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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Con un par de huevos


Supongo que la expresión tan al uso («con un par») no vendrá de la película de los hermanos Marx Una noche en la ópera, en uno de aquellos diálogos descacharrantemente geniales que solían protagonizar. En una ocasión Felipe González la usó, citando su procedencia, para significar que «todos queremos más». Recordemos: Chico completaba cada pedido con un par de huevos duros, y Harpo, con la bocina, añadía un tercero, mientras que era Groucho, en el camarote de al lado, quien se encargaba de trasmitírselo todo al camarero. Al final, tras una larga serie de bocinazos, le comunica «No sé si es que hay niebla o si tiene que traer media docena más».
Pues así funciona el nacionalismo: «Y también dos huevos duros».

viernes, 3 de febrero de 2012

Se impone el balance

Aunque haya que cambiar el foco también procede hacer balance de la etapa anterior. Zapatero no se supo rodear de gente con más talento que él –y eso que lo tenía fácil- sin embargo una cosa hay que reconocerle: ingenio. Una vez aupado a la Presidencia del Gobierno quería subir otro escalón y pasar a la historia. Para eso tenía que participar en los acontecimientos relevantes o dejar una huella indeleble. El desempeño de un papel estelar pasa por hacer cualquier cosa que no se hubiera hecho antes (idea que guió el asunto de la negociación con ETA y que explica la impresión de adanismo que causa) o hacer lo que sea mejor que nadie. Además, sus antecesores tenían un bagaje del que presumir: Adolfo Suárez fue Gobernador Civil y Director General de RTVE y Felipe González todavía estaba rodeado por la aureola mágica de su etapa de clandestinidad (Aznar no cuenta ni merece ser recordado). ¿Y él? Entonces tira de pedigrí, saca a relucir el árbol genealógico y aparece el abuelo fusilado. Lo que pasa es que eso puede poner en entredicho la perogrullada de que “algo es mejor que nada”.
Pero ¿cómo tomar parte en los dos momentos que le parecían más cruciales de nuestra historia reciente, la Guerra Civil y la Transición, si todavía no había nacido, o en el caso de la Transición era apenas un adolescente (ejem)? Pues aquí viene lo bueno y es cuando inventa el mecanismo de la Memoria Histórica, una máquina del tiempo que le permite apretar al rewind, colocarse allí donde le interesa y cobrar un protagonismo que no pudo tener por las razones obvias apuntadas.
En fin, que consiguió pasar a la historia como el peor presidente de la democracia … y más allá.

La vida sigue igual

Hablando de educación, ya sé que no es correcto autocitarse, pero está uno en una edad en que se pierden los miramientos y la etiqueta. Y a esto, publicado el 26-4-06 en el blog Ciudadanos Libres, bajo el alias Corto Maltés, no tengo ni una coma que añadir:
¿Es que no se les ocurre otra política educativa que enmendar la plana al ministro precedente, desandar lo andado y colocar cada cual su sello, su propia marca de fábrica? Diría que hay serias y extendidas sospechas de que se ha pasado de meter la letra con sangre a que no entre de ningún modo, de exigir la lista de los reyes godos a que el temario se limite al último rey de España (quiero decir al actual), de conocer los afluentes de los ríos de la península ibérica a la apropiación programada –en exclusiva o por tramos- de los que atraviesan una comunidad, de las leyendas y cronicones a la revisión o falseamiento de la historia, de saber latín a no ser capaces de hacer la o con un canuto, y así ad infinitum. Fuerza es reconocer en ello, más que una mala gestión de este gobierno o del anterior, un colapso general, un fracaso de los estamentos implicados y un completo desarme moral, con expresa renuncia a ideas, valores y principios sobre los que se asentaba la educación.
Las dificultades para abordar el tema desde el consenso, para extraer denominadores comunes, para hacer una política de Estado (bueno está el horno para tales bollos) se han revelado insolubles. Y conste que estas historias no son nuevas: “El modelo llega a su cima con la reforma de Moyano de 1857, que garantizó la educación primaria obligatoria hasta los nueve años y concede al Estado la elección de los programas y libros. De nuevo, la penuria impide avanzar, y si en Francia la reforma educativa fue fundamental en el desarrollo de la unidad nacional al extinguir los particularismos y las lenguas regionales, en España, la deficiente escolarización truncó esa posibilidad, permitiendo la supervivencia de los idiomas locales.” (García De Cortázar, Fernando, Breve Historia de España). Al margen de las lenguas vernáculas –lo que pudo ser una afortunada y casual consecuencia de una insuficiente acción política-, esto se parece a un mal endémico.
Andamos con dudas milenarias, desde el Génesis a Pío Baroja, entre El Árbol de la Vida y El árbol de la ciencia y, como Unamuno (“¡que inventen ellos!”), en Amor y Pedagogía, se encumbra la ciencia a un punto que la hace parecer ridícula, abonando los argumentos en su contra y situándonos en el extremo opuesto. “No educaré a mi niño ni como ella en su remordimiento ha deseado ni como me educaron a mí. (...) Prefiero que tenga una psicología apacible, una fisiología pujante, que conserve su pureza largo tiempo; que sea atlético y cristiano; que no refine las sensaciones y no se avergüence de los sentimientos; que se case a los veinticinco años con una buena moza, de caderas anchas y críe a sus numerosos hijos en el temor de Dios y en la convicción de que la vida es excelente, que nacer es un don y que hay fuera de nosotros y por encima de nosotros una ley que hemos de acatar y un criterio definido que se nos impone. (...) A veces sueño para la criatura un atletismo que, mediante la ley de adaptación, le reduzca el cerebro y lo convierta en uno de esos dioses bellamente estúpidos de cabeza menuda y pectorales y bíceps soberbiamente desarrollados, que nos legó un período del arte helénico. ¿Y yo? ¿Por qué no procedo así? (...) Porque empecé temprano a socavarme el alma y a practicar el rito que produce la infinita desolación. Porque soy un envenenado...” (Pardo Bazán, Emilia, La Sirena Negra).
Se ha probado a separar los ministerios de Ciencia y Educación y a volver a unirlos. La LOGSE intentó acomodar las titulaciones y la formación profesional a las demandas cambiantes del mercado laboral. Era una buena ley que careció de medios para su implantación y desarrollo, según oí decir –al principio- a muchos docentes. Con esos bueyes había que arar pero estábamos otra vez como con Moyano. La Ley de Calidad se tildó de reaccionaria y centralista y fue directamente ignorada y derogada antes de cumplir un solo artículo. Este gobierno estableció como prioridad la reforma de la Ley Orgánica de Universidades y, al día siguiente de aprobar la LOE, la Sra. Sansegundo salió por la puerta de atrás del Ministerio.
Otras cuestiones serán importantes pero esta lo es tanto como la que más. ¿No ha llegado el momento de dejarse de tontunas revanchistas, abandonar las posturas dogmáticas y pasarse al “gato blanco, gato negro” de Felipe González cuando volvió de China? Pregunto.

lunes, 14 de junio de 2010

Secreciones y humores

«No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor», dijo Winston Churchill y reprodujo, recientemente, Zapatero. Felipe González, que había observado de mal humor a su sucesor y conmilitón, después de arrearle con las rectificaciones, le ofreció su apoyo. José Luis puntualizó que estaba en plena forma: «Por cierto, Felipe, de “depre” nada. Estamos con todas las fuerzas y todas las ganas». El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, dice que lo ha visto abatido aunque asegura que el presidente del Gobierno le ha manifestado su intención de salvar al país. Le ha anunciado la dureza de algunas de las medidas económicas que están por venir. Después de la rebaja de las retribuciones de los funcionarios y la congelación de pensiones, se espera el decreto de la reforma laboral para pasado mañana.
Dalí dejó dicho que el hombre (y se supone que la mujer: entonces no se llevaba eso de la corrección política) sólo era pus, semen, saliva y orina. Eso y poco más: flujo, vómitos, esputos, bilis y jugos gástricos. O sea, guarrerías.
De momento, la solución para la crisis que nos ofrecen parece una mezcla de maldición bíblica, película gore e historia romántica. Mientras tenga final feliz...

miércoles, 21 de abril de 2010

Cocina creativa de sentencias

Alfonso Guerra, el del clan de la Tortilla, explicó los fundamentos de la cocina de autor política. Para empezar, se trataba de poner en práctica el viejo principio de división del trabajo: “yo estoy en los fogones preparando la comida y Felipe en la sala sirviendo los platos”. También inventó alguna receta y rescató del olvido viejas técnicas culinarias, no obstante, en muchas ocasiones, se limitó a enunciar hábitos tocantes a la urbanidad (el que se mueva, no come). Conocedor del dicho “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”, advirtió que Suárez no era más que un tahúr del Mississippi. Tal vez abusara de la sal y las especias. En fin, todo eso fue antes de que su hermano lo vendiera por un plato de lentejas.
Cuando se pidió reformar la Ley del Menor o debatir la cadena perpetua, el gobierno opuso la inconveniencia de legislar en caliente; sin embargo, con la Memoria Histórica, a partir del momento mismo de su preparación, no se hace otra cosa que cocerla en el horno de la emotividad. El ingrediente principal procede de la parte de las vísceras y es a eso a lo que sabe: a casquería. Cualquiera podía imaginarse que iba a calentar el ambiente y que sería un arma de doble filo, que iniciaría una espiral incontrolable de reacciones. Pero este exponente de la Nouvelle Cuisine es raro, complejo de elaborar y difícil de digerir. A pesar del sofrito de revanchismo que contiene, en virtud del cual debiera guisarse en caliente y servirse frío, es contundente y de cuchara. Recordando que la Ley de Amnistía fue un entrante cocinado a petición, sobre todo, del Partido Comunista y que Alianza Popular no lo probó (o sea, que se abstuvo), no puede uno dejar de preguntarse a qué viene ahora, después del café y los licores, este postre.
En 2007 se modificó la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional para prolongar el mandato de Mª Emilia Casas y ahora Montilla propone sustituir a todo el equipo, a los chefs y ayudantes, porque intuye que el menú que están preparando no es de su agrado. Aquí, todo bicho viviente quiere comer a la carta, y como sobre gustos no hay nada escrito, piden que les sirvan la carne cruda o muy hecha, al punto o vuelta y vuelta.
¡Marchando una de Sentencia de Estatut al cava con fondo de almíbar rojo! Oído cocina.

martes, 23 de marzo de 2010

El que faltaba para el duro

Felipe González ha asegurado que el régimen venezolano se asemeja a un “caudillismo rural militar con una manguera de petróleo”. ¿Qué pensarán Chávez y su canciller Maduro, que asoció al juez Velasco con “la mafia del ex presidente Aznar”?
No arrima el hombro que digamos, no observa la prudencia que demandaba para el caso Trinidad Jiménez. Venga ya Sr. González, que entre bomberos no hay que pisarse la manguera.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Así los quiere el señor

Mansos y pastueños, no arrepentidos.
Rubalcaba ha amenazado con querellarse contra los que acusen a las Fuerzas de Seguridad del Estado de torturar a etarras. Ya le falta tiempo. En lugar de ir avisando, para que no le llamen traidor, debería presentarse corriendo en el juzgado.
El problema es: ¿a donde ir? ¿A esos tribunales tan conservadores, tan fachorros, el colmo de la carcundia? ¿A esos que Felipe González rechazó como un ganao indeseable? Ya se sabe que la cosa iba de cuernos y que las cabezas de ese rebaño –unos mostrencos, unos puñeteros que no tienen un pase- no humillan, no obedecen el engaño con nobleza ni aceptan el castigo. Críalos a tus pechos para esto, para que te saquen los ojos. Se lo tienen bien ganao... los ganaderos.
A la marcha que llevamos, y por mor de la soberanía popular que esgrimió Alfonso Guerra para justificar la LOPJ, habrá que procesar por plebiscito. Así sí que sería un jurado auténticamente popular.
Todo es un ataque de cuernos.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Frases para la historia

Veni, vidi, vici (Cayo Julio César)
Tierra a la vista (Rodrigo de Triana)
Eppur si muove (Galileo Galilei)
Dr. Livinston, I suppose? (Henry Stanley)
I had a dream (Martin Luther King)
Ask not what your country can do for you. Ask what you can do for your country (John F. Kennedy)
That's one small step for man, one giant leap for mankind (Neil Armstrong)
Ciutadans de Catalunya, ¡ja sóc aquí! (Josep Tarradellas)
Se sienten coño (Antonio Tejero)
Read my lips: No more taxes (George Bush Senior)
El que se mueve no sale en la foto (Alfonso Guerra)
Unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas (Xabier Arzalluz)
Te pego, leche (José Mª Ruiz Mateos)
Yo he venido a hablar de mi libro (Francisco Umbral)
Programa, programa, programa (Julio Anguita)
Váyase, señor González (José Mª Aznar)
¡A la mierda! (Fernando Fernán Gómez y José Antonio Labordeta)
¿Por qué no te callas? (Juan Carlos de Borbón)
El problema es que el Producto Interior Bruto es claramente masculino (Leire Pajín)
Pero la Televisión Digital Terrestre es femenina (¿Rodríguez?)
Aunque si es de pago será una P.... (TDP, Televisión De Pago)
Por su degradación casi debería prohibirse (Pérez Rubalcaba)
Estamos esperando que salga la Ministra de Hacienda a declarar que la situación económica es positiva porque sirve para rebajar el índice de precios al consumo y el de divorcios.

domingo, 1 de marzo de 2009

Garzón: homo iuridicus

No puedo negar, ni falta que hace, que el magnífico artículo que escribió Herrera en ABC me dio que pensar y me sugirió este post. No pretendo enmendarle la plana ni corregirle en modo alguno –vamos, ya me guardaré yo más que de mearme en la cama- sino dar mi visión personal sobre este hombre. ¿Qué digo hombre?: ¡este titán!
Alabado y denostado a la vez, objeto de encendidos elogios y críticas despiadadas, pasa con facilidad de insobornable a prevaricador. Socialistas y populares dicen de él y se desdicen después. Pedro Jota, su gran valedor en los tiempos del GAL, fue condenado por difamarlo en lo del ácido bórico. La forma en que instruye los sumarios ha sido siempre muy puesta en cuestión. Hasta se ha llegado a apuntar que si fuera escrupuloso en hacer cumplir lo juzgado, lo de la herriko taberna de Lazcano no hubiese ocurrido porque hace tiempo que estaría cerrada: una desidia como la del juez Tirado pero sin unas consecuencias tan desastrosas y sin sanción. El Mundo publicaba que un error suyo, al no acordar la prórroga de la prisión provisional, obligó a poner en libertad a dos presuntos narcotraficantes turcos. El mismo Consejo General del Poder Judicial que ahora le defiende tuvo que llamarlo al orden cuando andaba por esos mundos haciendo bolos con perjuicio de la atención de los asuntos de su despacho. Aparte de conferenciante, y a pesar de la sintaxis embarullada de que adolece la prosa de sus resoluciones, es autor de varios libros. Ian Gibson lo propuso para académico de la lengua.
Aunque luego la cagara con la instrucción, el procesamiento de Pinochet concitó en España una simpatía casi unánime; algo que no tuvo el proceso de la memoria histórica, divisor nacional y gran gatillazo. Discrepo de Herrera en que su afición a pisar charcos y meterse en jardines sea de los tiempos del zapaterismo. Pienso que se remonta años atrás y tiene que ver con su divismo, con esa egolatría patológica y daliniana (lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien). Cuando Felipe González le hizo la promesa televisada de un puesto relevante para luchar contra la corrupción pensó que había llegado a culminar sus aspiraciones. Luego, una vez hizo su papel de señuelo electoral de usar y tirar, por las resistencias del aparato del partido a cederle poder a un advenedizo sin pedigrí o lo que fuese (qui lo sa), quedó relegado a un papel secundario al que no se resignó. Todos entendimos su frustración y hay quien atribuye a ese contratiempo su confusión entre justicia y venganza. Desde entonces está ansioso. Al solicitar el certificado de defunción de Franco, Gustavo Bueno describió con estilete su mesianismo: “Garzón tiene complejo de Jesucristo para juzgar a los vivos y a los muertos”.
Reclama la independencia judicial y la desmiente con sus filtraciones interesadas. Fue a él, y no al juez de paz de Cangas del Morrazo, a quien pillaron en la cuchipanda cinegética en alegre camaradería con Bermejo y él fue quien concurrió como número dos del PSOE por Madrid, detrás de Felipe. Al retomar entonces la carrera judicial, unos y otros ya dudaron de su imparcialidad, así que tampoco resultan extrañas las acusaciones de Rajoy.
Cuando cocinaba la tregua, Zapatero confesó su intención de no cumplir la Ley de Partidos porque era muy dura (dura lex sed lex) y Carrillo, en la tertulia de La Ventana, afirmó que la voluntad política podía hacer innecesaria su observancia. Como si el sometimiento a la legislación y a los tribunales de justicia no fuera el primer requerimiento de un Estado de Derecho. Pero si mal está que un político se manifieste así, más grave resulta que un juez acomode su actuación a determinada sensibilidad política y esté atento a unas demandas localizables. En esa época de la tregua, se mostró escasamente preocupado por las exigencias jurídicas de la Ley de Partidos, excesivamente contemporizador y alejado de la máxima a la que se atienen los jueces respetuosos del derecho: Fiat iustitia et pereat mundus.
Don Baltasar parece estar a ese aforismo sólo cuando el cielo se hunde en una concreta dirección.

jueves, 26 de febrero de 2009

Con dos huevos

No prejuzgo cómo le está el traje a Camps ni quien lo paga (todavía no han salido los títulos de crédito y no se sabe quién es el encargado de vestuario, el de reparto, los protagonistas o las estrellas invitadas, ni el director), pero sí tengo claro que la indumentaria de legislador no le tira de la sisa, le queda holgada y hasta vaporosa.
Que en Cataluña se prepara un Estatuto de aquí te espero, discutido y discutible, él, ni corto ni perezoso, se reserva para el Estatuto Valenciano lo mismo. Por lo menos. Es lo que se llamó la Cláusula Camps. «Haga el favor de poner atención en la primera cláusula porque es muy importante. Dice que la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.» Que se polemiza en torno a la Educación para la Ciudadanía, él ofrece dos asignaturas por el precio de una: educación en inglés. Hace como Groucho en Una noche en la ópera, mejora cualquier oferta con un par de huevos. «Y también dos huevos duros», decía el más genial de los Marx. Eso le reprochaba Felipe a Aznar en un debate televisivo, que el líder popular hiciera lo que el popular filósofo y comediante americano.
Recientemente se han oído voces críticas sobre el Plan E, sobre todo desde la hipótesis, absolutamente verosímil, de que semejante derroche de fondos con cargo al erario público va a tener nula efectividad en la creación de empleo. El Sr. Camps siempre da más, dos más. Es capaz de llegar al tres en uno. El martes publicaba el Diari Oficial de la Generalitat el Decreto-Ley 1/2009, “por el que se constituyen y dotan tres planes especiales de apoyo destinados al impulso de los sectores productivos, el empleo y la inversión productiva en municipios”. ¿No querías caldo?, pues toma, tres tazas. Y dos huevos duros.
Es la guerra contra la crisis. ¡Más madera!

miércoles, 14 de enero de 2009

Haciendo planes ¡ay! para el futuro

Ahí lo tienen, fungiendo de líder universal, con el globo terráqueo junto a las banderas. Lo que no tengo claro es por qué aparecen las antípodas, el culo del mundo (con perdón para los naturales y vecinos de Oceanía), de cara al espectador. La imagen está cortada pero si tienen ocasión de ver el original lo podrán comprobar. A menos que se trate de tener frente a sí la parte europea.
El año pasado lo advertí: la oposición tiene un plan, el Plan de Salvación Nacional. El gobierno de E-spaña no podía ser menos y ya tiene listo el suyo, el E-Plan. ¿Y cómo ha transmitido la buena nueva a la ciudadanía, a los E-lectores? Pues como era de esperar: por sus propios E-medios. En el pasado remoto, el parte radiofónico se transformó en cinematográfico con el NO-DO, luego se hizo televisivo y ahora es virtual, telemático, se envía por E-mail, YouTube, página personal o Blog. Si la cosa viene por la izquierda, como en Inglaterra, mucho mejor, dónde va a parar su clarividencia, su armazón moral, su coeficiente intelectual y su arropamiento científico. Es algo E-stupendo.
La España de la LOGSE, de la A (de Aznar) a la Z (de Z), se ha quedado en la pura raspa del enunciado, en las letras. Hemos dado en lo elemental y sencillo, en el SMS, en lo light, todo más simple que el mecanismo de un botijo. Ya no hay sujeto y predicado, sólo letras, siglas y acrónimos. I más D más I. Oiga, pero ¿cuántas íes hay que poner?
El Plan A, que habría de ser de Ajuste, se convirtió en Amnesia por mor no de la Memoria Histórica sino de la siguiente fase a la que tenía pensado pasar sin solución de continuidad: el B, Borrar la crisis hasta del diccionario, aunque ya no lo consultase ni El Tato. Es falso de toda falsedad que el C consistiera en tirar del Carro. El invento lo fue de la Casa Real. Hubiera querido que fuese el del Cambio pero se le veía mucho el P, el Plumero, porque ese era el de O, Obama, así que lo dedicó a la Cumbre. Cuando estábamos en la Champions, el Plan Ch era el del Cheque regalo. Ahora lo tiene Chungo pero cualquier cosa antes que un Plan de Choque, así que será el del Chocolate, aunque sea del loro, no sea que alguien saque el Chorizo a pasear y la tortilla al sol. El D es Deputamadre. Escuche, que eso se escribe... es igual. Lo suyo es que fuera un Plan de Desarrollo pero Solbes le explicó que Tamames tenía dictaminado que “España se desarrolló a pesar de los planes de desarrollo de López Rodó”; en realidad E-ncubre el Déficit. Por fin llegamos al Plan, éste sí con mayúsculas: el E. No es de España, ni de Esquerra, ni de Estabilidad, ni de Estímulo, ni de Economía ni de Empleo; es un plan de Esperanza, ojo no Aguirre sino de Esa nadería, Esa vaguedad con mirada positiva y talante en sintonía con nuestro sonriente y E-minente Presidente, un Plan Estilizado como el logo de su letra, un Plan Errático y, sobre todo Electoralista. Stúpido. Esperamos que la cosa funcione como decía Tamames, porque si no, nos vamos todos a la eme también con mayúsculas.
Y ahí se planta, que después viene efegé (Felipe González), FG para los amigos, y no le mola. Erre que erre, Rodríguez, planeando sobre los problemas, se evita tener que aterrizar sobre éstos y evidenciar que no tiene ni P I.
Que planifiquen ellos, que diría Unamuno.

jueves, 18 de diciembre de 2008

¡A la huelga!

Cayo Lara, el nuevo y flamante (¿por qué siempre se dice así y los flamantes lo son mientras son nuevos y dejan de serlo al poco de estar en el cargo?) Coordinador General de Izquierda Unida se ha estrenado con fuerza y garbo: planteando una huelga general. Toma castaña.
¡¡Y lo hizo –nada menos- cuando se cumplía el aniversario de aquella huelga del 14-D!!, detalle, por cierto, omitido por todos los medios de comunicación que yo haya visto. Parece que se les ha pasado. Fue en el 88 y marcó el principio del fin del felipismo, aunque éste aún durase lo suyo. A pesar de que los socialistas volvieron a ganar las siguientes elecciones por mayoría absoluta, Izquierda Unida les arañó un buen puñado de votos y escaños. Desde luego sirvió para escenificar el divorcio entre el partido y el sindicato, entre el PSOE y la UGT, entre Felipe González y Nicolás Redondo. Veinte años no es nada, qué febril la mirada.
Podía haberla convocado ya y no esperar más. Eso sí que sería entrar por la puerta grande. Luego, ha puntualizado que él no hizo un llamamiento sino que señalaba que se podían dar las condiciones. Sólo ha amagado, pero se ha asustado de dar.
Mucho antes de aquello (no del fin de semana congresual de IU sino antes incluso del famoso 14-D), se cantaba una bonita copla reivindicativa:
Queremos que Marco encuentre a su mamá
Si no, mañana, huelga general.

lunes, 24 de marzo de 2008

Partidos por la mitad

La Memoria Histórica es definitoria del momento político que vivimos y, a la vez, causa y consecuencia de la tirantez en las relaciones entre los partidos. Éstos, en la Transición, hicieron labor de ahormar y encauzar a la ciudadanía en su expresión política; una actividad que –aunque a mí no me guste especialmente- resulta muy acorde con las funciones que les atribuye el artículo 6º de la Constitución: “concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular”. Así, el Partido Comunista llevó a los más extremados de entre la izquierda al redil del respeto a la bandera, la monarquía parlamentaria y la democracia burguesa, mientras Alianza Popular controló a los sectores ultras de la derecha. En este momento parece que ocurre al revés, y que todos se están dejando arrastrar por los halcones de uno y otro signo.
Ahora que al gobierno socialista le ha dado por resucitar la Guerra Civil y sus circunstancias, con el acompañamiento musical de que se trata de recuperar la memoria histórica, reivindicar los valores republicanos y rescatar del olvido a las víctimas (sólo a unas), cualquier objeción en torno a la conveniencia u oportunidad de la campaña (en el fondo, que ya está bien) es neutralizada rápidamente con una mirada de reojo, en funciones de antídoto, displicente y acusadora: “o sea que tú eres facha ¿no?”. Esta merienda de negros le sirve al PSOE para maniatar al PP tildándolo de heredero del franquismo mientras ellos se sitúan en el lado correcto, en el bando de los buenos.
En realidad, en vida de Franco se habló de la Guerra constantemente aunque entonces, claro está, desde otra óptica. Los primeros años de la Transición trajeron la polémica, la confrontación de opiniones, y sacaron a la luz a los partidarios de la República. Luego, las aguas volvieron a su cauce y se serenaron: cuarenta años después, parecía que los muertos estaban definitivamente bien enterrados, descansando en paz. En coherencia con la actual puesta en cuestión de todo lo que la Transición fue y representó, se vuelve a agitar los podridos espantajos, a desenterrar los cadáveres. Igual que entonces. Que sean otros los fantasmas que se airean es lo de menos, todos huelen igual de mal. (Con perdón para los fallecidos y sus familiares). ¿A alguien puede extrañar que haya muchos a los que nos parezca rancio, hediondo, descompuesto?
Esta movida es de ida y vuelta. ¿Para qué acordarnos de Badajoz o Paracuellos? ¿No son más los perjuicios y perjudicados que beneficios y beneficiados? ¿Cómo se pretende convencer sobre una determinada visión de la Historia cuando no se ponen de acuerdo en el diagnóstico del momento en que vivimos? Encima, son precisamente las posturas actuales –situadas una frente a otra- las que determinan y condicionan los dos posicionamientos sobre el pasado. Unos claramente conculcadores de la legalidad republicana y los otros, supuestamente, en el revisionismo histórico, también golpistas, en prueba de lo cual se aduce la Revolución de Asturias y la proclamación del Estado Catalán, ambos en octubre del 34.
¿A qué viene resucitar el uso de facha y rojo como dardos y recuperar viejas invectivas? Pues de eso le preguntaba, entre sorprendido y quejoso, Gabilondo a Víctor Manuel, en una entrevista reciente. La campaña electoral se ha basado en agitar en la prensa espectros catastróficos, cada uno los suyos. Decía Cebrián, en un artículo de opinión, que el régimen político español sería, más que una democracia, una mediocracia, por tratarse de la tiranía de los medios de comunicación y del gobierno de los mediocres. Esa reflexión –que según confesó era de Felipe González- la completaba con una idea personal: la miedocracia, o sea pedir el voto sin ilusionar al electorado, tratando de inocularle el miedo al enemigo, de que se contagie del miedo ambiente.
Unos y otros debían ser más radicales, pero no a la manera en que se entiende de forma habitual y peyorativa (irresponsables) sino como lo formulara en su día Alfonso Guerra, en el sentido literal y semántico: ir a la raíz de los problemas para poderlos resolver. No hay un partido bueno. A veces, media parte y, en general, ni siquiera llega a los 45 minutos, con veinte vas que chutas.

sábado, 22 de marzo de 2008

Memoria histérica


Ya ven, resulta que tenemos un Presidente patanegra, y no porque la tenga mala (del lado oscuro), ni tampoco porque no pare de meterla en trampas, agujeros, charcos y jardines de donde resulta difícil extraerla luego, sino por su abuelo, el que le mataron en Guerra. Por eso, después de arrojar la primera piedra, anima a los suyos a que le imiten; pero, ¿está seguro de que sus huestes se encuentren en condiciones equiparables de lapidar? Al contrario que muchos jerifaltes socialistas y gentes de todas las tonalidades del rojo (no digamos los otros), ZP sí tiene y acredita inmaculados antecedentes y exhibe musculoso pedigrí. Pos güeno, mejor para él. Será por eso que la ha cogido llorona con la Memoria Histórica.
De todas formas, no se entiende muy bien ese empeño de enmendar la plana a la Transición, salvo que Zapatero quiera colgarse medallas a costa de quitárselas a otros, incluido Felipe González. La Ley de la Memoria Histórica va dirigida, en fin, a desmemoriados y veinteañeros, que ignoran la operación de catarsis que llevaba incorporada la Transición. ¿En qué país “normal” la historia la escribe el Parlamento en lugar de los historiadores? Prácticamente todas las medidas reparadoras de la Ley estaban ya adoptadas a través de disposiciones que derogaban situaciones de injusticia, declaraban nulas sanciones y procedimientos represivos y restauraban patrimonios como el sindical (ésta llevada a cabo por el PSOE a favor de la UGT y en detrimento de la CNT) y, en su mayor parte, fueron acometidas por la UCD. Se pretende rederogar normativa expresamente derogada; lo que convierte a la Ley en algo gratuito e inútil. Olvidadizos son los que no recuerdan a La Pasionaria –a la sazón, símbolo vivo de la España de las dos Españas- presidiendo, como integrante de la Mesa de Edad, una sesión constitutiva del Congreso de los Diputados, o los que ocultan el hecho insoslayable de que al PCE lo legalizó un gobierno de derechas. Después, El Partido se bastó a sí mismo para estamparse, para causar su propia su debacle.
El tupido velo que –supuestamente- se corrió sobre aquel capítulo de nuestra historia no fue el del olvido sino tal vez el de la vergüenza, quizás el sentimiento colectivo de oprobio, y seguro el deseo de reconciliación, basado, mucho más de lo que ahora se quiere admitir, en familias con diversa filiación política, en militantes de izquierda cuyos padres hicieron la guerra en el otro bando, en matrimonios de procedencia dispar, y sobre todo, en el hecho de que se dejara de mirar el origen, el ADN de la década de los treinta. ¡A ver si ahora va a resultar que para emitir el voto vamos a tener que estudiar las ramas que le salieron a nuestro árbol genealógico hace setenta años! En la Guerra ya hubo familias que dispararon desde trincheras opuestas (ahí está el caso significativo de Durruti) y a menudo la contienda se convirtió en un lodazal para dirimir conflictos y liquidar deudas de dudosa índole. El Presidente Patanegra no acaba de dar con la fórmula para aliar civilizaciones, pero no para de soliviantar pueblos y, por el camino que va, empezará a enfrentar familias (por lo dicho; no por nada relacionado con los homosexuales). No se puede saber si su actuación y su discurso no están alimentando el revisionismo histórico y sacando a relucir de rebote los fusilamientos, la represión, las sacas, los paseos, las checas, incluso las razzias en un mismo bando. Unos y otros se retrotraen a la inocencia de la época: Stalin y Hitler ya estaban en danza pero aún no se sabía de su capacidad sanguinaria. Ni los fascismos habían alcanzado su apogeo ni se había levantado el muro, ni el de Pink Floyd ni el otro. Ahora, a cojón visto, todos, unos y otros, saben seguro que es macho.
No hace tanto, en la última etapa del reinado papal de Wojtyla, muchos poníamos en cuestión, precisamente por las mismas razones, la beatificación de los curas asesinados en la contienda por el mero hecho de serlo (curas). Estamos en las mismas o parecidas.
Documental en Canal 33: «Como era católico, me alisté para defender la religión» [¿a tiros?] (falangista de primera hora). «Decías: “esto queda requisado y punto”. No sabe usted la autoridad que da un fusil» [no sería autoridad moral, claro] (militante del POUM). Aunque también habría de los otros –y quiere uno creer que serían la mayoría-, oyendo cosas así no puedes dejar de sentir escalofríos, de pensar en fascistas violadores, salvajes y vengativos, arrebatados por la histeria colectiva de la Nueva Cruzada y en chusma revolucionaria y oligofrénica, ebria de sangre y fuego; en definitiva, en turbas descerebradas ahítas de odio generando muerte, tragedia y destrucción. O sea, nuestros abuelos.
Si lo de la memoria histórica no es contra nadie, si no lleva una carga de revancha, de rencor, activada en su interior, si no se utiliza como arma arrojadiza, entonces es un brindis al sol, y si es contra alguien, habrá que andarse con ojo porque es un arma de doble filo. Por ejemplo, lo de Andreu Nin.
Eso de presumir de rancio abolengo, como de tener los ocho apellidos de izquierdas, igual que la prueba de sangre, es de mala educación (sobre todo, cuando todos los que le rodean no pueden hacer lo propio) y de una vulgaridad obscena. Será patanegra pero abrir esa Caja de Pandora no creo que sea cosa de talante y, desde luego, nada de buen rollito. Está bien hacer un ejercicio de retrospección, sin nostalgia y con sentido del humor, pero me da que, para ese viaje, mejor no llevar alforjas; es preferible tener memoria de pez. Moraleja: Vale más un lápiz intemporal que una memoria histórica o, como dicen Les Luthiers, “tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria”.

jueves, 20 de marzo de 2008

¡Cómo venía la prensa!

“Atízale en la ceja.” Como siempre que se pierde, el que debe dimitir es el entrenador. Sobre todo, cuando el error de cálculo, la elección de una táctica equivocada, ha sido tan determinante. Y eso que –aunque a lo mejor el otro tampoco estaba contra las cuerdas- Kid Pepero lo tenía todo a su favor para ganar. Yo no sé si debía haberle castigado el hígado o si el oponente era de mandíbula de cristal, pero la ceja no, desde luego que la zeja no. Además, ha trabajado tanto el flanco derecho que ha desatendido totalmente el centro. El centro para Federico ni siquiera existe.
Jiménez Losantos, su mentor, el ideólogo de salón, el hierofante, su consejero áulico, montaba en cólera cuando no le hacía caso, clamaba al cielo lanzando toda suerte de denuestos, exabruptos e imprecaciones, mientras la izquierda, poniendo cara de beatífica incomprensión y sin elevar el tono, se rasgaba las vestiduras ante lo crispado de la actitud. ¿Pues no ha tenido la desfachatez el tío de afirmar que la mayoría del partido le apoyaba (en su pleito con Gallardón)?
Tengo para mí que la niña, la famosa niña de Rajoy, tenía por nombre Mari Complejines. Así, sin unir a la primera parte del nombre compuesto la sílaba inicial del segundo. No se trataba de Maricom Plexines como pretendía algún julandrón. De malintencionados está llena la séptima Caldera (Jesús, ¡qué cruz!) de la segunda galería a la izquierda, del tercer sótano del infierno. Ya se lo dirán a ellos, ya. Tendrán su merecido; la pena acorde al delito, según la doctrina de La Divina Comedia.
En el otro rincón, el protoentrenador avant la lettre (y póstumo) y tocayo suyo (también José Luis de nombre) era Aranguren. Quien fuese catedrático de ética publicó en 1975 Talante, juventud y moral y, en 1985, El buen talante. Savater, además, le atribuía la palabreja (Un profesor diferente, El País, 18-4-96). O sea que podría decirse que él fue el padre de la criatura, el autor de la idea. Gustavo Bueno, inconmoviblemente cáustico y tan políticamente incorrecto como para hablar regular tirando a mal de un muerto reciente, escribía lo siguiente de él (¿Quién fue Aranguren?, El Mundo, 21-4-96) con ocasión de su óbito: “(...) socialdemócratas cristianos, algunos vergonzantes, ex-monjas y ex-jesuitas, que vienen pretendiendo ofrecer como símbolo de la democracia ética a la figura de Aranguren. (...) Sin embargo el reconocimiento de sus virtudes públicas no fue bastante para hacerme rectificar mi juicio sobre la mediocridad de sus dotes intelectuales. (...) Aranguren ha fallecido en fechas que coinciden simbólicamente con el final socialdemócrata de la monarquía consensuada, la etapa que escogió a Aranguren como emblema de la sabiduría, de la ética y del heroísmo, definiendo así su propio nivel de sabiduría, de ética y de heroísmo.”
Por mí parte, citaré esa pieza acabada de la filosofía que constituye la afirmación de Aranguren: “Desmoralizar es lo contrario de moralizar”. Robert Graves apuntaba (Yo, Claudio): “Me pregunté cuánto tiempo duraría este talante y durante cuánto tiempo cumpliría la promesa que había hecho al Senado –en la ocasión en que éste le votó el poder imperial- de compartir sus poderes con él y de ser su fiel servidor.” Felipe debía ser del gimnasio de los Hermanos Álvarez Quintero: “Cin acritú” (y sin zetas, al menos de las programáticas, porque sólo contando González y Arfonzo salen un puñao).
En fin, hablan ya del 2012 pero, según sus agoreras predicciones, ¿llegará España a la próxima cita electoral general? ¡Cuan largo me lo fían! Fíjense en la imagen del anuncio de un libro publicado por Jiménez Losantos en 1979. O sea que ya lleva tiempo con su pesimismo territorial y existencial, el hombre. Fue el primer libro del Ajoblanco. Era ésta una revista ácrata pero no, como el Star, en plan pasota, sino una cosa más seria. Para sesuda, El Viejo Topo; en cuya nómina de redactores y colaboradores figuraba Gabriel Albiac (filósofo que ha pasado por Diario 16, El País, El Mundo, La Razón, La Cope y Libertad Digital), Luis Racionero, Fernando Savater, Fernando Claudín, Gil Calvo, Juan Goytisolo, Román Gubern, Haro Ibars, Josep V. Marqués, Muñoz Suay, Ludolfio Paramio, Peri Rosi, Javier Reverte y Jorge Semprún. Karmele Marchante era la directora periodista del Star y también tenía a su cargo (ver imagen) la sección Abajo la Faloacracia del Ajoblanco. Además de Karmele, estaba en la redacción Moncho Alpuente. Entonces era cuando el feminismo se oponía a las violaciones ¡y a la pornografía!
A ver si al final Karmele va a ser periodista de verdad...

martes, 18 de marzo de 2008

Vanaglorias

Cuando oí a Zapatero repetir (lo había afirmado antes, en el segundo debate) que su partido era el eje de la democracia en España, no pude evitar un emocionado recuerdo para las palabras de quien fuera su antecesor en el cargo, Felipe González, cuando en plena campaña electoral le afeó a Rajoy una auto-loa; censurable conducta en la que había incurrido al compararse con ZP. Eso no se hace, no se puede ir presumiendo de ese modo “aunque sea verdad” (joder, Felipe tira con bala dirigida a su compi), dijo, porque es algo estúpido y vanidoso, insinuó. Luego se retractó de haber llamado imbécil a Rajoy y explicó que eso de alabarse a uno mismo, lo del panegírico reflexivo (o sea propio) era algo pueril. Entre claveles y rosas, su majestad escoja.
Lo que no sé es si, esta vez, la imbecilidad o puerilidad le cuadraría a ZP o al partido, ya que, al contrario que Mariano, José Luis se pavoneó a título colectivo y no individual.
Y además, recogiendo el guante con que carga la apostilla, hay que decir que no, que ni siquiera es verdad, que realmente el PSOE en 1982 se convirtió en prueba pasiva de convalidación democrática al ganar las elecciones, en marchamo de autenticidad, en test de validez de la Transición. Pero la baliza que supusieron esas elecciones es mérito de los votantes (los famosos 10 millones) mientras que en el haber del partido figura el desprestigio posterior: el felipismo. Ese sí es de su exclusiva competencia. Mal que les pese a los nuevos revisionistas, fue UCD el verdadero artífice, con el concurso del PSOE, desde luego, y también del PCE entre otros, de aquel proceso histórico.
La alternancia es norma básica de la democracia ¿burguesa? y en algún momento le tocará gobernar al PP. No creo que haya absolutamente nada de cierto cuando algunos acusan al PSOE de preferir el modelo mejicano ya superado, el del PRI. No hay subconsciente traidor y nada más que inocente engreimiento.