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jueves, 8 de marzo de 2012

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado

Mientras El País seguía con su propagandística tabarra, Fernando Savater publicaba un ponderado artículo sobre Garzón que suscribo de la cruz a la fecha. Añadiría que fue condenado por el delito que (salvando las distancias) imputó a los del GAL: Ni siquiera para defender la democracia cabe utilizar métodos situados al margen de los previstos y actuar extramuros de la ley. Él mismo tuvo sobradas ocasiones de comprobar que los abogados de los delincuentes se sirven de un Estado en el que no creen y al que incluso desprecian para combatirlo abiertamente; pero esa es la grandeza y la debilidad del Estado de Derecho.
Yo, como Savater, también lo siento y reconforta ver que, aunque se ha quedado en el paro, no está con una mano delante y otra detrás; que puede irse de tourneé. Lo digo sin pizca de ironía.
Con frecuencia, las posturas prefijadas y fanáticas lo son por la endogamia de los partidarios. Forges se acuerda de Haití, de Somalia y de Garzón. En un curioso ejercicio de empatía, se pone en el lugar del juez, en el «locutorio dos», para escuchar al político corrupto confesar sus tropelías. ¿Le traiciona el subconsciente o se trata de un deliberado homenaje póstumo a los métodos de D. Baltasar?
Más que cantar un tango triste, sentido y arrastrao, Baltasar, flamenco, parece haberse arrancado por alegrías. Veinte años no será nada, pero, lo que es para volver, once parecen una eternidad.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Nada me parece justo en yendo contra mi gusto

Me molesta el alineamiento obtuso que nubla la vista, dificulta el entendimiento y anula la claridad de juicio. Actualmente, la prensa altera la realidad no para evitar que estropee buenos titulares sino para que no choque con las ideas preconcebidas o el corpus dogmático. Las posiciones monolíticas, sin poros, son impermeables a las consideraciones ajenas. A menudo, los hechos ni siquiera niegan la postura fijada de antemano; únicamente la matizan. ¿Es verdad que el sindicalista que mandó a su puta casa a MAFO y que gana más de 180.000 € al año, los entrega íntegramente a la UGT? Pues dígase porque, si no, la opinión degenera en consigna.
Me alegra la absolución de Garzón en el último proceso que se le seguía en el Supremo, pero ayer El País seguía insistiendo en la especie de que se le había encausado por su pretensión de juzgar al franquismo. Y dale. En su edición digital incluso titulaba: «Garzón “se excedió” al intentar mejorar el estado de las víctimas». El enunciado es tan ambiguo que puede servir tanto para exculpar su actuación, a modo de atenuante, como para explicar las aviesas motivaciones de sus juzgadores, quienes le procesaron precisamente por su intención «excesiva» de favorecer a los rojos. No creo que el equívoco en la redacción sea casual.
Después de inhabilitarle, muchos siguen dando pábulo al falso dilema de quién puede autorizar la apertura de fosas. Conozco personalmente a quien desenterró a un tío suyo del maquis, que había sido fusilado, para volver a enterrarlo, esta vez con honores, en el cementerio de su pueblo. Y no tuvo que recurrir a Garzón.
Incluso muchos de los que han afectado escandalizarse por el juicio, no dejan de reconocer en su fuero interno que alguien que tiene la ocurrencia de pedir el certificado de defunción de Franco tal vez no está en condiciones de ejercer la judicatura. Sin embargo, no le inhabilitan –¡faltaría más!- razones ideológicas, ni siquiera su ego colosal, sino una cuestión básica de salud mental que afecta a su pericia, a su capacidad en el desempeño de la profesión. Más allá de heterodoxias o peculiaridades, de sus delirios de grandeza y su autobombo propagandístico, y yendo al meollo de la cuestión (si cometió o no delito, que se ve que no), unos y otros deberían considerar la lectura de la Sentencia como algo obligatorio.
Primero la verdad, toda la verdad, y después la línea editorial.

martes, 14 de febrero de 2012

Los que no brindamos con champán

El mismo día en que se hizo pública la condena a su padre, María Garzón publicó una carta en El País dirigida a los que se alegraban de la dureza de la sentencia hasta el punto de brindar por ella. Es lógica la reacción: la familia está jodida y respira por la herida. Lo que me llamó la atención es que apelara, como había hecho su padre la víspera, a la conciencia. Flaco favor se hizo don Baltasar citando a Kant al asegurar que “el tribunal de un hombre es su conciencia”. Con semejante afirmación restaba autoridad al tribunal que estaba a punto de sentenciarlo y deslegitimaba un oficio que, hasta ese momento, todavía era el suyo. Había dudas de su pericia como juez pero de ese modo dejaba claro lo nefasto que resultaba como abogado de su propia causa. Con la conciencia pasa como con las buenas intenciones, que de esas está empedrado el camino del infierno. Nietzsche ya advirtió que con ellas solas no basta.
En este juicio, Garzón se ha visto despojado de la toga dos veces: una literal y otra metafórica y definitivamente. En la primera ocasión debió ahorrarse a sí mismo el bochorno y a los demás la vergüenza ajena. Como le dijo el Presidente de la Sala, él sabía que un acusado no puede sentarse vestido de esa guisa en el banquillo.
Nunca me he alegrado de la desgracia ajena cualquiera que fuese la circunstancia que la provocara, y creo que en eso formo parte de la mayoría. Esta vez, tampoco. Lo que ocurre es que me cuesta entender la insistencia en comparar la resolución de este caso con la de los perseguidos que han acabado en perseguidores, los de la trama Gürtel. La cuestión es muy sencilla y podría no entenderla Pilar Bardem pero Gaspar, como Baltasar, sí deben porque afecta a los fundamentos mismos del sistema democrático: Los delincuentes se pueden servir de los mecanismos del Estado de Derecho para defenderse, pero el Estado de Derecho no se puede defender a sí mismo con los métodos de los delincuentes y quebrantar la ley. Esa es la diferencia. No valen las razones de Estado ni cualesquiera otras que la ley misma, todas las de la ley pero con la ley como límite. Una cosa, ya digo, es que lo ignoren los portadores de pancartas a las puertas del Tribunal Supremo, pero Llamazares está obligado a saberlo. Ya que no hace pedagogía, al menos, si discrepa, ha de tener cuidado con el uso de argumentos espurios y peligrosos por antidemocráticos. Por lo visto en la vista (la de Valencia), Camps es un sinvergüenza, pero lo que se juzgaba no era su catadura moral sino la comisión de un delito, si quedaba demostrado que había cometido el delito que se le imputaba. Yo ya no le votaré aunque (cosa dudosa) tuviera la oportunidad de hacerlo. En honor a la verdad, tampoco lo hice cuando la tuve.
Más comprensible me resulta la comparación con otros jueces, como aquel mastuerzo que consideraba que llamar zorra a una mujer no es insultarla. Parece evidente la desproporción entre las sanciones impuestas a uno y otro por sus respectivas actuaciones en el ejercicio del cargo, por mucho que el uno vaya contra derechos constitucionales, la privacidad de las comunicaciones y la defensa letrada, y el otro haya cometido un delito de lesa femenidad (o algo así). No sabemos si en la forma de instruir los sumarios, por parte de Garzón, influye algo más que el afán profesional de perseguir a los delincuentes sin cuartel (y de ahí la necesidad de encontrar pruebas a toda costa) y si hay dosis de vanidad, como se sugiere a menudo, o se deja llevar por sus inclinaciones políticas, como también se apunta. De entrada y al margen de preferencias partidistas, filias o fobias particulares, no pueden causar la misma simpatía el exjuez estrella y el mencionado juez repugnante que hemos tomado como ejemplo (mejor dicho, a quien hemos mencionado a título de ejemplo).
Ciertamente, la jurisprudencia del Tribunal Supremo no figura entre mis lecturas favoritas pero me he obligado a leer la sentencia. Lo primero que me ha llamado la atención es que, a pesar de que unánimemente ha merecido el calificativo de dura (¿dura lex sed lex?), el artículo 446 del Código Penal, como se recoge en la página 36, prevé una pena para el delito de prevaricación de entre diez y veinte años. Once se sitúa en la parte más baja del tramo. Además de que resulta sólida, muy currada, no sé si estaban pensando en Gómez de Liaño, a quien aludía recientemente por el indudable paralelismo con quien fue su colega, al redactar el Fundamento de Derecho Sexto. Gómez de Liaño, también inhabilitado, obtuvo la victoria moral del reconocimiento por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de que su proceso había carecido de las garantías precisas. La sentencia de Garzón está trufada de referencias a la jurisprudencia de dicho Tribunal (el de Estrasburgo) y a la del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
Los mismos que hoy claman contra la prescripción del asunto “Banco Santander” ayer reclamaban la del tema de las fosas y los que ahora proclaman la injusticia de esta sentencia antes declamaban que el 11-M era cosa juzgada y bien juzgada. Así son las cosas.

viernes, 3 de febrero de 2012

Torquemada en la hoguera

(De momento, solo en la picota)
Para que luego digan que no le dejan defenderse con todas las armas: con víctimas de la Guerra (que, la verdad, no sé qué pintan; seguramente tienen más razón que un santo pero ahí se juzga otra cosa), con manifestantes a las puertas del Supremo y con las portadas de El País a favor.
Aunque no se puede decir que sea viejo, el truco ya tiene unos añitos: Nada de contenciosos; para acojonar de verdad lo que procede es una querella por prevaricación contra ese Alcalde que no cierra un pub atronador. Respecto a los jueces, ya enseñaron el camino con Gómez de Liaño, apartándolo de la carrera judicial por atreverse a procesar a Polanco. ¿Qué la víctima acusadora no era de la misma ralea y estos (sobre todo los de Gürtel) son unos delincuentes? Pero la idea sí es idéntica: se trata de defenderse atacando. El Estado de Derecho es lo que tiene.
Alguacil alguacilado, se llama.

sábado, 1 de mayo de 2010

Feliz día de la madre

Felicidades a todas las madres, incluso la de Rafael Díez Usabiaga, aunque por lo que a él concierne no está claro el motivo de los parabienes. De todas formas, a pesar de la dirección a la que apunta el epíteto, las madres de los hijoputas no suelen tener la culpa.
La última de Garzón: ha soltado a este elemento, acusado de pertenencia a banda armada, al asumir su alegato de que debía cuidar de su madre. Se ve que no podía hacerlo ninguna de las hermanas. Baltasar ha vuelto a no prevaricar y lo digo en serio. El problema es que confunde el culo con las témporas; en este caso, el inicio de un procedimiento por el Ayuntamiento de Lasarte-Oria (negado por el Consistorio), del que además formaría parte un inexistente informe de la trabajadora social avalando la necesidad esgrimida, con una petición de la madre del etarra. Esa es la madre del cordero y ahí está la pieza literaria. La madre que lo parió.
Cuando Ian Gibson pidió para el juez un sillón de académico, con ocasión de dictar el auto de procesamiento al franquismo, supongo que se refería a la Academia de la Historia y no a la de la Lengua, porque hay que joderse con la redacción. Una perla: “Obligación de comparecer DOS VECES EN SEMANA [¿Santa?] en la Comisaría…” (las mayúsculas son suyas). Quizás también tenga parte de culpa la mecanógrafa.
¡Madre del verbo divino y Madre del amor hermoso!

martes, 27 de abril de 2010

Inocente inocente

A petición popular, y por aclamación, el 28 de diciembre será declarado festividad laica de San Baltasar Garzón, juez, parte y mártir.

jueves, 22 de abril de 2010

Tiranos multidisciplinares

Al igual que Chávez, en su faceta de sismólogo, había explicado cómo el terremoto de Haití se debía al imperialismo de Estados Unidos, y Fidel, un pozo de sabiduría, siempre ha atribuido al bloqueo yanqui la causa de todos los males de Cuba, ahora hemos sabido que Evo Morales, actuando como climatólogo, meteorólogo, sexólogo, dermatólogo, dietista, biólogo, endocrino y especialista en nutrición, ha asegurado, durante la I Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático y la Madre Tierra, celebrada en Bolivia, que el consumo de alimentos modificados genéticamente provoca calvicie y que los pollos engordados con hormonas son la causa de la homosexualidad. Estos dirigentes son como los humanistas del Renacimiento o como aquellos enciclopedistas de la Ilustración: de todo saben. Es lo que tienen los dictadores.
El Sr. Morales nació el mismo día que el juez Garzón (en años distintos), igual que ocurre con Zapatero y Obama. No sé si también será un experto en astrología ni si el signo zodiacal (es un escorpión) determinará su personalidad. Hasta ahora, de don Evo sabíamos que era un defensor de la coca (de la hoja, no del polvo ni de la Coca-Cola) pero esto no lo esperábamos de él. Y con ese nombre de mariconsón que diría el amigo Castro... habrá pesado el apellido. ¡Pues no tenía bastante Zapatero con los musulmanes para ahora que salgan sus colegas indios a estropearle el cuadro por el Oeste! Cualquier día te sueltan que eso de la Alianza de las Civilizaciones es una mariconada.
¿Y Zerolo qué piensa de todo esto?

viernes, 16 de abril de 2010

Baltasar Gración

«Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos» (He 10,42; 17,31; Rom 14,9; 2 Tim 4,1; 1 Pe 4,5).
El filósofo Gustavo Bueno hace tiempo que advirtió la personalidad mesiánica del jienense.
Los Baltasares, Gracián y Garzón, son figuras señeras del barroco español, del conceptismo de dos siglos de oro distintos y distantes; excesivo el primero en su pesimismo y con gusto por el quijotismo desmesurado el otro.
Hubo un tiempo en que la justicia era menos imaginativa, más previsible y aburrida, aunque igual de lenta y fallona. Entonces, cuando no se estaba conforme con una resolución administrativa se iba al contencioso. Ahora no; si alguien sufre –o cree sufrir- una arbitrariedad, a su autor se le monta un pollo judicial. Tampoco está mal. Llegó una nueva hornada de abogados con creatividad y se puso de moda amenazar y cumplir, con razón o sin ella, con la presentación de querellas. Cundió el ejemplo porque resultaba muy efectivo. Los jueces, sistemáticamente, las admitían todas aunque fueran peregrinas, porque al alegato de indefensión siempre le han tenido más miedo que a mearse en la cama; así que se generalizó la práctica y los jueces han acabado siendo alguaciles alguacilados.
Haré como cada quisque y me lanzaré a la piscina a dar mi leguleya opinión: más que prevaricación yo veo en este bobo asunto inconsciencia banal, estúpida y recalcitrante, aunque también comprendo que desde Argentina o Chile se perciba a su protagonista como Dan Defensor, el Magistrado Valiente. Sin embargo, si se le siguiera un juicio justo (no hay redundancia) por majadero en vez de por prevaricador, seguro que resultaba condenado. Parecía una broma, algo simbólico y lleno de comicidad, pero no, el tío iba en serio. Ahora bien, tampoco creo que el ser un flipado le haga merecedor de ningún castigo. Digo que comprendo a los chilenos y argentinos pero la primera gran diferencia con nuestro caso –que ellos también entenderían a poco que reparasen en ello- es que Pinochet y los milicos Videla o Galtieri estaban vivos cuando se les pudo procesar, y Franco ya hacía que yacía muerto y enterrado. Nada, un pequeño detalle sin importancia. Nos constaba y por eso costaba aclararse con este surrealista asunto. Baltasar, igual que hizo en su paso a la política, se tomó excedencia de su puesto de juez para hacerse historiador. ¿Qué digo historiador?; es la Historia misma juzgando a sus protagonistas. Por cierto, ¿no brindó acaso por el fallecimiento de Franco la mayoría de españoles que tenían edad para sostener una copa? Eso decían luego. No obstante, una cosa es que en mi opinión no merezca castigo por ese presunto delito, por ese pecadillo con trazas de juego teatral, y otra bien distinta es que no deba seguirse la instrucción, del mismo modo que cuando un etarra presenta denuncia contra la Guardia Civil por torturas, porque nadie, ni siquiera el juez Garzón, puede gozar de un espacio de impunidad. A juzgar por las señoras que le expresaron su admiración y cariño a las puertas del Supremo, el Tribunal Popular ha absuelto a Baltasar.
La principal obra de Gracián es El Criticón y Garzón está en ello, aunque también lo sufre: es criticado y ensalzado a partes iguales. Gracián era aragonés de Calatayud, el pueblo de la Dolores, y si cumplía con el estereotipo, testarudo, y Garzón andaluz y, estando al tópico, saleroso. Ole su gracia.

jueves, 15 de abril de 2010

Rojos

No era de la roja de quien quería hablar sino del equipo rojo. Su capitán tiene nombre de correo electrónico –querido Emilio- y apellido de calzado. Esto, lo del calzado, es todo lo que le une a Zapatero. Bueno, eso y el color. Rojos es la película de Warren Beatty y rojos son quienes, como Bermejo, se declaran así por imperativo ideológico.
El fichaje estrella de Botín para el equipo de los diablos rojos de esta temporada ha sido el de Fernando Alonso, que igual te hace de chófer que de modelo publicitario: «Los mejores quieren formar parte de ese equipo porque esos colores te obligan a ser el mejor pero también te ayudan a serlo... uno de esos equipos: sólido, fiable, comprometido.» El piloto vuela sobre el asfalto; es el Barón Rojo redivivo.
Respecto a Garzón, era su patrocinador y ahora quiere ser su banquillo.

Memoria Histórica de la buena

Falange se querella contra el juez Garzón por querer abrir tumbas (valga la simplificación extrema), el Frente Popular hace lo propio contra el juez Varela por pretender que sigan cerradas (repito lo anterior con mucho mayor grado de falsedad) y, mientras los medios de la derecha le atizan sin miramiento, los partidarios de don Baltasar organizan recogidas de firmas, manifestaciones, encierros y actos de desagravio. Entre todos están consiguiendo que vuelvan banderas victoriosas a las barricadas.
Unos y otros (sobre todo, los segundos) ignoran las demás causas abiertas, la intervención de conversaciones de procesados de la Gürtel con sus abogados y el archivo de una denuncia contra el BSCH después de que Botín hiciera de productor y mecenas de sus bolos por universidades americanas (cito el hecho; no digo que haya causa-efecto), para centrarse en la cuestión, mucho más mediática y divertida, del franquismo. Después de leer por encima el auto de su señoría en el que inadmitió a trámite la denuncia contra Carrillo por los sucesos de Paracuellos, y considerando que su ecuánime sentido de la justicia le impediría usar dos varas de medir, tengo por cierto que, más allá de determinadas actuaciones represoras con víctimas concretas, su intención inicial era la de abrir un proceso global al Régimen, a los 34 años que estuvo en el poder y a los casi tres de meritorio. Aunque hay cosas que uno no acaba de entender, como la búsqueda de los restos de García Lorca en contra de los deseos expresados por sus deudos, lo de la Memoria Histórica y las exigencias de reparación por parte de familiares me parece muy bien; pero creo que esto es harina de otro costal. Garzón quiso hacerse un homenaje erigiendo un monumento a su vanidad. Lo que le perdió fue su irrefrenable capacidad de regatearse a sí mismo y disparar a su portería al pedir estrafalarios certificados de defunción de militronchos fallecidos, para sonrojo de sus propios partidarios. Ha utilizado la Audiencia Nacional como un juego de mesa y un laboratorio de experimentos procesales y ha puesto en ridículo a la judicatura. No descartaría que, por una vez, hubiera algo de ajuste de cuentas corporativo. No podrá levantar a los muertos pero lo que hay que reconocerle a este hombre es su capacidad para resucitar los fantasmas del pasado. Es como un arbitro tarjetero y broncoso con tal afán de protagonismo que acaba por cargarse los partidos.
En el día de hoy, sueltos y armados ambos ejércitos, las tropas enfrentadas toman de nuevo posiciones militares. La guerra continúa.

miércoles, 7 de abril de 2010

Presuntos

Ayer, el juez levantó el secreto del sumario del caso Gürtel (cinturón en alemán), aunque en realidad ya lo había hecho, por entregas, El País de las filtraciones, primicius inter pares. Desde luego, mientras no haya sentencia tenemos que usar el eufemismo formalista de lo jurídicamente correcto. Todos son presuntos (jamones en portugués), pero un tipo como el Correa –o el Bigotes- no nos la da con queso. Queijo puta. No nos salimos de lo ibérico y resulta que si jamón es presunto, presunto es alegado; implicado es envolvido; delincuente, ofensor; culpable, culpado; y colgado (entiéndase el presunto, o sea el jamón), suspensão. Inocente es igual a ambos lados de los ríos Miño y Guadiana. Curioso. Presunto presunto, que diría Bigas Luna. (*)
¿Cuántas arrobas vienen a ser 50.000 folios de sumario bien cebado, en canal y finalmente embutido en legajos?
Si no fuera por el que metió la pata negra con la pezuña empuñetada, permitiendo con su ineptitud que ciertos animales de bellota se taparan las vergüenzas con el garzón asomando por el pantalón, habría más fiambres. Deberían agradecerle que todavía no les haya llegado su Sanmartín: obrigado rey mago.
Porcos corruptos, lo que da el tiempo.
______
(*) Por cierto, que también es igual barcena o barcina: (De or. inc.). 1. adj. Dicho de ciertos animales, especialmente de perros, toros y vacas: De pelo blanco y pardo, y a veces rojizo. © Real Academia Española.

viernes, 26 de marzo de 2010

¡Se siente, coño!

A tenor del titular de El País, Falange sienta en el banquillo a Garzón. Pero no lo hace como entrenador ni tampoco como reserva, para salir en la segunda parte o en sustitución de otro, sino que lo pone a jugar el partido desde el pitido inicial, de titular, como figura indiscutible que es. Mejor eso que no que lo hubiera puesto a calentar. Bueno, no sé.
“La verdad es que sí. Los árbitros no han aceptado ni una sola de las explicaciones que les he dado” ha venido a decir el ju(z)gador. El Tribunal Supremo estaba en la idea de que todo eso que contaba Baltasar estaba muy bien pero que de lo que se trataba era de aportar argumentos jurídicos. “Si lo sabré yo” manifestó el encausado.
El estrado del equipo de defensores –convocados en los días previos para prueba de sonido y ensayo general- va a parecer el camarote de los hermanos Marx.
En fin. Se siente.
________
Nota del blogmaster: La foto es un pequeño montaje mío, pero el titular, aunque parezca mentira, es literal.

lunes, 15 de marzo de 2010

¿Hay derecho?

A lo que parece, no vendría mal un recordatorio de los elementos constitutivos del Estado de Derecho; a saber:
1.- Separación de poderes, más o menos según el dibujo que hizo Montesquieu, sin intromisión entre ellos.
2.- Primacía absoluta de la ley, del Derecho. Sobra decir que las normas no se pueden cambiar a mitad de partido.
3.- Sometimiento de los poderes del Estado –como de los ciudadanos- a los Tribunales, y revisión jurisdiccional de todos sus actos.
Perdón por la inmodestia, ya sé yo que no soy quien, pero alucino con la que se ha liado con Garzón. Aquí se están barajando unas cuestiones –en general y sin dubio, pro reo- absolutamente extrañas al debate y que más bien forman parte de los juicios paralelos: lo majetes o julandrones que sean los jueces en general y la cúpula del escalafón en particular, si están o no endiosados, lo enrollao que haya sido don Baltasar y su grado de compromiso con causas justas, lo nefandos que sean los denunciantes, lo bien o mal que nos caigan los medios de comunicación que apoyan a cada una de las partes o quienes actúen como fiscales o abogados defensores, la comparación con otros jueces, si el justiciable es humilde o vanidoso, si es un fino jurista, un artista en el manejo de los argumentos, de las disposiciones aplicables y de la pluma, a la hora de redactar autos y sentencias, o un chapucero sin remedio. Así se puede llegar al infinito y, de hecho, es lo que suele ocurrir con la gente: ¿Somos del mismo equipo de fútbol? ¿Compartimos aficiones? ¿Nos parece apuesto o feo? Su tono de voz, ¿nos resulta simpático o detestable? ¿Es un tío cachondo o parece que haya tragado el rabo del cucharón?
Falange tiene derecho al amparo de los tribunales, aun contra los jueces mismos, y unos presuntos mangantes, a su propia defensa y a la confidencialidad de las comunicaciones con sus abogados. Es lo que tiene, ya digo, el Estado de Derecho, ¿a qué viene rasgarse las vestiduras? Pero nos da por trasladar la discusión al plano emocional y plantearla en términos de hombres justos contra delincuentes, y así no hay manera.
Insisto en ponerme pedante pero considero que no hubo delito porque, en ambos casos, si Garzón dictó una resolución injusta creo que no lo hizo a sabiendas. En lo del Santander ya es más difícil de determinar –y de probar- si hubo conexión entre sus famosos cursos y la no admisión a trámite o no abstención (o ambas cosas), en la denuncia interpuesta contra directivos del banco.
En cualquier caso, todo hace pensar que Baltasar va derecho al banquillo. Por lo menos.

martes, 9 de febrero de 2010

Así habló Zapatustra

Decíamos ayer que Zapatero, en un giro sorprendente, había resucitado para España la tradición cristiana. Eso le sitúa en las antípodas de Nietzsche quien afirmó que Dios había muerto. José Luis ha aplazado el asunto a ver si Garzón obtiene el certificado de defunción. No obstante, como hiciera D. Frederick en El Anticristo, quiere presentarnos un modelo de Jesús distinto del de la Iglesia. Los dos abominan de la moral de esclavos, ensalzan la voluntad como motor y pauta de comportamiento, enaltecen el ansia de poder, pueden decirse tributarios de Schopenhauer (El mundo como voluntad y representación), se sitúan Más allá del bien y del mal y, en el aspecto físico, a ambos les distinguen sus características cejas.
El filósofo alemán, quien vivió rodeado de mujeres, acabó sumido en la locura. Sin embargo, su proverbial misoginia no le une a Zapatero y cada vez son más los aspectos que les separan. Además, si hacemos aplicación del viejo axioma nietzscheano, aquél de que con la intención no basta, al presi se le destroza su mejor asidero político.
Sólo les va a quedar el superhombre, a uno en la teoría y al otro en la práctica.

sábado, 10 de octubre de 2009

Ya t’han pillao…

… con el carrito del helao… salvo que la metedura de pata de Garzón se considere tan garrafal que anule todo el proceso.

miércoles, 11 de marzo de 2009

El juez cazón, de pesca

A don Baltasar le sacaron el mote cuando se vio que lo suyo por la caza era auténtica pasión, pero ahora, que le han descubierto poniendo el cazo, el sobrenombre le podría venir como anillo al dedo: cazón por partida doble. Apodos. Anfibológicamente hablando.
Alguacil alguacilado o Torquemada en la hoguera, el martillo de corruptos resulta que tenía debilidades inconfesables, sus pequeñas actividades heréticas. Al saberse lo del pufete, estaba veraneando (aunque fuera marzo) en el Caribe. ¡Qué ricura! Igual había ido a pescar agujas como Hemingway, invitado por los hermanos Castro o por Chávez, o –lo que es más seguro- a curarse del estrés. No ha trascendido el objeto de su viaje ni más datos que su inmediata partida a Perú, a dar conferencias. No para.
Hay que explicar la cuestión porque dicho así suena feo y esto, cariño, no es lo que parece. Es verdad que ha pillado una pasta; el problema es que no lo había declarado al jefe, al CGPJ, no ha cogido nada que no fuera suyo, era su retribución por dar clases magistrales. Además, sólo ha cobrado 4.500 $ netos al mes –lo ha dicho él-, mucho menos que cualquier profesor universitario americano. ¿Ha donado, acaso, la diferencia a la ciencia jurisconsultiva? ¿Es que todavía no se cotiza allí conforme a su sabiduría? Tiene que hacerse valer porque, si no, es una tomadura de pelo. Imagínate a Gasol cobrando como el utillero del equipo.
Por cierto que el cazón (galeorhinus galeus) es el nombre común por el que se conoce al tiburón vitamínico. Fíate tú de los cazones.

domingo, 1 de marzo de 2009

Garzón: homo iuridicus

No puedo negar, ni falta que hace, que el magnífico artículo que escribió Herrera en ABC me dio que pensar y me sugirió este post. No pretendo enmendarle la plana ni corregirle en modo alguno –vamos, ya me guardaré yo más que de mearme en la cama- sino dar mi visión personal sobre este hombre. ¿Qué digo hombre?: ¡este titán!
Alabado y denostado a la vez, objeto de encendidos elogios y críticas despiadadas, pasa con facilidad de insobornable a prevaricador. Socialistas y populares dicen de él y se desdicen después. Pedro Jota, su gran valedor en los tiempos del GAL, fue condenado por difamarlo en lo del ácido bórico. La forma en que instruye los sumarios ha sido siempre muy puesta en cuestión. Hasta se ha llegado a apuntar que si fuera escrupuloso en hacer cumplir lo juzgado, lo de la herriko taberna de Lazcano no hubiese ocurrido porque hace tiempo que estaría cerrada: una desidia como la del juez Tirado pero sin unas consecuencias tan desastrosas y sin sanción. El Mundo publicaba que un error suyo, al no acordar la prórroga de la prisión provisional, obligó a poner en libertad a dos presuntos narcotraficantes turcos. El mismo Consejo General del Poder Judicial que ahora le defiende tuvo que llamarlo al orden cuando andaba por esos mundos haciendo bolos con perjuicio de la atención de los asuntos de su despacho. Aparte de conferenciante, y a pesar de la sintaxis embarullada de que adolece la prosa de sus resoluciones, es autor de varios libros. Ian Gibson lo propuso para académico de la lengua.
Aunque luego la cagara con la instrucción, el procesamiento de Pinochet concitó en España una simpatía casi unánime; algo que no tuvo el proceso de la memoria histórica, divisor nacional y gran gatillazo. Discrepo de Herrera en que su afición a pisar charcos y meterse en jardines sea de los tiempos del zapaterismo. Pienso que se remonta años atrás y tiene que ver con su divismo, con esa egolatría patológica y daliniana (lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien). Cuando Felipe González le hizo la promesa televisada de un puesto relevante para luchar contra la corrupción pensó que había llegado a culminar sus aspiraciones. Luego, una vez hizo su papel de señuelo electoral de usar y tirar, por las resistencias del aparato del partido a cederle poder a un advenedizo sin pedigrí o lo que fuese (qui lo sa), quedó relegado a un papel secundario al que no se resignó. Todos entendimos su frustración y hay quien atribuye a ese contratiempo su confusión entre justicia y venganza. Desde entonces está ansioso. Al solicitar el certificado de defunción de Franco, Gustavo Bueno describió con estilete su mesianismo: “Garzón tiene complejo de Jesucristo para juzgar a los vivos y a los muertos”.
Reclama la independencia judicial y la desmiente con sus filtraciones interesadas. Fue a él, y no al juez de paz de Cangas del Morrazo, a quien pillaron en la cuchipanda cinegética en alegre camaradería con Bermejo y él fue quien concurrió como número dos del PSOE por Madrid, detrás de Felipe. Al retomar entonces la carrera judicial, unos y otros ya dudaron de su imparcialidad, así que tampoco resultan extrañas las acusaciones de Rajoy.
Cuando cocinaba la tregua, Zapatero confesó su intención de no cumplir la Ley de Partidos porque era muy dura (dura lex sed lex) y Carrillo, en la tertulia de La Ventana, afirmó que la voluntad política podía hacer innecesaria su observancia. Como si el sometimiento a la legislación y a los tribunales de justicia no fuera el primer requerimiento de un Estado de Derecho. Pero si mal está que un político se manifieste así, más grave resulta que un juez acomode su actuación a determinada sensibilidad política y esté atento a unas demandas localizables. En esa época de la tregua, se mostró escasamente preocupado por las exigencias jurídicas de la Ley de Partidos, excesivamente contemporizador y alejado de la máxima a la que se atienen los jueces respetuosos del derecho: Fiat iustitia et pereat mundus.
Don Baltasar parece estar a ese aforismo sólo cuando el cielo se hunde en una concreta dirección.

lunes, 23 de febrero de 2009

¿Dimisión a dedo?

Salvo prueba de cargo o confesión de parte, es imposible saber si las dimisiones son voluntarias o inducidas, así que nos quedaremos con la duda de si la renuncia del Sr. Bermejo es equiparable a su nombramiento o ha sido fruto de una decisión exclusivamente personal en la que no ha tenido nada que ver Zapatero. El mismo índice sirve para designar y para señalar el camino de salida.
Decía ayer en un post que estaba perdido, pero no imaginaba hasta qué punto iba a acertar con mi diagnóstico. También me referí al proverbio oriental que usó Rubalcaba para desviar la atención de la cacería (“cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo”) y advertía de que don Alfredo, todo un maestro de la oratoria política, se estaba quedando con el personal con ese refrán, cuyo tema, precisamente, es el de la distracción, el punto de mira que se desvía de lo importante. Ha caído el dedo que aprieta el gatillo.
Se preguntaban varios columnistas por qué no dimitía el ya ex Ministro de Justicia cuando lo pillaron con Garzón y ese interrogante arreció al saberse que carecía de licencia de caza para Andalucía. Ahí lo tienen: el pájaro ha sido derribado.
Por una vez, el tocayo de Rajoy ha adoptado una decisión –autónoma o forzada por su jefe- que le honra. Sobre todo si es suya. Más vale tarde que nunca.
A ver si cunde el ejemplo.

domingo, 22 de febrero de 2009

De traje y corbata

Eso sí que ha sido un buen corte, lo del traje de Camps. A don Francisco le han hecho un traje a medida y le han colgado una corbata al cuello, y no de seda precisamente. A cuenta de esa vestimenta, Bermejo se ha puesto el traje de luces y ha sido aclamado (¡torero!) por sus compis diputados. Cuando pensábamos que lo del PP eran trapos sucios, le salen trajes de sastrería exclusiva, de Milano. No eran trapitos, no. Otro urdidor de defenestraciones, Alfonso Guerra, se cargó a toda una directora general de RTVE, Pilar Miró, por cosas de la indumentaria. Hay mucho traje largo y vergüenza corta. Con este vestido para la ocasión, les han hecho un siete.
Y mientras tanto, ¿quién se acuerda de la crisis? El otro día, Sarkozy puso la gestión de la crisis económica española como ejemplo de negligencia y presumió de que la caída del empleo en Francia era cinco veces inferior a la española. Ya se está cobrando la silla de la Cumbre y otras afrentas. ¿Ha ocupado eso muchos titulares? Por la prensa se ha enterado Camps de lo que se le acusaba, así que no tenía tiempo (la prensa digo) para entretenerse en cuestiones económicas menores.
Garzón, ansioso de enchironar, con tanto tiro y tanto auto de choque, se ha estresado. Su ataque de ansiedad, de tenerlo en sus brazos, es un berrinche por inhibición. Que se mejore. Como el que no corre, vuela, Zapatero, el presidente del primer gobierno ¿del mundo? en tener una huelga de jueces, ha salido en su defensa. Los jueces se bastan para defenderse ellos solos, pueden causar indefensión pero nunca a sí mismos. También Rubalcaba ha querido echar su cuarto a espadas ejemplificando con aquel proverbio chino (¿por qué todos los proverbios son chinos y los refranes –una cosa más vulgar y como de andar por casa- españoles?) del que señala a la luna, los necios y el dedo. El Ministro del Interior daba por supuesto que la luna es la corrupción del PP pero yo me pregunto si el paro no es un cuerpo celeste de mayor belleza e importancia. El sabio de don Alfredo señala a una luna falsa, un espejo.
Pasarán más de milanos, muchos más.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Estado de delación

El delator siempre ha tenido mala fama no sólo entre sus víctimas sino incluso entre sus beneficiarios. En los cronicones de las lecturas escolares, en aquellas viejas enciclopedias con que se educaba a la ciudadanía menuda, se contaba cómo Servilio Cepión ordenó deshacerse de los embajadores lusitanos Audaz, Ditalco y Minuro después de que mataran a Viriato. Instigó el asesinato y luego les retribuyó de ese modo, ejecutándolos, con el comentario de que “Roma no paga a traidores”. La figura canallesca del delator ya generaba una corriente de antipatía, de desprecio, antes de Cristo; o sea de Judas.
En este país, que es un coto en el que la prensa rosa tiene licencia de caza con puesto y armas privilegiados, donde el chismorreo es parte consustancial de la España profunda –que es profundamente superficial-, nos enteramos, gracias a las filtraciones, de los trapos que ensucian la casa del PP, de las juergas cinegéticas que se monta el ministro Bermejo y de lo que se cuece –aún bajo secreto de sumario- en el despacho de Garzón. Y gracias a que nos enteramos.
El reverso del chivatazo, aunque no siempre lo contrario, es la discreción; pero quien calla, en realidad, ni dice ni otorga. Todo depende de lo que se pregone o se silencie. De todas formas, hay una tipo denigrante de confidente institucionalizado, característico de los regímenes totalitarios, como el CDR cubano, que se integra en el aparato represivo del Estado.
La ocultación también puede constituir un grave delito, de los que se cometen por omisión. Ahí está la complicidad homicida del encubridor. En un caso como el de Marta del Castillo hubiera ayudado que quien sabía del asunto, aparte del asesino, lo hubiera comunicado. Nos guste o no, los soplones siempre han prestado un servicio a la justicia y a la Justicia. Por eso, desde el Ministerio de Justicia se ha instruido a los secretarios para que no guarden el secreto y delaten a los jueces que hagan huelga.
La que se puede liar.