Mostrando entradas con la etiqueta judicatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta judicatura. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de noviembre de 2014

¿La justicia es...?

La sentencia (en el sentido de la sexta acepción del DRAE, «f. Ling. Oración gramatical») «La justicia es un cachondeo» fue enunciada en 1985 por el, a la sazón, alcalde de Jerez, Pedro Pacheco. El dicterio traía causa de la anulación, por parte de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Territorial de Sevilla, de la orden municipal de demoler el chalé de Bertín Osborne. Por ello, fue condenado a cinco años y seis meses de cárcel por la propia Audiencia, confirmada la pena por el Supremo y perdonado en 1988 por el mismo alto Tribunal.
Pues hoy puede afirmarse, sin ninguna duda, que esa idea, compartida por muchos, ha dejado de ser cierta. Porque para que lo fuese, tendría que existir, y no hay justicia: ni es un cachondeo ni otra cosa; sencillamente no es.
Hoy, la noticia sobre la negativa de los fiscales en Cataluña a querellarse contra Artur Mas la recoge así El País: «Los fiscales catalanes reprochan a Mas su “absoluta falta de lealtad”. En su informe enviado a Torres-Dulce, concluyen que no hubo desobediencia porque el presidente no recibió una “orden directa”.» Mucho más explícito resulta el periódico El Mundo: «La culpa de que se aprecien “obstáculos jurídicos” para querellarse contra el presidente de la Generalitat, Artur Mas, por desobedecer al Tribunal Constitucional, la tiene el propio Tribunal Constitucional. Así se desprende del informe elaborado por los miembros de la Fiscalía Superior de Cataluña, para los que es “discutible” que haya habido una “orden” del TC para que la consulta soberanista se llevara a cabo. En el dictamen, conocido por EL MUNDO, los fiscales de Cataluña llegan a sostener que “la convicción del TC” a la hora de parar la consulta “ha resultado limitada” porque la medida cautelar viene impuesta por la Constitución, “y con ello cabe plantearse si podemos hablar propiamente de una desobediencia a la 'voluntad' del órgano decisorio”.»
El artículo 6.1 previene, con aquello de «la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento», cualquier intento de alegar desconocimiento para escapar del Derecho. Es una cuestión de elemental seguridad jurídica, y, sobre todo, de aplastante lógica, pero en la que ni siquiera cabría pensar al referirse al colectivo de fiscales… si no fuese por los argumentos que dan para no cumplir con su obligación.
Yo no sé si los fiscales incurren en dejación de funciones, en desobediencia, prevaricación, o en qué tipo o figura antijurídica, pero en algo delictivo, seguro. Esto no tiene que ver con la opinión que la consulta dichosa nos merezca, es una cuestión de ley del embudo, de la existencia misma del Estado de Derecho, de cómo y a quién obligan las leyes. Recientemente, el presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes, ha manifestado que la ley está «pensada para el robagallinas, no para el gran defraudador». ¡El mismísimo presidente del CGPJ reconocía que la ley se aplicaba de una forma a los políticos y de otra a los gañanes! Algo parecido a los del guante blanco ocurre con los del gremio de la judicatura, los de las puñetas de encaje.

lunes, 9 de junio de 2014

Jiménez Villarejo puede

El jubilado  Carlos Jiménez Villarejo se ha echado al monte. Es verdad que ya no actúa de fiscal por esa condición de pensionista, pero cabe preguntarse hasta qué punto su decisión de aliarse con los comunistas-bolivarianos-chavecistas-onceemistas de Podemos está relacionada con el panorama del llano, con la merienda de negros que constituyen sus excompis en eso que se da en llamar el Poder Judicial.
De anticorrupción a antsistema.

jueves, 6 de junio de 2013

¿Pero es que nos hemos vuelto todos locos?


La edición digital de El País de hoy se refiere al asunto de los crímenes presuntamente cometidos por el propietario de un gimnasio de artes marciales de Bilbao e ilustra la noticia con varios apartados. Uno de ellos, que titula “Las ‘habilidades’ del falso maestro shaolín”, contiene este párrafo: “Fuentes judiciales avanzaron ayer que el acusado se enfrenta a dos casos claros de asesinatos consumados, con agravantes de alevosía y ensañamiento, que conllevan penas máximas de 25 años de prisión por cada delito. La juez dictó auto de prisión provisional, lo que indica que sufre una enfermedad mental.”
Y yo me pregunto: ¿quién sufre enfermedad mental, el acusado o la juez? ¿O ambos? ¿O la periodista que redacta el suelto, una tal Eva Larrauri? ¿O todo bicho viviente?

jueves, 14 de junio de 2012

Gibraltar español

Vaya ocurrencias las de nuestros amigos llanitos: celebrar el jubileo de la reina proyectando su imagen sobre la parte del peñón que se ve desde este lado de la verja. Sus vamos a meter una querella por lo criminal que sus vais a cagar por la patabajo. Y cuando esté de guardia el juez Dívar, que es un cashondo.
Pues ya podían haber puesto a HRM arrojando la flema británica, como anunciaba El Mundo Today.

jueves, 8 de marzo de 2012

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado

Mientras El País seguía con su propagandística tabarra, Fernando Savater publicaba un ponderado artículo sobre Garzón que suscribo de la cruz a la fecha. Añadiría que fue condenado por el delito que (salvando las distancias) imputó a los del GAL: Ni siquiera para defender la democracia cabe utilizar métodos situados al margen de los previstos y actuar extramuros de la ley. Él mismo tuvo sobradas ocasiones de comprobar que los abogados de los delincuentes se sirven de un Estado en el que no creen y al que incluso desprecian para combatirlo abiertamente; pero esa es la grandeza y la debilidad del Estado de Derecho.
Yo, como Savater, también lo siento y reconforta ver que, aunque se ha quedado en el paro, no está con una mano delante y otra detrás; que puede irse de tourneé. Lo digo sin pizca de ironía.
Con frecuencia, las posturas prefijadas y fanáticas lo son por la endogamia de los partidarios. Forges se acuerda de Haití, de Somalia y de Garzón. En un curioso ejercicio de empatía, se pone en el lugar del juez, en el «locutorio dos», para escuchar al político corrupto confesar sus tropelías. ¿Le traiciona el subconsciente o se trata de un deliberado homenaje póstumo a los métodos de D. Baltasar?
Más que cantar un tango triste, sentido y arrastrao, Baltasar, flamenco, parece haberse arrancado por alegrías. Veinte años no será nada, pero, lo que es para volver, once parecen una eternidad.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Nada me parece justo en yendo contra mi gusto

Me molesta el alineamiento obtuso que nubla la vista, dificulta el entendimiento y anula la claridad de juicio. Actualmente, la prensa altera la realidad no para evitar que estropee buenos titulares sino para que no choque con las ideas preconcebidas o el corpus dogmático. Las posiciones monolíticas, sin poros, son impermeables a las consideraciones ajenas. A menudo, los hechos ni siquiera niegan la postura fijada de antemano; únicamente la matizan. ¿Es verdad que el sindicalista que mandó a su puta casa a MAFO y que gana más de 180.000 € al año, los entrega íntegramente a la UGT? Pues dígase porque, si no, la opinión degenera en consigna.
Me alegra la absolución de Garzón en el último proceso que se le seguía en el Supremo, pero ayer El País seguía insistiendo en la especie de que se le había encausado por su pretensión de juzgar al franquismo. Y dale. En su edición digital incluso titulaba: «Garzón “se excedió” al intentar mejorar el estado de las víctimas». El enunciado es tan ambiguo que puede servir tanto para exculpar su actuación, a modo de atenuante, como para explicar las aviesas motivaciones de sus juzgadores, quienes le procesaron precisamente por su intención «excesiva» de favorecer a los rojos. No creo que el equívoco en la redacción sea casual.
Después de inhabilitarle, muchos siguen dando pábulo al falso dilema de quién puede autorizar la apertura de fosas. Conozco personalmente a quien desenterró a un tío suyo del maquis, que había sido fusilado, para volver a enterrarlo, esta vez con honores, en el cementerio de su pueblo. Y no tuvo que recurrir a Garzón.
Incluso muchos de los que han afectado escandalizarse por el juicio, no dejan de reconocer en su fuero interno que alguien que tiene la ocurrencia de pedir el certificado de defunción de Franco tal vez no está en condiciones de ejercer la judicatura. Sin embargo, no le inhabilitan –¡faltaría más!- razones ideológicas, ni siquiera su ego colosal, sino una cuestión básica de salud mental que afecta a su pericia, a su capacidad en el desempeño de la profesión. Más allá de heterodoxias o peculiaridades, de sus delirios de grandeza y su autobombo propagandístico, y yendo al meollo de la cuestión (si cometió o no delito, que se ve que no), unos y otros deberían considerar la lectura de la Sentencia como algo obligatorio.
Primero la verdad, toda la verdad, y después la línea editorial.

martes, 14 de febrero de 2012

Los que no brindamos con champán

El mismo día en que se hizo pública la condena a su padre, María Garzón publicó una carta en El País dirigida a los que se alegraban de la dureza de la sentencia hasta el punto de brindar por ella. Es lógica la reacción: la familia está jodida y respira por la herida. Lo que me llamó la atención es que apelara, como había hecho su padre la víspera, a la conciencia. Flaco favor se hizo don Baltasar citando a Kant al asegurar que “el tribunal de un hombre es su conciencia”. Con semejante afirmación restaba autoridad al tribunal que estaba a punto de sentenciarlo y deslegitimaba un oficio que, hasta ese momento, todavía era el suyo. Había dudas de su pericia como juez pero de ese modo dejaba claro lo nefasto que resultaba como abogado de su propia causa. Con la conciencia pasa como con las buenas intenciones, que de esas está empedrado el camino del infierno. Nietzsche ya advirtió que con ellas solas no basta.
En este juicio, Garzón se ha visto despojado de la toga dos veces: una literal y otra metafórica y definitivamente. En la primera ocasión debió ahorrarse a sí mismo el bochorno y a los demás la vergüenza ajena. Como le dijo el Presidente de la Sala, él sabía que un acusado no puede sentarse vestido de esa guisa en el banquillo.
Nunca me he alegrado de la desgracia ajena cualquiera que fuese la circunstancia que la provocara, y creo que en eso formo parte de la mayoría. Esta vez, tampoco. Lo que ocurre es que me cuesta entender la insistencia en comparar la resolución de este caso con la de los perseguidos que han acabado en perseguidores, los de la trama Gürtel. La cuestión es muy sencilla y podría no entenderla Pilar Bardem pero Gaspar, como Baltasar, sí deben porque afecta a los fundamentos mismos del sistema democrático: Los delincuentes se pueden servir de los mecanismos del Estado de Derecho para defenderse, pero el Estado de Derecho no se puede defender a sí mismo con los métodos de los delincuentes y quebrantar la ley. Esa es la diferencia. No valen las razones de Estado ni cualesquiera otras que la ley misma, todas las de la ley pero con la ley como límite. Una cosa, ya digo, es que lo ignoren los portadores de pancartas a las puertas del Tribunal Supremo, pero Llamazares está obligado a saberlo. Ya que no hace pedagogía, al menos, si discrepa, ha de tener cuidado con el uso de argumentos espurios y peligrosos por antidemocráticos. Por lo visto en la vista (la de Valencia), Camps es un sinvergüenza, pero lo que se juzgaba no era su catadura moral sino la comisión de un delito, si quedaba demostrado que había cometido el delito que se le imputaba. Yo ya no le votaré aunque (cosa dudosa) tuviera la oportunidad de hacerlo. En honor a la verdad, tampoco lo hice cuando la tuve.
Más comprensible me resulta la comparación con otros jueces, como aquel mastuerzo que consideraba que llamar zorra a una mujer no es insultarla. Parece evidente la desproporción entre las sanciones impuestas a uno y otro por sus respectivas actuaciones en el ejercicio del cargo, por mucho que el uno vaya contra derechos constitucionales, la privacidad de las comunicaciones y la defensa letrada, y el otro haya cometido un delito de lesa femenidad (o algo así). No sabemos si en la forma de instruir los sumarios, por parte de Garzón, influye algo más que el afán profesional de perseguir a los delincuentes sin cuartel (y de ahí la necesidad de encontrar pruebas a toda costa) y si hay dosis de vanidad, como se sugiere a menudo, o se deja llevar por sus inclinaciones políticas, como también se apunta. De entrada y al margen de preferencias partidistas, filias o fobias particulares, no pueden causar la misma simpatía el exjuez estrella y el mencionado juez repugnante que hemos tomado como ejemplo (mejor dicho, a quien hemos mencionado a título de ejemplo).
Ciertamente, la jurisprudencia del Tribunal Supremo no figura entre mis lecturas favoritas pero me he obligado a leer la sentencia. Lo primero que me ha llamado la atención es que, a pesar de que unánimemente ha merecido el calificativo de dura (¿dura lex sed lex?), el artículo 446 del Código Penal, como se recoge en la página 36, prevé una pena para el delito de prevaricación de entre diez y veinte años. Once se sitúa en la parte más baja del tramo. Además de que resulta sólida, muy currada, no sé si estaban pensando en Gómez de Liaño, a quien aludía recientemente por el indudable paralelismo con quien fue su colega, al redactar el Fundamento de Derecho Sexto. Gómez de Liaño, también inhabilitado, obtuvo la victoria moral del reconocimiento por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de que su proceso había carecido de las garantías precisas. La sentencia de Garzón está trufada de referencias a la jurisprudencia de dicho Tribunal (el de Estrasburgo) y a la del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
Los mismos que hoy claman contra la prescripción del asunto “Banco Santander” ayer reclamaban la del tema de las fosas y los que ahora proclaman la injusticia de esta sentencia antes declamaban que el 11-M era cosa juzgada y bien juzgada. Así son las cosas.

viernes, 3 de febrero de 2012

Torquemada en la hoguera

(De momento, solo en la picota)
Para que luego digan que no le dejan defenderse con todas las armas: con víctimas de la Guerra (que, la verdad, no sé qué pintan; seguramente tienen más razón que un santo pero ahí se juzga otra cosa), con manifestantes a las puertas del Supremo y con las portadas de El País a favor.
Aunque no se puede decir que sea viejo, el truco ya tiene unos añitos: Nada de contenciosos; para acojonar de verdad lo que procede es una querella por prevaricación contra ese Alcalde que no cierra un pub atronador. Respecto a los jueces, ya enseñaron el camino con Gómez de Liaño, apartándolo de la carrera judicial por atreverse a procesar a Polanco. ¿Qué la víctima acusadora no era de la misma ralea y estos (sobre todo los de Gürtel) son unos delincuentes? Pero la idea sí es idéntica: se trata de defenderse atacando. El Estado de Derecho es lo que tiene.
Alguacil alguacilado, se llama.

sábado, 1 de mayo de 2010

Feliz día de la madre

Felicidades a todas las madres, incluso la de Rafael Díez Usabiaga, aunque por lo que a él concierne no está claro el motivo de los parabienes. De todas formas, a pesar de la dirección a la que apunta el epíteto, las madres de los hijoputas no suelen tener la culpa.
La última de Garzón: ha soltado a este elemento, acusado de pertenencia a banda armada, al asumir su alegato de que debía cuidar de su madre. Se ve que no podía hacerlo ninguna de las hermanas. Baltasar ha vuelto a no prevaricar y lo digo en serio. El problema es que confunde el culo con las témporas; en este caso, el inicio de un procedimiento por el Ayuntamiento de Lasarte-Oria (negado por el Consistorio), del que además formaría parte un inexistente informe de la trabajadora social avalando la necesidad esgrimida, con una petición de la madre del etarra. Esa es la madre del cordero y ahí está la pieza literaria. La madre que lo parió.
Cuando Ian Gibson pidió para el juez un sillón de académico, con ocasión de dictar el auto de procesamiento al franquismo, supongo que se refería a la Academia de la Historia y no a la de la Lengua, porque hay que joderse con la redacción. Una perla: “Obligación de comparecer DOS VECES EN SEMANA [¿Santa?] en la Comisaría…” (las mayúsculas son suyas). Quizás también tenga parte de culpa la mecanógrafa.
¡Madre del verbo divino y Madre del amor hermoso!

martes, 27 de abril de 2010

Inocente inocente

A petición popular, y por aclamación, el 28 de diciembre será declarado festividad laica de San Baltasar Garzón, juez, parte y mártir.

viernes, 16 de abril de 2010

Baltasar Gración

«Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos» (He 10,42; 17,31; Rom 14,9; 2 Tim 4,1; 1 Pe 4,5).
El filósofo Gustavo Bueno hace tiempo que advirtió la personalidad mesiánica del jienense.
Los Baltasares, Gracián y Garzón, son figuras señeras del barroco español, del conceptismo de dos siglos de oro distintos y distantes; excesivo el primero en su pesimismo y con gusto por el quijotismo desmesurado el otro.
Hubo un tiempo en que la justicia era menos imaginativa, más previsible y aburrida, aunque igual de lenta y fallona. Entonces, cuando no se estaba conforme con una resolución administrativa se iba al contencioso. Ahora no; si alguien sufre –o cree sufrir- una arbitrariedad, a su autor se le monta un pollo judicial. Tampoco está mal. Llegó una nueva hornada de abogados con creatividad y se puso de moda amenazar y cumplir, con razón o sin ella, con la presentación de querellas. Cundió el ejemplo porque resultaba muy efectivo. Los jueces, sistemáticamente, las admitían todas aunque fueran peregrinas, porque al alegato de indefensión siempre le han tenido más miedo que a mearse en la cama; así que se generalizó la práctica y los jueces han acabado siendo alguaciles alguacilados.
Haré como cada quisque y me lanzaré a la piscina a dar mi leguleya opinión: más que prevaricación yo veo en este bobo asunto inconsciencia banal, estúpida y recalcitrante, aunque también comprendo que desde Argentina o Chile se perciba a su protagonista como Dan Defensor, el Magistrado Valiente. Sin embargo, si se le siguiera un juicio justo (no hay redundancia) por majadero en vez de por prevaricador, seguro que resultaba condenado. Parecía una broma, algo simbólico y lleno de comicidad, pero no, el tío iba en serio. Ahora bien, tampoco creo que el ser un flipado le haga merecedor de ningún castigo. Digo que comprendo a los chilenos y argentinos pero la primera gran diferencia con nuestro caso –que ellos también entenderían a poco que reparasen en ello- es que Pinochet y los milicos Videla o Galtieri estaban vivos cuando se les pudo procesar, y Franco ya hacía que yacía muerto y enterrado. Nada, un pequeño detalle sin importancia. Nos constaba y por eso costaba aclararse con este surrealista asunto. Baltasar, igual que hizo en su paso a la política, se tomó excedencia de su puesto de juez para hacerse historiador. ¿Qué digo historiador?; es la Historia misma juzgando a sus protagonistas. Por cierto, ¿no brindó acaso por el fallecimiento de Franco la mayoría de españoles que tenían edad para sostener una copa? Eso decían luego. No obstante, una cosa es que en mi opinión no merezca castigo por ese presunto delito, por ese pecadillo con trazas de juego teatral, y otra bien distinta es que no deba seguirse la instrucción, del mismo modo que cuando un etarra presenta denuncia contra la Guardia Civil por torturas, porque nadie, ni siquiera el juez Garzón, puede gozar de un espacio de impunidad. A juzgar por las señoras que le expresaron su admiración y cariño a las puertas del Supremo, el Tribunal Popular ha absuelto a Baltasar.
La principal obra de Gracián es El Criticón y Garzón está en ello, aunque también lo sufre: es criticado y ensalzado a partes iguales. Gracián era aragonés de Calatayud, el pueblo de la Dolores, y si cumplía con el estereotipo, testarudo, y Garzón andaluz y, estando al tópico, saleroso. Ole su gracia.

jueves, 15 de abril de 2010

Memoria Histórica de la buena

Falange se querella contra el juez Garzón por querer abrir tumbas (valga la simplificación extrema), el Frente Popular hace lo propio contra el juez Varela por pretender que sigan cerradas (repito lo anterior con mucho mayor grado de falsedad) y, mientras los medios de la derecha le atizan sin miramiento, los partidarios de don Baltasar organizan recogidas de firmas, manifestaciones, encierros y actos de desagravio. Entre todos están consiguiendo que vuelvan banderas victoriosas a las barricadas.
Unos y otros (sobre todo, los segundos) ignoran las demás causas abiertas, la intervención de conversaciones de procesados de la Gürtel con sus abogados y el archivo de una denuncia contra el BSCH después de que Botín hiciera de productor y mecenas de sus bolos por universidades americanas (cito el hecho; no digo que haya causa-efecto), para centrarse en la cuestión, mucho más mediática y divertida, del franquismo. Después de leer por encima el auto de su señoría en el que inadmitió a trámite la denuncia contra Carrillo por los sucesos de Paracuellos, y considerando que su ecuánime sentido de la justicia le impediría usar dos varas de medir, tengo por cierto que, más allá de determinadas actuaciones represoras con víctimas concretas, su intención inicial era la de abrir un proceso global al Régimen, a los 34 años que estuvo en el poder y a los casi tres de meritorio. Aunque hay cosas que uno no acaba de entender, como la búsqueda de los restos de García Lorca en contra de los deseos expresados por sus deudos, lo de la Memoria Histórica y las exigencias de reparación por parte de familiares me parece muy bien; pero creo que esto es harina de otro costal. Garzón quiso hacerse un homenaje erigiendo un monumento a su vanidad. Lo que le perdió fue su irrefrenable capacidad de regatearse a sí mismo y disparar a su portería al pedir estrafalarios certificados de defunción de militronchos fallecidos, para sonrojo de sus propios partidarios. Ha utilizado la Audiencia Nacional como un juego de mesa y un laboratorio de experimentos procesales y ha puesto en ridículo a la judicatura. No descartaría que, por una vez, hubiera algo de ajuste de cuentas corporativo. No podrá levantar a los muertos pero lo que hay que reconocerle a este hombre es su capacidad para resucitar los fantasmas del pasado. Es como un arbitro tarjetero y broncoso con tal afán de protagonismo que acaba por cargarse los partidos.
En el día de hoy, sueltos y armados ambos ejércitos, las tropas enfrentadas toman de nuevo posiciones militares. La guerra continúa.

miércoles, 7 de abril de 2010

Presuntos

Ayer, el juez levantó el secreto del sumario del caso Gürtel (cinturón en alemán), aunque en realidad ya lo había hecho, por entregas, El País de las filtraciones, primicius inter pares. Desde luego, mientras no haya sentencia tenemos que usar el eufemismo formalista de lo jurídicamente correcto. Todos son presuntos (jamones en portugués), pero un tipo como el Correa –o el Bigotes- no nos la da con queso. Queijo puta. No nos salimos de lo ibérico y resulta que si jamón es presunto, presunto es alegado; implicado es envolvido; delincuente, ofensor; culpable, culpado; y colgado (entiéndase el presunto, o sea el jamón), suspensão. Inocente es igual a ambos lados de los ríos Miño y Guadiana. Curioso. Presunto presunto, que diría Bigas Luna. (*)
¿Cuántas arrobas vienen a ser 50.000 folios de sumario bien cebado, en canal y finalmente embutido en legajos?
Si no fuera por el que metió la pata negra con la pezuña empuñetada, permitiendo con su ineptitud que ciertos animales de bellota se taparan las vergüenzas con el garzón asomando por el pantalón, habría más fiambres. Deberían agradecerle que todavía no les haya llegado su Sanmartín: obrigado rey mago.
Porcos corruptos, lo que da el tiempo.
______
(*) Por cierto, que también es igual barcena o barcina: (De or. inc.). 1. adj. Dicho de ciertos animales, especialmente de perros, toros y vacas: De pelo blanco y pardo, y a veces rojizo. © Real Academia Española.

viernes, 26 de marzo de 2010

¡Se siente, coño!

A tenor del titular de El País, Falange sienta en el banquillo a Garzón. Pero no lo hace como entrenador ni tampoco como reserva, para salir en la segunda parte o en sustitución de otro, sino que lo pone a jugar el partido desde el pitido inicial, de titular, como figura indiscutible que es. Mejor eso que no que lo hubiera puesto a calentar. Bueno, no sé.
“La verdad es que sí. Los árbitros no han aceptado ni una sola de las explicaciones que les he dado” ha venido a decir el ju(z)gador. El Tribunal Supremo estaba en la idea de que todo eso que contaba Baltasar estaba muy bien pero que de lo que se trataba era de aportar argumentos jurídicos. “Si lo sabré yo” manifestó el encausado.
El estrado del equipo de defensores –convocados en los días previos para prueba de sonido y ensayo general- va a parecer el camarote de los hermanos Marx.
En fin. Se siente.
________
Nota del blogmaster: La foto es un pequeño montaje mío, pero el titular, aunque parezca mentira, es literal.

martes, 23 de marzo de 2010

El que faltaba para el duro

Felipe González ha asegurado que el régimen venezolano se asemeja a un “caudillismo rural militar con una manguera de petróleo”. ¿Qué pensarán Chávez y su canciller Maduro, que asoció al juez Velasco con “la mafia del ex presidente Aznar”?
No arrima el hombro que digamos, no observa la prudencia que demandaba para el caso Trinidad Jiménez. Venga ya Sr. González, que entre bomberos no hay que pisarse la manguera.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Así los quiere el señor

Mansos y pastueños, no arrepentidos.
Rubalcaba ha amenazado con querellarse contra los que acusen a las Fuerzas de Seguridad del Estado de torturar a etarras. Ya le falta tiempo. En lugar de ir avisando, para que no le llamen traidor, debería presentarse corriendo en el juzgado.
El problema es: ¿a donde ir? ¿A esos tribunales tan conservadores, tan fachorros, el colmo de la carcundia? ¿A esos que Felipe González rechazó como un ganao indeseable? Ya se sabe que la cosa iba de cuernos y que las cabezas de ese rebaño –unos mostrencos, unos puñeteros que no tienen un pase- no humillan, no obedecen el engaño con nobleza ni aceptan el castigo. Críalos a tus pechos para esto, para que te saquen los ojos. Se lo tienen bien ganao... los ganaderos.
A la marcha que llevamos, y por mor de la soberanía popular que esgrimió Alfonso Guerra para justificar la LOPJ, habrá que procesar por plebiscito. Así sí que sería un jurado auténticamente popular.
Todo es un ataque de cuernos.

lunes, 15 de marzo de 2010

¿Hay derecho?

A lo que parece, no vendría mal un recordatorio de los elementos constitutivos del Estado de Derecho; a saber:
1.- Separación de poderes, más o menos según el dibujo que hizo Montesquieu, sin intromisión entre ellos.
2.- Primacía absoluta de la ley, del Derecho. Sobra decir que las normas no se pueden cambiar a mitad de partido.
3.- Sometimiento de los poderes del Estado –como de los ciudadanos- a los Tribunales, y revisión jurisdiccional de todos sus actos.
Perdón por la inmodestia, ya sé yo que no soy quien, pero alucino con la que se ha liado con Garzón. Aquí se están barajando unas cuestiones –en general y sin dubio, pro reo- absolutamente extrañas al debate y que más bien forman parte de los juicios paralelos: lo majetes o julandrones que sean los jueces en general y la cúpula del escalafón en particular, si están o no endiosados, lo enrollao que haya sido don Baltasar y su grado de compromiso con causas justas, lo nefandos que sean los denunciantes, lo bien o mal que nos caigan los medios de comunicación que apoyan a cada una de las partes o quienes actúen como fiscales o abogados defensores, la comparación con otros jueces, si el justiciable es humilde o vanidoso, si es un fino jurista, un artista en el manejo de los argumentos, de las disposiciones aplicables y de la pluma, a la hora de redactar autos y sentencias, o un chapucero sin remedio. Así se puede llegar al infinito y, de hecho, es lo que suele ocurrir con la gente: ¿Somos del mismo equipo de fútbol? ¿Compartimos aficiones? ¿Nos parece apuesto o feo? Su tono de voz, ¿nos resulta simpático o detestable? ¿Es un tío cachondo o parece que haya tragado el rabo del cucharón?
Falange tiene derecho al amparo de los tribunales, aun contra los jueces mismos, y unos presuntos mangantes, a su propia defensa y a la confidencialidad de las comunicaciones con sus abogados. Es lo que tiene, ya digo, el Estado de Derecho, ¿a qué viene rasgarse las vestiduras? Pero nos da por trasladar la discusión al plano emocional y plantearla en términos de hombres justos contra delincuentes, y así no hay manera.
Insisto en ponerme pedante pero considero que no hubo delito porque, en ambos casos, si Garzón dictó una resolución injusta creo que no lo hizo a sabiendas. En lo del Santander ya es más difícil de determinar –y de probar- si hubo conexión entre sus famosos cursos y la no admisión a trámite o no abstención (o ambas cosas), en la denuncia interpuesta contra directivos del banco.
En cualquier caso, todo hace pensar que Baltasar va derecho al banquillo. Por lo menos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Habló Cayo

Una de las primeras en pronunciarse sobre la conexión venezolana ha sido Trinidad Jiménez, ex-secretaria de Estado para Iberoamérica y la cara bonita que aparecía detrás de Zapatero en la cumbre del “¿por qué no te callas?” Desde luego que las cumbres son las cruces de este hombre. Trini ha señalado que Venezuela ha colaborado con España en la lucha contra ETA siempre que se le ha solicitado, y ha pedido prudencia. Es cuestión de preposiciones: ¿con ETA o contra ETA? ¿Cabe pensar que sea como dice la Ministra de Sanidad?
El que sí ha dado la nota ha sido Cayo Lara, quien ha acusado a Eloy Velasco, el juez que ha destapado el asunto en la causa que sigue contra varios miembros de ETA y de las FARC, de irresponsable e imprudente. Roma locuta causa finita. Cayo es una isla en el continente de repulsa al régimen chavista. El líder de IU se queja de que el juez realice sus imputaciones basándose únicamente en indicios obtenidos a partir de la confesión bajo tortura y sin habeas corpus del ordenador portátil de Raúl Reyes. Esto tampoco es cierto ya que el ordenador llegó a manos de los jueces 48 horas después de capturado, y por tanto 24 antes de que acabara el plazo de puesta a disposición judicial. Piensa que durante el tiempo que estuvo en poder de los militares, el ordenador pudo sufrir una intoxicación. ¿Le dieron a comer mayonesa con salmonella o mejillones en mal estado? ¿Le hicieron acaso un lavado de cerebro electrónico? Cayo Lara ha acabado expresando su deseo de que los hechos y las pruebas le den la razón. De momento, ya sabe lo que hay en cuanto a hechos y pruebas.
Se busca a Hugo Chávez, un hombre de paz. De todas formas, a ese membrillo se le encuentra sin buscarlo.

lunes, 1 de marzo de 2010

¿Por qué no hablas ahora?


El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, que hoy ha procesado a varios miembros de ETA y de las FARC por colaborar para atentar contra altos cargos colombianos en España, asegura que hay indicios de la “cooperación” del Gobierno de Venezuela en la alianza de los dos grupos terroristas. Uno de los procesados, el etarra Arturo Cubillas Fontán, casado con una ciudadana venezolana, ha ocupado varios cargos públicos desde que Hugo Chávez llegó al poder en 1999 y fue nombrado en 2005 director adscrito a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura y Tierras de Venezuela.
Algo se sospechaba pero ahora que un juez ha puesto los indicios negro sobre blanco, ¿qué piensa hacer el gobierno de Zapatero al respecto?
***
P.S. Esta vez el gobierno ha estado tan diligente a la hora de pedir explicaciones como rápido ha sido el régimen de Chávez para darlas: “la culpa es de Estados Unidos y de los resabios colonialistas”. Pero ¿ese tío es tonto o nos toma por idiotas a todos los españoles?

lunes, 22 de febrero de 2010

Un dedo de frente

La respuesta airada, la moda de corresponder con higas y butifarras al acoso de uno o varios histéricos, probablemente arranca de mucho antes, pero el corte de mangas verbal del Rey a Chávez, el “¿por qué no te callas?”, marcó un hito en eso del comportamiento de personajes públicos en público. El propio Juan Carlos fue protagonista de una famosa peineta dirigida a los hooligans batasunos. Recientemente, también ha sido noticia la actitud chulesca y políticamente incorrecta de la jueza Ángela Murillo, en un juicio a Otegi. Lo que hizo no sólo implicaba desautorizarse a sí misma (en el sentido más literal, perdiendo la autoridad de que está investida en el ejercicio de su cargo), sino –lo que puede ser peor- que perjudicó al proceso.
En cuanto al gesto de Aznar, no voy a reivindicar aquí y ahora la libertad de expresión de unos energúmenos (aunque tampoco la niego), pero él es un ex- presidente que cobra un buen sueldo y no debe rebajarse. El cargo (o el ex-cargo) y la retribución actual, vigente, contante y sonante, lleva consigo la obligación de aguantarse, la de no ceder a ese impulso primario, la de reprimir la tentación de hacer lo que le pedía el cuerpo en ese momento; privilegio que, paradójicamente sí que ostentamos los peatones españoles y que puede llevarnos a un lógico –pero injustificado- sentimiento de solidaridad. Analizando las reacciones y el movimiento de comprensión y simpatía que generan estos excesos, vemos que va por barrios y depende del protagonista del exabrupto y, en ocasiones, de su destinatario; pero la cuestión es básicamente la misma y se (des)califica igual.
En vez de fascista (¿por qué no se usa aquí el dicterio “falangista”, un casi sinónimo más nacional?) y asesino, los de la masa vociferante le recordarán la próxima vez la dedocracia y le dirán maleducado. Y con razón.