martes, 13 de julio de 2010

Subirse al carro

En la antigua Roma, el desfile triunfal lo abría el general victorioso subido a un carro de dos caballos (biga), con la cara pintada de rojo (nimiun) en honor a Jupiter Optimus Maximus, una estatua etrusca de terracota de ese color. Al lado, iba un esclavo que sostenía la corona de laurel sobre su cabeza y le decía cada cierto tiempo eso de “recuerda que eres un hombre”.
Una fiesta cívica como la de ayer demuestra, sensu contrario, hasta qué punto con excesiva frecuencia la clase política divide, excita los bajos instintos en beneficio propio, crea problemas con la pretensión de resolverlos después y ni consigue solucionarlos ni se muestra capaz de controlar a su propia criatura generadora de conflictos. Mientras, el pueblo, ajeno a esos afanes, quiere trabajar y disfrutar lo que pueda. Vivir tranquilo, vaya.
Que un gobernante se apunte los logros deportivos o de cualquier índole que se dan bajo su mandato, es lógico e inevitable, aunque no faltan los merluzos que acaban confundiendo el culo con las témporas: Franco –a quien el fútbol le traía al fresco- se adjudicó los éxitos del Madrid y el club acabó señalado como el equipo del Régimen. Lo mismo les pasó a Lola Flores o a Massiel. También fue celebre el episodio de un fotograma en el que se pedía el voto para el PSOE tras un gol de Butragueño durante el Mundial de México, en el partido en que la selección española venció por cinco a uno a la de Dinamarca. A veces, el descaro roza el ridículo: Una columna de Berna González Harbour (¡Viva el Partido de las Mujeres!, El País, 24-6-10), transcrita por Santiago González en su blog, lleva al paroxismo la apropiación: “Resultado del concurso: Partido Popular, 1; PSOE, 0. Esperemos que, al menos en Sudáfrica, lo hagamos mejor.”
Si España es campeona del mundo, ¿cómo no va Zapatero a reclamar para sí una mayor cuota de protagonismo? Lo peliagudo viene con la declaración que aparecía en el Marca del sábado: “España como país debe jugar como La Roja”. La pregunta es inevitable: ¿debe entonces cambiar el seleccionador (del país)? Mientras no diga, en el Debate sobre el Estado de la Nación, que le dio el pase del gol a Iniesta, bueno está. Claro que ahora empieza a entenderse que lo trasladara a esa fecha.
Está claro que la gente, en vez de tirar del carro, prefiere subirse arriba.
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Pido perdón a Casillas por "tomar prestado" su cuerpo para colocar a Zapatero en el autobús.

La naranja mecánica

¿Cómo que la selección holandesa no fue la naranja mecánica? Más que nunca. Entonó una oda a la violencia gratuita. Fue un partido bronco y copero con final de película con moraleja. Igual que en la obra de Burguess y en la de Kubrick, perdieron los malos.
Su juego fue la leche y el de España, el copón. Con perdón.

domingo, 11 de julio de 2010

Hasta la bandera

Lo del Estatuto se ha convertido en una guerra de cifras: 14 artículos anulados, 27 sometidos a interpretación y un 98% del texto (según el Ministro de Justicia) ratificado. De sus novecientas y pico páginas saldrán miles de análisis. En la manifestación hubo entre 56.000 (lo que supondría unos ¾ del Nou Camp) y 1.500.000 de asistentes. De lo que nadie se acuerda es de que en el referéndum apenas un 36% de los electores lo respaldaron y más de la mitad del censo ni siquiera se molestó en acercarse a las urnas.
Así que conviene ir por partes, como dicen que diría Jack el Destripador. Estos aprendices de brujo han pergeñado un Estatuto que resultó inconstitucional y ahora montan una manifestación y les sale independentista. Porque al primer convocante le pasó lo que a Bono, que por poco lo corren a gorrazos.
Los colores de la bandera se fundieron y se volvieron naranjas. De hecho, se vieron globos de ese color. Se enarbolaron enseñas tricolores de los Países Bajos. Muchos se descantan por la Holanda de, entre otros, Cruyff y Koeman, que les ganó su primera Copa de Europa, antes que por los catalanes del Barça: Puyol, Xavi –a pesar del Hernández- o Sergio (¿por qué no Sergi, dirán, como aquel lateral, Barjuán) Busquets. Y eso que el escudo de la Federación es obra de un reputado nacionalista: Tàpies. Dirán que “la pela és la pela”; máxima que rige en el fútbol como en la vida.
Con el asta de la bandera persiguieron a Montilla. Sin embargo, en los toros no hay cuestión. ¿O sí? La primera serie, de La Vanguardia, es un montaje, pero no la de El País en la que, con pocos minutos de diferencia, hablan de un herido en los Sanfermines por “hasta” y por “asta” de toro. ¡Lo que cambia una simple foto!
El mejor escribiente hecha un borrón. Con perdón de la hache.

viernes, 9 de julio de 2010

El hombre tranquilo

A Maradona le preguntaron sobre el juego de España y, con su habitual verborragia, empezó a largar. Luego le trasladaron a Del Bosque las declaraciones de ese a quien en Argentina llaman D10S y se limitó a decir que Diego era un buen chico, que le caía bien, aunque se ponía un poco pesado. Luis Aragonés es políticamente incorrecto, gruñon y sincero. Al pedirle a Vicente Del Bosque que opinara sobre unos comentarios que había hecho, se cerró en banda y afirmó que de su boca no iba a salir una palabra en contra de su predecesor en el cargo.
Aquí se dice que cada español lleva un seleccionador dentro. Por eso y por la dificultad que comporta participar en competiciones internacionales, muchos desde Kubala (Santamaría, Miguel Muñoz, Luis Suárez, Miera, Clemente, Camacho, Iñaki Sáez y el propio Aragonés) no han aguantado la presión y han acabado embroncados con la prensa. En algún caso, han llegado a aislar al equipo en el hotel de concentración.
Vicente Del Bosque es un hombre prudente, humilde, mesurado, respetuoso, concienzudo. El mundo (si no fuera el colmo de la pedantería, diría que empezando por el que suscribe) necesita gente así.

viernes, 2 de julio de 2010

La Roja (*)

Es absurda la polémica surgida en torno al novedoso apelativo de la Selección Nacional. De todas formas, aunque se atribuye a Luis Aragonés, y parece evidente que se ha hecho a imitación de otras (la italiana, la francesa, la brasileña, la argentina o la holandesa), yo no descartaría que el término “nacional” haya jugado a favor de buscar un nombre alternativo.
El martes, nada más acabar el partido, el federativo Pedro Cortés le pidió a David Villa su camiseta. Incluso se podía dudar de si salió a eso o a felicitar al delantero. Luego, la prenda se vio en manos del Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky. Pero este aclaró que no era para él, sino para la hija del presidente y ministro de deportes, José Luis Rodríguez Zapatero. La hija del presi es muy roja y muy de la roja. Ahí está ella, desentonando un poco de su look habitual. Lo suyo nunca ha sido una cuestión de estilo.
—¡Viva Villa!
—¡Y viva Zapata!, que es casi tocayo.
—Papá, que estamos hablando de fútbol.
—Pues nada, ¡que viva la selección y que viva la Revolución!
La de rojo, que se la cojo.
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* El apodo de “La Furia Española”, rememoraba el Saqueo de Amberes del siglo XVI. Precisamente, en los Juegos Olímpicos de Amberes, donde España conseguiría la medalla de plata (el primer Mundial fue el de 1930), se disputó, el 1-9-20, el partido contra Suecia en el que, al parecer, se bautizó así a la selección. Fue entonces cuando Belauste le gritó a Sabino aquello de «¡Sabino, a mí el pelotón, que los arrollo!» Se atribuye a un periodista italiano el término de “La Furia Roja” al referirse a entonces la selección como “Furia Rossa”.

jueves, 1 de julio de 2010

Huelga de metrosexuales

A esta marcha la del Día del Orgullo Gay, en que los gayspanos han vetado a los gaysraelíes, va a coincidir con la huelga de los trabajadores del metro y Madrid se va a poner imposible. Más imposible. De ahí al infierno. Unos saliendo del armario, otros de la boca de metro.
Se podría organizar un servicio de carrozas para transportar al personal. Por lo menos al homosexual.

Se acabó lo que se daba

La conjunción astral que anunciara la Osa Mayor Pajín toca a su fin. La Presidencia europea se ha ido, nadie sabe cómo ha sido. Obama en el cielo: la Supernova sigue refulgiendo y el Agujero Negro Zapatero ha colapsado en el horizonte de sucesos espacio-temporal.
Pero ellos, con Donovan como estrella, se van para casa y nuestros astros del balón –Villa maravilla- siguen en la brecha. Tócame la vuvucela, que el menda es de Pucela.
Como ya vaticiné hace un mes: menos mal que nos queda Portugal.

martes, 22 de junio de 2010

Boyer, c..., trabaja de peón

Ayer le preguntaron a Miguel Boyer si cabía la posibilidad de que volviera a ser ministro y se despachó con que si a los altos cargos de la Administración les siguen bajando el sueldo, sólo los analfabetos llegarán al gobierno. Pues que se quede en Villa Meona, no te digo. Sin embargo, aunque tendría que haber patodos y patadas, hoy no me pienso meter con Villa.
Siendo titular de la cartera de Hacienda, en una intervención desde su escaño en el banco azul, el Sr. Boyer no acertaba a encender el micrófono y Gregorio Peces Barba, a la sazón Presidente del Congreso, señaló: «parece que al Sr. Boyer no le funciona el aparato», lo que provocó las risas de los diputados porque fue por entonces cuando se supo de su romance con la Preysler y se intuía que el aparato le debía funcionar a las mil maravillas. Ahora no se trata de la vuvucela; lo que no le funciona a D. Miguel es la mollera. Tampoco consiste en abogar por un igualitarismo absurdo, pero esa manifestación supone un insulto a los sueldos que se están cobrando y a mucha gente preparada que se ha quedado en el paro. Dan ganas de mandarle a Ruiz Mateos para que se lo explique a leches.
¿Ministros analfabetos? Cuidado que, junto a la de la gravedad y la del mínimo esfuerzo, la Ley de Murphy es la única que se cumple a rajatabla, y si algo puede empeorar, aunque parezca imposible, sin lugar a dudas lo hará.

viernes, 18 de junio de 2010

Victorinox

Dirán ellos; derrotnox, nosotros.
Tanta historia con las primas trae esto. Cuando se habla de pasta siempre ganan los bancos y ya pueden decir lo que quieran del BSCH o del BBVA, que en ese terreno de juego no hay quien pueda con ellos. No conocíamos su arma secreta. Desde lo de Eon y lo de que era una fracasada, Merkel no para de fastidiarnos, esta vez por medio de Hitzfeld, el seleccionador.
¿Con que íbamos a merendar chocolate con suizos? Mecagon la leshe, la de las vacas que sometieron a los toros. El debut en el mundial ha deparado una suerte de justicia poética a la inversa a Elena Valenciano al proclamar que en Europa se las cuidaba más que a las mujeres. Y ha tenido que ser precisamente en uno de los últimos países de nuestro entorno en reconocerles el derecho de sufragio.
Ahora toca meterse en honduras para salir a flote. Y que no nos la vuelvan a dar con queso.

miércoles, 16 de junio de 2010

El partido

Antes, al hablar del partido o cuando alguien manifestaba estar afiliado o en posesión del carné, se entendía que se estaba refiriendo al PSOE. Luego, al alcanzar el poder, era el PP el que más militantes tenía y a él solían hacerse tales referencias. Retrocediendo en el tiempo, hasta la Transición y más allá, el partido por excelencia era el PCE, aunque fuese en la clandestinidad, porque nadie aludía así a la Falange, el partido único.
Por definición, el partido consta de varias partes, en general de dos de 45 minutos, aunque paradójicamente todos los partidos declaran estar unidos por sólidos e indisolubles lazos ideológicos. Hoy, el país vive con el cerebro partido y, en según qué casos, con el corazón: entre la reforma y la selección. A favor y en contra o viceversa, en múltiples combinaciones. No hay más que recordar a los Esquerra y a los PNV declarándose partidarios de Rusia en aquella eliminatoria de semifinales de la Eurocopa; un partido que ganamos por 3-0. Es un ejemplo, y siempre está lo de las dos Españas para hacer de parte interesada. Así que a los gritos de “este partido lo vamos a ganar” o “a por ellos, oé”, cabe preguntarse ¿cuál? y ¿a por quiénes?
Habrá que ir por partes, que decía Jack el Destripador.

lunes, 14 de junio de 2010

Manos arriba, esto es un atraco

Aunque puede haber opiniones para todos los gustos sobre el diseño del sistema impositivo, mayoritariamente se coincide en que la presión fiscal en España resulta excesiva. Pero al margen de que el gasto sea desaforado, que el destino que se da a los fondos públicos a menudo sea discutible y que el verbo pagar sea de suyo antipático, se parte de la aceptación casi unánime sobre la necesidad de recaudar impuestos.
Sin embargo, lo de la campaña de la renta de 2009 es escandaloso. Yo había oído que el borrador que estaba enviando Hacienda este año podía contener algún error, así que me puse a comprobarlo. En principio, aparecían todos los datos: mis ingresos y los gastos deducibles correspondientes a mi hipoteca, pero luego estos últimos no se trasladaban a la declaración y salían 36,46 € a devolver. Al liquidar yo obtuve -1.624,92 €; o sea una diferencia del 4.356,72%: 1.588,46 € que me querían tangar. ¿Errores? Vamos hombre, el borrador sí engaña, y si cuela, cuela.
¿Qué Hacienda somos todos? ¡Sin faltar oiga, que la mayoría somos gente honrada!

Secreciones y humores

«No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor», dijo Winston Churchill y reprodujo, recientemente, Zapatero. Felipe González, que había observado de mal humor a su sucesor y conmilitón, después de arrearle con las rectificaciones, le ofreció su apoyo. José Luis puntualizó que estaba en plena forma: «Por cierto, Felipe, de “depre” nada. Estamos con todas las fuerzas y todas las ganas». El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, dice que lo ha visto abatido aunque asegura que el presidente del Gobierno le ha manifestado su intención de salvar al país. Le ha anunciado la dureza de algunas de las medidas económicas que están por venir. Después de la rebaja de las retribuciones de los funcionarios y la congelación de pensiones, se espera el decreto de la reforma laboral para pasado mañana.
Dalí dejó dicho que el hombre (y se supone que la mujer: entonces no se llevaba eso de la corrección política) sólo era pus, semen, saliva y orina. Eso y poco más: flujo, vómitos, esputos, bilis y jugos gástricos. O sea, guarrerías.
De momento, la solución para la crisis que nos ofrecen parece una mezcla de maldición bíblica, película gore e historia romántica. Mientras tenga final feliz...

El que avisa no es traidor

No es traidor, no, ni avisador tampoco; es idiota. Si la policía encuentra pruebas de la culpabilidad de un sospechoso, ¿avisaría con un anuncio en prensa que se va a dictar contra él orden de busca y captura?
Lo de repartir la carga de la crisis y redistribuir la riqueza –al igual que la progresividad fiscal- está muy bien, pero en este caso, dejando de lado las posibles dosis de ingenuidad, no va más allá de una política de gestos y de buenas intenciones, esas de las que está empedrado el camino del infierno. Se ha sabido que la fuga de capitales en España no tiene parangón. Otra vez somos diferentes, como en la década de los setenta cuando una gran evasión de capital, camino de Suiza, dejó al país exhausto, sin recursos financieros. A Zapatero, hecho un bandolero de la vieja escuela o un nuevo Robin Hood, le ha dado por proclamar que les va a subir los impuestos a los ricos. Para que también lloren. Los banqueros están asustados porque se llevan los depósitos a Alemania y encima, esta vez, de forma absolutamente legal. Con la boca pequeña recuerdan, perplejos, que medidas de ese tipo –como una devaluación de la moneda- no se anuncian: se hacen directamente. El dinero sólo busca el interés y la seguridad, mientras Zapatero pretende darle alguna satisfacción al sector más izquierdista de sus bases, tan vapuleado últimamente. La idea no es mala pero la consecuencia podría ser que, una vez pongan los ricos la pasta a buen recaudo, aumente la presión sobre pensionistas y asalariados.
Se dice que al expropiarse Rumasa Alfonso Guerra dictaminó aquello de «hala, to pal pueblo», pero a mí esta repartición me recuerda a aquel pobre de pedir al que preguntaron lo que haría si le tocase la lotería. Después de hacer inventario de lo que pensaba comprar, le plantearon si no daría algo a los pobres. Respondió: «para los pobres, mierda». Pues eso, todo apunta a que para los ricos será amagar y no dar y para los pobres, más mierda.

lunes, 31 de mayo de 2010

Fútbol es fútbol

La definición de Vujadin Boskov, un entrenador yugoslavo que tuvo el Real Madrid, es una de esas frases lapidarias que perduran por ser ocurrentes y certeras. Lo último, al menos, no se le puede negar.
El fútbol es opio de pueblo y senadores, sólo que estos lo consumen en palco VIP. Empieza el Mundial y nuestros males quedan momentáneamente aparcados. España debuta el día 16 en Durban, urbe que ganó el premio de la ONU a la Ciudad Mejor Administrada de África, y cierra su participación en la primera fase el 25 de junio, en Pretoria, trama de tráfico de influencias en la que están implicados Prenafeta, Macià Alavedra y varios dirigentes y cargos municipales del PSC. Toda una alegoría.
La última copa del mundo la ganó Italia en una final disputada a Francia y el tercer puesto fue para Alemania. Sarkozy –quien accedió con posterioridad a la presidencia de la República- y Carla Bruni todavía no se conocían, mientras que Merkel y Berlusconi ya ejercían sus cargos respectivos. A todos ellos les ganábamos en aquellos gloriosos tiempos de la Champions League.
Hace dos años, España sustituyó a Grecia como selección campeona de la Europa. Ahora, aspiramos a arrebatarle el cetro del desbarajuste económico en la competición del déficit público. Las desgracias de Grecia nunca vienen solas. Nuestros vecinos y socios del club de los PIGs deben pensar algo parecido: De Espanha, nem bon vento nem bon casamento. Sin embargo, en el Madrid están empeñados en la solución portuguesa: el año pasado con Cristiano y este con Mourinho, Florentino quiere llevar a cabo una revolución de los claveles. Sem saudade, por favor. Obrigado.
Menos mal que nos queda Portugal.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Perder el juicio

Camps tiene un juicio pendiente y ya lo ha perdido antes de que se celebre. En una entrada reciente, yo lo comparaba con Pinocho y le achacaba que no asumiera la responsabilidad política en tanto se dilucidaba la penal. Si su Pepito Grillo era Ricardo Costa, se explica el lío en que está metido.
La dirección nacional del PP pretende obligarle a dimitir en cuanto se siente en el banquillo, según la información que publicaba el lunes El Mundo. Ese mismo día, otros medios aseguraron que algunos dirigentes estaban barajando sotto voce la idea de que Camps se hubiera vuelto loco. Hasta Rajoy le evita, quizás pensando si lo suyo será contagioso, y prefirió irse a comer caracoles a participar en un acto de desagravio.
Aunque ya se le pudo observar alguna rareza y se vieron indicios que apuntaban en ese sentido, el problema se hizo patente al sentir que se estrechaba el cerco judicial del caso Gürtel. Entonces, empezó a manifestar síntomas preocupantes que sembraban serias dudas sobre el estado de su salud mental. Su pulso para mantener en el puesto al Secretario General de los populares valencianos, en contra de los designios expresados por la cúpula, adquirió tintes vodevilescos y se interpretó como una chaladura. Protagonizó una desabrida intervención en las Cortes Valencianas donde afirmó que a la oposición le gustaría verlo “tirado boca abajo en una cuneta”. Cuando el Supremo ha ordenado reabrir el proceso, se le ha crispado todavía más el gesto y el tono y ha asegurado sentirse como Juan Sinmiedo y que era muy feliz. A quien no ha mencionado es a la mujer del César.
Mientras en Valencia no saben si cerrar filas o abrir el melón sucesorio con su correspondiente navajeo, en Madrid están pensando completar su vestuario regalándole una camisa de fuerzas.

lunes, 24 de mayo de 2010

Burros de carga

Los burros son los que van a soportar la mayor parte de la carga de la crisis.
Esta semana pasada me llegó un correo –de esos que circulan por la red- de este tenor:
“Se solicitó a un prestigioso asesor financiero que explicara esta crisis de una forma sencilla, para que la gente de a pie entienda sus causas. Este fue su relato:
Un señor se dirigió a una aldea donde nunca había estado antes y ofreció a sus habitantes 100 euros por cada burro que le vendieran. Buena parte de la población le vendió sus animales. Al día siguiente volvió y ofreció mejor precio, 150 por cada burrito, y otro tanto de la población vendió los suyos. Y a continuación ofreció 300 euros y el resto de la gente vendió los últimos burros. Al ver que no había más animales, ofreció 500 euros por cada burrito, dando a entender que los compraría a la semana siguiente, y se marchó. Al día siguiente mandó a su ayudante con los burros que compró a la misma aldea para que ofreciera los burros a 400 euros cada uno. Ante la posible ganancia a la semana siguiente, todos los aldeanos compraron sus burros a 400 euros, y quien no tenía el dinero lo pidió prestado. De hecho, compraron todos los burros de la comarca. Como era de esperar, este ayudante desapareció, igual que el señor, y nunca más aparecieron. Resultado: La aldea quedó llena de burros y endeudados.
Hasta aquí lo que contó el asesor. Veamos lo que pasó después:
Los que habían pedido prestado, al no vender los burros, no pudieron pagar el préstamo. Quienes habían prestado dinero se quejaron al ayuntamiento diciendo que si no cobraban, se arruinarían ellos; entonces no podrían seguir prestando y se arruinaría todo el pueblo. Para que los prestamistas no se arruinaran, el Alcalde, en vez de dar dinero a la gente del pueblo para pagar las deudas, se lo dio a los propios prestamistas. Pero estos, ya cobrada gran parte del dinero, sin embargo, no perdonaron las deudas a los del pueblo, que siguió igual de endeudado. El Alcalde dilapidó el presupuesto del Ayuntamiento, el cual quedó también endeudado. Entonces pide dinero a otros ayuntamientos; pero estos le dicen que no pueden ayudarle porque, como está en la ruina, no podrán cobrar después lo que le presten.
El resultado: Los listos del principio, forrados. Los prestamistas, con sus ganancias resueltas y un montón de gente a la que seguirán cobrando lo que les prestaron más los intereses, incluso adueñándose de los ya devaluados burros con los que nunca llegarán a cubrir toda la deuda. Mucha gente arruinada y sin burro para toda la vida. El Ayuntamiento igualmente arruinado.
Resultado ¿final?: Para solucionar todo esto y salvar a todo el pueblo, el Ayuntamiento ¡bajó el sueldo a sus funcionarios!”
Hoy publica el BOE el Real Decreto-ley 8/2010, de 20 de mayo, por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público. En su artículo 14 se refiere a la aplicación de las medidas a las entidades locales y establece que los recursos que se obtengan de la reducción de costes de personal se destinarán, en primer lugar, “a sanear el remanente de tesorería derivado de la última liquidación, cuando éste fuera negativo”. Hablando en plata: a cubrir el déficit; un déficit que han generado el Alcalde y el Concejal de Fiestas. Llevo varios posts anunciándolo. Incluso, con algo de mala leche, se puede relacionar al funcionariado con el episodio de Pinocho en el País de los juguetes.
En resumidas cuentas, que ya han encontrado a los burros para tirar del carro.

viernes, 21 de mayo de 2010

Educación para la clase política

Echo de menos una cierta labor didáctica entre la clase política. No es preciso que se haga al modo académico de la ÉNA (École Nationale d'Administration), donde se han formado tradicionalmente muchos altos funcionarios del gobierno francés –los llamados énarques-; bastaría una formación impartida de arriba abajo, como mandan los cánones, en el seno de las propias estructuras piramidales del poder y de la partitocracia. Lo que pasa es que la pedagogía que aquí se aplica es justo la contraria a la que aconseja el buen gobierno y frecuentemente la decencia. Eso sí, aprenden rápido a organizar torneos cuadrangulares de fútbol, encuentros de practicantes de baile de salón, jornadas de estudios sobre giros dialectales en la comarca, seminarios en torno a la influencia que ejerce el clima en las relaciones interpersonales del vecindario, simposios de clubes de jotas, en los que se aprovecha para que el personal se eche unas risas (ju ju, jo, ji ji ji, je je, JA JA JA), y todo tipo de congresos, mesas redondas (sólo mesas, que se sepa), campañas de difusión gastronómica, del comercio y del bebercio, y festivales nacionales (o sea, de cualquier sitio menos de España).
—Al año que viene lo montas en tu pueblo que esto, como ves, luce mucho y además te cae en víspera de elecciones.
—¡La leche! ¿Y cuánto cuesta todo este sarao?
—Si quieres que te diga la verdad no tengo ni puta idea. ¿Pero es que lo vas a pagar tú de tu bolsillo?
Yo no digo que aplicando otros modelos que no fueran estas políticas de imagen de escasa rentabilidad (incluso electoral) nadaríamos en la abundancia, pero al menos no estaríamos jugando en la Champions League del déficit público. No se trata de cuestiones macroeconómicas donde haya que elegir entre fomentar el consumo y la producción para favorecer el crecimiento y reducir el paro, o contener la espiral de inflación, ni de políticas monetaristas o de tipos de interés, sino de un elemental rigor en el gasto, de un mínimo de austeridad. La Administración Local, que suele ser vivero y campo de entrenamiento para trepar hacia cumbres más elevadas en el escalafón, con muchas dificultades alcanza a prestar los servicios básicos que tiene encomendados. Aunque las medidas que está en su mano adoptar son neutrales en el conjunto de la economía, puede arreglar su solvencia o acabar de estropearla, engordar el déficit y el endeudamiento o aliviarlos, insuflar algo de aire a sus acreedores –normalmente, pequeñas empresas y autónomos- o asfixiarlos. En lo que más se parece a sus hermanos mayores es en lo de entender el servicio público como palanca de poder y en echar sobre la Administración una red tejida con dependencias personales y partisanas. Se piden menos asesores y cuando la tortilla se da la vuelta y cae del lado de la oposición, esta, convertida en equipo de gobierno, se desayuna con la cantidad de gente a la que tiene que colocar y no ve otra posibilidad que incrementar el número de puestos de libre designación. Para empezar, se hace imprescindible un cambio radical de los patrones de conducta, de las estructuras mentales. Y luego, de las otras.
Nadie está libre de culpa: ni políticos ni votantes. No se puede seguir demandando gastos, aplaudiendo iniciativas más o menos disparatadas, reclamando subvenciones sin tino, y continuar exigiendo ahorro. Eso no tiene pies ni cabeza. Da igual, para el caso, contratar para las fiestas a Víctor Manuel o a Norma Duval. Los cachés son parecidos y todos aplican la tarifa de honorarios del porque yo lo valgo.
Así que cuidado con quitarle importancia al asunto que el loro es adicto al chocolate y hay que ver las tragaderas que tiene.

Francisco, ¡el octavo!

El Sr. Camps, a quien sus correligionarios apodan El Curita, ha faltado –al menos- al octavo mandamiento, ese que reza “no dirás falsos testimonios ni mentirás”.
Es verdad que si la cosa quedara en los trajes no tendría mayor importancia, o que, como a todo hay quien gane, siempre habrá otros que se lo hayan llevado más crudo. También es cierto que, aplicando la misma regla, se podría procesar hasta a los maestros a quienes se hace un obsequio a final de curso, o que a este paso quebrarán las empresas que comercializan cestas de Navidad; pero de todas formas no está bonito. La verdad es que no. Aún suponiendo (aunque sea mucho suponer) que, por lo que concierne a los trajes dichosos, no mediara trato de favor (de lo contrario, en puridad, dejarían de ser regalos y el detalle pasaría a mayores), Paco Camps tiene que dimitir. Y debió hacerlo en el preciso instante en que reconoció implícitamente que había faltado a la verdad al realizar aquella categórica declaración de “yo me pago mis trajes”. A falta de una respuesta voluntaria adecuada, Rajoy tenía que haberlo cogido por las solapas del Milano para exigírsela.
Cuando a los políticos se les pilla en flagrante mentira (sí, ya sé que este no sería el único), se rompe el contrato de confianza con sus gobernados. Fuera de esa relación, este y los demás pecados atañen a la conciencia de cada cual. Lo característico de Pinocho no eran las mentiras por sí solas, sino lo que revelaban intentándolo tapar: su absoluta falta de responsabilidad. Bill Clinton se vio en un serio apuro no por sus escarceos (vamos a llamarles amatorios), sino por descubrirse el embuste a una Comisión del Congreso (aunque hay quien asegura que fue por encenderse un cigarrillo en pleno despacho oval después de la visita de Monica), y a Nixon le obligó a renunciar el Watergate y las falsedades con que pretendió encubrirlo.
Ya se sabe que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Aunque, puestos a tirar de refranero, D. Francisco podría responder aquello de que “no te fíes de ningún cojo, de ningún rojo (¿?, siempre pensé que el dicho se refería a los pelirrojos), y de ninguno al que le falte un ojo”. Por cierto, que a Fabra, del grupo de fieles de Camps desde que el President cobró vida propia y el Geppetto Zaplana no le mueve los hilos, se le conoce con el mote de El Tuerto. ¿Le habrá mirado? Se trata del mismo Carlos Fabra que, con la mayor desfachatez, atribuye la fortuna amasada a las cuatro veces que le ha tocado la lotería. Mira tú qué alhaja y dime con quién andas.
Cohecho impropio... efectivamente, lo hecho no es propio del cargo que ocupa.

jueves, 13 de mayo de 2010

Tomando medidas

Nos han tomado la medida. Igual da que se gestione bien que mal, que el gato sea blanco o negro y que cace o no ratones, los españoles votamos con el corazón. Ahora lo haremos (el que lo haga) con la mano en la cartera y el corazón en un puño (y los habrá que también en una rosa, así en conjunto, o sola y con la inicial con mayúscula) y, tal vez, en el ay de si vale más malo conocido o lo otro.
Es indiferente que entre todos hayan creado un monstruo de Administración con más jefes que indios, al final se la cargan los últimos. Se trata del viejo contrasentido: aunque los jefes lo hagan más y peor, los emplumados de verdad son los de la clase de tropa.
Después de la llamada telefónica del tío Sam –o del tío Tom(ador)- llega el paquete con las medidas. Se mete la tijera con saña y se presenta el asunto, para la primera prueba, cogido con alfileres. Si queda holgado, ya vendrá el ajuste posterior o apretar el cinturón mientras le queden agujeros. Estamos jodidos. Bueno, ya lo estábamos antes, pero esto es por si alguien aún no se había enterado.
Medidas para un traje de caoba, o mejor, para los tiempos que corren, de tablas de madera de pino sin barnizar.
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* “Da igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones”. La frase, popularizada por Felipe González, fue pronunciada por Deng Xiaoping ante los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha, después de una visita a Singapur y Corea del Sur y de ver la rapidez con que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Senado de babel

Después de algunas dudas, la iniciativa con freno y marcha atrás de dotar al Senado de un servicio de traducción simultánea, para que sus señorías hablen como les pete y usen cualquiera de las lenguas que se emplean en el Estado, parece que sigue adelante. Si es lo que yo decía: no saben cómo meterle mano al déficit, cómo reducir costes, pero se las pintan solos para incrementar el gasto público con estupideces perfectamente prescindibles.
¿Y a los culiparlantes –que son mayoría-, quién les traduce? Yo, por mi parte, elevo preces al Altísimo para que, en un nuevo Pentecostés, lleve a los senadores el don de lenguas y los ilumine. O que caigan sobre ellos lenguas de fuego a ver si arden las ideas de bombero. Ese día espero que los apóstoles del antitabaquismo hagan novillos.
Conozco a un alcalde a quien fue una vecina a quejarse porque en su calle estaba estropeado el altavoz y no se oía el bando, que se emitía, como en muchos pueblos, a través de un sistema de megafonía. —No se preocupe usted, señora —le soltó cachazudo el hombre, —si no decimos más que tonterías.
Pues eso. ¿Qué más da que no se entienda? Llueve sobre mojado. Babel mojado.
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Nota bene: En notas musicales, Senado en silbo gomero. En letras árabes se transcribe –aproximadamente- “Zenau”. Cuenta Serafín Fanjul (Al Andalus contra España. La forja de un mito), con cierto cachondeo, que en los años turbulentos de la Transición apareció en las calles de Córdoba esta pintada reivindicativa de la lengua vernácula: “El arjamí a lä ehcueläh”. Suponía el catedrático de Literatura Árabe de la Autónoma que el graffiti se refería al aljamiado, idioma fabuloso (por inventado) que vendría a ser el español, en su variante dialectal andaluza, escrito con caracteres arábigos.

Paren que me apeo

La bolsa parece una montaña rusa. Como siga así, los corredores van a acabar echando las potas. Donde se vislumbraban brotes verdes hay una espesura de botes y rebotes de todos los colores, del verde esperanza al rojo pasión, hasta alcanzar cotas de record, muy cerca del negro. Ya veremos qué pasa cuando llegue el momento de los votos. Me da la impresión de que muchos van a ser en blanco.
Mientras tanto, siempre habrá alguien que se ponga las botas. No seremos nosotros, los zotes de siempre.

sábado, 8 de mayo de 2010

Terror en el hipermercado

A principios de semana, los rumores de contagio de Grecia, que indignaron al presidente, produjeron un desplome del Ibex 35 y de la Bolsa Española. La frase más repetida en Europa fue la obviedad de que España no es Grecia. En las manos de gente tan imaginativa tenemos encomendado nuestro bolsillo. El jueves, la locura en los mercados se trasladó a Wall Street y el Dow Jones sufrió una fuerte caída. Algunos medios informativos financieros atribuyeron la bajada al error de un broker de Citigroup al ejecutar una orden de venta. Se dice que confundió millones con billones. ¡Coño! La Bolsa de Nueva York, manejada por sistemas informáticos de negociación, a los que también se echa la culpa, atravesó por momentos de pánico.
El fallo informático es una excusa socorrida.

No tienen lo que hay que tener

Ya pueden hacer todas las escenas de sofá que quieran que esto no tiene arreglo. Se reclama una reforma laboral para equiparar la normativa a la de otros países desarrollados, cuando nuestras estructuras productivas son muy distintas. Al paso que vamos, la patronal pedirá que se implante el modelo chino en cuanto a las cotizaciones a la Seguridad Social y horarios de trabajo porque supongo que a nadie le interesa el resto del lote. En algo tiene razón Obama: No se puede consentir el chantaje del cheque en blanco. Si se ayuda a determinados sectores económicos considerados estratégicos, el Estado queda automáticamente facultado para imponer reglas y fiscalizar el destino de las subvenciones. La reforma pasa también por revisar el estatuto de los ejecutivos, no sólo para distribuir la carga de los ajustes sino para hacer recaer la culpa sobre quien, en su caso, la hubiera tenido (o al menos ha venido cobrando una pasta gansa por una mayor responsabilidad nunca asumida), por un elemental sentido de la justicia y por una política de gestos. ¿Cómo, si no, se pretende la implicación de los trabajadores en la marcha de la empresa? Nuestra clase empresarial sigue teniendo latiguillos franquistas y reclama, al tiempo, liberalismo y un intervencionismo estatal paternalista. Me quedo en Guatemala, o sea que no quiero entrar en Honduras.
Pero cuando decía que esto no hay quien lo arregle estaba pensando en el caso griego. Las medidas más importantes de las que hemos tenido noticia son las que afectan a la Administración. Naturalmente que unos y otros se atreverían a apretarles el cinturón a los funcionarios pero no a sí mismos, a políticos y asesores, que son los altos ejecutivos del sector público. La reducción de la tasa de reposición de efectivos llega a afectar a la sanidad y a la educación pero nunca llega al hipertrofiado círculo áulico del poder. En España, las empresas públicas y los organismos autónomos se han convertido en un retiro dorado, y el conjunto del aparato estatal en sus tres niveles territoriales superpuestos –y a menudo solapados- en un monstruo insaciable que ha crecido sin control, en una hidra de mil cabezas y mil bocas, en un pesebre de bicocas y canonjías con que retribuir favores. Encima, partidos y sindicatos son una prolongación de la Administración. El Estado de las autonomías resulta insostenible. Recientemente se ha sabido que en España hay unos 30.000 coches oficiales, los mismos que en EEUU para una población que multiplica por seis a la española.
Ninguno de los dos, ni el PSOE ni el PP, va a solucionar la sangría que suponen las Comunidades Autónomas. Nada de la insoportable carga que representa la Administración Pública para los contribuyentes españoles va a cambiar. Y puede que acabe hasta con el caballo del Retiro.

martes, 4 de mayo de 2010

La influencia griega

Cuando Occidente volvía la mirada hacia el extremo meridional de la península balcánica, el Peloponeso, la parte más próxima de Asia Menor y hacia las costas bañadas por los mares Egeo, Jónico y Mediterráneo, solía producirse un florecimiento en todos los órdenes, en la cultura, en las artes o en las ciencias. La influencia helenística –directa o a través de Roma- se extendió desde Iberia hasta los confines de Oriente, donde la llevó Alejandro Magno, y comprende desde Aristóteles (aunque en un sentido amplio llegaría a los presocráticos) al neoplatonismo. Impregna al cristianismo, al grueso de las corrientes filosóficas, la política y el pensamiento. A las Guerras Médicas se remontan los enfrentamientos de dos civilizaciones que ahora se quiere aliadas. La Grecia de la Antigüedad da nombre a instituciones y modos de entender las relaciones sociales: la democracia. La vuelta a los clásicos estuvo en la base del Renacimiento y tal vez los pioneros de la Unión Europea tuvieron esa idea presente cuando residenciaron en Roma los tratados constitutivos de la Unión.
La historia toma un giro insospechado y Europa, raptada por Zeus en la mitología, acude en socorro del olimpo, de una acrópolis que se desmorona y a la que apuntala para evitar su hundimiento. Eugenio D´Ors, el de los experimentos con gaseosa, el del Noucentisme, el que por mor de sus planteamientos clasicistas renegó del Modernismo, decía que “todo lo que no es tradición, es plagio”. Esperemos, ahora, mirar a Grecia para seguir inspirándonos en su tradición, en sus ruinas arquitectónicas, en lugar de copiar su ruina económica. Hay que tener cuidado en no dar el valor de lo antiguo a lo que simplemente es viejo y cochambroso, a lo que no pasa de caduco y rancio. No faltarán chamarileros que pretendan engañarnos.
En Grecia empezó todo: nuestra civilización al completo. ¡A ver si acaba ahí también!
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P.S. No quisiera haber acertado de pleno cuando advertí, hace más de un año, del riesgo de contagio heleno.
Perdón por la inmodestia y por el ripio.

sábado, 1 de mayo de 2010

Feliz día de la madre

Felicidades a todas las madres, incluso la de Rafael Díez Usabiaga, aunque por lo que a él concierne no está claro el motivo de los parabienes. De todas formas, a pesar de la dirección a la que apunta el epíteto, las madres de los hijoputas no suelen tener la culpa.
La última de Garzón: ha soltado a este elemento, acusado de pertenencia a banda armada, al asumir su alegato de que debía cuidar de su madre. Se ve que no podía hacerlo ninguna de las hermanas. Baltasar ha vuelto a no prevaricar y lo digo en serio. El problema es que confunde el culo con las témporas; en este caso, el inicio de un procedimiento por el Ayuntamiento de Lasarte-Oria (negado por el Consistorio), del que además formaría parte un inexistente informe de la trabajadora social avalando la necesidad esgrimida, con una petición de la madre del etarra. Esa es la madre del cordero y ahí está la pieza literaria. La madre que lo parió.
Cuando Ian Gibson pidió para el juez un sillón de académico, con ocasión de dictar el auto de procesamiento al franquismo, supongo que se refería a la Academia de la Historia y no a la de la Lengua, porque hay que joderse con la redacción. Una perla: “Obligación de comparecer DOS VECES EN SEMANA [¿Santa?] en la Comisaría…” (las mayúsculas son suyas). Quizás también tenga parte de culpa la mecanógrafa.
¡Madre del verbo divino y Madre del amor hermoso!