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lunes, 13 de mayo de 2013

El Presidente en su torre de marfil

El periódico digital 20 minutos se hacía eco la semana pasada del concurso gráfico sobre montajes del despacho de Rajoy convocado por “Archipiélago Machango”, un usuario de Facebook. Venía a cuento de las fotos subidas por el Presidente (no se sabe si personalmente en persona, como diría Catarella, el ayudante de Montalbano en las novelas de Camilleri) a su perfil de esta red social y al de Twitter. 
Había algunas muy buenas, como la que ubicaba a Rajoy en la luna, con Neil Armstrong en el exterior, pisando el suelo lunar, y la Tierra sobre el horizonte. En otra se veía un grupo de zombis de la serie Walking deads acechando en el jardín.
 Esto cada vez se parece más al dicho: “en mi casa, comer no comemos, pero nos reímossss.”

martes, 12 de junio de 2012

Se nos va la bola

Zapatero negando la crisis y Rajoy afirmando que el rescate es un logro retratan el alejamiento de la sociedad de los presidentes del gobierno. Tomar posesión y divorciarse de la realidad es todo uno.
Siempre me he resistido a creer que el partido de la oposición pudiera desear que las cosas vayan mal por su propio interés electoral (aquello de cuanto peor, mejor), pero compruebo que es cierto, que ocurría y ocurre no solo con ellos sino –y eso es lo malo- también con sus partidarios. Las reacciones de antes y las de ahora van dejando cada vez menos margen a la duda. El problema es que cuando se ridiculizaba a Zapatero aún estaba abierta la puerta a la esperanza; pero las cosas no mejoran en absoluto y ya no vislumbramos solución. ¿Quién puede arreglar esto? Empezamos a pasar del catastrofismo a la desmoralización irreversible, hasta el extremo de que la gente va dejando de escuchar las noticias porque no confía en que haya remedio. No se percibe ninguna señal mínimamente alentadora: ni brotes verdes ni luz al final del túnel.
Mariano espera que ganemos la Eurocopa como lenitivo de nuestros males. Portugal perdió con Alemania (y eso que Angela Merkel no estaba en la alineación), Grecia, en el partido inaugural, empató con la anfitriona, nosotros hicimos lo propio con Italia y pronto nos las veremos con Irlanda. De momento, se ha vuelto a instalar el proverbial pesimismo en la afición.
En cualquier caso, quedemos como quedemos los pigs y los reds, la depresión no nos la quita nadie. Pero al menos tendríamos algo por lo que alegrarnos todos juntos otra vez.

lunes, 20 de febrero de 2012

La relatividad de la gravedad

Zapatero presi (valga el ablativo absoluto: siendo Z.P. presidente) las agencias de calificación descalificaban gravemente la economía española. Luego, en vista de todo lo que han fallado y de los intereses (americanos) a los que sirven, las descalificaciones continúan pero se ha restado gravedad a la cuestión. Esta crisis nos está enseñando a relativizar que no veas.
El otro día se advirtió de que el gobierno de Rajoy había falseado las cifras del déficit de 2011 ante la Unión Europea para vender mejor los resultados de este año. Después, Bruselas lo desmintió. Seguimos sin saber si era un bulo, una absoluta falsedad o una verdad a medias.
Todo lo que sube, baja, y aunque la bolsa parece más encaminada a un desplome irreversible que a un rebote, ya no se toma como termómetro (más bien tensiómetro) de la economía. Ahora el déficit es el colesterol que amenaza con taponar las arterias e impedir de forma definitiva la circulación del dinero.
Todo es relativo. El ablativo absoluto está, como el latín, muerto y enterrado.

lunes, 16 de enero de 2012

Año Mariano

Dejando momentáneamente de lado la disparidad entre los compromisos del programa electoral y los primeros hechos, una de las medidas más llamativas de entre las anunciadas por Rajoy es la reforma del calendario. Algunos movimientos del baile de fechas los entiendo mejor que otros. Pretender convertir los lunes en el día oficial para hacer puentes (en realidad, en el día de celebración de la fiesta de la semana) tiene su explicación, pero no acabo de ver que el Viernes Santo sea un lunes. Vale que ya se hizo algo parecido con el Corpus pero no creo que vaya a tener éxito la pretensión de que la Nochebuena sea siempre domingo para que –así se junte el cielo con la tierra- la Navidad caiga en lunes. Otra que no logro comprender es la ocurrencia de trasladar el día de la Virgen de Agosto. ¿Qué más dará si media España está de vacaciones y la otra mitad en el paro? ¿Para qué fastidiar las fiestas patronales de un montón de pueblos? No sé si se trata de sanear algunos presupuestos municipales, aligerando el capítulo de fiestas, pero así Rajoy no va a hacer muchos amigos. Fijo que no.
Todo es proponérselo, de ano en ano: del calendario juliano al gregoriano, y de este al mariano.

jueves, 12 de enero de 2012

Tomadura de pelo

Dirán que no estamos conformes con nada, que a ver qué queríamos. Ya. En principio, la idea era hacer un buen arreglo pero esto empieza a parecerse a una deforestación inclemente, una tala abusiva. Tras el cambio de turno, el peluquero retoca por un lado, mira al espejo e iguala por el contrario, una y otra vez hasta que acaba dejando al cliente al cero. ¿No habíamos quedado que solo las puntas? Como se descuide cortará hasta el cuello y rodarán cabezas.
Decía Tiberio que la lana sale del borreguito y que para poder sacarla cada año hay que esquilar al animal, no despellejarlo. Lo mismo pasa con el esfuerzo fiscal. No van a quedar rentas de las que sacar solidaridad a la fuerza.
A este paso, en poco tiempo, todos calvos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Perder el juicio

Camps tiene un juicio pendiente y ya lo ha perdido antes de que se celebre. En una entrada reciente, yo lo comparaba con Pinocho y le achacaba que no asumiera la responsabilidad política en tanto se dilucidaba la penal. Si su Pepito Grillo era Ricardo Costa, se explica el lío en que está metido.
La dirección nacional del PP pretende obligarle a dimitir en cuanto se siente en el banquillo, según la información que publicaba el lunes El Mundo. Ese mismo día, otros medios aseguraron que algunos dirigentes estaban barajando sotto voce la idea de que Camps se hubiera vuelto loco. Hasta Rajoy le evita, quizás pensando si lo suyo será contagioso, y prefirió irse a comer caracoles a participar en un acto de desagravio.
Aunque ya se le pudo observar alguna rareza y se vieron indicios que apuntaban en ese sentido, el problema se hizo patente al sentir que se estrechaba el cerco judicial del caso Gürtel. Entonces, empezó a manifestar síntomas preocupantes que sembraban serias dudas sobre el estado de su salud mental. Su pulso para mantener en el puesto al Secretario General de los populares valencianos, en contra de los designios expresados por la cúpula, adquirió tintes vodevilescos y se interpretó como una chaladura. Protagonizó una desabrida intervención en las Cortes Valencianas donde afirmó que a la oposición le gustaría verlo “tirado boca abajo en una cuneta”. Cuando el Supremo ha ordenado reabrir el proceso, se le ha crispado todavía más el gesto y el tono y ha asegurado sentirse como Juan Sinmiedo y que era muy feliz. A quien no ha mencionado es a la mujer del César.
Mientras en Valencia no saben si cerrar filas o abrir el melón sucesorio con su correspondiente navajeo, en Madrid están pensando completar su vestuario regalándole una camisa de fuerzas.

viernes, 21 de mayo de 2010

Francisco, ¡el octavo!

El Sr. Camps, a quien sus correligionarios apodan El Curita, ha faltado –al menos- al octavo mandamiento, ese que reza “no dirás falsos testimonios ni mentirás”.
Es verdad que si la cosa quedara en los trajes no tendría mayor importancia, o que, como a todo hay quien gane, siempre habrá otros que se lo hayan llevado más crudo. También es cierto que, aplicando la misma regla, se podría procesar hasta a los maestros a quienes se hace un obsequio a final de curso, o que a este paso quebrarán las empresas que comercializan cestas de Navidad; pero de todas formas no está bonito. La verdad es que no. Aún suponiendo (aunque sea mucho suponer) que, por lo que concierne a los trajes dichosos, no mediara trato de favor (de lo contrario, en puridad, dejarían de ser regalos y el detalle pasaría a mayores), Paco Camps tiene que dimitir. Y debió hacerlo en el preciso instante en que reconoció implícitamente que había faltado a la verdad al realizar aquella categórica declaración de “yo me pago mis trajes”. A falta de una respuesta voluntaria adecuada, Rajoy tenía que haberlo cogido por las solapas del Milano para exigírsela.
Cuando a los políticos se les pilla en flagrante mentira (sí, ya sé que este no sería el único), se rompe el contrato de confianza con sus gobernados. Fuera de esa relación, este y los demás pecados atañen a la conciencia de cada cual. Lo característico de Pinocho no eran las mentiras por sí solas, sino lo que revelaban intentándolo tapar: su absoluta falta de responsabilidad. Bill Clinton se vio en un serio apuro no por sus escarceos (vamos a llamarles amatorios), sino por descubrirse el embuste a una Comisión del Congreso (aunque hay quien asegura que fue por encenderse un cigarrillo en pleno despacho oval después de la visita de Monica), y a Nixon le obligó a renunciar el Watergate y las falsedades con que pretendió encubrirlo.
Ya se sabe que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Aunque, puestos a tirar de refranero, D. Francisco podría responder aquello de que “no te fíes de ningún cojo, de ningún rojo (¿?, siempre pensé que el dicho se refería a los pelirrojos), y de ninguno al que le falte un ojo”. Por cierto, que a Fabra, del grupo de fieles de Camps desde que el President cobró vida propia y el Geppetto Zaplana no le mueve los hilos, se le conoce con el mote de El Tuerto. ¿Le habrá mirado? Se trata del mismo Carlos Fabra que, con la mayor desfachatez, atribuye la fortuna amasada a las cuatro veces que le ha tocado la lotería. Mira tú qué alhaja y dime con quién andas.
Cohecho impropio... efectivamente, lo hecho no es propio del cargo que ocupa.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Líos de familia

La edición digital del gratuito 20 minutos publicaba hoy que en la web de Telemadrid se aludía al nuevo presidente in pectore de Caja Madrid como Podrido Rato. Sólo se ha visto un rato, pero ¡qué momento! Fuentes de la televisión autonómica lo han atribuido a un error humano. O sea, nada del más allá.
Es la familia Adams al completo: Vómito Cobo, Morticia Aguirre, Gómez González y Fétido Rajoy.
¡Monstruos!

viernes, 30 de octubre de 2009

Santo Rajob

Mariano se encomienda a todo el santoral para pastorear su grey y no da abasto. Empieza a desesperar y olvida que si el Señor se lo dio, el Señor se lo puede quitar (¿el señor Aznar?), por lo que no debería dejar de bendecir su nombre.
Paciencia hay que tener.

jueves, 22 de octubre de 2009

Machismo político

Llamazares ha declarado que el trato de Rajoy a la ministra de Hacienda, perdonándole la vida en el debate de los Presupuestos, “roza el machismo político”. Elena Salgado, por su parte, ha confesado que se había sentido como 50 años atrás (¿rejuvenecida acaso?), mientras Soraya Saenz de Santamaría manifestaba que don Mariano se contuvo precisamente para evitar que lo acusaran de abusón.
Los medios de comunicación se han mostrado menos preocupados por las formas versallescas y han valorado de manera unánime el resultado del debate diciendo que el líder del PP había vapuleado a la ministra, entendiendo la paliza como dialéctica. Pero aquí hay que cogérsela con papel de fumar porque cabría considerar el caso como violencia de género.
El mosqueo venía de que la Sra. Salgado se había sentido ninguneada. El ambiente lo había caldeado Solchaga con sus declaraciones a la revista Vanity Fair. El exministro se sumó a otros líderes socialistas en las críticas a la política económica del gobierno. Tratándose de una persona que, al margen de sus convicciones y criterios ideológicos, se podría calificar de mesurada, de un hombre que ha ostentado las más altas responsabilidades en la Hacienda Pública, que no parece actuar movido por el despecho y que sigue siendo (al contrario que Boyer) un cualificado militante del PSOE, cabe plantearse: si eso dice en público, ¿qué no dirá en privado? Bajo su punto de vista, los ministros de Zapatero actúan como secretarios… luego las ministras deben desempeñar el papel de secretarias; así que fue él quien abrió el fuego de la incorrección política. Está claro el ninguneo: quien confecciona un escrito, desde el punto de vista material, y lo pasa a máquina, es la secretaria, pero el inspirador, el firmante y el responsable es el jefe.
Menos mal que a nadie se le ha ocurrido decir que el Presupuesto para 2010 es la cuenta de la vieja.

martes, 13 de octubre de 2009

Regeneracionismo de Costa a Costa

Sin Costa, Joaquín, no se podría entender el Regeneracionismo; con Costa, Ricardo, –que supongo que no será primo, ni siquiera lejano- parece difícil que se pueda producir el que necesita el Partido Popular. Es verdad que su cese sin más hubiera sonado a cabeza de turco, a un lavado de cara exclusivamente a su costa, pero esta salida, o lo que sea (se queda aunque lo echan), resulta difícil de interpretar. Si encima nos dedicamos a hacer cábalas sobre las minas interlineadas con que ha ido sembrando su declaración, dirigidas a sus jefes, en particular sobre esa lealtad de que alardea hacia Camps y Rajoy (¿?), la hermenéutica se complica sobremanera.
Yo puedo entender a este señor: él dice que tiene las manos limpias así que no hay razón para dimitir y eso de las responsabilidades políticas son gaitas gallegas. Además, que se sepa, ser pijo no es delito. O sea, como me tires, tiro de la manta, o sea ¿me comprendes? Claro está que, aparte de operaciones quirúrgicas, hay otra posibilidad: la de que aparezca alguien (pongamos que Carlos Fabra; un ejemplo como cualquier otro) y diga, yo soy un corrupto y me tengo que largar por el bien del partido y por higiene democrática. Las demás explicaciones las daré ante los tribunales. ¿Vale?
Pues que allá se las compongan.

domingo, 1 de marzo de 2009

Garzón: homo iuridicus

No puedo negar, ni falta que hace, que el magnífico artículo que escribió Herrera en ABC me dio que pensar y me sugirió este post. No pretendo enmendarle la plana ni corregirle en modo alguno –vamos, ya me guardaré yo más que de mearme en la cama- sino dar mi visión personal sobre este hombre. ¿Qué digo hombre?: ¡este titán!
Alabado y denostado a la vez, objeto de encendidos elogios y críticas despiadadas, pasa con facilidad de insobornable a prevaricador. Socialistas y populares dicen de él y se desdicen después. Pedro Jota, su gran valedor en los tiempos del GAL, fue condenado por difamarlo en lo del ácido bórico. La forma en que instruye los sumarios ha sido siempre muy puesta en cuestión. Hasta se ha llegado a apuntar que si fuera escrupuloso en hacer cumplir lo juzgado, lo de la herriko taberna de Lazcano no hubiese ocurrido porque hace tiempo que estaría cerrada: una desidia como la del juez Tirado pero sin unas consecuencias tan desastrosas y sin sanción. El Mundo publicaba que un error suyo, al no acordar la prórroga de la prisión provisional, obligó a poner en libertad a dos presuntos narcotraficantes turcos. El mismo Consejo General del Poder Judicial que ahora le defiende tuvo que llamarlo al orden cuando andaba por esos mundos haciendo bolos con perjuicio de la atención de los asuntos de su despacho. Aparte de conferenciante, y a pesar de la sintaxis embarullada de que adolece la prosa de sus resoluciones, es autor de varios libros. Ian Gibson lo propuso para académico de la lengua.
Aunque luego la cagara con la instrucción, el procesamiento de Pinochet concitó en España una simpatía casi unánime; algo que no tuvo el proceso de la memoria histórica, divisor nacional y gran gatillazo. Discrepo de Herrera en que su afición a pisar charcos y meterse en jardines sea de los tiempos del zapaterismo. Pienso que se remonta años atrás y tiene que ver con su divismo, con esa egolatría patológica y daliniana (lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien). Cuando Felipe González le hizo la promesa televisada de un puesto relevante para luchar contra la corrupción pensó que había llegado a culminar sus aspiraciones. Luego, una vez hizo su papel de señuelo electoral de usar y tirar, por las resistencias del aparato del partido a cederle poder a un advenedizo sin pedigrí o lo que fuese (qui lo sa), quedó relegado a un papel secundario al que no se resignó. Todos entendimos su frustración y hay quien atribuye a ese contratiempo su confusión entre justicia y venganza. Desde entonces está ansioso. Al solicitar el certificado de defunción de Franco, Gustavo Bueno describió con estilete su mesianismo: “Garzón tiene complejo de Jesucristo para juzgar a los vivos y a los muertos”.
Reclama la independencia judicial y la desmiente con sus filtraciones interesadas. Fue a él, y no al juez de paz de Cangas del Morrazo, a quien pillaron en la cuchipanda cinegética en alegre camaradería con Bermejo y él fue quien concurrió como número dos del PSOE por Madrid, detrás de Felipe. Al retomar entonces la carrera judicial, unos y otros ya dudaron de su imparcialidad, así que tampoco resultan extrañas las acusaciones de Rajoy.
Cuando cocinaba la tregua, Zapatero confesó su intención de no cumplir la Ley de Partidos porque era muy dura (dura lex sed lex) y Carrillo, en la tertulia de La Ventana, afirmó que la voluntad política podía hacer innecesaria su observancia. Como si el sometimiento a la legislación y a los tribunales de justicia no fuera el primer requerimiento de un Estado de Derecho. Pero si mal está que un político se manifieste así, más grave resulta que un juez acomode su actuación a determinada sensibilidad política y esté atento a unas demandas localizables. En esa época de la tregua, se mostró escasamente preocupado por las exigencias jurídicas de la Ley de Partidos, excesivamente contemporizador y alejado de la máxima a la que se atienen los jueces respetuosos del derecho: Fiat iustitia et pereat mundus.
Don Baltasar parece estar a ese aforismo sólo cuando el cielo se hunde en una concreta dirección.

lunes, 23 de febrero de 2009

¿Dimisión a dedo?

Salvo prueba de cargo o confesión de parte, es imposible saber si las dimisiones son voluntarias o inducidas, así que nos quedaremos con la duda de si la renuncia del Sr. Bermejo es equiparable a su nombramiento o ha sido fruto de una decisión exclusivamente personal en la que no ha tenido nada que ver Zapatero. El mismo índice sirve para designar y para señalar el camino de salida.
Decía ayer en un post que estaba perdido, pero no imaginaba hasta qué punto iba a acertar con mi diagnóstico. También me referí al proverbio oriental que usó Rubalcaba para desviar la atención de la cacería (“cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo”) y advertía de que don Alfredo, todo un maestro de la oratoria política, se estaba quedando con el personal con ese refrán, cuyo tema, precisamente, es el de la distracción, el punto de mira que se desvía de lo importante. Ha caído el dedo que aprieta el gatillo.
Se preguntaban varios columnistas por qué no dimitía el ya ex Ministro de Justicia cuando lo pillaron con Garzón y ese interrogante arreció al saberse que carecía de licencia de caza para Andalucía. Ahí lo tienen: el pájaro ha sido derribado.
Por una vez, el tocayo de Rajoy ha adoptado una decisión –autónoma o forzada por su jefe- que le honra. Sobre todo si es suya. Más vale tarde que nunca.
A ver si cunde el ejemplo.

viernes, 13 de febrero de 2009

Los cazadores, ¿cazados?

Se han expresado dudas sobre la jurisdicción de la Audiencia Nacional en el tema que salpica (de corrupción) al Partido Popular. Sean o no razonables, sólo la mentalidad sectaria puede explicar que haya quien considere que ya no es necesario ni siquiera guardar las formas. La mentalidad sectaria, el estar convencidos de la superioridad moral propia, de la maldad intrínseca del enemigo (el PP es enemigo político de Garzón, qué duda cabe) y de estar en posesión exclusiva de la verdad. Tiene delito.
Si, como parece, aquí hay tomate, Garzón se debe quitar de en medio por cuestión de salubridad judicial, o lo que pudiera quedar de ese extraño concepto. No es preciso invocar el artículo correspondiente de la Ley de Enjuiciamiento, ni seguir tomando por imbécil al personal; sencillamente su abstención impediría que una eventual condena contra el PP apareciese contaminada por la sospecha. Con todos los “supuestos” (tráficos de influencias, delincuentes, enemistades manifiestas, cohechos, responsables, animosidades) que quieran. Piensa mal, con todos, y acertarás.
No sé si Trillo estuvo o no afortunado en la manera de plantear sus exigencias, pero es que el propio Garzón tendría que abstenerse sin esperar un segundo. En cualquier caso, siempre ayuda separar hechos (por ejemplo, que el juez estuvo de montería con don Mariano Fernández Bermejo) y opiniones (como que la reacción de Rajoy y los suyos fue desmesurada o tibia): los primeros son incontrovertibles y las opiniones, discutibles. En eso nadie se muestra exquisito y se mezclan sin claridad de juicio ni pudor. Y los menos escrupulosos son los medios de comunicación adictos.
Yo, sin embargo, aún espero que de un momento a otro nos sorprendan con alguna como la de Wyoming y todo esto dé un nuevo giro.

jueves, 12 de febrero de 2009

¿Qué quieren que les diga?

Es verdad que parece que han organizado una batida, una cacería al acecho, una montería a la espera y con reclamo, porque la cosa adquiere distintas tonalidades, hay varios frentes abiertos y estrategias diversas. Por partes: el tema de la corrupción y la podredumbre interna nadie lo ha centrado mejor que Antonio Basagoiti. Con la seriedad que requería el caso, se ha quejado de que, mientras en Euskadi los concejales del PP dan la cara y la vida por sus ideas y su visión de España, haya conseguidores que utilicen el nombre del partido para llevarse crudo el trozo que pueden. Y no es menos intolerable por el hecho de que en todas partes cuezan habas. Unos posts más abajo (Una pregunta para Rajoy) criticaba la falta de respuesta de los populares a los retos que se les planteaban como partido en la oposición. O mejor dicho, subrayaba que se manifestaban enfangándose cada vez más. Hoy debo reconocer que, muchas veces, lo que dicen ni llega ni se escucha. Hasta las excusas de las piezas sirven para colocarlas mejor en el punto de mira, en la diana.
El martes, 10, en el informativo Catorce horas de RNE, cuando arreciaba el asunto, le pusieron un micro a Camps para que diera explicaciones sobre las salpicaduras de la trama en su tierra. Daba igual, porque lo que dijo, en valenciano, lo tradujo Marc Sala como le dio la gana y sin relación con lo dicho. Y eso que él (lo digo por el nombre) seguramente podía saber de qué estaba hablando, pero el que no lo entendiera en la lengua de Ausias March y de Raimon se quedó sin conocer las palabras de Camps. Hoy jueves, día 12, a las 7,30, Juan Ramón Lucas, conductor del programa En días como hoy, se mofaba de la comparecencia de Rajoy y los suyos en comandita solemne. La escenificación de la protesta a cargo de la ejecutiva al completo le ha servido a la radio pública para sumarse a la partida de escopetas de El País y Público, que se cachondean de lo que califican como teorías conspirativas, y a las risotadas como tiros del Ministro de Justicia. Para éste, los populares, cornudos y apaleados, son motivo de la mayor hilaridad. Si feo está lo de la corrupción, tampoco está bonito la que han montado Bermejo y Garzón. Lo uno no quita lo otro.
Así que hoy da igual lo que diga Rajoy. Suena a ese grosero y viejo dicho: Te pongas como te pongas, te tengo que joder.

domingo, 1 de febrero de 2009

Una pregunta para Rajoy

—¿Y ahora qué?
Si el Presidente no tiene respuestas, si está vacío de ideas, huero de ilusiones, carente de proyectos, sin claridad en los principios o las prioridades, la oposición está obligada a reaccionar. A ZP ya no le queda credibilidad o reflejos, porque ni siquiera entre los algodones de Milá se veía seguro. Es algo más que síntomas de agotamiento, es que está totalmente desfondado.
—¿Y ahora qué, señor Rajoy?
También es verdad que lo de este electorado resulta complejo: de aquí a cuando haya que decidir, se le habrá olvidado todo. Eso si no nos hemos ido antes al carajo. Porque si seguimos esperando a que estén dispuestos a tomar el relevo, a que se encuentren ustedes preparados, apaga y vámonos. El clima es de resignación, de temor a cambiar a peor, aunque parezca imposible, de que más vale malo conocido y Virgencita que me quede como estoy. Por lo que se ve, su remedio se le antoja al personal peor que la enfermedad que padece. Porque si malas son las respuestas de Zapatero, qué podemos decir de las suyas que ni siquiera se oyen. ¿No les da vergüenza? Y ya no lo digo por mí, que estoy descreído de todos desde que tengo memoria, sino por los que necesitan alguien al que agarrarse. Producen ustedes una curiosa mezcla de risa y miedo.
—¿Y ahora qué hacemos, señor Rajoy?
El gobierno asume su incapacidad para vérselas con la crisis y reconoce el desastre de sus propias previsiones, las mismas que calificaban de desastrosas las previsiones del Partido Popular cuando preveía un desastre económico inmediato. Y vale ya de juegos de palabras. Zapatero le echa la culpa a setenta asesores y se queda tan ancho él y tan campantes ellos, que no los manda al paro para no incrementar las estadísticas de destrucción de empleo. Igual que hace Magdalena con el caos circulatorio, José Luis entona un mea culpa en tono menor y sube el volumen para acusar a los profesionales por el fallo en la predicción y eludir él responsabilidades. Nos recetan confianza pero ¿cómo vamos a tener fe en un gobierno que tanto ha blasonado de laicismo? Ante una sensación, como ésta, de parálisis, de pánico, de inutilidad gubernamental para liderar la recuperación, el partido que se pretende alternativa de poder debería estar presto a dar respuestas y esperanzas a la sociedad, a aportar soluciones. Y sin embargo, está con sus líos, sus rollos y sus cuitas. ¡Vaya nulidades! ¿Exigir el adelanto electoral? Pues tal y como está su patio, lo llevan claro.
—¿Y ahora qué hacemos, señor Rajoy, a quién nos encomendamos?
¿No sería el momento –éste de la crisis de todos y de la de ustedes- de dejarse de tontunas y de seguir afectando unidad sin fisuras? Podían aprovechar para una operación de catarsis, cortar por lo sano y replantearse el sentido de su existencia. Caiga quien caiga, aunque no quede ni uno de los actuales dirigentes. Ya sé que Ignacio de Loyola aconsejaba no hacer mudanza en tiempo de tribulación, máxima que se escucha últimamente con sospechosa asiduidad, lo mismo para un roto que para un descosido, pero algo tendrán que hacer. Digo yo. Podían al menos aprovechar para depurarse, como decía Solbes que hacen las empresas –triste consuelo-. Nadie se cree ya las continuas referencias a su propia formación como un partido cohesionado. Eso es como mi psiquiatra –al que alguna vez he aludido aquí-, que no tiene entidad, que se trata de una simple figura retórica, un recurso estilístico. Seguramente me vendría bien que fuera real, pero de momento no pasa de personaje de ficción. Busquen a un nuevo líder, pero no por el procedimiento por el que le eligieron a usted, porque le salió a Aznar de su libreta azul donde lo llevaba apuntado en lugar de Rato, a quien muchos esperaban. Por cierto, que Aznar se podía cortar ya la coleta.
—¿Y ahora qué hacemos, señor Rajoy, a quién nos encomendamos si puede saberse?
La que está cayendo y ustedes con esos pelos. ¡Qué hartura Señor!

lunes, 26 de enero de 2009

El partido que espía unido, permanece unido

Ay qué risa verlos todos así, juntitos y amorosos, con esa cara de inocencia, con esos gestos cariñosos, en ese acto voluntarista (“queremos”) de afirmación de unidad, en esa quedada que era el colmo de la modernidad. ¡Qué cagada y cuánta hipocresía!
—Hola ¿qué tal?
—Muy bien Cospedal.
Cada uno a la suya: la COPE que todo es cosa de Rajoy, Gallardón y El País, éste insiste en Esperanza, hay quien dice que son Los hombres de Paco, yo, que soy de tebeo antes que de televisión, me inclinaría más por Mortadelo y Filemón (Rubalcaba dixit) o Anacleto (Ignacio Camacho calificó).
—Tssss ¿has visto las fotos?
—Vaya, vaya, con el posado de Soraya.
No sé si tendría que decir aquello de perdón por la inmodestia (¡quia!), pero yo lo tengo claro: cuando supe que habían registrado el despacho del exconsejero Prada, se me hizo la luz y averigüé el responsable de todo este embrollo.
—¿Quién es el registrador?
Mariano Rajoy, señor.
Si seguimos por ahí no conseguimos que lo siguiente, al contrario que en el drama de Lope de Vega, rime con “todos a una” y entramos en una vía muerta.
Pero ya sabemos una cosa. Algo es algo.

sábado, 24 de enero de 2009

Licencia para espiar

Es, por ahora, un misterio quién pueda ser el que la diera, no tiene sentido relacionarla con la red de tráfico de licencias de apertura ni ese tráfico con el de la M-30, ni ésta con el MI5, negro uno, blanco como la nieve el otro, nieve por doquier, desde Navacerrada con amor, por cierto que Esperanza niega a todos ser la espía que amó, cómo no, y hoy parecía que se había disipado la alta tensión entre los dos actores principales, que no son Sean Connery y Roger Moore sino Aguirre y Gallardón, quien, después de amagar con dejar la política en una pataleta algo pueril, decidió para sí que “nunca digas nunca jamás”, porque hay que ver cómo han cambiado las cosas desde que Aznar, tras ganar las elecciones, se pusiera al servicio de su majestad, que ahora parece más socialista que otra cosa, cuando Rato era ministro de Hacienda, que al lado de Solbes parecía Goldfinger, desde los tiempos de Acebes o Zaplana, este último semejaba la encarnación del Dr. No, aunque quien lo conocía bien aseguraba que era clavado a Octopussy, no en lo físico, y desde la operación trueno que supuso el Congreso de Valencia, donde se aplazó la caída de Rajoymuere otro día-, ahora sí cada vez más próxima.
Y todo ello sin solución de continuidad con el watergate que se llevó por delante, en una asamblea tramposa, al presidente del Madrid y lo apartó de la casa blanca para que tomara posesión (la víspera de la entrega de poderes al inquilino de la otra Casa Blanca) un naviero que dice que va a reflotar la nave ¿qué nave y dónde la vas a reflotar, si, vaya, vaya, aquí no hay playa? boludo le dirían si fuera argentino aunque entonces sería la casa rosada, y a todas éstas ¿alguien me puede explicar si guarda el asunto relación con la reciente salida, nunca aclarada, de Melchor Miralles, el director de El Mundo TV, de la Junta Directiva del Madrid?
Así que ¿de Madrid al cielo?: el cielo puede esperar. ¡Qué remedio!

martes, 20 de enero de 2009

De color de rosa

Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira,
Todo es según el color del cristal con que se mira
(Ramón de Campoamor, Las dos linternas)
Decía el doctor Marañón, refiriéndose a Valencia: “Pobre Levante, le pierde el espectáculo”. Pues así le pasa a nuestro Presidente y a toda su corte celestial, a su angelical coro de palmeros y palmeras, subid a la palma y decidle a la palmerita. El Plan E(cito) para combatir con fiero rigor la crisis, resulta, como no podía ser de otro modo en un gobierno tan esteta, una gran operación de cirugía plástica, un programa de un calado y una consistencia similares a los que exhibe José Luis. El acento que no se colocaba en el título de la norma, se pone en la necesidad cosmética de publicitar las actuaciones con un enorme despliegue de cartelería. Pero ese monumental parche, pan para hoy y hambre para mañana, peor el remedio que la enfermedad, se torna gris ante el lanzamiento de flores, confeti y fuegos de artificio con que lo recibe la afición. Son unos bocas de tal calibre que se hacen acreedores al continuo recuerdo del retruécano que le lanzó Zapatero a Rajoy (“es usted un profeta del desastre y un desastre como profeta”), convertido en boomerang maldito.
Emplean más esfuerzos, más tiempo y dinero, en pintar la realidad, en retocar superficialmente los problemas, que en tratar de arreglarlos. Maquillan hasta las previsiones. Si el informativo de mediodía de RNE no mintió ayer, Leire Pajín declaró que “las medidas adoptadas por el Gobierno de España han sido copiadas por muchos otros, incluido el de Obama” ¡Qué visionaria! ¡No ha tomado posesión y ya ha tomado medidas! Habrá tomado nota, si acaso, o puede haber tomado la decisión de aplicar el programa, pero ¿fusilarlo tal cual? Me extraña. Eso es autobombo con proyección de futuro, con capacidad adivinatoria. A lo mejor es que confían en que las cualidades taumatúrgicas de Obama hagan que el planecito funcione en España. Otras perlas han sido destacadas en distintos medios, pero ésta, donde doña Leire le hace la pelota al jefe a la vez que presume del don de la presciencia, no tuvo su oportuno reflejo ni siquiera en la web oficial del PSOE.
Y es que hasta Solbes, cuando reconoce que no le quedan más conejos en la chistera –confesión que le han afeado Lara y Fernández Toxo-, queda como un incurable optimista al lado de las previsiones procedentes de la UE, incluso las que vienen de un colega como Almunia. Al pobre le toca luego la ingrata labor de entregar las bicocas prometidas por el Presidente.
Pues nada, a quien Dios se la dé, San Pedro (Solbes) se la bendiga.

jueves, 15 de enero de 2009

Acentos y particularismos

Tanto con lo de crispar y dividir con el idioma y hemos llegado a una situación en la que ya ni siquiera es cuestión de la lengua sino del acento. Magdalena Álvarez pone el acento sobre los imponderables y Monserrat Nebrera en la dicción, aunque luego se desdice. La tilde no la pone nadie, a todo el mundo se le olvida y dejémoslo ahí porque te pones a averiguar y resulta que hay una ignorancia generalizada en torno a las reglas ortográficas que determinan su uso. Encima, la Academia las va eliminando: solo se acentúa (se le pone tilde) cuando, siendo adverbio, exista riesgo de anfibología. Lo mismo pasa con los demostrativos. Y eso que aquí no tenemos más que un tipo; en catalán tienen el acento grave y agudo (en francés hasta circunflejo) y se coloca (cuando procede) a las mayúsculas por un tema de discriminación positiva. Antes no era posible porque la mejor máquina de escribir te hacía un borrón, pero ahora no es ningún problema.
Sin ir más lejos: ¿han leído mi entrada anterior? Bueno pues el famoso Plan E del Gobierno, al que me refería ayer, aparece publicado en el Boletín Oficial del Estado con cita, en el sumario y en el título, a la “Dinamizacion” (sic, sin tilde). Aquí está el enlace. Luego repite el error en la Exposición de Motivos, aunque se subsana en otras cuatro apariciones. Lo que pasa es que Word no tiene incorporada la palabreja a su diccionario y por lo tanto no la corrige de forma automática...
A Nebrera parece que le haya traicionado el subconsciente a pesar de que hay un charnego presidiendo la Generalitat. O a lo mejor, precisamente por eso. Por mucho que diga que basta ya” de infundios, que ella no se refería a la pronunciación, la metedura de pata, viniendo de donde viene, tiene delito. Ahora se le ha abierto expediente; no obstante parece injusto sancionar por la música cuando no se ha hecho nada por letras mucho más hirientes, por lenguas como hachas, lenguas vivas y viperinas. Y Magdalena dice ahora que lo que pasa es que piensa más rápido que habla y por eso se atropella, que el cerebro le va más rápido que la lengua... antes partía que doblá. Es para troncharse. Tampoco hay que ser Demóstenes pero algo de habilidad para la comunicación oral sí que sería conveniente para estar al frente de un ministerio.
Ya puestos, a ver si a Rajoy le ponen logopeda, no para que le corrija el acento gallego, que haberlo no haylo y si lo hubo no le queda nada, si tuvo no retuvo, sino por sus resonancias nasales y la pronunciación sibilante de las eses, sonoras igual que las que tiene el catalán, pero en cacofónico. A mí me suena como si estuviera comiendo gachas o hablando en el idioma de la serpiente Ka, la del Libro de la Selva, por mucho que la cancioncilla que entona el reptil (confía en mí) sea más zapateril que otra cosa. Y con ese acento no se gana un concurso de chistes o de canciones, unas elecciones ni una partida de mus.