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martes, 5 de febrero de 2013

Sobres sorpresa


Mientras los nacionalistas, con el hecho diferencial, se empeñan en dar su propia versión de Georges Orwell (todos somos diferentes pero unos más que otros), en el PP, siempre pegados a la tradición, siguen fieles a la cita clásica de Rebelión en la granja. 
No sé a quién llegarían los sobres pero, de momento, lo que está claro es que las explicaciones dadas no son más que salidas de pata-banco. ¿Alguien estaba pensando en si Hacienda tendría noticias de las bufandas? Pues si su característica principal es que les llegan a los perceptores bajo mano, ¿cómo pretenden probar que no las han recibido mostrando su declaración de la renta? «A mí que me registren», dice el registrador. Ese tipo de manifestaciones demuestran que nos toman por tontos. A nadie se le había pasado por la cabeza que los sobresueldos estuvieran retribuyendo sobresfuerzos. Y con la que le está cayendo.
Lo que esperamos es que ni este ni otros hediondos asuntos parecidos, ilegales, inmorales y desmoralizadores, sean sobreseídos.
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P.D. Viral recibido al día siguiente en mi correo: «Yo me abrí una cuenta en Gmail, otra en Hotmail, otra en Facebook, otra en Twitter... yo qué sé, señor juez... lo mismo me abrí también otra cuenta en Suiza y ya ni me acuerdo... yo qué sé. »
Todos los casos judiciales en que está implicado un político, acaban en SOBRESEIMIENTO. SOBRE (*), SÉ y MIENTO.

viernes, 11 de enero de 2013

Despega como puedas



Cuatro ojos verán más que dos pero no se vuela mejor con más alas ni hay mayor número de ideas o pensamientos con varias cabezas, si cada una tira para un lado.
En esta crisis no despegamos. Cuando habíamos identificado algunos de los males que nos aquejaban y se podía diagnosticar la causa y el remedio, aparece Alemania, la madre de todos los corderos, con parecida sintomatología. Tomemos el aeropuerto de Castellón como ejemplo e imagen iconográfica del despilfarro nacional. Se había quedado grande antes de inaugurarlo porque ahí –ya se sabía- no iba a aterrizar ni un avión. Ahora nos hemos enterado de que el aeropuerto de Berlín (la ampliación que se va a llamar Willy Brandt) se queda pequeño, que lleva más de dos años de retraso y que se ha duplicado el presupuesto de las obras.
Me han asegurado que en Frankfurt (en el centro neurálgico, geográfico y financiero del país; no en Baviera, en el Sur, siempre el desprestigiado Sur) la gente sale del trabajo más puntual de lo que entra. Incluso con unos minutos de adelanto, deja de atender al público en las oficinas y se lanza presurosa a ocupar las terrazas para tomarse sus birras. Conque allí también cuecen habas.
Dos caras (¡qué digo caras!: ¡cruces!) de la misma moneda de euro.

jueves, 8 de marzo de 2012

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado

Mientras El País seguía con su propagandística tabarra, Fernando Savater publicaba un ponderado artículo sobre Garzón que suscribo de la cruz a la fecha. Añadiría que fue condenado por el delito que (salvando las distancias) imputó a los del GAL: Ni siquiera para defender la democracia cabe utilizar métodos situados al margen de los previstos y actuar extramuros de la ley. Él mismo tuvo sobradas ocasiones de comprobar que los abogados de los delincuentes se sirven de un Estado en el que no creen y al que incluso desprecian para combatirlo abiertamente; pero esa es la grandeza y la debilidad del Estado de Derecho.
Yo, como Savater, también lo siento y reconforta ver que, aunque se ha quedado en el paro, no está con una mano delante y otra detrás; que puede irse de tourneé. Lo digo sin pizca de ironía.
Con frecuencia, las posturas prefijadas y fanáticas lo son por la endogamia de los partidarios. Forges se acuerda de Haití, de Somalia y de Garzón. En un curioso ejercicio de empatía, se pone en el lugar del juez, en el «locutorio dos», para escuchar al político corrupto confesar sus tropelías. ¿Le traiciona el subconsciente o se trata de un deliberado homenaje póstumo a los métodos de D. Baltasar?
Más que cantar un tango triste, sentido y arrastrao, Baltasar, flamenco, parece haberse arrancado por alegrías. Veinte años no será nada, pero, lo que es para volver, once parecen una eternidad.

martes, 14 de febrero de 2012

Los que no brindamos con champán

El mismo día en que se hizo pública la condena a su padre, María Garzón publicó una carta en El País dirigida a los que se alegraban de la dureza de la sentencia hasta el punto de brindar por ella. Es lógica la reacción: la familia está jodida y respira por la herida. Lo que me llamó la atención es que apelara, como había hecho su padre la víspera, a la conciencia. Flaco favor se hizo don Baltasar citando a Kant al asegurar que “el tribunal de un hombre es su conciencia”. Con semejante afirmación restaba autoridad al tribunal que estaba a punto de sentenciarlo y deslegitimaba un oficio que, hasta ese momento, todavía era el suyo. Había dudas de su pericia como juez pero de ese modo dejaba claro lo nefasto que resultaba como abogado de su propia causa. Con la conciencia pasa como con las buenas intenciones, que de esas está empedrado el camino del infierno. Nietzsche ya advirtió que con ellas solas no basta.
En este juicio, Garzón se ha visto despojado de la toga dos veces: una literal y otra metafórica y definitivamente. En la primera ocasión debió ahorrarse a sí mismo el bochorno y a los demás la vergüenza ajena. Como le dijo el Presidente de la Sala, él sabía que un acusado no puede sentarse vestido de esa guisa en el banquillo.
Nunca me he alegrado de la desgracia ajena cualquiera que fuese la circunstancia que la provocara, y creo que en eso formo parte de la mayoría. Esta vez, tampoco. Lo que ocurre es que me cuesta entender la insistencia en comparar la resolución de este caso con la de los perseguidos que han acabado en perseguidores, los de la trama Gürtel. La cuestión es muy sencilla y podría no entenderla Pilar Bardem pero Gaspar, como Baltasar, sí deben porque afecta a los fundamentos mismos del sistema democrático: Los delincuentes se pueden servir de los mecanismos del Estado de Derecho para defenderse, pero el Estado de Derecho no se puede defender a sí mismo con los métodos de los delincuentes y quebrantar la ley. Esa es la diferencia. No valen las razones de Estado ni cualesquiera otras que la ley misma, todas las de la ley pero con la ley como límite. Una cosa, ya digo, es que lo ignoren los portadores de pancartas a las puertas del Tribunal Supremo, pero Llamazares está obligado a saberlo. Ya que no hace pedagogía, al menos, si discrepa, ha de tener cuidado con el uso de argumentos espurios y peligrosos por antidemocráticos. Por lo visto en la vista (la de Valencia), Camps es un sinvergüenza, pero lo que se juzgaba no era su catadura moral sino la comisión de un delito, si quedaba demostrado que había cometido el delito que se le imputaba. Yo ya no le votaré aunque (cosa dudosa) tuviera la oportunidad de hacerlo. En honor a la verdad, tampoco lo hice cuando la tuve.
Más comprensible me resulta la comparación con otros jueces, como aquel mastuerzo que consideraba que llamar zorra a una mujer no es insultarla. Parece evidente la desproporción entre las sanciones impuestas a uno y otro por sus respectivas actuaciones en el ejercicio del cargo, por mucho que el uno vaya contra derechos constitucionales, la privacidad de las comunicaciones y la defensa letrada, y el otro haya cometido un delito de lesa femenidad (o algo así). No sabemos si en la forma de instruir los sumarios, por parte de Garzón, influye algo más que el afán profesional de perseguir a los delincuentes sin cuartel (y de ahí la necesidad de encontrar pruebas a toda costa) y si hay dosis de vanidad, como se sugiere a menudo, o se deja llevar por sus inclinaciones políticas, como también se apunta. De entrada y al margen de preferencias partidistas, filias o fobias particulares, no pueden causar la misma simpatía el exjuez estrella y el mencionado juez repugnante que hemos tomado como ejemplo (mejor dicho, a quien hemos mencionado a título de ejemplo).
Ciertamente, la jurisprudencia del Tribunal Supremo no figura entre mis lecturas favoritas pero me he obligado a leer la sentencia. Lo primero que me ha llamado la atención es que, a pesar de que unánimemente ha merecido el calificativo de dura (¿dura lex sed lex?), el artículo 446 del Código Penal, como se recoge en la página 36, prevé una pena para el delito de prevaricación de entre diez y veinte años. Once se sitúa en la parte más baja del tramo. Además de que resulta sólida, muy currada, no sé si estaban pensando en Gómez de Liaño, a quien aludía recientemente por el indudable paralelismo con quien fue su colega, al redactar el Fundamento de Derecho Sexto. Gómez de Liaño, también inhabilitado, obtuvo la victoria moral del reconocimiento por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de que su proceso había carecido de las garantías precisas. La sentencia de Garzón está trufada de referencias a la jurisprudencia de dicho Tribunal (el de Estrasburgo) y a la del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
Los mismos que hoy claman contra la prescripción del asunto “Banco Santander” ayer reclamaban la del tema de las fosas y los que ahora proclaman la injusticia de esta sentencia antes declamaban que el 11-M era cosa juzgada y bien juzgada. Así son las cosas.

viernes, 3 de febrero de 2012

Torquemada en la hoguera

(De momento, solo en la picota)
Para que luego digan que no le dejan defenderse con todas las armas: con víctimas de la Guerra (que, la verdad, no sé qué pintan; seguramente tienen más razón que un santo pero ahí se juzga otra cosa), con manifestantes a las puertas del Supremo y con las portadas de El País a favor.
Aunque no se puede decir que sea viejo, el truco ya tiene unos añitos: Nada de contenciosos; para acojonar de verdad lo que procede es una querella por prevaricación contra ese Alcalde que no cierra un pub atronador. Respecto a los jueces, ya enseñaron el camino con Gómez de Liaño, apartándolo de la carrera judicial por atreverse a procesar a Polanco. ¿Qué la víctima acusadora no era de la misma ralea y estos (sobre todo los de Gürtel) son unos delincuentes? Pero la idea sí es idéntica: se trata de defenderse atacando. El Estado de Derecho es lo que tiene.
Alguacil alguacilado, se llama.

martes, 25 de enero de 2011

Decíamos ayer

Al abrirse el debate sobre los requisitos necesarios para que cualquier trabajador se pueda jubilar, se han puesto sobre el tapete las condiciones (edad mínima o periodo cotizado) que se exige a nuestros parlamentarios para cobrar pensión. Como la comparación no se sostiene, han salido a relucir otros privilegios. Rosa Díez ya solicitó el cese de tales prebendas pero la propuesta les pilló con el paso cambiado y la rechazaron de plano. Ahora el PP se quiere apropiar la idea y el PSOE anda discutiendo sobre el estatuto del político español, que si merece el calificativo de canonjía, de momio o sinecura, que si el derecho comparado, que si se trata de galgos o de podencos, que si patatín que si patatán.
Hace una docena de años decía eso, lo del recorte. Perdón por una autocita tan palmaria pero lo ponen a huevo.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Luna llena

La prensa, los titulares, las bocas, las tertulias, los oídos, las mentes. De preocupación, de ansiedad, de satisfacción, de rabia, de frustración, de dudas, de certezas. Los deseos de venganza, los barruntos de derrota, las buenas y malas expectativas.
Ángel Luna González es el portavoz socialista en las Cortes Valencianas, un astro de la política autonómica, un cuerpo celeste por el nombre y apellido que ha destacado en su lucha contra la corrupción. Este satélite suspendido y en órbita era el azote de Camps. Ayer le acusaron de estar involucrado en la trama Gürtel, de recibir favores en forma de obras y coches de lujo. Vaya nochecita (de luna llena) debió pasar.
Si se eclipsara prestaría un mínimo servicio al país en esta hora de servicios mínimos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Fútbol es fútbol

La definición de Vujadin Boskov, un entrenador yugoslavo que tuvo el Real Madrid, es una de esas frases lapidarias que perduran por ser ocurrentes y certeras. Lo último, al menos, no se le puede negar.
El fútbol es opio de pueblo y senadores, sólo que estos lo consumen en palco VIP. Empieza el Mundial y nuestros males quedan momentáneamente aparcados. España debuta el día 16 en Durban, urbe que ganó el premio de la ONU a la Ciudad Mejor Administrada de África, y cierra su participación en la primera fase el 25 de junio, en Pretoria, trama de tráfico de influencias en la que están implicados Prenafeta, Macià Alavedra y varios dirigentes y cargos municipales del PSC. Toda una alegoría.
La última copa del mundo la ganó Italia en una final disputada a Francia y el tercer puesto fue para Alemania. Sarkozy –quien accedió con posterioridad a la presidencia de la República- y Carla Bruni todavía no se conocían, mientras que Merkel y Berlusconi ya ejercían sus cargos respectivos. A todos ellos les ganábamos en aquellos gloriosos tiempos de la Champions League.
Hace dos años, España sustituyó a Grecia como selección campeona de la Europa. Ahora, aspiramos a arrebatarle el cetro del desbarajuste económico en la competición del déficit público. Las desgracias de Grecia nunca vienen solas. Nuestros vecinos y socios del club de los PIGs deben pensar algo parecido: De Espanha, nem bon vento nem bon casamento. Sin embargo, en el Madrid están empeñados en la solución portuguesa: el año pasado con Cristiano y este con Mourinho, Florentino quiere llevar a cabo una revolución de los claveles. Sem saudade, por favor. Obrigado.
Menos mal que nos queda Portugal.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Perder el juicio

Camps tiene un juicio pendiente y ya lo ha perdido antes de que se celebre. En una entrada reciente, yo lo comparaba con Pinocho y le achacaba que no asumiera la responsabilidad política en tanto se dilucidaba la penal. Si su Pepito Grillo era Ricardo Costa, se explica el lío en que está metido.
La dirección nacional del PP pretende obligarle a dimitir en cuanto se siente en el banquillo, según la información que publicaba el lunes El Mundo. Ese mismo día, otros medios aseguraron que algunos dirigentes estaban barajando sotto voce la idea de que Camps se hubiera vuelto loco. Hasta Rajoy le evita, quizás pensando si lo suyo será contagioso, y prefirió irse a comer caracoles a participar en un acto de desagravio.
Aunque ya se le pudo observar alguna rareza y se vieron indicios que apuntaban en ese sentido, el problema se hizo patente al sentir que se estrechaba el cerco judicial del caso Gürtel. Entonces, empezó a manifestar síntomas preocupantes que sembraban serias dudas sobre el estado de su salud mental. Su pulso para mantener en el puesto al Secretario General de los populares valencianos, en contra de los designios expresados por la cúpula, adquirió tintes vodevilescos y se interpretó como una chaladura. Protagonizó una desabrida intervención en las Cortes Valencianas donde afirmó que a la oposición le gustaría verlo “tirado boca abajo en una cuneta”. Cuando el Supremo ha ordenado reabrir el proceso, se le ha crispado todavía más el gesto y el tono y ha asegurado sentirse como Juan Sinmiedo y que era muy feliz. A quien no ha mencionado es a la mujer del César.
Mientras en Valencia no saben si cerrar filas o abrir el melón sucesorio con su correspondiente navajeo, en Madrid están pensando completar su vestuario regalándole una camisa de fuerzas.

viernes, 21 de mayo de 2010

Educación para la clase política

Echo de menos una cierta labor didáctica entre la clase política. No es preciso que se haga al modo académico de la ÉNA (École Nationale d'Administration), donde se han formado tradicionalmente muchos altos funcionarios del gobierno francés –los llamados énarques-; bastaría una formación impartida de arriba abajo, como mandan los cánones, en el seno de las propias estructuras piramidales del poder y de la partitocracia. Lo que pasa es que la pedagogía que aquí se aplica es justo la contraria a la que aconseja el buen gobierno y frecuentemente la decencia. Eso sí, aprenden rápido a organizar torneos cuadrangulares de fútbol, encuentros de practicantes de baile de salón, jornadas de estudios sobre giros dialectales en la comarca, seminarios en torno a la influencia que ejerce el clima en las relaciones interpersonales del vecindario, simposios de clubes de jotas, en los que se aprovecha para que el personal se eche unas risas (ju ju, jo, ji ji ji, je je, JA JA JA), y todo tipo de congresos, mesas redondas (sólo mesas, que se sepa), campañas de difusión gastronómica, del comercio y del bebercio, y festivales nacionales (o sea, de cualquier sitio menos de España).
—Al año que viene lo montas en tu pueblo que esto, como ves, luce mucho y además te cae en víspera de elecciones.
—¡La leche! ¿Y cuánto cuesta todo este sarao?
—Si quieres que te diga la verdad no tengo ni puta idea. ¿Pero es que lo vas a pagar tú de tu bolsillo?
Yo no digo que aplicando otros modelos que no fueran estas políticas de imagen de escasa rentabilidad (incluso electoral) nadaríamos en la abundancia, pero al menos no estaríamos jugando en la Champions League del déficit público. No se trata de cuestiones macroeconómicas donde haya que elegir entre fomentar el consumo y la producción para favorecer el crecimiento y reducir el paro, o contener la espiral de inflación, ni de políticas monetaristas o de tipos de interés, sino de un elemental rigor en el gasto, de un mínimo de austeridad. La Administración Local, que suele ser vivero y campo de entrenamiento para trepar hacia cumbres más elevadas en el escalafón, con muchas dificultades alcanza a prestar los servicios básicos que tiene encomendados. Aunque las medidas que está en su mano adoptar son neutrales en el conjunto de la economía, puede arreglar su solvencia o acabar de estropearla, engordar el déficit y el endeudamiento o aliviarlos, insuflar algo de aire a sus acreedores –normalmente, pequeñas empresas y autónomos- o asfixiarlos. En lo que más se parece a sus hermanos mayores es en lo de entender el servicio público como palanca de poder y en echar sobre la Administración una red tejida con dependencias personales y partisanas. Se piden menos asesores y cuando la tortilla se da la vuelta y cae del lado de la oposición, esta, convertida en equipo de gobierno, se desayuna con la cantidad de gente a la que tiene que colocar y no ve otra posibilidad que incrementar el número de puestos de libre designación. Para empezar, se hace imprescindible un cambio radical de los patrones de conducta, de las estructuras mentales. Y luego, de las otras.
Nadie está libre de culpa: ni políticos ni votantes. No se puede seguir demandando gastos, aplaudiendo iniciativas más o menos disparatadas, reclamando subvenciones sin tino, y continuar exigiendo ahorro. Eso no tiene pies ni cabeza. Da igual, para el caso, contratar para las fiestas a Víctor Manuel o a Norma Duval. Los cachés son parecidos y todos aplican la tarifa de honorarios del porque yo lo valgo.
Así que cuidado con quitarle importancia al asunto que el loro es adicto al chocolate y hay que ver las tragaderas que tiene.

Francisco, ¡el octavo!

El Sr. Camps, a quien sus correligionarios apodan El Curita, ha faltado –al menos- al octavo mandamiento, ese que reza “no dirás falsos testimonios ni mentirás”.
Es verdad que si la cosa quedara en los trajes no tendría mayor importancia, o que, como a todo hay quien gane, siempre habrá otros que se lo hayan llevado más crudo. También es cierto que, aplicando la misma regla, se podría procesar hasta a los maestros a quienes se hace un obsequio a final de curso, o que a este paso quebrarán las empresas que comercializan cestas de Navidad; pero de todas formas no está bonito. La verdad es que no. Aún suponiendo (aunque sea mucho suponer) que, por lo que concierne a los trajes dichosos, no mediara trato de favor (de lo contrario, en puridad, dejarían de ser regalos y el detalle pasaría a mayores), Paco Camps tiene que dimitir. Y debió hacerlo en el preciso instante en que reconoció implícitamente que había faltado a la verdad al realizar aquella categórica declaración de “yo me pago mis trajes”. A falta de una respuesta voluntaria adecuada, Rajoy tenía que haberlo cogido por las solapas del Milano para exigírsela.
Cuando a los políticos se les pilla en flagrante mentira (sí, ya sé que este no sería el único), se rompe el contrato de confianza con sus gobernados. Fuera de esa relación, este y los demás pecados atañen a la conciencia de cada cual. Lo característico de Pinocho no eran las mentiras por sí solas, sino lo que revelaban intentándolo tapar: su absoluta falta de responsabilidad. Bill Clinton se vio en un serio apuro no por sus escarceos (vamos a llamarles amatorios), sino por descubrirse el embuste a una Comisión del Congreso (aunque hay quien asegura que fue por encenderse un cigarrillo en pleno despacho oval después de la visita de Monica), y a Nixon le obligó a renunciar el Watergate y las falsedades con que pretendió encubrirlo.
Ya se sabe que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Aunque, puestos a tirar de refranero, D. Francisco podría responder aquello de que “no te fíes de ningún cojo, de ningún rojo (¿?, siempre pensé que el dicho se refería a los pelirrojos), y de ninguno al que le falte un ojo”. Por cierto, que a Fabra, del grupo de fieles de Camps desde que el President cobró vida propia y el Geppetto Zaplana no le mueve los hilos, se le conoce con el mote de El Tuerto. ¿Le habrá mirado? Se trata del mismo Carlos Fabra que, con la mayor desfachatez, atribuye la fortuna amasada a las cuatro veces que le ha tocado la lotería. Mira tú qué alhaja y dime con quién andas.
Cohecho impropio... efectivamente, lo hecho no es propio del cargo que ocupa.

jueves, 15 de abril de 2010

Rojos

No era de la roja de quien quería hablar sino del equipo rojo. Su capitán tiene nombre de correo electrónico –querido Emilio- y apellido de calzado. Esto, lo del calzado, es todo lo que le une a Zapatero. Bueno, eso y el color. Rojos es la película de Warren Beatty y rojos son quienes, como Bermejo, se declaran así por imperativo ideológico.
El fichaje estrella de Botín para el equipo de los diablos rojos de esta temporada ha sido el de Fernando Alonso, que igual te hace de chófer que de modelo publicitario: «Los mejores quieren formar parte de ese equipo porque esos colores te obligan a ser el mejor pero también te ayudan a serlo... uno de esos equipos: sólido, fiable, comprometido.» El piloto vuela sobre el asfalto; es el Barón Rojo redivivo.
Respecto a Garzón, era su patrocinador y ahora quiere ser su banquillo.

Memoria Histórica de la buena

Falange se querella contra el juez Garzón por querer abrir tumbas (valga la simplificación extrema), el Frente Popular hace lo propio contra el juez Varela por pretender que sigan cerradas (repito lo anterior con mucho mayor grado de falsedad) y, mientras los medios de la derecha le atizan sin miramiento, los partidarios de don Baltasar organizan recogidas de firmas, manifestaciones, encierros y actos de desagravio. Entre todos están consiguiendo que vuelvan banderas victoriosas a las barricadas.
Unos y otros (sobre todo, los segundos) ignoran las demás causas abiertas, la intervención de conversaciones de procesados de la Gürtel con sus abogados y el archivo de una denuncia contra el BSCH después de que Botín hiciera de productor y mecenas de sus bolos por universidades americanas (cito el hecho; no digo que haya causa-efecto), para centrarse en la cuestión, mucho más mediática y divertida, del franquismo. Después de leer por encima el auto de su señoría en el que inadmitió a trámite la denuncia contra Carrillo por los sucesos de Paracuellos, y considerando que su ecuánime sentido de la justicia le impediría usar dos varas de medir, tengo por cierto que, más allá de determinadas actuaciones represoras con víctimas concretas, su intención inicial era la de abrir un proceso global al Régimen, a los 34 años que estuvo en el poder y a los casi tres de meritorio. Aunque hay cosas que uno no acaba de entender, como la búsqueda de los restos de García Lorca en contra de los deseos expresados por sus deudos, lo de la Memoria Histórica y las exigencias de reparación por parte de familiares me parece muy bien; pero creo que esto es harina de otro costal. Garzón quiso hacerse un homenaje erigiendo un monumento a su vanidad. Lo que le perdió fue su irrefrenable capacidad de regatearse a sí mismo y disparar a su portería al pedir estrafalarios certificados de defunción de militronchos fallecidos, para sonrojo de sus propios partidarios. Ha utilizado la Audiencia Nacional como un juego de mesa y un laboratorio de experimentos procesales y ha puesto en ridículo a la judicatura. No descartaría que, por una vez, hubiera algo de ajuste de cuentas corporativo. No podrá levantar a los muertos pero lo que hay que reconocerle a este hombre es su capacidad para resucitar los fantasmas del pasado. Es como un arbitro tarjetero y broncoso con tal afán de protagonismo que acaba por cargarse los partidos.
En el día de hoy, sueltos y armados ambos ejércitos, las tropas enfrentadas toman de nuevo posiciones militares. La guerra continúa.

miércoles, 14 de abril de 2010

Estos sí que son Bonos

La tercera autoridad del Estado, el socialistacristiano José Bono, de los Bonus de toda la vida, no pasa por su mejor momento. Las informaciones publicadas sobre sus propiedades y las de su familia, sobre los inmuebles que posee o el piso de lujo que ha regalado a su hijo, le han puesto en entredicho. Es lo que María Dolores de Cospedal ha llamado “desajustes en su incremento patrimonial”; similares, por cierto, a los que se conocieron sobre Francisco Camps, quien recientemente declaró ser titular, tan sólo, de un coche viejo. La líder popular ha pedido explicaciones. Quiere pelos y señales.
El presidente del Congreso se considera víctima de una campaña de difamación pero no ha recurrido, por ahora, al invento de su primo, al U2, o al ventilador por elevación: “y tú más”. Se limita a insinuar que le ha salido la bonoloto, como a Fabra. La explicación no resulta tan enrevesada como aparenta ya que a él le toca más de cerca; no deja de ser como de la familia.
Estos bonos sí que son buenos y no los del autobús.

miércoles, 7 de abril de 2010

Presuntos

Ayer, el juez levantó el secreto del sumario del caso Gürtel (cinturón en alemán), aunque en realidad ya lo había hecho, por entregas, El País de las filtraciones, primicius inter pares. Desde luego, mientras no haya sentencia tenemos que usar el eufemismo formalista de lo jurídicamente correcto. Todos son presuntos (jamones en portugués), pero un tipo como el Correa –o el Bigotes- no nos la da con queso. Queijo puta. No nos salimos de lo ibérico y resulta que si jamón es presunto, presunto es alegado; implicado es envolvido; delincuente, ofensor; culpable, culpado; y colgado (entiéndase el presunto, o sea el jamón), suspensão. Inocente es igual a ambos lados de los ríos Miño y Guadiana. Curioso. Presunto presunto, que diría Bigas Luna. (*)
¿Cuántas arrobas vienen a ser 50.000 folios de sumario bien cebado, en canal y finalmente embutido en legajos?
Si no fuera por el que metió la pata negra con la pezuña empuñetada, permitiendo con su ineptitud que ciertos animales de bellota se taparan las vergüenzas con el garzón asomando por el pantalón, habría más fiambres. Deberían agradecerle que todavía no les haya llegado su Sanmartín: obrigado rey mago.
Porcos corruptos, lo que da el tiempo.
______
(*) Por cierto, que también es igual barcena o barcina: (De or. inc.). 1. adj. Dicho de ciertos animales, especialmente de perros, toros y vacas: De pelo blanco y pardo, y a veces rojizo. © Real Academia Española.

martes, 30 de marzo de 2010

Gold medal

Noble metal (el oro digo) aunque no siempre inspira nobles acciones (más bien al contrario) ni caracteriza de ese modo a su poseedor. Además, tampoco sería el caso porque el aspirante no logró ni la medalla de chocolate, que supone diploma olímpico pero deja al laureado fuera del podio y de los metales.
A los tribunales de toda laya (éste, el de Cuentas, es propiamente un ente administrativo) les ha dado ahora por volver la vista atrás, como la mujer de Lot, hacia la gestión gubernamental de los populares. Sea. En la investigación abierta sobre el gasto de 2,3 millones de euros que el Gobierno de José María Aznar aprobó para gestionar la frustrada concesión al ex presidente de la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos, el fiscal asegura que se perseguía el “interés público general” y no la satisfacción personal del Sr. Aznar. El contrato con la empresa norteamericana Piper Rudnick se justificó en la necesidad de “asistir al Gobierno de España en la promoción de relaciones más próximas con los Estados Unidos”. Ni se entiende el interés general ni la necesidad de engrasar unas relaciones con los americanos que se calificaban de muy fluidas. Y menos con ese unto.
Lo que ahora es de interés general es que se airee el tema y se resuelvan las dudas que genera un desembolso tan grande como inexplicable de recursos públicos. Yo tengo un par (de dudas): ¿qué méritos se alegaron para justificar que el Sr. Aznar era acreedor a esa distinción? ¿Le dieron al menos un accésit?
Otro que de la cueva sale. Suena a medalla de oro a la cara dura.

lunes, 29 de marzo de 2010

Malas hierbas

No se trata de hacer leña del árbol caído, porque ni es árbol –más bien arbusto- ni –todavía, aunque lleva camino- está tumbado, pero indudablemente al PP le toca desbrozar; tiene que hacer limpieza porque el matorral que crece descontrolado se enmaraña y conlleva un serio riesgo de incendio. Éste que fue ministro del ramo, está poniendo en peligro el medio ambiente con su sucio proceder.
En la misma semana, dos Jaimes del partido las han hecho de jaimito. Hay que salvar muchas distancias porque lo de Mayor Oreja no pasa de metedura de pata, todo lo gorda que se quiera, y lo de Matas puede haber consistido (se remonta a tiempo atrás) en meter la mano. Y no poco.
Vaya año jacobeo que lleva ese partido. Santiago y cierra el PP.

lunes, 15 de marzo de 2010

¿Hay derecho?

A lo que parece, no vendría mal un recordatorio de los elementos constitutivos del Estado de Derecho; a saber:
1.- Separación de poderes, más o menos según el dibujo que hizo Montesquieu, sin intromisión entre ellos.
2.- Primacía absoluta de la ley, del Derecho. Sobra decir que las normas no se pueden cambiar a mitad de partido.
3.- Sometimiento de los poderes del Estado –como de los ciudadanos- a los Tribunales, y revisión jurisdiccional de todos sus actos.
Perdón por la inmodestia, ya sé yo que no soy quien, pero alucino con la que se ha liado con Garzón. Aquí se están barajando unas cuestiones –en general y sin dubio, pro reo- absolutamente extrañas al debate y que más bien forman parte de los juicios paralelos: lo majetes o julandrones que sean los jueces en general y la cúpula del escalafón en particular, si están o no endiosados, lo enrollao que haya sido don Baltasar y su grado de compromiso con causas justas, lo nefandos que sean los denunciantes, lo bien o mal que nos caigan los medios de comunicación que apoyan a cada una de las partes o quienes actúen como fiscales o abogados defensores, la comparación con otros jueces, si el justiciable es humilde o vanidoso, si es un fino jurista, un artista en el manejo de los argumentos, de las disposiciones aplicables y de la pluma, a la hora de redactar autos y sentencias, o un chapucero sin remedio. Así se puede llegar al infinito y, de hecho, es lo que suele ocurrir con la gente: ¿Somos del mismo equipo de fútbol? ¿Compartimos aficiones? ¿Nos parece apuesto o feo? Su tono de voz, ¿nos resulta simpático o detestable? ¿Es un tío cachondo o parece que haya tragado el rabo del cucharón?
Falange tiene derecho al amparo de los tribunales, aun contra los jueces mismos, y unos presuntos mangantes, a su propia defensa y a la confidencialidad de las comunicaciones con sus abogados. Es lo que tiene, ya digo, el Estado de Derecho, ¿a qué viene rasgarse las vestiduras? Pero nos da por trasladar la discusión al plano emocional y plantearla en términos de hombres justos contra delincuentes, y así no hay manera.
Insisto en ponerme pedante pero considero que no hubo delito porque, en ambos casos, si Garzón dictó una resolución injusta creo que no lo hizo a sabiendas. En lo del Santander ya es más difícil de determinar –y de probar- si hubo conexión entre sus famosos cursos y la no admisión a trámite o no abstención (o ambas cosas), en la denuncia interpuesta contra directivos del banco.
En cualquier caso, todo hace pensar que Baltasar va derecho al banquillo. Por lo menos.

martes, 9 de marzo de 2010

Campos de arroz

Desde hace tiempo, el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad, dependiente de la Diputación de Valencia, organiza una exposición anual de fotos de prensa, un World Press Photo de la provincia (ergo provinciano), con imágenes ilustrativas de la vida política y social. En esta edición, después de colgadas, el Presidente de la Diputación, Alfonso Rus (Al Rus, en cristiano arroz), ordenó que se quitasen unas cuantas que podían ser molestas para Camps, con amenaza de cese para el director del Museo, Romà de la Calle. Éste ha decidido dimitir antes de que lo echaran a la ídem, no sin antes advertir de la metedura de pata que constituía el censurar unas instantáneas tan inocentes como las que representaban a Camps y a Costa abotonándose la chaqueta del traje, ya que su retirada iba a constituir un escándalo y a amplificar el efecto de denuncia que se pretendía evitar. O sea, que queriendo proteger a su jefe ha conseguido justo lo contrario: que todo el mundo señale a Camps como autor de la alcaldada. Es un auténtico patán engreido, un botarate pueblerino y un populista necio.
Las fotos censuradas del caso Gürtel se han hecho famosas por las declaraciones de Miguel Bosé quien ha comparado el caso con la dictadura cubana; un exceso que ha tapado en parte la torpeza de unos responsables (¿?) capaces de meterse en semejante terreno pantanoso, en un charco del que no saben cómo salir. El señor de la Calle los ha llamado directamente idiotas.
Y mientras tanto Camps en Brasil sin enterarse de nada. Mucho arroz para tan poco pollo.
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P.S. ¡Un momento! El amigo Tao The Kid ha dejado un comentario que me ha dado que pensar. En las fotos censuradas salían Camps, Costa, Rita, Rambla... una colección de prebostes populares entre los que no se contaba el propio Rus. ¡A ver si todo va a ser un ataque de cuernos! Arroz amargo.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Lucha sin cuartel y sin Gürtel

Bartomeu Muñoz, exalcalde de Santa Coloma y uno de los principales imputados en la operación Pretoria, ha depositado, gracias en parte a una suscripción popular, el importe de la fianza de 500.000 € que se le exigía y pudo celebrar, en libertad provisional, la Nochebuena en su casa. El tradicional discurso del Rey incluía la exigencia de honradez en el ejercicio de un cargo público. Al día siguiente, González Pons afirmó tajante que se podía contar con ellos, que con el Partido Popular siempre se había podido contar en la lucha contra la corrupción.
Como en esto no valen las comparaciones, no hace falta dar nombres. Pero tampoco procede sacar pecho y meter tripa.