
¡¡Y lo hizo –nada menos- cuando se cumplía el aniversario de aquella huelga del 14-D!!, detalle, por cierto, omitido por todos los medios de comunicación que yo haya visto. Parece que se les ha pasado. Fue en el 88 y marcó el principio del fin del felipismo, aunque éste aún durase lo suyo. A pesar de que los socialistas volvieron a ganar las siguientes elecciones por mayoría absoluta, Izquierda Unida les arañó un buen puñado de votos y escaños. Desde luego sirvió para escenificar el divorcio entre el partido y el sindicato, entre el PSOE y la UGT, entre Felipe González y Nicolás Redondo. Veinte años no es nada, qué febril la mirada.
Podía haberla convocado ya y no esperar más. Eso sí que sería entrar por la puerta grande. Luego, ha puntualizado que él no hizo un llamamiento sino que señalaba que se podían dar las condiciones. Sólo ha amagado, pero se ha asustado de dar.
Mucho antes de aquello (no del fin de semana congresual de IU sino antes incluso del famoso 14-D), se cantaba una bonita copla reivindicativa:
Queremos que Marco encuentre a su mamá
Si no, mañana, huelga general.
1 comentario:
Vaya! Me entero por tí de su elección! LLevo tres días trabajando mucho y no veo apenas la prensa.
Pues nada. Ya veremos cuánto le dura el ímpetu.
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