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domingo, 22 de febrero de 2009

Magdalena a Siberia

Magdalena, la mejor vedette del gobierno, nuestra prima donna, se ha ido de tournée a ver cómo se las arreglan los rusos con la nieve. Pero ¿en qué quedamos? ¿No era culpa del hombre del tiempo / de la mujer de la tiempa? ¿No se dijo que el follón era en las carreteras de Aguirre y Gallardón? Que Maleni se vaya a Siberia a aprender a gestionar las nevadas equivale a una declaración de culpabilidad en toda regla, a una confesión de parte. A ver si es que se la manda Zapatero a Putin –igual que se la envió Chaves a él-, con una nota de recomendación para el Gulag.
Y, digo yo, aprovechando el momento Obama, ¿por qué no se ha ido a Alaska –un poner-a ilustrarse sobre el tema? Se puede hacer una porra:
a) A la Ministra de Fomento le interesa conocer una solución socialista (o heredera) y no del capitalismo salvaje.
b) Por miedo a encontrarse con Sarah Palin.
c) Porque, de paso, aprovecha para conocer como funciona el Transiberiano y puede implementar medidas en el AVE. Ave Magdalena, los que van a morir te saludan.
A Magdalena no la entiende el intérprete de ruso o siberiano o lo que sea. Y no te digo nada traducirla: ¡cualquiera! No es ella nadie explicándose, madre mía; lo que pasa es que, a despecho de su nombre, lo hace como si comiera polvorones.
—De Estepa.
—¿De la Estepa Rusa?
—No hombre, no, de mi tierra, de Sevilla. Yo soy Maleni de España y no la de Merimée.
Pues a ver si aprende.

lunes, 26 de enero de 2009

El partido que espía unido, permanece unido

Ay qué risa verlos todos así, juntitos y amorosos, con esa cara de inocencia, con esos gestos cariñosos, en ese acto voluntarista (“queremos”) de afirmación de unidad, en esa quedada que era el colmo de la modernidad. ¡Qué cagada y cuánta hipocresía!
—Hola ¿qué tal?
—Muy bien Cospedal.
Cada uno a la suya: la COPE que todo es cosa de Rajoy, Gallardón y El País, éste insiste en Esperanza, hay quien dice que son Los hombres de Paco, yo, que soy de tebeo antes que de televisión, me inclinaría más por Mortadelo y Filemón (Rubalcaba dixit) o Anacleto (Ignacio Camacho calificó).
—Tssss ¿has visto las fotos?
—Vaya, vaya, con el posado de Soraya.
No sé si tendría que decir aquello de perdón por la inmodestia (¡quia!), pero yo lo tengo claro: cuando supe que habían registrado el despacho del exconsejero Prada, se me hizo la luz y averigüé el responsable de todo este embrollo.
—¿Quién es el registrador?
Mariano Rajoy, señor.
Si seguimos por ahí no conseguimos que lo siguiente, al contrario que en el drama de Lope de Vega, rime con “todos a una” y entramos en una vía muerta.
Pero ya sabemos una cosa. Algo es algo.

sábado, 24 de enero de 2009

Licencia para espiar

Es, por ahora, un misterio quién pueda ser el que la diera, no tiene sentido relacionarla con la red de tráfico de licencias de apertura ni ese tráfico con el de la M-30, ni ésta con el MI5, negro uno, blanco como la nieve el otro, nieve por doquier, desde Navacerrada con amor, por cierto que Esperanza niega a todos ser la espía que amó, cómo no, y hoy parecía que se había disipado la alta tensión entre los dos actores principales, que no son Sean Connery y Roger Moore sino Aguirre y Gallardón, quien, después de amagar con dejar la política en una pataleta algo pueril, decidió para sí que “nunca digas nunca jamás”, porque hay que ver cómo han cambiado las cosas desde que Aznar, tras ganar las elecciones, se pusiera al servicio de su majestad, que ahora parece más socialista que otra cosa, cuando Rato era ministro de Hacienda, que al lado de Solbes parecía Goldfinger, desde los tiempos de Acebes o Zaplana, este último semejaba la encarnación del Dr. No, aunque quien lo conocía bien aseguraba que era clavado a Octopussy, no en lo físico, y desde la operación trueno que supuso el Congreso de Valencia, donde se aplazó la caída de Rajoymuere otro día-, ahora sí cada vez más próxima.
Y todo ello sin solución de continuidad con el watergate que se llevó por delante, en una asamblea tramposa, al presidente del Madrid y lo apartó de la casa blanca para que tomara posesión (la víspera de la entrega de poderes al inquilino de la otra Casa Blanca) un naviero que dice que va a reflotar la nave ¿qué nave y dónde la vas a reflotar, si, vaya, vaya, aquí no hay playa? boludo le dirían si fuera argentino aunque entonces sería la casa rosada, y a todas éstas ¿alguien me puede explicar si guarda el asunto relación con la reciente salida, nunca aclarada, de Melchor Miralles, el director de El Mundo TV, de la Junta Directiva del Madrid?
Así que ¿de Madrid al cielo?: el cielo puede esperar. ¡Qué remedio!

lunes, 21 de abril de 2008

La Esperanza es lo último que se pierde

Esperanza Aguirre reivindica la autoría de haber encetado el debate de ideas en el PP. Gran cosa si fuera verdad. Hay que negar todas las mayores: no existe debate y tampoco se vislumbran ideas. En realidad, ni siquiera se observan diferencias de fondo entre los contendientes; únicamente que los patrocinados por la COPE parecen exhibir unas formas más chulescas, aplican el libro de estilo, el manual de la emisora y sacan con mayor frecuencia la caja de las tortas. Hay ligeros matices en asuntos como la forma de enfocar el 11-M, la trascendencia que se le da, y poco más. Si en algo lleva razón Espe es en eso de que su partido cae antipático al personal, pero parece que la receta que aplica es sostenella en la forma de hacer oposición y no enmendalla en modo alguno. En definitiva, ahondan en el error lanzando mensajes de consumo interno que no llegan al electorado, no porque no se pronuncien en voz alta y clara sino porque los votantes son refractarios a un tono tan agresivo. Diríase, al menos, que por ese camino han alcanzado su techo electoral.
Para avalar sus razones utilizan una prueba del nueve que es una soberana sandez: cuanto más le disgusta al Grupo Prisa la alineación, más convincente resulta. Por eso, Gallardón, mimado de El País, es un bellaco quintacolumnista. El certificado de origen se asemeja a los argumentos que usaba Joan Gaspart para descalificar a los contrincantes en la campaña por la presidencia del Barça y, más tarde, a los que le criticaban desde el seno del club. Aseguraba que esos eran los preferidos de la gente del Madrid. ¡Falso de toda falsedad! Gaspart era un manipulador y un fanático de maneras toscas, rudo y faltón, pero el mejor presidente que ha tenido el Barcelona para los madridistas. Con él, no ganaron ni un solo título.
La prensa hasta ahora afín ha llegado a un punto de no retorno. El trato que le están dispensando a Rajoy parece que no tenga vuelta atrás. Otro símil futbolístico: José Mª García en unas elecciones por la presidencia del Real Madrid participó de forma muy activa y beligerante a favor de Luis de Carlos y en contra de Ramón Mendoza. Butanito, que también estuvo en la COPE y venía cortado por un patrón parecido al de Federico (algo verdulera, con ansías de manejar los hilos del poder desde la sombra, emboscado tras el micrófono) rompió definitivamente su relación con el club a raíz de aquello. Su antipatía por Mendoza le llevó hasta los tribunales y se hizo extensiva a Florentino Pérez.
En fin ellos verán. A mí el que me interesa es el Madrid; ni el PP ni el PSOE.

jueves, 20 de marzo de 2008

¡Cómo venía la prensa!

“Atízale en la ceja.” Como siempre que se pierde, el que debe dimitir es el entrenador. Sobre todo, cuando el error de cálculo, la elección de una táctica equivocada, ha sido tan determinante. Y eso que –aunque a lo mejor el otro tampoco estaba contra las cuerdas- Kid Pepero lo tenía todo a su favor para ganar. Yo no sé si debía haberle castigado el hígado o si el oponente era de mandíbula de cristal, pero la ceja no, desde luego que la zeja no. Además, ha trabajado tanto el flanco derecho que ha desatendido totalmente el centro. El centro para Federico ni siquiera existe.
Jiménez Losantos, su mentor, el ideólogo de salón, el hierofante, su consejero áulico, montaba en cólera cuando no le hacía caso, clamaba al cielo lanzando toda suerte de denuestos, exabruptos e imprecaciones, mientras la izquierda, poniendo cara de beatífica incomprensión y sin elevar el tono, se rasgaba las vestiduras ante lo crispado de la actitud. ¿Pues no ha tenido la desfachatez el tío de afirmar que la mayoría del partido le apoyaba (en su pleito con Gallardón)?
Tengo para mí que la niña, la famosa niña de Rajoy, tenía por nombre Mari Complejines. Así, sin unir a la primera parte del nombre compuesto la sílaba inicial del segundo. No se trataba de Maricom Plexines como pretendía algún julandrón. De malintencionados está llena la séptima Caldera (Jesús, ¡qué cruz!) de la segunda galería a la izquierda, del tercer sótano del infierno. Ya se lo dirán a ellos, ya. Tendrán su merecido; la pena acorde al delito, según la doctrina de La Divina Comedia.
En el otro rincón, el protoentrenador avant la lettre (y póstumo) y tocayo suyo (también José Luis de nombre) era Aranguren. Quien fuese catedrático de ética publicó en 1975 Talante, juventud y moral y, en 1985, El buen talante. Savater, además, le atribuía la palabreja (Un profesor diferente, El País, 18-4-96). O sea que podría decirse que él fue el padre de la criatura, el autor de la idea. Gustavo Bueno, inconmoviblemente cáustico y tan políticamente incorrecto como para hablar regular tirando a mal de un muerto reciente, escribía lo siguiente de él (¿Quién fue Aranguren?, El Mundo, 21-4-96) con ocasión de su óbito: “(...) socialdemócratas cristianos, algunos vergonzantes, ex-monjas y ex-jesuitas, que vienen pretendiendo ofrecer como símbolo de la democracia ética a la figura de Aranguren. (...) Sin embargo el reconocimiento de sus virtudes públicas no fue bastante para hacerme rectificar mi juicio sobre la mediocridad de sus dotes intelectuales. (...) Aranguren ha fallecido en fechas que coinciden simbólicamente con el final socialdemócrata de la monarquía consensuada, la etapa que escogió a Aranguren como emblema de la sabiduría, de la ética y del heroísmo, definiendo así su propio nivel de sabiduría, de ética y de heroísmo.”
Por mí parte, citaré esa pieza acabada de la filosofía que constituye la afirmación de Aranguren: “Desmoralizar es lo contrario de moralizar”. Robert Graves apuntaba (Yo, Claudio): “Me pregunté cuánto tiempo duraría este talante y durante cuánto tiempo cumpliría la promesa que había hecho al Senado –en la ocasión en que éste le votó el poder imperial- de compartir sus poderes con él y de ser su fiel servidor.” Felipe debía ser del gimnasio de los Hermanos Álvarez Quintero: “Cin acritú” (y sin zetas, al menos de las programáticas, porque sólo contando González y Arfonzo salen un puñao).
En fin, hablan ya del 2012 pero, según sus agoreras predicciones, ¿llegará España a la próxima cita electoral general? ¡Cuan largo me lo fían! Fíjense en la imagen del anuncio de un libro publicado por Jiménez Losantos en 1979. O sea que ya lleva tiempo con su pesimismo territorial y existencial, el hombre. Fue el primer libro del Ajoblanco. Era ésta una revista ácrata pero no, como el Star, en plan pasota, sino una cosa más seria. Para sesuda, El Viejo Topo; en cuya nómina de redactores y colaboradores figuraba Gabriel Albiac (filósofo que ha pasado por Diario 16, El País, El Mundo, La Razón, La Cope y Libertad Digital), Luis Racionero, Fernando Savater, Fernando Claudín, Gil Calvo, Juan Goytisolo, Román Gubern, Haro Ibars, Josep V. Marqués, Muñoz Suay, Ludolfio Paramio, Peri Rosi, Javier Reverte y Jorge Semprún. Karmele Marchante era la directora periodista del Star y también tenía a su cargo (ver imagen) la sección Abajo la Faloacracia del Ajoblanco. Además de Karmele, estaba en la redacción Moncho Alpuente. Entonces era cuando el feminismo se oponía a las violaciones ¡y a la pornografía!
A ver si al final Karmele va a ser periodista de verdad...