miércoles, 29 de febrero de 2012

¡Qué chollo!

Últimamente he recibido un montón de spam de una web de subastas de gadgets electrónicos con la que hay que tener cuidado: Ziinga. Para hacer la prueba accedí, como invitado, a una subasta en la que se puede participar de forma promocional, por una sola vez, sin necesidad de tener crédito. Me inventé un nombre de usuario y un correo y me hice con un Samsung C3300 por la bonita cantidad de 1,81 €. Claro que el precio incluye no solo los gastos de envío sino la suscripción por una semana a la web. Cuando introduces los datos de tu tarjeta y te registras estás aceptando las condiciones leoninas de la compra: la suscripción obligatoria durante al menos 3 meses con una cuota de 67,99 €. O sea que el móvil te sale por 205,78 €.
Que nadie ata los perros con longanizas ni los apedrea con lomo.

Nada me parece justo en yendo contra mi gusto

Me molesta el alineamiento obtuso que nubla la vista, dificulta el entendimiento y anula la claridad de juicio. Actualmente, la prensa altera la realidad no para evitar que estropee buenos titulares sino para que no choque con las ideas preconcebidas o el corpus dogmático. Las posiciones monolíticas, sin poros, son impermeables a las consideraciones ajenas. A menudo, los hechos ni siquiera niegan la postura fijada de antemano; únicamente la matizan. ¿Es verdad que el sindicalista que mandó a su puta casa a MAFO y que gana más de 180.000 € al año, los entrega íntegramente a la UGT? Pues dígase porque, si no, la opinión degenera en consigna.
Me alegra la absolución de Garzón en el último proceso que se le seguía en el Supremo, pero ayer El País seguía insistiendo en la especie de que se le había encausado por su pretensión de juzgar al franquismo. Y dale. En su edición digital incluso titulaba: «Garzón “se excedió” al intentar mejorar el estado de las víctimas». El enunciado es tan ambiguo que puede servir tanto para exculpar su actuación, a modo de atenuante, como para explicar las aviesas motivaciones de sus juzgadores, quienes le procesaron precisamente por su intención «excesiva» de favorecer a los rojos. No creo que el equívoco en la redacción sea casual.
Después de inhabilitarle, muchos siguen dando pábulo al falso dilema de quién puede autorizar la apertura de fosas. Conozco personalmente a quien desenterró a un tío suyo del maquis, que había sido fusilado, para volver a enterrarlo, esta vez con honores, en el cementerio de su pueblo. Y no tuvo que recurrir a Garzón.
Incluso muchos de los que han afectado escandalizarse por el juicio, no dejan de reconocer en su fuero interno que alguien que tiene la ocurrencia de pedir el certificado de defunción de Franco tal vez no está en condiciones de ejercer la judicatura. Sin embargo, no le inhabilitan –¡faltaría más!- razones ideológicas, ni siquiera su ego colosal, sino una cuestión básica de salud mental que afecta a su pericia, a su capacidad en el desempeño de la profesión. Más allá de heterodoxias o peculiaridades, de sus delirios de grandeza y su autobombo propagandístico, y yendo al meollo de la cuestión (si cometió o no delito, que se ve que no), unos y otros deberían considerar la lectura de la Sentencia como algo obligatorio.
Primero la verdad, toda la verdad, y después la línea editorial.

lunes, 27 de febrero de 2012

Consejos vendo que para mí no tengo

En un reciente debate radiofónico oí decir: «Cuando hay negociaciones entre la patronal y los sindicatos, la gente lo visualiza como un enfrentamiento entre los cabrones y los vagos». Añadía el tertuliano que buena parte de culpa recae sobre los agentes sociales en general y sobre los sindicatos en particular.
El ABC publica hoy una noticia de la que se hacen eco otros medios: «Los sindicatos mayoritarios controlan un complejo entramado de sociedades limitadas y anónimas que suman unos activos de más de 240 millones de euros. En el último ejercicio contable presentado en el Registro Mercantil, las 53 empresas analizadas obtuvieron unos beneficios de 10.595.000 euros.
Los sindicalistas se convierten en patronos en varios sectores económicos e incluso se asocian a grandes multinacionales como el BBVA y Telefónica, alianzas de las que obtienen suculentos réditos en el campo de la gestión de planes de pensiones de empleo privados».
La peña empieza a estar muy harta: de los despidos y de la ley del embudo que aplican algunos.

martes, 21 de febrero de 2012

Brutalidad policial

Es la brutalidad policial en el uso del fuego amigo (al enemigo, ni agua). ¡11 heridos por actuaciones de los propios compañeros!
¡Serán brutos!

lunes, 20 de febrero de 2012

Premio literario

Mi lucha… contra el sectarismo, la intolerancia, el cerrilismo, la militancia excluyente, el totalitarismo, el fanatismo, la estulticia, el orgullo sandio, la sandez orgullosa...
Decía Ortega y Gasset: «Ser de izquierdas es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas en efecto son formas de la hemiplejía moral». Mucho más reciente es la reflexión de Juan Avilés: «A propósito de las identidades diferenciadas de la izquierda y la derecha a estas alturas de la historia debo confesar que me pasa lo que al gallego del dicho con las meigas: no creo en ellas, pero haberlas haylas. Es más, su existencia resulta utilísima porque permite, por ejemplo, deducir lo que alguien piensa de los transgénicos a partir de lo que piensa sobre Israel, pues tanto las gentes de izquierdas como las de derechas parten de unos prejuicios que les permiten tomar postura ante temas complejos de los que saben muy poco». (El Cultural, 11-11-11) ¡A ver si va ser este el caso!
Reconozco que no lo he leído pero, así a pelo, solo por el título, creo que merece un premio a la objetividad y al pragmatismo, al esfuerzo por la empatía. Ese de ahí abajo que parece Mick Jagger dijo: «Solo hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y de lo primero no estoy seguro.» He aquí la prueba.
En fin, reconozco que no me lo voy a leer.

La relatividad de la gravedad

Zapatero presi (valga el ablativo absoluto: siendo Z.P. presidente) las agencias de calificación descalificaban gravemente la economía española. Luego, en vista de todo lo que han fallado y de los intereses (americanos) a los que sirven, las descalificaciones continúan pero se ha restado gravedad a la cuestión. Esta crisis nos está enseñando a relativizar que no veas.
El otro día se advirtió de que el gobierno de Rajoy había falseado las cifras del déficit de 2011 ante la Unión Europea para vender mejor los resultados de este año. Después, Bruselas lo desmintió. Seguimos sin saber si era un bulo, una absoluta falsedad o una verdad a medias.
Todo lo que sube, baja, y aunque la bolsa parece más encaminada a un desplome irreversible que a un rebote, ya no se toma como termómetro (más bien tensiómetro) de la economía. Ahora el déficit es el colesterol que amenaza con taponar las arterias e impedir de forma definitiva la circulación del dinero.
Todo es relativo. El ablativo absoluto está, como el latín, muerto y enterrado.

Hablamos de sexo

Salvo un uso figurado, casi metafórico («el eterno femenino», «un hombre muy masculino»), femenino y masculino son género, accidente gramatical, no sexo. Pero es que hemos acabado confundiendo los términos y haciéndolos intercambiables. Dentro de poco, podremos hablar de «generador de pollos» en vez de «sexador de pollos», trabajadoras del género, enfermedades de transmisión genérica o capitán sexual. Si discutir del sexo de los ángeles dio pie, en Bizancio, a inacabables y complejas controversias, ¡cuánto más difícil hubiera sido abordar la cuestión de a qué género pertenecían!
En 2004, con motivo de la preparación de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, el gobierno pidió un informe a la Real Academia sobre el término. El dictamen, elaborado por Antonio Muñoz Molina, no pudo ser más concluyente: El uso de «género» en lugar de «sexo» procedía de un préstamo del inglés, una traducción literal y errónea de «gender», ya que «sex» únicamente hace referencia a las relaciones sexuales. En ese idioma no existe el concepto de género gramatical y los objetos, al contrario que en español, no tienen esa característica. El gobierno, al decidir la redacción definitiva de la Ley, ignoró la autoridad lingüística de la RAE y se plegó a la presión de colectivos feministas (¿y frígidos?). El sexo vuelve a ser tabú.
El 10-4-08 publicaba El País un artículo de Javier Rodríguez Marcos sobre la posibilidad de cambiar el nombre del Congreso para que fuese «de los Diputados y las Diputadas». Recordaba el articulista que en las lenguas románicas el masculino es el llamado género no marcado, es decir, que abarca a individuos de los dos sexos y servía no solo para los seres humanos sino también para los animales, de tal manera que cuando alguien dice que el oso es una especie en peligro de extinción incluye tanto a machos como a hembras. Citaba, además, a Ignacio Bosque, miembro de la RAE, quien consideraba el desdoblamiento artificioso y ridículo: «… no responde más que a una simple regla gramatical. La misma que funciona cuando se coordinan un sustantivo masculino y uno femenino. En “Juan y María han ido juntos”, “juntos” es un masculino plural: “Así es el idioma, no hay otra forma de decirlo”». De la misma opinión era Mercedes Bengoechea, decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares y estudiosa del sexismo en el lenguaje.
Lo que pasa es que cuando una cuestión extraña al debate político es prohijada por un bando, este y el contrario toman partido y ya no hay manera de discutirla racionalmente. El alineamiento releva de la necesidad de allegar argumentos: ya vienen elaborados y deglutidos de antemano. Esto explica que cuando Ana Mato, al poco de tomar posesión de su Ministerio, eludió referirse a la violencia de género y usó otra terminología, hubo quien se escandalizó, como si se hubiera producido un paso atrás en una gigantesca conquista social.
¿Así que sexo M, F? En catalán estaría claro (mascle, femella) o en francés (mâle, femelle) y en inglés también si no fuera porque ahí sí es género (male, female), pero en español… (¿macho y fémina?, ¿mengano y fulana?). Melonadas y futilidades.
P.D. Menos de quince días después de publicar este post, la RAE aprobó un informe del académico Ignacio Bosque, del que se hicieron eco los primeros El País y ABC, que encendió de nuevo y más que nunca (erre que erre, que no ERE que ERE) la polémica.

martes, 14 de febrero de 2012

Reformas Rajoy

Decía Adam Smith –una cita que le es particularmente cara al periodista Santiago González por lo que tiene de hito en su evolución ideológica desde el comunismo- al principio de La riqueza de las naciones: «No es la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero lo que nos procura nuestra cena, sino el cuidado que ponen ellos en su propio beneficio. No nos dirigimos a su humanidad, sino a su propio interés, y jamás les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas». Un representante de la patronal se pronunciaba sobre la reforma en términos parecidos a estos: «Contratamos a alguien para que trabaje, no para despedirlo». Mutatis mutandi, aplicando el principio enunciado por Smith, ese mismo escepticismo antropológico, y recordando el viejo axioma marxista de la plus-valía del trabajo, habrá que pensar que los patronos contratan para enriquecerse más. Eso puede ser legítimo y estar muy bien, sobre todo si la comunidad al completo se beneficia de la mayor riqueza generada, pero de ahí a presentarse el empresario como un benefactor público, desprendido y altruista…
Mientras la ministra Báñez dice que se trata de luchar contra el paro, Cristóbal Montoro reconoce que la reforma no creará empleo y a los cuatro días de publicarse la medida en el BOE Moody’s rebaja la calificación de nuestra deuda. Si hay que reformar se reforma, pero reformar pa na es tontería.
Como en El milagro de P. Tinto, se empieza saneando y se acaba abriendo un socavón por el que cabe la casa entera, así que hay que tener cuidado con las chapuzas y vigilar a PP gotera.

La final de la Copa ya ha empezado

Me he asustado al leer la noticia del ataque sufrido por Shakira a manos (¿a fauces?, ¿a garras?) de un león marino. Sin embargo, ahí, en su propio muro de Facebook, está la explicación y lo que la cantante ha creído que era un león de mar era en realidad un león de San Mamés que seguramente iba a por su novio.
Lo que ocurre es que, ante la negativa del Madrid a ceder el Bernabéu para la final de Copa, los contendientes empiezan a probar sus fuerzas allá donde pueden y se están librando las primeras escaramuzas; esta vez en México.
No ha trascendido si el león intentó morderle el culé pero apostaría a que sí.

Los que no brindamos con champán

El mismo día en que se hizo pública la condena a su padre, María Garzón publicó una carta en El País dirigida a los que se alegraban de la dureza de la sentencia hasta el punto de brindar por ella. Es lógica la reacción: la familia está jodida y respira por la herida. Lo que me llamó la atención es que apelara, como había hecho su padre la víspera, a la conciencia. Flaco favor se hizo don Baltasar citando a Kant al asegurar que “el tribunal de un hombre es su conciencia”. Con semejante afirmación restaba autoridad al tribunal que estaba a punto de sentenciarlo y deslegitimaba un oficio que, hasta ese momento, todavía era el suyo. Había dudas de su pericia como juez pero de ese modo dejaba claro lo nefasto que resultaba como abogado de su propia causa. Con la conciencia pasa como con las buenas intenciones, que de esas está empedrado el camino del infierno. Nietzsche ya advirtió que con ellas solas no basta.
En este juicio, Garzón se ha visto despojado de la toga dos veces: una literal y otra metafórica y definitivamente. En la primera ocasión debió ahorrarse a sí mismo el bochorno y a los demás la vergüenza ajena. Como le dijo el Presidente de la Sala, él sabía que un acusado no puede sentarse vestido de esa guisa en el banquillo.
Nunca me he alegrado de la desgracia ajena cualquiera que fuese la circunstancia que la provocara, y creo que en eso formo parte de la mayoría. Esta vez, tampoco. Lo que ocurre es que me cuesta entender la insistencia en comparar la resolución de este caso con la de los perseguidos que han acabado en perseguidores, los de la trama Gürtel. La cuestión es muy sencilla y podría no entenderla Pilar Bardem pero Gaspar, como Baltasar, sí deben porque afecta a los fundamentos mismos del sistema democrático: Los delincuentes se pueden servir de los mecanismos del Estado de Derecho para defenderse, pero el Estado de Derecho no se puede defender a sí mismo con los métodos de los delincuentes y quebrantar la ley. Esa es la diferencia. No valen las razones de Estado ni cualesquiera otras que la ley misma, todas las de la ley pero con la ley como límite. Una cosa, ya digo, es que lo ignoren los portadores de pancartas a las puertas del Tribunal Supremo, pero Llamazares está obligado a saberlo. Ya que no hace pedagogía, al menos, si discrepa, ha de tener cuidado con el uso de argumentos espurios y peligrosos por antidemocráticos. Por lo visto en la vista (la de Valencia), Camps es un sinvergüenza, pero lo que se juzgaba no era su catadura moral sino la comisión de un delito, si quedaba demostrado que había cometido el delito que se le imputaba. Yo ya no le votaré aunque (cosa dudosa) tuviera la oportunidad de hacerlo. En honor a la verdad, tampoco lo hice cuando la tuve.
Más comprensible me resulta la comparación con otros jueces, como aquel mastuerzo que consideraba que llamar zorra a una mujer no es insultarla. Parece evidente la desproporción entre las sanciones impuestas a uno y otro por sus respectivas actuaciones en el ejercicio del cargo, por mucho que el uno vaya contra derechos constitucionales, la privacidad de las comunicaciones y la defensa letrada, y el otro haya cometido un delito de lesa femenidad (o algo así). No sabemos si en la forma de instruir los sumarios, por parte de Garzón, influye algo más que el afán profesional de perseguir a los delincuentes sin cuartel (y de ahí la necesidad de encontrar pruebas a toda costa) y si hay dosis de vanidad, como se sugiere a menudo, o se deja llevar por sus inclinaciones políticas, como también se apunta. De entrada y al margen de preferencias partidistas, filias o fobias particulares, no pueden causar la misma simpatía el exjuez estrella y el mencionado juez repugnante que hemos tomado como ejemplo (mejor dicho, a quien hemos mencionado a título de ejemplo).
Ciertamente, la jurisprudencia del Tribunal Supremo no figura entre mis lecturas favoritas pero me he obligado a leer la sentencia. Lo primero que me ha llamado la atención es que, a pesar de que unánimemente ha merecido el calificativo de dura (¿dura lex sed lex?), el artículo 446 del Código Penal, como se recoge en la página 36, prevé una pena para el delito de prevaricación de entre diez y veinte años. Once se sitúa en la parte más baja del tramo. Además de que resulta sólida, muy currada, no sé si estaban pensando en Gómez de Liaño, a quien aludía recientemente por el indudable paralelismo con quien fue su colega, al redactar el Fundamento de Derecho Sexto. Gómez de Liaño, también inhabilitado, obtuvo la victoria moral del reconocimiento por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de que su proceso había carecido de las garantías precisas. La sentencia de Garzón está trufada de referencias a la jurisprudencia de dicho Tribunal (el de Estrasburgo) y a la del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
Los mismos que hoy claman contra la prescripción del asunto “Banco Santander” ayer reclamaban la del tema de las fosas y los que ahora proclaman la injusticia de esta sentencia antes declamaban que el 11-M era cosa juzgada y bien juzgada. Así son las cosas.

viernes, 3 de febrero de 2012

Se impone el balance

Aunque haya que cambiar el foco también procede hacer balance de la etapa anterior. Zapatero no se supo rodear de gente con más talento que él –y eso que lo tenía fácil- sin embargo una cosa hay que reconocerle: ingenio. Una vez aupado a la Presidencia del Gobierno quería subir otro escalón y pasar a la historia. Para eso tenía que participar en los acontecimientos relevantes o dejar una huella indeleble. El desempeño de un papel estelar pasa por hacer cualquier cosa que no se hubiera hecho antes (idea que guió el asunto de la negociación con ETA y que explica la impresión de adanismo que causa) o hacer lo que sea mejor que nadie. Además, sus antecesores tenían un bagaje del que presumir: Adolfo Suárez fue Gobernador Civil y Director General de RTVE y Felipe González todavía estaba rodeado por la aureola mágica de su etapa de clandestinidad (Aznar no cuenta ni merece ser recordado). ¿Y él? Entonces tira de pedigrí, saca a relucir el árbol genealógico y aparece el abuelo fusilado. Lo que pasa es que eso puede poner en entredicho la perogrullada de que “algo es mejor que nada”.
Pero ¿cómo tomar parte en los dos momentos que le parecían más cruciales de nuestra historia reciente, la Guerra Civil y la Transición, si todavía no había nacido, o en el caso de la Transición era apenas un adolescente (ejem)? Pues aquí viene lo bueno y es cuando inventa el mecanismo de la Memoria Histórica, una máquina del tiempo que le permite apretar al rewind, colocarse allí donde le interesa y cobrar un protagonismo que no pudo tener por las razones obvias apuntadas.
En fin, que consiguió pasar a la historia como el peor presidente de la democracia … y más allá.

Torquemada en la hoguera

(De momento, solo en la picota)
Para que luego digan que no le dejan defenderse con todas las armas: con víctimas de la Guerra (que, la verdad, no sé qué pintan; seguramente tienen más razón que un santo pero ahí se juzga otra cosa), con manifestantes a las puertas del Supremo y con las portadas de El País a favor.
Aunque no se puede decir que sea viejo, el truco ya tiene unos añitos: Nada de contenciosos; para acojonar de verdad lo que procede es una querella por prevaricación contra ese Alcalde que no cierra un pub atronador. Respecto a los jueces, ya enseñaron el camino con Gómez de Liaño, apartándolo de la carrera judicial por atreverse a procesar a Polanco. ¿Qué la víctima acusadora no era de la misma ralea y estos (sobre todo los de Gürtel) son unos delincuentes? Pero la idea sí es idéntica: se trata de defenderse atacando. El Estado de Derecho es lo que tiene.
Alguacil alguacilado, se llama.

La vida sigue igual

Hablando de educación, ya sé que no es correcto autocitarse, pero está uno en una edad en que se pierden los miramientos y la etiqueta. Y a esto, publicado el 26-4-06 en el blog Ciudadanos Libres, bajo el alias Corto Maltés, no tengo ni una coma que añadir:
¿Es que no se les ocurre otra política educativa que enmendar la plana al ministro precedente, desandar lo andado y colocar cada cual su sello, su propia marca de fábrica? Diría que hay serias y extendidas sospechas de que se ha pasado de meter la letra con sangre a que no entre de ningún modo, de exigir la lista de los reyes godos a que el temario se limite al último rey de España (quiero decir al actual), de conocer los afluentes de los ríos de la península ibérica a la apropiación programada –en exclusiva o por tramos- de los que atraviesan una comunidad, de las leyendas y cronicones a la revisión o falseamiento de la historia, de saber latín a no ser capaces de hacer la o con un canuto, y así ad infinitum. Fuerza es reconocer en ello, más que una mala gestión de este gobierno o del anterior, un colapso general, un fracaso de los estamentos implicados y un completo desarme moral, con expresa renuncia a ideas, valores y principios sobre los que se asentaba la educación.
Las dificultades para abordar el tema desde el consenso, para extraer denominadores comunes, para hacer una política de Estado (bueno está el horno para tales bollos) se han revelado insolubles. Y conste que estas historias no son nuevas: “El modelo llega a su cima con la reforma de Moyano de 1857, que garantizó la educación primaria obligatoria hasta los nueve años y concede al Estado la elección de los programas y libros. De nuevo, la penuria impide avanzar, y si en Francia la reforma educativa fue fundamental en el desarrollo de la unidad nacional al extinguir los particularismos y las lenguas regionales, en España, la deficiente escolarización truncó esa posibilidad, permitiendo la supervivencia de los idiomas locales.” (García De Cortázar, Fernando, Breve Historia de España). Al margen de las lenguas vernáculas –lo que pudo ser una afortunada y casual consecuencia de una insuficiente acción política-, esto se parece a un mal endémico.
Andamos con dudas milenarias, desde el Génesis a Pío Baroja, entre El Árbol de la Vida y El árbol de la ciencia y, como Unamuno (“¡que inventen ellos!”), en Amor y Pedagogía, se encumbra la ciencia a un punto que la hace parecer ridícula, abonando los argumentos en su contra y situándonos en el extremo opuesto. “No educaré a mi niño ni como ella en su remordimiento ha deseado ni como me educaron a mí. (...) Prefiero que tenga una psicología apacible, una fisiología pujante, que conserve su pureza largo tiempo; que sea atlético y cristiano; que no refine las sensaciones y no se avergüence de los sentimientos; que se case a los veinticinco años con una buena moza, de caderas anchas y críe a sus numerosos hijos en el temor de Dios y en la convicción de que la vida es excelente, que nacer es un don y que hay fuera de nosotros y por encima de nosotros una ley que hemos de acatar y un criterio definido que se nos impone. (...) A veces sueño para la criatura un atletismo que, mediante la ley de adaptación, le reduzca el cerebro y lo convierta en uno de esos dioses bellamente estúpidos de cabeza menuda y pectorales y bíceps soberbiamente desarrollados, que nos legó un período del arte helénico. ¿Y yo? ¿Por qué no procedo así? (...) Porque empecé temprano a socavarme el alma y a practicar el rito que produce la infinita desolación. Porque soy un envenenado...” (Pardo Bazán, Emilia, La Sirena Negra).
Se ha probado a separar los ministerios de Ciencia y Educación y a volver a unirlos. La LOGSE intentó acomodar las titulaciones y la formación profesional a las demandas cambiantes del mercado laboral. Era una buena ley que careció de medios para su implantación y desarrollo, según oí decir –al principio- a muchos docentes. Con esos bueyes había que arar pero estábamos otra vez como con Moyano. La Ley de Calidad se tildó de reaccionaria y centralista y fue directamente ignorada y derogada antes de cumplir un solo artículo. Este gobierno estableció como prioridad la reforma de la Ley Orgánica de Universidades y, al día siguiente de aprobar la LOE, la Sra. Sansegundo salió por la puerta de atrás del Ministerio.
Otras cuestiones serán importantes pero esta lo es tanto como la que más. ¿No ha llegado el momento de dejarse de tontunas revanchistas, abandonar las posturas dogmáticas y pasarse al “gato blanco, gato negro” de Felipe González cuando volvió de China? Pregunto.

lunes, 23 de enero de 2012

Luego es casi un año después

Hace justo diez meses publicaba una entrada sobre la aplicación avant la lettre de la ley Sinde americana. "Para que luego digan", decía yo (perdón por la autocita), que Zapatero es el único que reparte sopas con honda en esta materia. La SOPA boba, a la que estábamos acostumbrados, se acabó. España es el país donde más descargas se producían desde el portal clausurado Megaupload. Esto parece el principio del fin del sírvase usted mismo y gratis total.
¿No querías caldo? Pues toma.

lunes, 16 de enero de 2012

Año Mariano

Dejando momentáneamente de lado la disparidad entre los compromisos del programa electoral y los primeros hechos, una de las medidas más llamativas de entre las anunciadas por Rajoy es la reforma del calendario. Algunos movimientos del baile de fechas los entiendo mejor que otros. Pretender convertir los lunes en el día oficial para hacer puentes (en realidad, en el día de celebración de la fiesta de la semana) tiene su explicación, pero no acabo de ver que el Viernes Santo sea un lunes. Vale que ya se hizo algo parecido con el Corpus pero no creo que vaya a tener éxito la pretensión de que la Nochebuena sea siempre domingo para que –así se junte el cielo con la tierra- la Navidad caiga en lunes. Otra que no logro comprender es la ocurrencia de trasladar el día de la Virgen de Agosto. ¿Qué más dará si media España está de vacaciones y la otra mitad en el paro? ¿Para qué fastidiar las fiestas patronales de un montón de pueblos? No sé si se trata de sanear algunos presupuestos municipales, aligerando el capítulo de fiestas, pero así Rajoy no va a hacer muchos amigos. Fijo que no.
Todo es proponérselo, de ano en ano: del calendario juliano al gregoriano, y de este al mariano.

jueves, 12 de enero de 2012

Tomadura de pelo

Dirán que no estamos conformes con nada, que a ver qué queríamos. Ya. En principio, la idea era hacer un buen arreglo pero esto empieza a parecerse a una deforestación inclemente, una tala abusiva. Tras el cambio de turno, el peluquero retoca por un lado, mira al espejo e iguala por el contrario, una y otra vez hasta que acaba dejando al cliente al cero. ¿No habíamos quedado que solo las puntas? Como se descuide cortará hasta el cuello y rodarán cabezas.
Decía Tiberio que la lana sale del borreguito y que para poder sacarla cada año hay que esquilar al animal, no despellejarlo. Lo mismo pasa con el esfuerzo fiscal. No van a quedar rentas de las que sacar solidaridad a la fuerza.
A este paso, en poco tiempo, todos calvos.

lunes, 9 de enero de 2012

Sostiene Soraya

Sostiene Soraya que la culpa de todo es de Zapatero. No he conocido jamás un solo caso de un responsable gubernamental que no se coloque medallas o le eche la culpa a los gestores pasados según las cosas vengan bien o mal dadas. Sostiene Soraya que los socialistas empezaron primero. En las sobremesas navideñas, a menudo sale a relucir una vieja polémica: ¿Qué es lo que más le gusta a la gente, la sidra o el champán? Ignoro si es que no se sabe qué decir o es que experimentamos una necesidad patológica de que nos den la razón. La cosa es que el asunto se ha vuelto recurrente. Sostiene Soraya que la herencia recibida es la que determina la adopción de medidas, tales como la subida de impuestos, situadas en el polo opuesto a las comprometidas en el programa. Sostiene Soraya que la situación económica es mucho peor de lo esperado. En esta nueva era DC (AC/DC va a pasar a ser, además de un grupo heavy, el hito temporal que marque el antes o después de la crisis) vamos a asistir a tontunas sin cuento y excusas de mal pagador que ni te cuento. Sostiene Soraya que Merkel no tiene nada que ver en esto.
Lo flipas.

jueves, 24 de marzo de 2011

La metamorfosis

Todos sospechábamos, barruntábamos (más aún: sabíamos a ciencia cierta) lo que había, pero no deja de ser curioso que desde la izquierda más extrema a la derecha más recalcitrante les haya dado ahora por bautizarlo unánimemente como el dictador. ¿No resulta estomagante esa repentina coincidencia de los medios, de los corresponsales de todas las emisoras de radio y televisión, en llamarlo tirano? Apenas se utiliza ya su nombre o el apelativo anterior: el coronel Gadafi. Se ha montado una auténtica campaña (no digo que sobre bases falsas) para presentar como un peligroso criminal a quien hasta hace poco no pasaba de bufón tocapelotas. Los dirigentes mundiales, entre tanto, a correr a que Sarkozy no les madrugara la merienda.

Es la metamorfosis; no de Kafka sino de Muamar.

(Perdona Harpo)

miércoles, 23 de marzo de 2011

Lo que no puede ser...

no puede ser y además es imposible, que dijo el Guerra (Rafael, “Guerrita”). Pues ya me dirán cómo. ¿Con los dientes?

Para que luego digan

Que Zapatero tiene la culpa de todo y que es el único que hace estas cosas. Se trata, por cierto, de una página web española.

viernes, 4 de febrero de 2011

Se abre la veda

martes, 1 de febrero de 2011

La Academia en pie de guerra

En pie de guerra civil. ¡Vaya espectáculo están dando! Pero es lo suyo ¿no? Lo del espectáculo digo.
Se ve que a Alex de la Iglesia le han acometido escrúpulos morales con la nueva ley. Sin decirle que se vaya, le han venido a preguntar al presidente que qué hacía allí todavía.
Hay quien asegura que la propiedad intelectual es la única posible, que si alguien puede ser titular de algo, con más derecho que sobre los bienes materiales, es de la obra creada. Vamos a aceptar pulpo como animal de compañía, pero ¿qué parte –por poner un ejemplo- de los 17 € que cuesta un libro digital va a parar al escritor? Porque el precio, considerando los gastos de distribución, de edición, el material y el porcentaje que se lleva el vendedor, es un auténtico robo. Encima, ni siquiera se lo puedes dejar a un colega o leerlo con otro dispositivo que no sea aquel para el que lo has adquirido (o sea que la compra no te convierte en poseedor real): ahí me sumo a Proudhon. ¿También llevan derechos de autor las palomitas que venden en los cines? ¿Se considera un acto de piratería traerlas de casa en el morral? Yo confieso que las llevo escondidas.
En esto del pirateo hay cosas que no cuadran. La mayor parte de las películas de estreno (las que el mercado demanda y con las que se puede hacer pupa económica) que se ofertan en los portales de descargas, son “screeners”, grabadas directamente en la sala con una cámara de vídeo. Pues –según me ha explicado quien entiende del tema- la solución es tan sencilla como instalar un dispositivo que cruce la pantalla con rayos infrarrojos mientras se proyecta: el ojo humano no los aprecia pero estropean la grabación. No hace falta recurrir al 3D. Las que no son “screeners”, las que tienen mayor calidad, proceden de individuos que actúan de jurados en certámenes, de gente de la propia industria cinematográfica y que las suben a la Red vaya usted a saber porqué. Y entre todas ellas, no busquen películas españolas: se ve que no interesan.
¿Y los Bardem, qué dicen de todo eso? Claro que estarán pendientes de lo suyo, del hijo de Pe. Perdón por la zafiedad de la broma, pero estaba insinuando que Penélope es también una Pirata (del Caribe, en la cuarta entrega).
Como dijo Romanones cuando los miembros de la Academia (la de la Lengua, no la del Cine) no le quisieron votar como miembro: ¡Joder, qué tropa!
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P.D. Los enlaces corresponden a noticias publicadas 24 días después del post.

martes, 25 de enero de 2011

Decíamos ayer

Al abrirse el debate sobre los requisitos necesarios para que cualquier trabajador se pueda jubilar, se han puesto sobre el tapete las condiciones (edad mínima o periodo cotizado) que se exige a nuestros parlamentarios para cobrar pensión. Como la comparación no se sostiene, han salido a relucir otros privilegios. Rosa Díez ya solicitó el cese de tales prebendas pero la propuesta les pilló con el paso cambiado y la rechazaron de plano. Ahora el PP se quiere apropiar la idea y el PSOE anda discutiendo sobre el estatuto del político español, que si merece el calificativo de canonjía, de momio o sinecura, que si el derecho comparado, que si se trata de galgos o de podencos, que si patatín que si patatán.
Hace una docena de años decía eso, lo del recorte. Perdón por una autocita tan palmaria pero lo ponen a huevo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Violencia lingüística

Las medidas anunciadas por Leire Pajín, de prohibir que se atribuya la custodia de los hijos a los “cónyugues” acusados de maltrato, han sido contestadas por todas las asociaciones de jueces porque pueden conculcar el principio de presunción de inocencia, además de ser innecesarias. Hay quien advierte sobre el riesgo de que en los procesos de divorcio se multipliquen las denuncias para que las “cónyugas litigantas” se aseguren la custodia. Pero no me voy a referir a los aspectos jurídicos de la iniciativa sino a la perla inculta. El corrector de textos detecta la pifia, por lo que, llevando escrita su intervención, como la llevaba (que ni aún así), cabe deducir que leyó mal.
Por utilizar una expresión que le acabo de oír a Zapatero al comentar no sé qué del Barça-Madrid: «¡Fuertísimo!» (sic).
Ya sé que el palabro es tan habitual como el uso del infinitivo preveer. El escritor y showman televisivo, el venezolano Boris Izaguirre, comentando su reciente boda, perpetró su pronunciación en la cadena Cuatro al hablar de su nueva pareja de derecho. Si no fuera por lo extendido del error, podría decirse que son cosas de la dicción hispanoamericana. Eso aseguraba Bibiana Aído con lo de las “miembras”; que se le había pegado en un reciente viaje por aquellas tierras. Fue rápidamente desmentida: «Eso lo dirán en tu pueblo», le vinieron a decir. Erre que erre, después de reconocer el fallo, abogó por acuñar el término y darle carta de naturaleza. Ésta igual nos sale con que se ha adelantado a la próxima reforma ortográfica. Puede que lleve razón, que ya no nos vale ni la RAE. ¿Qué podemos esperar de un país en el que se presenta oficialmente a Mercedes Cabrera exhibiendo la cartera recién estrenada en la que aparece el rótulo “Ministra de Heducación y Ciencia”? Están para repetir la ESO, la esa y la de más allá.
Hace la tira de años, leí un artículo de Jesús Mosterín, a la sazón catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Barcelona, en el que, para oponerse a los toros, argumentaba del siguiente modo: «Si el enfermo acude a la consulta con un trozo de mierda en su mejilla, conviene que el médico le recomiende que empiece por lavarse la cara» (El emblema de la España negra, El País, 12-9-91). ¡Ojo! esto, contra lo que podría parecer, no es una alusión literal, ni por lo que hace a la higiene ni a la práctica de la medicina, ni tampoco se relaciona con la Ministra de Sanidad en exclusiva, sino que pretende referirse a la necesidad de establecer unos mínimos, unos requisitos esenciales de preparación para ejercer determinados cargos.
Pajín es una maltratadora del idioma.

martes, 9 de noviembre de 2010

Españoles fuera de España

El ensayo de Gregorio Marañón versaba sobre compatriotas que habían desarrollado su actividad allende nuestras fronteras. Es el caso de un chaval, Josep, originario de Lérida, que vive en Dublín y trabaja en la pastelería de su novia. Lo presentaba el programa de Televisión Española Españoles en el mundo, en la emisión del día 22-10-10. Después de hacer payasadas más o menos ocurrentes, se vio en la tesitura de referirse a España, a la que, con palmaria incomodidad, aludió como “el Estado”, evitando claramente citarla por su nombre y cayendo (como suele ocurrir en estos casos) en el ridículo. ¿Y por qué no rehusó simplemente ser considerado español de inicio? ¿Por qué no rechazó participar en un programa con ese título?
Hay cosas de las que no sabe uno qué pensar. Eso nos sucede casi siempre a los dubitativos. Cuando secuestraron a los cooperantes españoles en Mauritania, se alzaron voces críticas hacia los miembros de determinadas ONGs, tachándolos de “turistas de la solidaridad”. Una de las que se oyó fue la de Sánchez Dragó (a tenor de su última –no sé cómo definirla- boutade o canallada, la del episodio de pederastia, mejor estaría callado), pero no fue la única. Aparte de los sentimientos de solidaridad que se producen cuando alguien cae en manos de un grupo de desalmados, se abrió un debate social sin un resultado claro. No deja de parecer extraño que haya individuos con capacidad y tiempo para estas iniciativas, muy loables de suyo, cuando la mayor parte de la gente se las ha de ver con el despertador y con la vida. Desde la idea de que la caridad bien entendida empieza por uno mismo, y de que andar en la pelea diaria para llegar a fin de mes resta muchas fuerzas y posibilidades, eso de luchar por causas nobles pero lejanas no deja de sonar raro. Al que le sobra tiempo, le falta dinero. En esta cuestión, habría que dejar de lado, naturalmente, a los filantrópicos asalariados. Puede que sea un hobby sólo al alcance de pijos (vale aquí como sinónimo de aburridos, ociosos y ricos desocupados), pero siempre es de agradecer que se dediquen a estas actividades altruistas en lugar de a otras tontunas frívolas que sólo sirven para tenerlos entretenidos y no reporta ningún beneficio a nadie más que a ellos mismos. La mayor parte de las veces, ni eso. Conozco casos parecidos. Ortega y Gasset concebía la aproximación a la verdad, a la objetividad, como un haz de miradas convergentes sobre la cuestión examinada.
Así, en suspenso, había quedado el tema hasta que Albert Vilalta, Ingeniero de Caminos que dirige las empresas “Túneles y Accesos de Barcelona” y “Túneles del Cadí”, participadas por la Generalitat, ha anunciado que piensa pedir una indemnización por las secuelas que le produjo el secuestro. Afirma que dedicará el dinero a fines sociales. ¿Cómo calificaría el fin que se dio al rescate abonado para que lo liberaran? Ahora sí que estoy seguro de la opinión que me merece la ONG a la que pertenecía.
No participo en absoluto de esa animadversión vieja y fea hacia los catalanes, aquella que denostaba Unamuno en su célebre discurso («venceréis pero no convenceréis…») pero hay tipos con un desahogo que saca de quicio.
Fuera hombre, fuera.