a etarras. Ya le falta tiempo. En lugar de ir avisando, para que no le llamen traidor, debería presentarse corriendo en el juzgado.
El problema es: ¿a donde ir? ¿A esos tribunales tan conservadores, tan fachorros, el colmo de la carcundia? ¿A esos que Felipe González rechazó como un ganao indeseable? Ya se sabe que la cosa iba de cuernos y que las cabezas de ese rebaño –unos mostrencos, unos puñeteros que no tienen un pase- no humillan, no obedecen el engaño con nobleza ni aceptan el castigo. Críalos a tus pechos para esto, para que te saquen los ojos. Se lo tienen bien ganao... los ganaderos.
A la marcha que llevamos, y por mor de la soberanía popular que esgrimió Alfonso Guerra para justificar la LOPJ, habrá que procesar por plebiscito. Así sí que sería un jurado auténticamente popular.
Todo es un ataque de cuernos.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Frases para la historia

Veni, vidi, vici (Cayo Julio César)
Tierra a la vista (Rodrigo de Triana)
Eppur si muove (Galileo Galilei)
Dr. Livinston, I suppose? (Henry Stanley)
I had a dream (Martin Luther King)
Ask not what your country can do for you. Ask what you can do for your country (John F. Kennedy)
That's one small step for man, one giant leap for mankind (Neil Armstrong)
Ciutadans de Catalunya, ¡ja sóc aquí! (Josep Tarradellas)
Se sienten coño (Antonio Tejero)
Read my lips: No more taxes (George Bush Senior)
El que se mueve no sale en la foto (Alfonso Guerra)
Unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas (Xabier Arzalluz)
Te pego, leche (José Mª Ruiz Mateos)
Yo he venido a hablar de mi libro (Francisco Umbral)
Programa, programa, programa (Julio Anguita)
Váyase, señor González (José Mª Aznar)
¡A la mierda! (Fernando Fernán Gómez y José Antonio Labordeta)
¿Por qué no te callas? (Juan Carlos de Borbón)
El problema es que el Producto Interior Bruto es claramente masculino (Leire Pajín)
Pero la Televisión Digital Terrestre es femenina (¿Rodríguez?)
Aunque si es de pago será una P.... (TDP, Televisión De Pago)
Por su degradación casi debería prohibirse (Pérez Rubalcaba)
Estamos esperando que salga la Ministra de Hacienda a declarar que la situación económica es positiva porque sirve para rebajar el índice de precios al consumo y el de divorcios.

martes, 3 de marzo de 2009

Elecciones vascas: Nadie ha ganado, Nadie ha perdido

No me refiero a esa situación, tan común, de que cuando no hay un ganador claro en unas elecciones (a veces, aún habiéndolo) todos reclaman la victoria y ninguno admite salir derrotado. Como decía Kennedy, el éxito tiene muchos padres pero el fracaso es huérfano. Pérez Touriño, por el PSG, y Unai Ziarreta, por Eusko Alkartasuna, son las excepciones que confirman la regla. O no sólo me refería a eso. Estaba más bien pensando en que el ganador (eso dice él; en el PNV piensan otra cosa) de las elecciones vascas ha sido Patxi López, a quien tiempo atrás se puso el mote, con evidente intención de ningunearlo, de Patxi Nadie. El apodo data de cuando accedió a la Secretaría General del PSE y fue también una forma de destacar su historial vacío, su hoja de servicios en blanco, su escaso empaque político, su poca importancia. Además, se aludía a su transparencia: detrás se veía a don José Luis Rodríguez. Creo que el copyright es de Jiménez Losantos. Efectivamente, junto con Maragall se convirtió en punta de lanza del zapaterismo, de un modo particular de hacer política bastante alejado de la socialdemocracia clásica y que buscaba casarse con el nacionalismo radical, un matrimonio de conveniencia para solventar problemas en época de elecciones. El PSOE marcó distancias con los viejos líderes, con los pesos pesados, con Felipe González, Alfonso Guerra, Rodríguez Ibarra, Bono y Paco Vázquez, pero sobre todo en Euskadi se convirtió en otro partido y soltó lastre: Rosa Díez, Enrique Mújica, Gotzone Mora, Maite Pagazaurtundúa, Mikel Buesa, Carlos Totorika, Redondo Terreros...
En un post que publiqué en el blog de Ciudadanos con ocasión de las elecciones americanas (Nadie cumple sus promesas electorales), recordaba que en 1977, cuando ganó Jimmy Carter, el Y.I.P. (Partido Internacional de la Juventud) promovió a Nadie para la presidencia. Pero era otro Nadie. También en España, el PGB, el Partido de la Gente del Bar, a finales de los 80 pidió el voto para Nadie, asegurándonos que Nadie iba a resolver el problema del paro, la vivienda, la sanidad o la educación.
En el aniversario de la muerte de su hijo, la madre del socialista asesinado Joseba Pagaza, le escribió a Patxi López una carta sobrecogedora donde le advertía: “dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre...” Al reunirse con Otegi, la dolorosa traición que profetizó la madre de los Pagaza, se había consumado. En la capilla ardiente del ex concejal del PSE en Mondragón, Isaías Carrasco, Patxi les preparó una encerrona a Rajoy y María San Gil. Primero les dijo que la familia prefería que no fueran a dar el pésame, luego les dijo que podían ir y, al llegar, les estaba esperando en la puerta para espetarles, en voz alta: “No queremos volver a oír que traicionamos a las víctimas”. Inmediatamente, repartieron una nota de prensa en la que explicaban el incidente.
Con Redondo Terreros, el PSE hablaba un lenguaje con el que se podía entender el Partido Popular del País Vasco, formando aquel bloque constitucionalista que bendijo Fernando Savater. Pero el PP, con Mayor Oreja, les superaba en votos y ése era el cambio que prometió Patxi a los suyos: il sorpasso. “Podemos”. Una de las condiciones que había de darse era el cordón sanitario, el Pacto del Tinell y convertir en papel mojado el pacto antiterrorista, derogándolo por la vía de los hechos. Ahora necesita el apoyo, aunque sea pasivo, de los populares, gente (la del PP del País Vasco) que merece, por razones obvias, el mayor de los respetos. ¿Qué hará ahora Patxi, don Nadie? Es lo que tiene la política, que, como la vida, da muchas vueltas.
Pachi Nadie al aparato.

domingo, 22 de febrero de 2009

De traje y corbata

Eso sí que ha sido un buen corte, lo del traje de Camps. A don Francisco le han hecho un traje a medida y le han colgado una corbata al cuello, y no de seda precisamente. A cuenta de esa vestimenta, Bermejo se ha puesto el traje de luces y ha sido aclamado (¡torero!) por sus compis diputados. Cuando pensábamos que lo del PP eran trapos sucios, le salen trajes de sastrería exclusiva, de Milano. No eran trapitos, no. Otro urdidor de defenestraciones, Alfonso Guerra, se cargó a toda una directora general de RTVE, Pilar Miró, por cosas de la indumentaria. Hay mucho traje largo y vergüenza corta. Con este vestido para la ocasión, les han hecho un siete.
Y mientras tanto, ¿quién se acuerda de la crisis? El otro día, Sarkozy puso la gestión de la crisis económica española como ejemplo de negligencia y presumió de que la caída del empleo en Francia era cinco veces inferior a la española. Ya se está cobrando la silla de la Cumbre y otras afrentas. ¿Ha ocupado eso muchos titulares? Por la prensa se ha enterado Camps de lo que se le acusaba, así que no tenía tiempo (la prensa digo) para entretenerse en cuestiones económicas menores.
Garzón, ansioso de enchironar, con tanto tiro y tanto auto de choque, se ha estresado. Su ataque de ansiedad, de tenerlo en sus brazos, es un berrinche por inhibición. Que se mejore. Como el que no corre, vuela, Zapatero, el presidente del primer gobierno ¿del mundo? en tener una huelga de jueces, ha salido en su defensa. Los jueces se bastan para defenderse ellos solos, pueden causar indefensión pero nunca a sí mismos. También Rubalcaba ha querido echar su cuarto a espadas ejemplificando con aquel proverbio chino (¿por qué todos los proverbios son chinos y los refranes –una cosa más vulgar y como de andar por casa- españoles?) del que señala a la luna, los necios y el dedo. El Ministro del Interior daba por supuesto que la luna es la corrupción del PP pero yo me pregunto si el paro no es un cuerpo celeste de mayor belleza e importancia. El sabio de don Alfredo señala a una luna falsa, un espejo.
Pasarán más de milanos, muchos más.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Querer es poder (judicial)

“No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzguéis habéis de ser juzgados, y con la vara que mediréis, seréis medidos vosotros”. (Mt 7 1-5; Lc 6, 37-42)
Después de la sorprendente Sentencia del Juzgado de lo Penal número 3 de Jaén, condenando a una mujer a 45 días de cárcel y prohibiéndole acercarse a su hijo, la decisión del fiscal jefe, José María Casado, de recurrirla ¡porque le parece leve la pena impuesta! nos obliga a pellizcarnos para ver si estamos soñando. Si a muchos damnificados por la comisión de delitos se les deja desprotegidos porque no les queda siquiera el consuelo de la reparación que supone el castigo al autor, el caso de Jaén se sitúa en el peor de los escenarios posibles, en el menos inteligible: convierte a todos los implicados en víctimas... de la propia sentencia. A menudo, bajo los pliegues y entre los recovecos de lo jurídico, se nos escapa el sentido de determinadas resoluciones y no hay modo de que en ellas encontremos la Justicia.
Ciertamente, hay ocasiones en las que, cuando hablamos de culpas por lo leve de las penas, los jueces comparten responsabilidad con los legisladores y hasta –a mi juicio- quedan un escalón por debajo de éstos. La manifiesta insuficiencia de las condenas y de su cumplimiento, es un hecho al que no hay derecho, pero su primera causa es la lenidad de la norma. El caso del juez Tirado puso de manifiesto otro aspecto de la cuestión: el corporativismo de la judicatura.
Los gobernantes de uno u otro signo reclaman o manifiestan respeto a la independencia judicial pero no la favorecen al politizar la justicia y al judicializar la política. También se incurre en ello por omisión cuando un fiscal, motu propio o siguiendo instrucciones, se abstiene de llevar ante los Tribunales a determinados delincuentes. Presuntos, claro. Al abordar el problema, hay que obviar a la Audiencia Nacional al completo, desde Gómez de Liaño, separado de la carrera, al juez Garzón, y desde el juez del Olmo, instructor del 11-M, a Gómez Bermúdez (y su mujer), presidente del Tribunal que lo enjuició. Todo lo que rodea a ese órgano genera suspicacias.
Alfonso Guerra derogó a Montesquieu pero Aznar, cuando pudo, no quiso recuperarlo para el universo judicial. Ahora bien, tal y como está el tema ya no tengo tan claro que los miembros del Consejo General del Poder Judicial deban ser jueces, nombrados entre los del gremio. La profesión lleva implícito un delirio de grandeza, una sensación patológica de divinidad. Puede que esa sea la causa de que haya sentencias que no son de este mundo. Con las excepciones de rigor, los justicieros están a años luz de los justiciables. No sé si el jurado, funcionando de verdad y no como un experimento inacabable, en pruebas eternas, sería solución.
A la Justicia habría que despojarla de su paralizante burocracia, de sus perfiles mitológicos y de su peluca rococó y dejarla en un mero servicio público. Eso sí, un servicio de impecable funcionamiento porque es esencial para la convivencia en sociedad y forma parte del núcleo duro de la democracia misma. Por eso, sus enormes carencias preocupan tanto a los ciudadanos.
El proceso de dinamitar la autoridad de los docentes y de los padres, al que en absoluto han sido ajenos los jueces, acabará arrollándoles. Les llegará por mucho que crean estar por encima de los avatares humanos. Es como el mensaje del Reverendo Niemöller: “Primero fueron a por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después fueron a por los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después fueron a por los católicos, y yo no hablé porque era protestante. Después fueron a por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara por mí.” Realmente, no es un canto a la solidaridad, antes al contrario, y aunque supone un aldabonazo en las conciencias, actúa apelando a nuestro egoísmo. Nunca el peligro está lo bastante lejano para que deje de suponer una amenaza. La sensación de impunidad es falsa y engañosa. En lo que a los jueces concierne, podrían ser, si se descuidan, alguaciles alguacilados.
Mientras tanto, Bermejo, ajeno a todas las injusticias, no parece tener otro ansia que hacer honor a su apellido.

lunes, 24 de marzo de 2008

Partidos por la mitad

La Memoria Histórica es definitoria del momento político que vivimos y, a la vez, causa y consecuencia de la tirantez en las relaciones entre los partidos. Éstos, en la Transición, hicieron labor de ahormar y encauzar a la ciudadanía en su expresión política; una actividad que –aunque a mí no me guste especialmente- resulta muy acorde con las funciones que les atribuye el artículo 6º de la Constitución: “concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular”. Así, el Partido Comunista llevó a los más extremados de entre la izquierda al redil del respeto a la bandera, la monarquía parlamentaria y la democracia burguesa, mientras Alianza Popular controló a los sectores ultras de la derecha. En este momento parece que ocurre al revés, y que todos se están dejando arrastrar por los halcones de uno y otro signo.
Ahora que al gobierno socialista le ha dado por resucitar la Guerra Civil y sus circunstancias, con el acompañamiento musical de que se trata de recuperar la memoria histórica, reivindicar los valores republicanos y rescatar del olvido a las víctimas (sólo a unas), cualquier objeción en torno a la conveniencia u oportunidad de la campaña (en el fondo, que ya está bien) es neutralizada rápidamente con una mirada de reojo, en funciones de antídoto, displicente y acusadora: “o sea que tú eres facha ¿no?”. Esta merienda de negros le sirve al PSOE para maniatar al PP tildándolo de heredero del franquismo mientras ellos se sitúan en el lado correcto, en el bando de los buenos.
En realidad, en vida de Franco se habló de la Guerra constantemente aunque entonces, claro está, desde otra óptica. Los primeros años de la Transición trajeron la polémica, la confrontación de opiniones, y sacaron a la luz a los partidarios de la República. Luego, las aguas volvieron a su cauce y se serenaron: cuarenta años después, parecía que los muertos estaban definitivamente bien enterrados, descansando en paz. En coherencia con la actual puesta en cuestión de todo lo que la Transición fue y representó, se vuelve a agitar los podridos espantajos, a desenterrar los cadáveres. Igual que entonces. Que sean otros los fantasmas que se airean es lo de menos, todos huelen igual de mal. (Con perdón para los fallecidos y sus familiares). ¿A alguien puede extrañar que haya muchos a los que nos parezca rancio, hediondo, descompuesto?
Esta movida es de ida y vuelta. ¿Para qué acordarnos de Badajoz o Paracuellos? ¿No son más los perjuicios y perjudicados que beneficios y beneficiados? ¿Cómo se pretende convencer sobre una determinada visión de la Historia cuando no se ponen de acuerdo en el diagnóstico del momento en que vivimos? Encima, son precisamente las posturas actuales –situadas una frente a otra- las que determinan y condicionan los dos posicionamientos sobre el pasado. Unos claramente conculcadores de la legalidad republicana y los otros, supuestamente, en el revisionismo histórico, también golpistas, en prueba de lo cual se aduce la Revolución de Asturias y la proclamación del Estado Catalán, ambos en octubre del 34.
¿A qué viene resucitar el uso de facha y rojo como dardos y recuperar viejas invectivas? Pues de eso le preguntaba, entre sorprendido y quejoso, Gabilondo a Víctor Manuel, en una entrevista reciente. La campaña electoral se ha basado en agitar en la prensa espectros catastróficos, cada uno los suyos. Decía Cebrián, en un artículo de opinión, que el régimen político español sería, más que una democracia, una mediocracia, por tratarse de la tiranía de los medios de comunicación y del gobierno de los mediocres. Esa reflexión –que según confesó era de Felipe González- la completaba con una idea personal: la miedocracia, o sea pedir el voto sin ilusionar al electorado, tratando de inocularle el miedo al enemigo, de que se contagie del miedo ambiente.
Unos y otros debían ser más radicales, pero no a la manera en que se entiende de forma habitual y peyorativa (irresponsables) sino como lo formulara en su día Alfonso Guerra, en el sentido literal y semántico: ir a la raíz de los problemas para poderlos resolver. No hay un partido bueno. A veces, media parte y, en general, ni siquiera llega a los 45 minutos, con veinte vas que chutas.

jueves, 20 de marzo de 2008

¡Cómo venía la prensa!

“Atízale en la ceja.” Como siempre que se pierde, el que debe dimitir es el entrenador. Sobre todo, cuando el error de cálculo, la elección de una táctica equivocada, ha sido tan determinante. Y eso que –aunque a lo mejor el otro tampoco estaba contra las cuerdas- Kid Pepero lo tenía todo a su favor para ganar. Yo no sé si debía haberle castigado el hígado o si el oponente era de mandíbula de cristal, pero la ceja no, desde luego que la zeja no. Además, ha trabajado tanto el flanco derecho que ha desatendido totalmente el centro. El centro para Federico ni siquiera existe.
Jiménez Losantos, su mentor, el ideólogo de salón, el hierofante, su consejero áulico, montaba en cólera cuando no le hacía caso, clamaba al cielo lanzando toda suerte de denuestos, exabruptos e imprecaciones, mientras la izquierda, poniendo cara de beatífica incomprensión y sin elevar el tono, se rasgaba las vestiduras ante lo crispado de la actitud. ¿Pues no ha tenido la desfachatez el tío de afirmar que la mayoría del partido le apoyaba (en su pleito con Gallardón)?
Tengo para mí que la niña, la famosa niña de Rajoy, tenía por nombre Mari Complejines. Así, sin unir a la primera parte del nombre compuesto la sílaba inicial del segundo. No se trataba de Maricom Plexines como pretendía algún julandrón. De malintencionados está llena la séptima Caldera (Jesús, ¡qué cruz!) de la segunda galería a la izquierda, del tercer sótano del infierno. Ya se lo dirán a ellos, ya. Tendrán su merecido; la pena acorde al delito, según la doctrina de La Divina Comedia.
En el otro rincón, el protoentrenador avant la lettre (y póstumo) y tocayo suyo (también José Luis de nombre) era Aranguren. Quien fuese catedrático de ética publicó en 1975 Talante, juventud y moral y, en 1985, El buen talante. Savater, además, le atribuía la palabreja (Un profesor diferente, El País, 18-4-96). O sea que podría decirse que él fue el padre de la criatura, el autor de la idea. Gustavo Bueno, inconmoviblemente cáustico y tan políticamente incorrecto como para hablar regular tirando a mal de un muerto reciente, escribía lo siguiente de él (¿Quién fue Aranguren?, El Mundo, 21-4-96) con ocasión de su óbito: “(...) socialdemócratas cristianos, algunos vergonzantes, ex-monjas y ex-jesuitas, que vienen pretendiendo ofrecer como símbolo de la democracia ética a la figura de Aranguren. (...) Sin embargo el reconocimiento de sus virtudes públicas no fue bastante para hacerme rectificar mi juicio sobre la mediocridad de sus dotes intelectuales. (...) Aranguren ha fallecido en fechas que coinciden simbólicamente con el final socialdemócrata de la monarquía consensuada, la etapa que escogió a Aranguren como emblema de la sabiduría, de la ética y del heroísmo, definiendo así su propio nivel de sabiduría, de ética y de heroísmo.”
Por mí parte, citaré esa pieza acabada de la filosofía que constituye la afirmación de Aranguren: “Desmoralizar es lo contrario de moralizar”. Robert Graves apuntaba (Yo, Claudio): “Me pregunté cuánto tiempo duraría este talante y durante cuánto tiempo cumpliría la promesa que había hecho al Senado –en la ocasión en que éste le votó el poder imperial- de compartir sus poderes con él y de ser su fiel servidor.” Felipe debía ser del gimnasio de los Hermanos Álvarez Quintero: “Cin acritú” (y sin zetas, al menos de las programáticas, porque sólo contando González y Arfonzo salen un puñao).
En fin, hablan ya del 2012 pero, según sus agoreras predicciones, ¿llegará España a la próxima cita electoral general? ¡Cuan largo me lo fían! Fíjense en la imagen del anuncio de un libro publicado por Jiménez Losantos en 1979. O sea que ya lleva tiempo con su pesimismo territorial y existencial, el hombre. Fue el primer libro del Ajoblanco. Era ésta una revista ácrata pero no, como el Star, en plan pasota, sino una cosa más seria. Para sesuda, El Viejo Topo; en cuya nómina de redactores y colaboradores figuraba Gabriel Albiac (filósofo que ha pasado por Diario 16, El País, El Mundo, La Razón, La Cope y Libertad Digital), Luis Racionero, Fernando Savater, Fernando Claudín, Gil Calvo, Juan Goytisolo, Román Gubern, Haro Ibars, Josep V. Marqués, Muñoz Suay, Ludolfio Paramio, Peri Rosi, Javier Reverte y Jorge Semprún. Karmele Marchante era la directora periodista del Star y también tenía a su cargo (ver imagen) la sección Abajo la Faloacracia del Ajoblanco. Además de Karmele, estaba en la redacción Moncho Alpuente. Entonces era cuando el feminismo se oponía a las violaciones ¡y a la pornografía!
A ver si al final Karmele va a ser periodista de verdad...