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jueves, 12 de febrero de 2009

¿Qué quieren que les diga?

Es verdad que parece que han organizado una batida, una cacería al acecho, una montería a la espera y con reclamo, porque la cosa adquiere distintas tonalidades, hay varios frentes abiertos y estrategias diversas. Por partes: el tema de la corrupción y la podredumbre interna nadie lo ha centrado mejor que Antonio Basagoiti. Con la seriedad que requería el caso, se ha quejado de que, mientras en Euskadi los concejales del PP dan la cara y la vida por sus ideas y su visión de España, haya conseguidores que utilicen el nombre del partido para llevarse crudo el trozo que pueden. Y no es menos intolerable por el hecho de que en todas partes cuezan habas. Unos posts más abajo (Una pregunta para Rajoy) criticaba la falta de respuesta de los populares a los retos que se les planteaban como partido en la oposición. O mejor dicho, subrayaba que se manifestaban enfangándose cada vez más. Hoy debo reconocer que, muchas veces, lo que dicen ni llega ni se escucha. Hasta las excusas de las piezas sirven para colocarlas mejor en el punto de mira, en la diana.
El martes, 10, en el informativo Catorce horas de RNE, cuando arreciaba el asunto, le pusieron un micro a Camps para que diera explicaciones sobre las salpicaduras de la trama en su tierra. Daba igual, porque lo que dijo, en valenciano, lo tradujo Marc Sala como le dio la gana y sin relación con lo dicho. Y eso que él (lo digo por el nombre) seguramente podía saber de qué estaba hablando, pero el que no lo entendiera en la lengua de Ausias March y de Raimon se quedó sin conocer las palabras de Camps. Hoy jueves, día 12, a las 7,30, Juan Ramón Lucas, conductor del programa En días como hoy, se mofaba de la comparecencia de Rajoy y los suyos en comandita solemne. La escenificación de la protesta a cargo de la ejecutiva al completo le ha servido a la radio pública para sumarse a la partida de escopetas de El País y Público, que se cachondean de lo que califican como teorías conspirativas, y a las risotadas como tiros del Ministro de Justicia. Para éste, los populares, cornudos y apaleados, son motivo de la mayor hilaridad. Si feo está lo de la corrupción, tampoco está bonito la que han montado Bermejo y Garzón. Lo uno no quita lo otro.
Así que hoy da igual lo que diga Rajoy. Suena a ese grosero y viejo dicho: Te pongas como te pongas, te tengo que joder.

martes, 3 de febrero de 2009

Episodios radiofónicos nacionales

El regreso del emperador romano le ha dejado a Izquierda Unida, entre Cayo y Julio, un agujero, una laguna, un paréntesis: Gaspar. El califa cesante de la formación, Llamazares, parece desear la vuelta a los reinos de taifas. Me enteré por la radio de su última ocurrencia, por la misma emisora que quiere rebautizar: Dice que el nombre de Radio Nacional de España tiene connotaciones franquistas. De Jaimito. El diputado interino representa con toda propiedad a esa clase política especialista en crear preocupaciones a la gente. Y ese divertimento se produce mientras Maravillas Rojo (jo, qué nombre para toda una Secretaria General de Empleo en estos tiempos) admite que se podría llegar los cuatro millones de parados. También lo he oído en la radio. De auténticos paradores nacionales cabría calificar a los ¿responsables?
A los gobernantes de la República Democrática Alemana no se les ocurrió desmantelar las autopistas construidas durante el III Reich. Otra de las cosas que tienen en común las dictaduras de derechas y de izquierdas es la hipertrofia del Estado. Si la conveniencia de mantener lo que se ha construido es evidente, aún resulta más obvio lo innecesario de cambiar el nombre. No hay más que echar mano del diccionario para ver el significado –por mucho que se pretenda discutido y discutible- del término nación. Claro que puede que la Academia de la Lengua quedara en algún momento estigmatizada por venir calificada como “Real” y yo no me haya enterado. En este país, los nombres y sus cambios actúan como auténticos conjuros. Aunque se ha repetido hasta la saciedad, no me resisto a mencionar el experimento: Junto al sustantivo “nación”, pruébese a colocar los adjetivos “española” o “catalana”. Parecen cosas totalmente diferentes. Y sin embargo, obsérvese en la imagen el primero de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós en una edición de 1935. Naturalmente, a nadie se le ocurrió modificar el título.
También hoy se contaba en RNE que, al igual que Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura, Pérez Touriño no descartaba nacionalizar parte de la banca. ¿Nacionalizar han dicho? ¡Franquistas! ¡So fachas! ¡Ay si Federica Monseny levantara la cabeza!
Nota bene: El saludo a la romana se dirige a los mencionados: ¡Ave Cayo! Que se hubiera cambiado de nombre o de corral.

martes, 20 de enero de 2009

De color de rosa

Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira,
Todo es según el color del cristal con que se mira
(Ramón de Campoamor, Las dos linternas)
Decía el doctor Marañón, refiriéndose a Valencia: “Pobre Levante, le pierde el espectáculo”. Pues así le pasa a nuestro Presidente y a toda su corte celestial, a su angelical coro de palmeros y palmeras, subid a la palma y decidle a la palmerita. El Plan E(cito) para combatir con fiero rigor la crisis, resulta, como no podía ser de otro modo en un gobierno tan esteta, una gran operación de cirugía plástica, un programa de un calado y una consistencia similares a los que exhibe José Luis. El acento que no se colocaba en el título de la norma, se pone en la necesidad cosmética de publicitar las actuaciones con un enorme despliegue de cartelería. Pero ese monumental parche, pan para hoy y hambre para mañana, peor el remedio que la enfermedad, se torna gris ante el lanzamiento de flores, confeti y fuegos de artificio con que lo recibe la afición. Son unos bocas de tal calibre que se hacen acreedores al continuo recuerdo del retruécano que le lanzó Zapatero a Rajoy (“es usted un profeta del desastre y un desastre como profeta”), convertido en boomerang maldito.
Emplean más esfuerzos, más tiempo y dinero, en pintar la realidad, en retocar superficialmente los problemas, que en tratar de arreglarlos. Maquillan hasta las previsiones. Si el informativo de mediodía de RNE no mintió ayer, Leire Pajín declaró que “las medidas adoptadas por el Gobierno de España han sido copiadas por muchos otros, incluido el de Obama” ¡Qué visionaria! ¡No ha tomado posesión y ya ha tomado medidas! Habrá tomado nota, si acaso, o puede haber tomado la decisión de aplicar el programa, pero ¿fusilarlo tal cual? Me extraña. Eso es autobombo con proyección de futuro, con capacidad adivinatoria. A lo mejor es que confían en que las cualidades taumatúrgicas de Obama hagan que el planecito funcione en España. Otras perlas han sido destacadas en distintos medios, pero ésta, donde doña Leire le hace la pelota al jefe a la vez que presume del don de la presciencia, no tuvo su oportuno reflejo ni siquiera en la web oficial del PSOE.
Y es que hasta Solbes, cuando reconoce que no le quedan más conejos en la chistera –confesión que le han afeado Lara y Fernández Toxo-, queda como un incurable optimista al lado de las previsiones procedentes de la UE, incluso las que vienen de un colega como Almunia. Al pobre le toca luego la ingrata labor de entregar las bicocas prometidas por el Presidente.
Pues nada, a quien Dios se la dé, San Pedro (Solbes) se la bendiga.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Lo divino y lo humano

El otro día me puse a pergeñar adivinanzas: “¿Todo ateo es por (auto)definición un desalmado?” No era algo descalificatorio sino una reflexión en voz alta con el único objeto de hacer un juego de palabras –en su sentido más literal- y de conceptos; una greguería en forma de interrogación. Ni que decir tiene que la respuesta era negativa: un agnóstico (y siguiendo con la broma, incluso un ateo confeso) puede ser tan beatífico y piadoso como cualquiera. Yo, antes, era de vocación polemista; la discusión empieza a cansarme.
Ayer le oí decir en RNE al Párroco de Loyola –cuya basílica está situada a escasos 100 metros del lugar del crimen-, que el sitio era, desde que mataron a su amigo Ignacio Uría, menos humano y (titubeó: hasta los sacerdotes están condicionados por la corrección política) menos cristiano. Hace tiempo –un tiempo que se me antoja lejano pero que no lo es tanto- los seminarios eran el vivero de la banda, uno de sus mayores proveedores de material ¿humano? Hoy lo es el botellón vasco: la kale borroka.
En marzo asesinaron a Isaías Carrasco, un empleado de la autopista; ayer a un empresario relacionado con el AVE. La autovía de Leizarán –igual que la central nuclear de Lemóniz- se cita como precedente de la oposición al tren de alta velocidad, pero aquí, en el caso de la “Y vasca”, se señala una diferencia capital: sirve para articular Euskadi con el resto de España. Razones y sinrazones para quien aspira a mandar al País Vasco de vuelta a las cavernas: txapela de piel de oso, hacha y garrota, y un trabuco carlista como elemento modernizador.
Otra vez volvemos a oír la letanía: era un hombre de aquí, de toda la vida, un vasco de pro. Edurne Uriarte la entona en su columna de ABC (Uno de los nuestros) con una intención cuya bondad no se cuestiona. Quien fuera presidente del Foro de Ermua, Vidal de Nicolás, rechazaba tajantemente esos argumentos. Él, que había padecido, como luchador antifranquista, la cárcel y el exilio, decía que era inmoral destacar esas características de las víctimas o la de ser vascohablante, porque suponía arrogarse la capacidad de juzgar a quién se mata con más derecho.
Hoy, el diario El Mundo subraya que, tras el asesinato, siguió desarrollándose (sin Ignacio) la habitual partida de cartas que todos los días jugaba la víctima y a cuya cita se dirigía puntual cuando lo cazaron los criminales. Carlos Herrera decía, esta mañana, que tal vez haya que hablar de un epidemia, de una especie de afección [in]moral en el País Vasco. Cuando el atentado a la Casa Cuartel de Legutiano, el pasado mes de mayo, yo lo afirmaba en un post: Enfermos de podredumbre. En todos los medios, junto al detalle de que en Azpeitia gobierna ANV (en este momento, no me preocupa tanto que se dieran las condiciones para que haya un alcalde de ANV como el hecho de que le vote la gente) sobresale un adjetivo: inhumano. Empiezo a dudar si no es todo lo contrario, algo Humano, demasiado humano, como decía Nietzsche. Otra cosa es que nos pongamos a buscar sinónimos (conceptuales) y los encontremos en animal, en monstruo, en ser despiadado, en bestia sin raciocinio ni sentimientos.
Pero sí, supongo que sí: son unos seres desalmados e inhumanos, que sólo provocan dolor y asco.

martes, 10 de junio de 2008

Miembros y miembras

Miembros y miembras,
machos y hembras.
Las ondas hertzianas no paran de darnos alegrías. Hace bien poco Herrero de Miñón aseguraba, en La Ventana, que la crisis estaba en los medios de comunicación pero que en la calle no se percibía (¿¿¿???) y hoy esto.
Señoras y señores,
pitos y tambores.
Lo bueno no ha sido el lapsus sino la explicación que ha dado en la radio. Ha asegurado la Ministra que acababa de llegar de un periplo de jornadas y encuentros por Hispanoamérica, donde se usa mucho ese término (o giro o modismo o neologismo), y que, bueno, a lo mejor no estaba mal darle carta de naturaleza. Reconocía el error pero abogaba por acuñar el palabro.
Damas y caballeros,
ojo con las ministras floreros.
Pero esta vez no le ha servido ni RNE. Han contactado con periodistas de tres países distintos donde han negado categóricamente que ellos usaran el engendro. Al que no tenga excusa que lo ahorquen. Ésta, le das cuerda y lo hace ella sola.
Todo el mundo lo ha oído.
¡Ay qué risa con la Aído!
Por la boca muere el pez... y la peza.
xxxxxx
P.D. Por cierto, perdón por la inmodestia pero en mi post de 14 de abril (¡vaya por Dios!) ya adelanté lo que iba a pasar.

miércoles, 2 de abril de 2008

Perlas sin cultivar mucho, o más bien del todo incultas

El viernes, el diario 20 minutos publicaba este titular: “Un anciano senil, castigado por "mala conducta"” ¡Qué cosas!: los viejos seniles, los niños infantiles y los jóvenes juveniles.
Hace tiempo que vengo haciendo un somero inventario de gazapos en la prensa, sobre todo en las ondas. Se hablaba en la SER de la Ley de Reforma de la Enseñanza Secundaria y el catedrático de Derecho Constitucional Fernando Pérez Royo afirmó que “la Sra. Ministra ha contradecido su propio argumento”. Ni Iñaki Gabilondo (conductor a la sazón del programa) ni nadie le contradició. En La Ventana se debatía sobre la educación a cuento de una manifestación convocada por asociaciones católicas de padres de alumnos con el apoyo del PP y de la Conferencia Episcopal. Un sesudo tertuliano (desde luego no era ni Miguel Herrero ni Santiago Carrillo, tal vez Pere Portabella u otro no habitual en ese espacio) se refirió varias veces a la “aniversión” que estaba provocando la Iglesia en los sectores más progresistas. ¿Sería este individuo otra víctima de la LOGSE?
Más recientemente, en RNE informaban de que “se redució” el número de accidentes de tráfico. En la misma emisora se anunciaba la celebración de una misa por el eterno descanso del alma del Papa Wojtyla en la Iglesia de San “Estanislado”, en Polonia. En la vieja tertulia de la COPE, comentando algún programa de telebasura, el inefable Justo Fernández afirmaba que los había muy malos pero que “baten audiencias” (no records). En cierta ocasión, en el noticiario de las dos, se refirieron por dos veces a lo “disciplente” que había estado el Presidente del Gobierno.
Poco después de contraer matrimonio, en el canal televisivo Cuatro, el ¿showman? Boris Izaguirre se refería a su “cónyugue”. Ese vocablo es todo un clásico; igual que el verbo “preveer” (y a partir del infinitivo, toda la conjugación). A finales del pasado noviembre, se lo oímos al secretario general del PP, Ángel Acebes. En el programa de la mañana de Onda Cero daban cuenta de la defensa que hizo un político de las medidas contra la siniestralidad laboral, reclamando a todos los agentes sociales que “no coberturizaran” situaciones irregulares. En las noticias de medio día de Antena-3 una reportera se refirió a los objetos que unos ladrones “sustrayeron”.
Para rematar, un terrible lapsus: El mes de septiembre pasado, la Ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, ante el naufragio del pesquero Nuevo Pepita Aurora, manifestó la necesidad de aferrarse a la esperanza de “encontrar con vida a los cinco cadáveres”.