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miércoles, 29 de febrero de 2012

Nada me parece justo en yendo contra mi gusto

Me molesta el alineamiento obtuso que nubla la vista, dificulta el entendimiento y anula la claridad de juicio. Actualmente, la prensa altera la realidad no para evitar que estropee buenos titulares sino para que no choque con las ideas preconcebidas o el corpus dogmático. Las posiciones monolíticas, sin poros, son impermeables a las consideraciones ajenas. A menudo, los hechos ni siquiera niegan la postura fijada de antemano; únicamente la matizan. ¿Es verdad que el sindicalista que mandó a su puta casa a MAFO y que gana más de 180.000 € al año, los entrega íntegramente a la UGT? Pues dígase porque, si no, la opinión degenera en consigna.
Me alegra la absolución de Garzón en el último proceso que se le seguía en el Supremo, pero ayer El País seguía insistiendo en la especie de que se le había encausado por su pretensión de juzgar al franquismo. Y dale. En su edición digital incluso titulaba: «Garzón “se excedió” al intentar mejorar el estado de las víctimas». El enunciado es tan ambiguo que puede servir tanto para exculpar su actuación, a modo de atenuante, como para explicar las aviesas motivaciones de sus juzgadores, quienes le procesaron precisamente por su intención «excesiva» de favorecer a los rojos. No creo que el equívoco en la redacción sea casual.
Después de inhabilitarle, muchos siguen dando pábulo al falso dilema de quién puede autorizar la apertura de fosas. Conozco personalmente a quien desenterró a un tío suyo del maquis, que había sido fusilado, para volver a enterrarlo, esta vez con honores, en el cementerio de su pueblo. Y no tuvo que recurrir a Garzón.
Incluso muchos de los que han afectado escandalizarse por el juicio, no dejan de reconocer en su fuero interno que alguien que tiene la ocurrencia de pedir el certificado de defunción de Franco tal vez no está en condiciones de ejercer la judicatura. Sin embargo, no le inhabilitan –¡faltaría más!- razones ideológicas, ni siquiera su ego colosal, sino una cuestión básica de salud mental que afecta a su pericia, a su capacidad en el desempeño de la profesión. Más allá de heterodoxias o peculiaridades, de sus delirios de grandeza y su autobombo propagandístico, y yendo al meollo de la cuestión (si cometió o no delito, que se ve que no), unos y otros deberían considerar la lectura de la Sentencia como algo obligatorio.
Primero la verdad, toda la verdad, y después la línea editorial.

viernes, 3 de febrero de 2012

Se impone el balance

Aunque haya que cambiar el foco también procede hacer balance de la etapa anterior. Zapatero no se supo rodear de gente con más talento que él –y eso que lo tenía fácil- sin embargo una cosa hay que reconocerle: ingenio. Una vez aupado a la Presidencia del Gobierno quería subir otro escalón y pasar a la historia. Para eso tenía que participar en los acontecimientos relevantes o dejar una huella indeleble. El desempeño de un papel estelar pasa por hacer cualquier cosa que no se hubiera hecho antes (idea que guió el asunto de la negociación con ETA y que explica la impresión de adanismo que causa) o hacer lo que sea mejor que nadie. Además, sus antecesores tenían un bagaje del que presumir: Adolfo Suárez fue Gobernador Civil y Director General de RTVE y Felipe González todavía estaba rodeado por la aureola mágica de su etapa de clandestinidad (Aznar no cuenta ni merece ser recordado). ¿Y él? Entonces tira de pedigrí, saca a relucir el árbol genealógico y aparece el abuelo fusilado. Lo que pasa es que eso puede poner en entredicho la perogrullada de que “algo es mejor que nada”.
Pero ¿cómo tomar parte en los dos momentos que le parecían más cruciales de nuestra historia reciente, la Guerra Civil y la Transición, si todavía no había nacido, o en el caso de la Transición era apenas un adolescente (ejem)? Pues aquí viene lo bueno y es cuando inventa el mecanismo de la Memoria Histórica, una máquina del tiempo que le permite apretar al rewind, colocarse allí donde le interesa y cobrar un protagonismo que no pudo tener por las razones obvias apuntadas.
En fin, que consiguió pasar a la historia como el peor presidente de la democracia … y más allá.

Torquemada en la hoguera

(De momento, solo en la picota)
Para que luego digan que no le dejan defenderse con todas las armas: con víctimas de la Guerra (que, la verdad, no sé qué pintan; seguramente tienen más razón que un santo pero ahí se juzga otra cosa), con manifestantes a las puertas del Supremo y con las portadas de El País a favor.
Aunque no se puede decir que sea viejo, el truco ya tiene unos añitos: Nada de contenciosos; para acojonar de verdad lo que procede es una querella por prevaricación contra ese Alcalde que no cierra un pub atronador. Respecto a los jueces, ya enseñaron el camino con Gómez de Liaño, apartándolo de la carrera judicial por atreverse a procesar a Polanco. ¿Qué la víctima acusadora no era de la misma ralea y estos (sobre todo los de Gürtel) son unos delincuentes? Pero la idea sí es idéntica: se trata de defenderse atacando. El Estado de Derecho es lo que tiene.
Alguacil alguacilado, se llama.

sábado, 1 de mayo de 2010

Caídos y recaídas

Hace años que se desmanteló el 90% de los monumentos a las víctimas franquistas de la Guerra, las cruces que en muchas localidades se podían ver adosadas a los muros de las iglesias recordando a los “caídos por Dios y por España”. Aquello era una cosa bastante macabra, incomprensible y que provocaba indiferencia en casi todo el mundo –incluso en los familiares-, así que, cuando se decidió su retirada o la sustitución del mensaje, no recuerdo que nadie opusiera una resistencia significativa.
Ahora parece que quieran volver a erigirlos, sólo que dedicados al otro bando. Sería caer de nuevo en el error en lugar de reparar ofensas.
Caídos por la República y el Socialismo: ¡presentes!

miércoles, 21 de abril de 2010

Cocina creativa de sentencias

Alfonso Guerra, el del clan de la Tortilla, explicó los fundamentos de la cocina de autor política. Para empezar, se trataba de poner en práctica el viejo principio de división del trabajo: “yo estoy en los fogones preparando la comida y Felipe en la sala sirviendo los platos”. También inventó alguna receta y rescató del olvido viejas técnicas culinarias, no obstante, en muchas ocasiones, se limitó a enunciar hábitos tocantes a la urbanidad (el que se mueva, no come). Conocedor del dicho “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”, advirtió que Suárez no era más que un tahúr del Mississippi. Tal vez abusara de la sal y las especias. En fin, todo eso fue antes de que su hermano lo vendiera por un plato de lentejas.
Cuando se pidió reformar la Ley del Menor o debatir la cadena perpetua, el gobierno opuso la inconveniencia de legislar en caliente; sin embargo, con la Memoria Histórica, a partir del momento mismo de su preparación, no se hace otra cosa que cocerla en el horno de la emotividad. El ingrediente principal procede de la parte de las vísceras y es a eso a lo que sabe: a casquería. Cualquiera podía imaginarse que iba a calentar el ambiente y que sería un arma de doble filo, que iniciaría una espiral incontrolable de reacciones. Pero este exponente de la Nouvelle Cuisine es raro, complejo de elaborar y difícil de digerir. A pesar del sofrito de revanchismo que contiene, en virtud del cual debiera guisarse en caliente y servirse frío, es contundente y de cuchara. Recordando que la Ley de Amnistía fue un entrante cocinado a petición, sobre todo, del Partido Comunista y que Alianza Popular no lo probó (o sea, que se abstuvo), no puede uno dejar de preguntarse a qué viene ahora, después del café y los licores, este postre.
En 2007 se modificó la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional para prolongar el mandato de Mª Emilia Casas y ahora Montilla propone sustituir a todo el equipo, a los chefs y ayudantes, porque intuye que el menú que están preparando no es de su agrado. Aquí, todo bicho viviente quiere comer a la carta, y como sobre gustos no hay nada escrito, piden que les sirvan la carne cruda o muy hecha, al punto o vuelta y vuelta.
¡Marchando una de Sentencia de Estatut al cava con fondo de almíbar rojo! Oído cocina.

lunes, 19 de abril de 2010

Amnesia actual

La Memoria Histórica eleva a categoría política un fenómeno habitual que a todos nos acomete cuando vamos teniendo una edad: recordamos los hechos acaecidos muchos años atrás y olvidamos los acontecimientos más recientes. Se ve que nuestro disco duro tiene una capacidad limitada y borra ficheros con poca antigüedad para que los almacenados hace tiempo puedan conservarse. Así funciona el sistema operativo.
No sé si la estrategia se planificó así de manera consciente, con voluntad de escamoteo, si es una consecuencia lógica e inevitable, si se trata de una maniobra de diversión o si la demolición de la amnistía era una condición sine qua non, lo cierto es que el proyecto lleva consigo un reconocido ataque a la Transición. Tampoco tengo claras las razones: ¿es porque la mayor parte del patrimonio político de la extinta UC lo heredó el PP o todo radica en el indisimulado afán de protagonismo del Presidente y su deseo de ser el recién nacido en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro? A Zapatero le pilló en la adolescencia e igual que no puede afirmar que vivió el Mayo del 68 en las barricadas, no puede arrogarse un papel estelar en la Transición, como tal vez le gustaría, por lo que la ningunea a riesgo de apear a Felipe González del que desempeñó. Lo que es evidente es que el consenso está en trance de saltar hecho añicos.
En cualquier caso, la táctica lleva en su seno una flagrante contradicción: la mayor oposición al proceso procedía de las filas ultras, del búnker, de los sectores inmovilistas que supuestamente serían los más perjudicados por la historia ésta de la Memoria Histórica, y son los rupturistas de entonces –bastante ignorados por la Historia- quienes, crecidos en número e intención, quieren reinventarla a costa de dinamitar la reconciliación, uno de sus principales ingredientes. También cabe la posibilidad de que el PSOE se haya radicalizado y le resulte molesto recordarse a sí mismo como cómplice (o comparsa, según se mire) de aquel invento, al revés de lo que les ha ocurrido a muchos políticos o analistas, que entonces se manifestaron partidarios de la vía rupturista y han acabado por reconocer su error en vista de los resultados obtenidos. Ni que decir tiene que el debate (como las discusiones implícitas sobre si determinados vicios son hijos del modelo de la Transición o sobre la forma misma del Estado) era y es legítimo, pero más dudoso es que los efectos no estén siendo nocivos.
Todo ello, quiérase o no, se sitúa al margen de un juicio histórico al franquismo que ya se hizo en aquel momento con un veredicto más duro del que previsiblemente obtendría ahora. Al sonar el chupinazo de la Memoria Histórica han echado todos a correr. Los ofendidos por desmanes cometidos durante la guerra en la zona republicana exigen reparación con igualdad de trato. La cosa se complica. En aquellas fechas, la cercanía de la muerte de Franco privó de voz, por compensación o discriminación positiva, a los únicos que la habían tenido durante el Régimen, pero esa situación ya no tiene vigencia porque la Memoria Histórica hace tabula rasa. La radicalización es contagiosa y han surgido revisionistas a la sazón inexistentes, acomplejados u ocultos.
La imagen que ilustra esta entrada es un juego. Consiste en adivinar quién es cada personaje. Una pista: el pelele es Suárez.

jueves, 15 de abril de 2010

Memoria Histórica de la buena

Falange se querella contra el juez Garzón por querer abrir tumbas (valga la simplificación extrema), el Frente Popular hace lo propio contra el juez Varela por pretender que sigan cerradas (repito lo anterior con mucho mayor grado de falsedad) y, mientras los medios de la derecha le atizan sin miramiento, los partidarios de don Baltasar organizan recogidas de firmas, manifestaciones, encierros y actos de desagravio. Entre todos están consiguiendo que vuelvan banderas victoriosas a las barricadas.
Unos y otros (sobre todo, los segundos) ignoran las demás causas abiertas, la intervención de conversaciones de procesados de la Gürtel con sus abogados y el archivo de una denuncia contra el BSCH después de que Botín hiciera de productor y mecenas de sus bolos por universidades americanas (cito el hecho; no digo que haya causa-efecto), para centrarse en la cuestión, mucho más mediática y divertida, del franquismo. Después de leer por encima el auto de su señoría en el que inadmitió a trámite la denuncia contra Carrillo por los sucesos de Paracuellos, y considerando que su ecuánime sentido de la justicia le impediría usar dos varas de medir, tengo por cierto que, más allá de determinadas actuaciones represoras con víctimas concretas, su intención inicial era la de abrir un proceso global al Régimen, a los 34 años que estuvo en el poder y a los casi tres de meritorio. Aunque hay cosas que uno no acaba de entender, como la búsqueda de los restos de García Lorca en contra de los deseos expresados por sus deudos, lo de la Memoria Histórica y las exigencias de reparación por parte de familiares me parece muy bien; pero creo que esto es harina de otro costal. Garzón quiso hacerse un homenaje erigiendo un monumento a su vanidad. Lo que le perdió fue su irrefrenable capacidad de regatearse a sí mismo y disparar a su portería al pedir estrafalarios certificados de defunción de militronchos fallecidos, para sonrojo de sus propios partidarios. Ha utilizado la Audiencia Nacional como un juego de mesa y un laboratorio de experimentos procesales y ha puesto en ridículo a la judicatura. No descartaría que, por una vez, hubiera algo de ajuste de cuentas corporativo. No podrá levantar a los muertos pero lo que hay que reconocerle a este hombre es su capacidad para resucitar los fantasmas del pasado. Es como un arbitro tarjetero y broncoso con tal afán de protagonismo que acaba por cargarse los partidos.
En el día de hoy, sueltos y armados ambos ejércitos, las tropas enfrentadas toman de nuevo posiciones militares. La guerra continúa.

lunes, 8 de marzo de 2010

Memoria traicionera

La memoria –histórica o no- juega malas pasadas. Estoy pensando en todos esos que exigen, más allá de movimientos de tierra y exhumaciones, que se revisen juicios, se reparen honras y se restauren imágenes deterioradas. No me refiero a los que hablan de gudaris en vez de terroristas, porque quedan fuera de mi razonamiento y aun de mi capacidad de comprensión, sino a quienes pretenden que “maqui” se asocie a guerrillero y no a bandido, a quienes piden eliminar de los sumarios aquellas acusaciones que sólo podían sostenerse desde la parcialidad de uno de los bandos y a quienes reclaman que se devuelva el honor a los que fueron condenados por su lealtad a las instituciones republicanas y a la legalidad entonces vigente y aparecen como rebeldes al orden constituido. Cuando así fuera (me atrevo a decir que en la mayoría de los casos), considero que se trata de iniciativas justas y no cabe poner en duda el legítimo derecho de los deudos a realizar tales peticiones, por mucho que puedan parecer innecesarias. (Tan innecesarias parecen que en el pasado reciente haber sido condenado por el régimen franquista era, incluso. timbre de gloria exhibido como tal; pero la Transición está en busca y captura y, ya digo, allá cada cual con los suyos y la parte de Memoria que le toque administrar.)
Sin embargo, no he podido evitar acordarme que algunos de éstos son los que recientemente han acusado de terrorista y delincuente a Orlando Zapata cuando su cadáver todavía estaba insepulto. ¿Cómo pueden ser tan miserablemente olvidadizos de aquellas exigencias? ¿No recuerdan que es la misma o parecida situación por la que ellos claman indignados? ¿No se dan cuenta de la ignominia que cometen? Más que doble rasero esto se asemeja a un desdoblamiento de personalidad.
No es que sea selectiva, es que a veces la memoria puede llegar a ser muy puñetera.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Reparaciones históricas

Se abre el plazo para presentación de reclamaciones por parte de moriscos y causahabientes. Los peticionarios habrán de aportar árbol genealógico compulsado y modelo de solicitud en triplicado ejemplar. Próximamente se admitirá la formulación de quejas de sefardíes y musulmanes no conversos embarcados en 1492. Por otro lado, se está estudiando la posibilidad de indemnizar también a los descendientes de los romanos invasores enviados de vuelta a la península itálica por visigodos y bárbaros restantes o sobrevenidos a la sazón. En su caso.
Hay que hacer advertencia expresa de que no hay crédito presupuestario –ni dinero en el mundo para pagar tan enorme afrenta- con que retribuir los graves menoscabos producidos al pueblo indio americano. Se siente.
La compensación por eventuales agravios etnocidas de neandertales, a manos de homo sapiens ibéricos (como el jamón y el buen fiambre), queda de momento descartada por falta de destinatarios de la acción. No obstante, se examinarán aquellos casos en que se acredite legitimación bastante para comparecer como interesado.
Todo dentro de un orden.

domingo, 1 de marzo de 2009

Garzón: homo iuridicus

No puedo negar, ni falta que hace, que el magnífico artículo que escribió Herrera en ABC me dio que pensar y me sugirió este post. No pretendo enmendarle la plana ni corregirle en modo alguno –vamos, ya me guardaré yo más que de mearme en la cama- sino dar mi visión personal sobre este hombre. ¿Qué digo hombre?: ¡este titán!
Alabado y denostado a la vez, objeto de encendidos elogios y críticas despiadadas, pasa con facilidad de insobornable a prevaricador. Socialistas y populares dicen de él y se desdicen después. Pedro Jota, su gran valedor en los tiempos del GAL, fue condenado por difamarlo en lo del ácido bórico. La forma en que instruye los sumarios ha sido siempre muy puesta en cuestión. Hasta se ha llegado a apuntar que si fuera escrupuloso en hacer cumplir lo juzgado, lo de la herriko taberna de Lazcano no hubiese ocurrido porque hace tiempo que estaría cerrada: una desidia como la del juez Tirado pero sin unas consecuencias tan desastrosas y sin sanción. El Mundo publicaba que un error suyo, al no acordar la prórroga de la prisión provisional, obligó a poner en libertad a dos presuntos narcotraficantes turcos. El mismo Consejo General del Poder Judicial que ahora le defiende tuvo que llamarlo al orden cuando andaba por esos mundos haciendo bolos con perjuicio de la atención de los asuntos de su despacho. Aparte de conferenciante, y a pesar de la sintaxis embarullada de que adolece la prosa de sus resoluciones, es autor de varios libros. Ian Gibson lo propuso para académico de la lengua.
Aunque luego la cagara con la instrucción, el procesamiento de Pinochet concitó en España una simpatía casi unánime; algo que no tuvo el proceso de la memoria histórica, divisor nacional y gran gatillazo. Discrepo de Herrera en que su afición a pisar charcos y meterse en jardines sea de los tiempos del zapaterismo. Pienso que se remonta años atrás y tiene que ver con su divismo, con esa egolatría patológica y daliniana (lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien). Cuando Felipe González le hizo la promesa televisada de un puesto relevante para luchar contra la corrupción pensó que había llegado a culminar sus aspiraciones. Luego, una vez hizo su papel de señuelo electoral de usar y tirar, por las resistencias del aparato del partido a cederle poder a un advenedizo sin pedigrí o lo que fuese (qui lo sa), quedó relegado a un papel secundario al que no se resignó. Todos entendimos su frustración y hay quien atribuye a ese contratiempo su confusión entre justicia y venganza. Desde entonces está ansioso. Al solicitar el certificado de defunción de Franco, Gustavo Bueno describió con estilete su mesianismo: “Garzón tiene complejo de Jesucristo para juzgar a los vivos y a los muertos”.
Reclama la independencia judicial y la desmiente con sus filtraciones interesadas. Fue a él, y no al juez de paz de Cangas del Morrazo, a quien pillaron en la cuchipanda cinegética en alegre camaradería con Bermejo y él fue quien concurrió como número dos del PSOE por Madrid, detrás de Felipe. Al retomar entonces la carrera judicial, unos y otros ya dudaron de su imparcialidad, así que tampoco resultan extrañas las acusaciones de Rajoy.
Cuando cocinaba la tregua, Zapatero confesó su intención de no cumplir la Ley de Partidos porque era muy dura (dura lex sed lex) y Carrillo, en la tertulia de La Ventana, afirmó que la voluntad política podía hacer innecesaria su observancia. Como si el sometimiento a la legislación y a los tribunales de justicia no fuera el primer requerimiento de un Estado de Derecho. Pero si mal está que un político se manifieste así, más grave resulta que un juez acomode su actuación a determinada sensibilidad política y esté atento a unas demandas localizables. En esa época de la tregua, se mostró escasamente preocupado por las exigencias jurídicas de la Ley de Partidos, excesivamente contemporizador y alejado de la máxima a la que se atienen los jueces respetuosos del derecho: Fiat iustitia et pereat mundus.
Don Baltasar parece estar a ese aforismo sólo cuando el cielo se hunde en una concreta dirección.

miércoles, 14 de enero de 2009

Haciendo planes ¡ay! para el futuro

Ahí lo tienen, fungiendo de líder universal, con el globo terráqueo junto a las banderas. Lo que no tengo claro es por qué aparecen las antípodas, el culo del mundo (con perdón para los naturales y vecinos de Oceanía), de cara al espectador. La imagen está cortada pero si tienen ocasión de ver el original lo podrán comprobar. A menos que se trate de tener frente a sí la parte europea.
El año pasado lo advertí: la oposición tiene un plan, el Plan de Salvación Nacional. El gobierno de E-spaña no podía ser menos y ya tiene listo el suyo, el E-Plan. ¿Y cómo ha transmitido la buena nueva a la ciudadanía, a los E-lectores? Pues como era de esperar: por sus propios E-medios. En el pasado remoto, el parte radiofónico se transformó en cinematográfico con el NO-DO, luego se hizo televisivo y ahora es virtual, telemático, se envía por E-mail, YouTube, página personal o Blog. Si la cosa viene por la izquierda, como en Inglaterra, mucho mejor, dónde va a parar su clarividencia, su armazón moral, su coeficiente intelectual y su arropamiento científico. Es algo E-stupendo.
La España de la LOGSE, de la A (de Aznar) a la Z (de Z), se ha quedado en la pura raspa del enunciado, en las letras. Hemos dado en lo elemental y sencillo, en el SMS, en lo light, todo más simple que el mecanismo de un botijo. Ya no hay sujeto y predicado, sólo letras, siglas y acrónimos. I más D más I. Oiga, pero ¿cuántas íes hay que poner?
El Plan A, que habría de ser de Ajuste, se convirtió en Amnesia por mor no de la Memoria Histórica sino de la siguiente fase a la que tenía pensado pasar sin solución de continuidad: el B, Borrar la crisis hasta del diccionario, aunque ya no lo consultase ni El Tato. Es falso de toda falsedad que el C consistiera en tirar del Carro. El invento lo fue de la Casa Real. Hubiera querido que fuese el del Cambio pero se le veía mucho el P, el Plumero, porque ese era el de O, Obama, así que lo dedicó a la Cumbre. Cuando estábamos en la Champions, el Plan Ch era el del Cheque regalo. Ahora lo tiene Chungo pero cualquier cosa antes que un Plan de Choque, así que será el del Chocolate, aunque sea del loro, no sea que alguien saque el Chorizo a pasear y la tortilla al sol. El D es Deputamadre. Escuche, que eso se escribe... es igual. Lo suyo es que fuera un Plan de Desarrollo pero Solbes le explicó que Tamames tenía dictaminado que “España se desarrolló a pesar de los planes de desarrollo de López Rodó”; en realidad E-ncubre el Déficit. Por fin llegamos al Plan, éste sí con mayúsculas: el E. No es de España, ni de Esquerra, ni de Estabilidad, ni de Estímulo, ni de Economía ni de Empleo; es un plan de Esperanza, ojo no Aguirre sino de Esa nadería, Esa vaguedad con mirada positiva y talante en sintonía con nuestro sonriente y E-minente Presidente, un Plan Estilizado como el logo de su letra, un Plan Errático y, sobre todo Electoralista. Stúpido. Esperamos que la cosa funcione como decía Tamames, porque si no, nos vamos todos a la eme también con mayúsculas.
Y ahí se planta, que después viene efegé (Felipe González), FG para los amigos, y no le mola. Erre que erre, Rodríguez, planeando sobre los problemas, se evita tener que aterrizar sobre éstos y evidenciar que no tiene ni P I.
Que planifiquen ellos, que diría Unamuno.

jueves, 8 de enero de 2009

Apostolado ateo sobre ruedas

Al saberse de la campaña agnóstica en los autobuses urbanos de Madrid, Manuel Martín Ferrand ha rememorado a Luis Buñuel en aquella antológica frase, tan castiza, de «Soy ateo, gracias a Dios». A mí, esa asertiva declaración del ilustre calandino, contundente como los tambores de la “rompida” de su pueblo, me transporta a las irónicas afirmaciones de algunos gitanos cuando aseguran no ser supersticiosos porque trae mala suerte, o a esos vivas emocionados que se dan a la Virgen de una determinada advocación o lugar y que se remachan con una sonora blasfemia, o a aquello que decía uno que, tras ser preguntado si era de ésta o aquella religión, confesaba: «Conque no soy católico, que es la única religión verdadera, ¿cómo voy a ser de otra?» Semeja eso tan español de conjugar lo devoto y lo anticlerical, lo de ir siempre con los curas, o delante con la vela o detrás con el palo, o lo de llevar a menudo un Cristo al hombro, bien sea sacándolo en procesión, bien para arrojarlo al río.
En BUP tenía yo un profesor de Religión que afirmaba que quien carecía de fe estaba tullido, medio incapacitado; era como si le faltara algo, como si le hubieran amputado un miembro. Cuando se lo contábamos al de Literatura –un descreído algo jactancioso- replicaba tocándose ambos brazos y bajando las manos a la entrepierna, oculta por la mesa, ante los asentimientos cómplices y festivos del alumnado: «Pues yo no noto que me falte de nada.» Por eso, el tema me recuerda más que al célebre aragonés a ese gran vasco (y por lo tanto español) que fue Unamuno. Don Miguel, en aquel famoso discurso improvisado del “venceréis pero no convenceréis”, tuvo el arrojo de llamarle mutilado a Millán Astray a la cara: «El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo… Me atormenta el pensar que el general Milán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.» Todo un carácter. Pero, sobre todo, me lo recuerda el hecho de que para él, eso de negar a Dios haciendo un llamamiento simultáneo al disfrute de la vida, hubiera constituido un sinsentido enorme, una contradicción en términos como las de arriba, un (ya que fue catedrático de Griego en Salamanca) oxímoron desgarrador: «Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito ¡Viva la muerte! Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente.»
Unamuno dejó escrito que “los españoles somos católicos, sepámoslo o no lo sepamos, queriéndolo o sin quererlo, y aunque alguno de nosotros presuma de racionalista o de ateo”. En su obra Del sentimiento trágico de la vida expresó cómo se manifestaba su enorme vitalismo precisamente gracias a la fe. Creer (que para él era querer creer) era lo que le permitía afirmar la vida: “Robespierre hace declarar a la Convención la existencia del Ser Supremo y ‘el principio consolador de la inmortalidad del alma’, y es que el Incorruptible se aterra ante la idea de tener que corromperse un día.” Hasta el goce mundano encontraba fundamento en su arrebatada pasión: “Y así es; ni los eunucos sabrán nunca estética aplicada a la selección de mujeres hermosas, ni los puros racionalistas sabrán ética nunca, ni llegarán a definir la felicidad, que es una cosa que se vive y se siente, y no una cosa que se razona y se define.”
Su espíritu contradictorio y atormentado le inspiró una Oración del ateo, que (auto)cita en ese libro: “Sufro yo a tu costa,/ Dios no existente, pues si tú existieras/ existiría yo también de veras”. Dejé escrito, un par de posts más abajo, que “la única explicación sensata para la obsesión de recuperar cuerpos es de carácter religioso y viene ligada, como no podía ser de otro modo, a cuestiones de ultratumba.” Pues, esto señalaba Unamuno: “El gorila, el chimpancé, el orangután y sus congéneres deben de considerar como un pobre animal enfermo al hombre, que hasta almacena sus muertos. ¿Para qué?”
A mí, esa movida de los anuncios lo que me causa es extrañeza; que alguien se gaste la pasta en semejante proselitismo me llama poderosamente la atención. Al menos han tenido el buen sentido de conceder el beneficio de la duda. Sin embargo, tal y como está redactado hubiera sido más correcto emplear el subjuntivo (“Probablemente Dios no exista”) ya que “que manifiesta lo expresado por el verbo con marcas que indican la subjetividad” (DRAE). El Diccionario de la Lengua Española Vox señala que el subjuntivo “no atribuye realidad objetiva a la acción, sino sólo la existencia en la mente del que habla. En latín y en español expresa acción dudosa, posible, necesaria o deseada.” Si anteponen el adverbio “probablemente”, su uso parece obligado. Creo. Pero ya que no de lo divino, mucho menos vamos a discutir por el modo o el tiempo (verbal). Cada uno puede decir lo que quiera y como le apetezca. Gracias a Dios.

martes, 6 de enero de 2009

Hay anuncios que resucitan a un muerto

No, no me refiero a esos de perfumes que no sabe uno qué olores promocionan ni qué sentidos excitan, es que a John Lennon, que lleva veintiocho años muerto, lo van a poner a protagonizar un anuncio. ¿Es lo que tiene la inmortalidad o es la magia del ave Fénix? En realidad, ni lo uno ni la otro: es él mismo redivivo. Imagine usted lo que quiera e imagine igualmente el juez Garzón lo que le parezca, y él verá si procede reclamar certificado de defunción o dictar un auto de libertad para Mark David Chapman (no hay delito si el cuerpo del ídem está coleando), ya que simplemente se trata de una de esas cosas modernas, un poco inexplicables, en que la informática más puntera, de consuno con los avances en el sector de la vídeo producción, se pone al servicio de la publicidad creativa. Es la técnica aplicada a un fin comercial, aunque esta vez matizado por su contenido benéfico. Por eso ha dado su consentimiento Yoko Ono. Si hubiera sido un anuncio de coches, como aquél en el que salía Bruce Lee de reclamo, o algo parecido, no lo hubiera permitido. Y como toda su vida ha llevado el sambenito de ser la culpable de que se separaran los Beatles, no querría que le cargaran también el muerto (es un decir) de frustrar la proyectada experiencia artístico-humanitaria.
El asesinato de John nos dejó un vacío que, como dice la copla, no se ha podido llenar. Ya sé que no es lo mismo (y perdón por el triple salto mortal), pero salvando las distancias me recuerda a lo que decía Emilio Silva, Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, quien pidió «reparar las desapariciones» ¿Cómo hacerlo si no es con apariciones? ¿Qué otra forma mejor? (si es que hay alguna más). Valga o no el juego de palabras, con “aparición” el DRAE nos remite a la visión de un ser sobrenatural o fantástico o, como sinónimo, directamente a fantasma. La única explicación sensata para la obsesión de recuperar cuerpos es de carácter religioso y viene ligada, como no podía ser de otro modo, a cuestiones de ultratumba. Sin despreciar las motivaciones laicas y hasta agnósticas (digamos que me pregunto en qué puedan consistir porque no acabo de entenderlas), creo que éstas, a falta de mejor justificación, no dejan de estar impregnadas de algún tipo de significado supersticioso.
Si Lennon –acogiéndose al tópico- levantara la cabeza, resulta difícil pronosticar las conclusiones que sacaría sobre la trayectoria que ha seguido el mundo en estos años y hasta qué punto se asemeja al que él imaginó. Para empezar, no parece que la paz haya aprovechado las oportunidades que se le han dado. No voy a hacer un repaso exhaustivo a sus ansias (aparte de que resulta raro, por ejemplo, desear que no exista paraíso: “sólo cielo sobre nosotros”), al estado de sus afanes, ni en qué han quedado sus ilusiones que –se supone- eran un poco las de todos, pero vivir el presente es hoy de lo más común y el resultado no es para echar cohetes. Donde no acertó fue en aquello de que no hubiera países: su número no ha parado de crecer y, a pesar de que las cosas no han mejorado para los pedazos resultantes, los promotores de las particiones siguen insistiendo en trocear. Será por aquello de que el que parte y reparte. Hasta a los sueños les hace falta una pasada de Photoshop.
No sabe uno qué pensar de tales reanimaciones por la mano del hombre, de la resurrección no precedente al Juicio Final. Vale que no se manipulan cuerpos ni son fruto de experimentos en clara contravención de las más elementales leyes de la naturaleza, engendros de laboratorio como el Frankestein de Mary Shelley, pero no me lo imagino en trance de bailar el Thriller de Michael Jackson aunque sea con la casaca de Sgt. Pepper's, o con la que llevaba George Harrison, que también era roja. Total, ¿para qué? Aunque, en principio, la operación retorno post navidad y post mortem, el reseteo a que lo someten, suenen monstruosos y produzcan escalofríos, todo (esto), sea por una buena causa.

viernes, 21 de noviembre de 2008

La naturaleza imita al arte

La agencia Reuters ha distribuido la noticia de que “El pueblo alemán de Hamelin necesita un flautista moderno”: “Wahmes afirmó que se hará todo lo posible para resolver el problema rápido y que todo el asunto estará superado para el próximo año, cuando el pueblo conmemore el 725 aniversario del famoso relato.” (Reporte de Josie Cox; Traducido por Ariela Navarro [¡uf, qué susto!] en la Redacción de Madrid; Editado por Lucila Sigal) ABC hablaba de que “el cuento se repite” y 20 minutos o Antena 3 se referían a que Hamelin volvía a ser invadida por las ratas.
Yo simplemente creo que han elegido esa pequeña ciudad germana, situada al norte de Hanover, en lugar de Disneyworld, para celebrar el octogésimo cumpleaños de su primo Mickey Mouse.
Garzón, que es (no digo que esté como tal) una cabra en el horóscopo chino, tiene el escorpión por signo zodiacal en Occidente (acaba de cumplir años). Bueno, pues le pasa lo de aquél del cuento que se subió a una rana para vadear un río y le picó a mitad del trayecto. Por supuesto, murió ahogado, como los roedores de los hermanos Grimm en el río Weser. Al batracio le confesó que no lo había podido evitar porque estaba “en su naturaleza”.
Al superjuez, como al Segismundo de Calderón, “nada le parece justo en siendo contra su gusto”. Lo mismo que el héroe de La Vida es Sueño, vive de espaldas a lo material, en una caverna que recuerda a la de La República de Platón (no la de Barceló, hecha a imitación de las grutas de su tierra, la del Drach, de Artà o de l’Hams), en un mundo que se le representa como sombras danzantes. Por eso, nuestro Burlador de Jaén (Sevilla) confundió la de Franco, proyectada en la roca, con el general mismo, en carne y –sobre todo- hueso, Convidado de piedra del esperpéntico proceso. Cuando el fiscal le zarandea para despertarlo, se da de bruces con la realidad, salvándole de ser, mal que le pese, a semejanza del protagonista de otra obra atribuida a Tirso de Molina, Condenado por desconfiado. Hasta Zapatero ha hecho de Pepito Grillo, subrayando el olvido generalizado de la efeméride del Veinte-ene.
Santiago González, en el programa de Herrera en la Onda, también advirtió de imitaciones artísticas, de pulsiones quijotescas: “—Mire vuestra merced -respondió Sancho [el fiscal]- que aquellos que allí se parecen no son generalotes represores y falangistas (gigantes, vaya), sino difuntos (¿hace falta mencionar los molinos de viento?)”
A mí, este episodio de vodevil, de comedia bufa, me trasladaba a aquel precioso soneto de Quevedo, Responsabilidad penal (Amor) constante más allá de la muerte, que me hicieron aprender en BUP, cuando en el bachiller todavía se obligaba a aprender cosas de memoria:
“...Mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria [¿histórica?], en donde ardía...
… su cuerpo dejará no su cuidado;
serán ceniza mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo imputado (enamorado)”.
Aunque Garzón no duda, le resulta difícil, como a Descartes en el Discurso del Método, distinguir el sueño de la vigilia. También tiene en su nómina duendes, espíritus malignos: los del Círculo de Bellas Artes, que le empujan en una dirección cognoscitiva errónea, hacia una visión sesgada y falsa del universo. ¡Qué exaltación, la de Ian Gibson, elevando el Auto del juez a la categoría de obra de arte! Si de La Fontaine, como antes de Esopo, bebían todas las fábulas, ahora es en Almeida (la mesa, en árabe) donde los proverbios encuentran su alimento. De ahí la propuesta de anexar la Resolución a la Constitución, a modo de moraleja: “Ponga la de Garzón y tire la vieja”. (A todas estas, ¿cómo es que Cristina no se ha cambiado el nombre? También Mickey empezó siendo Mortimer hasta que se rebautizó).
Bichos que bailan al son que les tocan y caminan derechos a su perdición… desde luego que la naturaleza imita al arte con tozudez sin cuento. ¿Y cómo acabar con las ratas? Pues ni pitos ni flautas: se soplan las velas, se reparte el pastel y después de romper una piñata con caramelos, cada mochuelo a su olivo y cada rata a su agujero.

martes, 18 de noviembre de 2008

Franco, ese zombie

En una semana llevamos dos renuncias de otros tantos reyes magos, Gaspar y Baltasar. Falta Melchor.
Según el viejo aforismo jurídico, “lo que no está en los autos no está en el mundo”, así que, para que a nadie le cupiera duda, Garzón ha proclamado –como hizo Carlos Arias Navarro entre pucheros (donde, también estaba el Señor, decía Santa Teresa)- que Franco ha muerto. No diré de él lo del Cid, que gana batallas después del óbito, que no es el caso, pero es verdad que semeja un muerto andante, un zombie, un espantajo al que todavía se sigue agitando para meter miedo al personal.
Hablando de monjas carmelitas y de cosas pasadas, de asesinados cuando la guerra y fallecidos después, también Bono podía dejarse de placas y recordatorios. Y todos en paz, Sor Maravillas y los demás.
Todo indica que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional estaba a punto de declarar incompetente a Garzón cuando éste, en otro regate de fino estilista jurídico, le ha cargado el muerto a veinte juzgados provinciales. Ha coincidido el auto de marras con el recado que le ha mandado el Consejo General del Poder Judicial para que trabaje en su casa y se deje de hacer bolos, que es muy salidor y muy callejero. Es que no para.
Cuando se inició este proceso algunos medios de comunicación llegaron a asegurar que si Franco no estuviera metido en una cripta, en el Valle de los Caídos, el superjuez lo metía entre rejas, por lo menos. Parecía que hablaban en serio pero yo (que él me perdone) siempre estuve más por aquello de “a moro muerto, gran lanzada”. Y aunque se ha acreditado que muerto y bien muerto estaba, no se la ha podido propinar. Otra vez será, don Baltasar.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Los Hombres G

¿Conque tú eres más listo y tu economía más solvente? G (je). ¿Que tú gestionas mejor la crisis y tu país es más pujante? Ya. GG (je je). ¿Y que casi todas las ideas son tuyas, unas pocas del Gordon Brown, y los demás no pintamos ni aportamos nada? GGG (je, je, je). Así hasta ocho ges le ha devuelto Sarkozy a Zapatero. A ver si te crees que aquí eres el único que tiene memoria, que con la histórica la acaparas toda. Nos chupamos el dedo los demás. G (je), un jeta es lo que tú eres.
─Ge-ocho.
─Agua. Me toca: Zeta-uno.
─Tocado.
Zapatero no ha acertado con la letra (tampoco con la música) y eso que él se las prometía muy felices para esta legislatura y pensaba que iba a propinar, a diestro –sobre todo- y siniestro, certeros espadazos con la marca del Zorro. No localiza el punto... (no digo la letra) de encuentro. Se le ha soltado uno y anda como loco a ver si se lo cogen no vaya a hacérsele una carrera igual que en las medias, que enseguida se estropean del todo y hay que tirarlas. A él sí que le han cogido el punto los demás. Y no hay manera, no escarmienta ni a la de tres. ¿Que tú, cuando pasa mi bandera, miras para otro lado y no te levantas? ¿Esas tenemos? Pues yo me hago el distraído y simulo no verte en la cumbre o en el llano.
─My tailor is rich.
─¿? Pardonnez-moi...
«Nuestro objetivo es superar a Francia en tres o cuatro años, y esto no lo quiere ni oír nuestro amigo Sarkozy.» Claro hombre y yo ahora te ayudo a que nos superes presentándote a mis amigos. ¿Y te presento también a mi Carla? ¿Ah, que tu Sonsoles también canta y que pueden hacer migas? ¡Y dueto! ¡Anda ya! Espérate sentado que ahora mismo te invito a mi club, patán. Bastante tienes tú con el Club de la Comedia que has montado. Te vas a enterar.
Vale que son como niños, pero la diplomacia tiene sus reglas que hay que conocer y que es conveniente respetar si quieres que te dejen participar en el juego. No sirve el talante. Llevarás más razón que un santo pero, además, hay que saber presentar los argumentos.
A la ge no, a la eme lo van a mandar.

sábado, 18 de octubre de 2008

¡Voy p’allá!

Dentro de todo este lío que se ha montado coincido en la necesidad de dar satisfacción a legítimas demandas individuales –muchas, justificadísimas- y a la vez me parece que para tal viaje no hacía falta echar semejantes alforjas. Ya puestos, ni siquiera creo que fuera menester organizar tamaña excursión; y todo ello dejando aparte que la movida de la Memoria Histórica constituye una sandez conceptualmente imposible, como explica Gustavo Bueno.
Garzón ya ha dicho que no piensa procesar a Carrillo por lo de Paracuellos. Él verá. No soy partidario de que lo encause pero tampoco entiendo sus abstrusas razones para dejar de hacerlo. Si le abriera un sumario –aunque fuera pequeñito- demostraría al menos que no pretende disparar tan sólo fuegos de artificio. ¿Llamará a declarar a Franco si no expiden el certificado de defunción o imputará al responsable del Registro Civil por colaborar en el genocidio?
Como los profanadores vocacionales de tumbas empiecen a revolver, no tardarán en salir fantasmas (y La Sexta, mientras da la noticia, nos sacará la foto de Rajoy) de una de las dos Españas; lo que habrá de helarnos el corazón. Y si no, al tiempo. Para mí que los anhelos necrofílicos de toda la humanidad ya debieran estar saciados para los restos (valga la expresión) tras exhibir, igual que la mojama en el expositor del fiambre, el cadáver embalsamado de Lenin en su mausoleo. ¡Qué guarrada! ¿O, por el contrario, ciertos ateos de izquierdas le han cogido el gusto a las momias y experimentan una veneración religiosa por la muerte y lo que acontece más allá de su advenimiento? Por cierto, hoy se publica que ha sido hallada la cripta en la que asesinaron a Calígula; aunque imagino que éste tampoco es santo de la devoción de las asociaciones recuperadoras. Allá películas.
A todas estas, ¿qué pasó con el que podría ser el esqueleto de Andreu Nin, que apareció a principios de marzo y no se ha vuelto a saber de él?
Es un hecho probado que el papel y el oficio de la judicatura es impartir justicia aun en contra de la voluntad de los justiciables potencial y presuntamente beneficiarios de su acción. Ahí están los familiares de García Lorca a quienes se empeña Ian Gibson, con el concurso impagable de don Baltasar, en hacer justicia. Sus deudos consideran que la figura de Federico no precisa reparación alguna. Y razón no les falta. No parece ser ése el caso de Companys, a quien le quieren anular el juicio (el sumarísimo, no la razón). Ambos fueron objeto de procesos sin garantías ni justicia y asesinados con vileza (no diré ejecutados de forma injusta, porque la pena de muerte siempre lo es), y punto.
¿Pretenden rebobinar la historia y eliminar los sucesos inconvenientes? ¿Van a elevar, con esas mascaradas, la dignidad de la víctima inocente, o resaltar la atrocidad de sus victimarios? Ni siquiera un ápice. Esto puede ser inacabable: También se podría borrar la expulsión que sufrió Dalí de la Academia de Bellas Artes, revisar el expediente académico de Einstein y sancionar a sus profesores por ponerle malas notas o retrotraer un partido de fútbol al momento anterior a que se señalara un penalty que la moviola demostró inexistente. Y ojo que como se trate de que las sentencias dictadas por unos jueces las reexaminen otros, caeremos en el ámbito competencial del CGPJ y ahí sí que tropezamos en hueso.
Por ese camino, los cristianos (alguno quedará) le pueden pedir a Garzón que revise el juicio y ejecución de Jesucristo y condene a la mitad del pueblo de Israel (unas seis tribus, pizca más o menos) de Anás a Caifás y de Herodes a Pilatos (a los romanos también: se me olvidaba) por aquel conjunto de actos infames de su pasión y muerte. Que nadie vea en ello antisemitismo, que Jesús era, él mismo, judío de rancio abolengo: de la casa de David por más señas.

martes, 23 de septiembre de 2008

(Mala) memoria histórica


Solbes ha declarado hace unas horas: «Ésta es la peor crisis desde que tengo uso de razón.» Así, como suena, incluido lo del uso de razón. En fin: ojo, que eso da pistas.
El Hombre del Tiempo, Mariano Medina, dijo una vez algo parecido a lo siguiente: «Cuando los más viejos del lugar aseguran no haber conocido una sequía semejante, los más viejos del lugar tienen mala memoria, porque España es un país muy seco.» Aunque el domingo –y hoy, martes- el dibujante Ramón dedicaba su viñeta diaria de El País a los economistas que se ponen a debatir sobre el calentamiento global, esto no va de cambio climático sino de memoria. Y es que, parafraseando a Mariano Medina, sostengo que ese hombre de nuestro tiempo, ese mago de la economía, ese avispado analista, ese sagaz defensor del equilibrio presupuestario, ese adalid de la Hacienda Pública que es don Pedro Solbes, tiene mala memoria. O esto no ha hecho más que empezar –y entonces, agárrate a la escarpia que se cae el clavo- o la de los setenta (por ejemplo), desde la subida del precio del petróleo, en 1973, hasta el principio de la década siguiente, fue mucho peor que ésta. Yo, que soy bastante más joven que el Sr. Solbes, recuerdo cómo se veían agonizar los polígonos industriales, cómo cerraban las fábricas una tras otra, cómo crecía el paro y se disparaba la inflación sin que la crisis pareciese tocar fondo, sin que se vislumbrase luz alguna al final del túnel, un rayo de sol en el horizonte. En cualquier caso llueve sobre mojado y algo falla en su diagnóstico y en el conjunto de sus manifestaciones: ¿cómo va a ser peor esta crisis si la recuperación se espera, según afirma, para el segundo semestre de 2009?
El Ministro no se ha distinguido nunca por su clarividencia, ni siquiera por sus dotes deductivas. Con algo nos podemos consolar y es que, si trata de un vaticinio, sus previsiones, hasta ahora, han fallado una tras otra.
Resulta tan fiable, certero y preciso como una predicción meteorológica.

martes, 9 de septiembre de 2008

¡Qué puñetas!

Una vez alcanzado el acuerdo para la renovación del Consejo General del Poder Judicial, a Federico Jiménez Losantos –eterno quejumbroso- le ha dado por lamentarse de que el PP suscriba el apaño a despecho de que, durante diez años (“cuando el PP era el PP”), figurase la promesa de reformar la elección de los vocales en el frontispicio de su programa electoral. Pues mira, no sé qué es peor, porque efectivamente el Partido Popular afectaba indignación con el sistema desde que se promulgó la LOCGPJ, allá por el año 85, pero se ve que ello no equivalía a voluntad cierta de cambio habida cuenta del tiempo que tuvo para demostrar y materializar su inequívoca decisión mientras gobernó, entre 1996 y 2004, y de lo que al respecto hizo en ese periodo.
Es el eterno problema: no importa la judicatura ni el órgano de gobierno de los jueces ni la madre que los parió; lo único que les interesa a todos es ejercer, hasta donde se lo permitan las circunstancias, todos y cada uno de los resortes de poder a su alcance. Por eso, unos y otros rivalizan en la obcecación de incumplir los programas, actuando o dejando de hacerlo en contra o al margen de los mismos. Ahora el PSOE entra a saco con el tema del aborto, cuando negó categóricamente en campaña que fuese a tocarlo en esta legislatura. En la pasada, el asunto estrella de la negociación con ETA brilló por su ausencia en el catálogo de intenciones del programa socialista. Otra cosa es el acierto en la acción de gobierno: uno puede estar de acuerdo con la cuestión del matrimonio homosexual (yo de hecho lo estoy) pero eso es irrelevante a la hora de denunciar la gravedad de su omisión en el programa. Claro que si los políticos se muestran testarudos a la hora de incumplirlo, los electores se obstinan en ignorarlo y así nos va...
Resulta llamativa la diferencia de comportamiento con la sociedad americana, donde si hay algo que no se tolera es la mentira. Durante el proceso a Clinton por su “desliz”, se destacó el hecho de que más grave que los escarceos sexuales en el despacho oval fue el engaño a la opinión pública.
Y aquí don Baltasar garzoneando. Si pudiera haber a las manos (al estrado) al fratricida Caín, lo procesaba por delito de lesa humanidad.

martes, 25 de marzo de 2008

chikilicuatre a urovisión


Chikilicuatre ha pasado de significar graciosillo sin fuste o chisgarabís, a usarse como guiño de complicidad, apelativo cariñoso, lugar común y, como todo lo que se pone de moda de pronto, latiguillo de conversación efímero (¿alguien se acuerda del fistro o del cuñaaaao?) Es decir, que ya está trascendiendo el apodo del artista ese, de nombre de pila Rodolfo.
Aunque uno siempre ha tendido a creer otra cosa –más por deseo personal que por verdadera convicción- los criterios estéticos (el buen o el mal gusto) dependen de su grado de penetración y del impacto que produzcan. A la larga, de forma activa o, sobre todo, pasiva (actuando como caja de resonancia), las masas son entes productores de tendencias. Cuanto más numeroso sea el público al que llega, mayor es el éxito de las corrientes y la posibilidad de que éstas se consoliden como tales. Es de perogrullo que la sociedad crea movimientos sociales. Resulta curioso –y aleccionador- observar cómo determinados comunicadores en principio acreditados dan un salto cualitativo (o tal vez estaría mejor decir cuantitativo) en su carrera cuando abandonan el tono serio para ahondar en la cutrez y en la horterada: Buenafuente sigue los pasos de Sardá. Hablando de Memoria, ¿alguien recuerda a dos señores situados ideológicamente en polos opuestos, que en la más tierna Transición hacían un humor inteligente con abundantes referencias políticas? Tip y Coll, claro. Pues eso.
Total, que andaremos todos poniéndolo a caer de un burro hasta que nos descubramos tarareando la melodía-loctite, o nos la bajemos para el móvil, o veamos a una moza de buen ver (o viceversa) meneando su (de ella o de él) chikilicuatre, o dándole al chiki-chiki, y caeremos en la cuenta de que era la octava maravilla.
Me dicen que en una de las últimas ediciones del Festival de Eurovisión salió un pavo, pero no como sinónimo de menda sino así, literal, vestido de gallinácea, no sé si con el cuchillo de trinchar clavado. ¡En fin! Me estoy haciendo viejo.