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martes, 25 de enero de 2011

Decíamos ayer

Al abrirse el debate sobre los requisitos necesarios para que cualquier trabajador se pueda jubilar, se han puesto sobre el tapete las condiciones (edad mínima o periodo cotizado) que se exige a nuestros parlamentarios para cobrar pensión. Como la comparación no se sostiene, han salido a relucir otros privilegios. Rosa Díez ya solicitó el cese de tales prebendas pero la propuesta les pilló con el paso cambiado y la rechazaron de plano. Ahora el PP se quiere apropiar la idea y el PSOE anda discutiendo sobre el estatuto del político español, que si merece el calificativo de canonjía, de momio o sinecura, que si el derecho comparado, que si se trata de galgos o de podencos, que si patatín que si patatán.
Hace una docena de años decía eso, lo del recorte. Perdón por una autocita tan palmaria pero lo ponen a huevo.

jueves, 13 de mayo de 2010

Tomando medidas

Nos han tomado la medida. Igual da que se gestione bien que mal, que el gato sea blanco o negro y que cace o no ratones, los españoles votamos con el corazón. Ahora lo haremos (el que lo haga) con la mano en la cartera y el corazón en un puño (y los habrá que también en una rosa, así en conjunto, o sola y con la inicial con mayúscula) y, tal vez, en el ay de si vale más malo conocido o lo otro.
Es indiferente que entre todos hayan creado un monstruo de Administración con más jefes que indios, al final se la cargan los últimos. Se trata del viejo contrasentido: aunque los jefes lo hagan más y peor, los emplumados de verdad son los de la clase de tropa.
Después de la llamada telefónica del tío Sam –o del tío Tom(ador)- llega el paquete con las medidas. Se mete la tijera con saña y se presenta el asunto, para la primera prueba, cogido con alfileres. Si queda holgado, ya vendrá el ajuste posterior o apretar el cinturón mientras le queden agujeros. Estamos jodidos. Bueno, ya lo estábamos antes, pero esto es por si alguien aún no se había enterado.
Medidas para un traje de caoba, o mejor, para los tiempos que corren, de tablas de madera de pino sin barnizar.
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* “Da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones”. La frase, popularizada por Felipe González, fue pronunciada por Deng Xiaoping ante los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha, después de una visita a Singapur y Corea del Sur y de ver la rapidez con que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo.

martes, 28 de abril de 2009

La Grandeur de Carla en État (français)

Ella declaró antes de venir a España que quería quedarse embarazada de Nicolás. Esto de aclarar lo del coautor no hacía falta declararlo, pero lo hizo. Así que, en vista de cómo se le quedaría el cuerpo, la cadena de perfumerías Druni (que no son de Paguí sino de aquí de Valencia) ha advertido de que tiene registrado el nombre de la marca como derechos de autor. Sin perjuicio, claro está, del bueno de Sarkozy, que en estas cosas las palabras las carga el diablo.
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P.D. No sé si como instrumentos de diversión o como vehículos de huída (no les faltan puntos en común), lo cierto es que cada vez me privan más las cosas frívolas, insustanciales e intrascendentes. Quizás por eso me llama la atención la figura de Sarkozy. Pero, después de las noticias sobre su discurso en las Cortes, he de admitir que puede tratarse –para oprobio de la clase política española- de uno de los mejores que se ha pronunciado en esa tribuna en los últimos tiempos (excluyo los de Rosa Díez): ni triunfalista ni lleno de catastrofismo, ni cursi ni agresivo. Y encima, sin chuleta. Ahora, eso de borrar las fronteras entre Francia y España para combatir la crisis... a nosotros nos puede venir bien, pero ¿ese tío sabe lo que hace y con quién se juega los cuartos?

martes, 3 de marzo de 2009

Elecciones vascas: Nadie ha ganado, Nadie ha perdido

No me refiero a esa situación, tan común, de que cuando no hay un ganador claro en unas elecciones (a veces, aún habiéndolo) todos reclaman la victoria y ninguno admite salir derrotado. Como decía Kennedy, el éxito tiene muchos padres pero el fracaso es huérfano. Pérez Touriño, por el PSG, y Unai Ziarreta, por Eusko Alkartasuna, son las excepciones que confirman la regla. O no sólo me refería a eso. Estaba más bien pensando en que el ganador (eso dice él; en el PNV piensan otra cosa) de las elecciones vascas ha sido Patxi López, a quien tiempo atrás se puso el mote, con evidente intención de ningunearlo, de Patxi Nadie. El apodo data de cuando accedió a la Secretaría General del PSE y fue también una forma de destacar su historial vacío, su hoja de servicios en blanco, su escaso empaque político, su poca importancia. Además, se aludía a su transparencia: detrás se veía a don José Luis Rodríguez. Creo que el copyright es de Jiménez Losantos. Efectivamente, junto con Maragall se convirtió en punta de lanza del zapaterismo, de un modo particular de hacer política bastante alejado de la socialdemocracia clásica y que buscaba casarse con el nacionalismo radical, un matrimonio de conveniencia para solventar problemas en época de elecciones. El PSOE marcó distancias con los viejos líderes, con los pesos pesados, con Felipe González, Alfonso Guerra, Rodríguez Ibarra, Bono y Paco Vázquez, pero sobre todo en Euskadi se convirtió en otro partido y soltó lastre: Rosa Díez, Enrique Mújica, Gotzone Mora, Maite Pagazaurtundúa, Mikel Buesa, Carlos Totorika, Redondo Terreros...
En un post que publiqué en el blog de Ciudadanos con ocasión de las elecciones americanas (Nadie cumple sus promesas electorales), recordaba que en 1977, cuando ganó Jimmy Carter, el Y.I.P. (Partido Internacional de la Juventud) promovió a Nadie para la presidencia. Pero era otro Nadie. También en España, el PGB, el Partido de la Gente del Bar, a finales de los 80 pidió el voto para Nadie, asegurándonos que Nadie iba a resolver el problema del paro, la vivienda, la sanidad o la educación.
En el aniversario de la muerte de su hijo, la madre del socialista asesinado Joseba Pagaza, le escribió a Patxi López una carta sobrecogedora donde le advertía: “dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre...” Al reunirse con Otegi, la dolorosa traición que profetizó la madre de los Pagaza, se había consumado. En la capilla ardiente del ex concejal del PSE en Mondragón, Isaías Carrasco, Patxi les preparó una encerrona a Rajoy y María San Gil. Primero les dijo que la familia prefería que no fueran a dar el pésame, luego les dijo que podían ir y, al llegar, les estaba esperando en la puerta para espetarles, en voz alta: “No queremos volver a oír que traicionamos a las víctimas”. Inmediatamente, repartieron una nota de prensa en la que explicaban el incidente.
Con Redondo Terreros, el PSE hablaba un lenguaje con el que se podía entender el Partido Popular del País Vasco, formando aquel bloque constitucionalista que bendijo Fernando Savater. Pero el PP, con Mayor Oreja, les superaba en votos y ése era el cambio que prometió Patxi a los suyos: il sorpasso. “Podemos”. Una de las condiciones que había de darse era el cordón sanitario, el Pacto del Tinell y convertir en papel mojado el pacto antiterrorista, derogándolo por la vía de los hechos. Ahora necesita el apoyo, aunque sea pasivo, de los populares, gente (la del PP del País Vasco) que merece, por razones obvias, el mayor de los respetos. ¿Qué hará ahora Patxi, don Nadie? Es lo que tiene la política, que, como la vida, da muchas vueltas.
Pachi Nadie al aparato.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Arde el ágora

You say you want a revolution
Well, you know
We all want to change the world
You tell me that it's evolution
Well, you know
We all want to change the world
But when you talk about destruction
Don't you know that you can count me out
(Lennon & MacCartney)
En Grecia, cuna de la democracia, la democracia se tambalea. Ojo porque el virus es contagioso. Los manifestantes declaran que el sistema está en quiebra, que no tienen fe en nada, que el paro les abruma y que, de perdidos, al río revuelto, y de allí al Egeo. Atenas también alumbró la demagogia y la tragedia.
La muerte de Alexandros Grigoropulos, un estudiante de dieciséis años, por un disparo de un policía, ha actuado como detonante del caos. Dieciséis años después del Miércoles Negro de Los Ángeles, cuando la policía apaleó a Rodney King, un joven de color, y “un jurado de blancos” absolvió a los agentes encausados, llega un negro a la Casa Blanca. Un caso parecido (la muerte por electrocución de dos adolescentes, que se escondieron en un transformador eléctrico cuando huían de la policía) actuó como espoleta para una serie de disturbios protagonizados, fundamentalmente, por inmigrantes de segunda generación, quienes quemaron miles de coches en toda Francia. Tres años más tarde, el que a la sazón era Ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, alcanzó la presidencia de la República. En el cuadragésimo aniversario de mayo del 68, las revueltas y algaradas lúdico-reivindicativas han dejado paso a botellones coronados no con bombo sino con orgías de sangre, fuego y destrucción. El Cojo Manteca fue coronado, en una mani en el Madrid del 87, emperador y patrón de los revoltosos. Se ha pasado de Daniel Cohn Bendit a Jon Manteca, del movimiento estudiantil, al lumpen, al hooliganismo violento, sin formación ni ideología. Las manifestaciones y los movimientos de masas han perdido bagaje académico, sustancia, empaque filosófico... si es que alguna vez lo tuvieron.
Ese salto, de la agitación intelectual al puro desmadre, donde la única radicalidad que queda es la de la violencia, parece una alegoría de la evolución de la misma universidad. ¿Qué se ha hecho de los grandes pensadores, de los fulgurantes filósofos, de los brillantes científicos? No se les ve en las universidades europeas, los más influyentes intelectuales son simples divulgadores y gracias. Del Barrio Latino al Acrópolis Griego -en cuyo lapso de tiempo se ha dejado de estudiar a los clásicos- va como del cielo a la tierra.
La Universidad (el liceo aristotélico, la academia platónica) ya no es el Templo de la Inteligencia, que dijo Unamuno, ni los rectores los Sumos Sacerdotes. Es el puerto de Arrebatacapas, una cueva de mercachifles, por no decir de ladrones, donde se compra y vende prestigio (a pesar de que no les queda de esa mercancía) y se trapichea con todo, menos con el saber que, como no ocupa lugar, nadie se ocupa ya de él.
En las Universidades españolas (Santiago de Compostela, la de las Baleares, la Complutense de Madrid, la Autónoma o la Universidad del País Vasco) se grita, insulta, increpa, zarandea y agrede más que se investiga, se enseña, se debate o se transmite conocimiento. María San Gil, Rosa Díez, Josep Piqué, Carrillo, Dolors Nadal, Pío Moa, Albert Rivera han sufrido sus altercados. La Pompeu Fabra de Barcelona es ya un clásico. Los violentos toman las aulas y los pasillos cuando va a dar una conferencia Fernando Savater, Patxi López, Gotzone Mora, Nicolás Redondo Terreros o Edurne Uriarte. Al grito de “Fuera fascistas de la universidad”, los fascistas ocupan el campus, boicotean los actos y hacen una demostración de fuerza y de no saber lo que es la libertad de expresión ni los modales, la educación, las más elementales normas de convivencia ni nada. Hablando de Carrillo: a cualquiera le pueden abuchear o nombrar Doctor Honoris Causa.
Por eso, no resulta extraño que Aznar se tuviese que ir a disertar a Georgetown. Aunque fuera hablando en… lo que quiera que fuese aquello.